“Detrás del mundial” es un espacio que intentará aprovechar el mes mundialista para indagar en la historia política, social y económica de los países rivales de Argentina en Rusia 2018; así como trazar paralelismos y puntos de contacto entre países de tradiciones y culturas disímiles (o no tanto). Intentaremos salir de lo Obvio ( Ob : delante de – vía : camino), esquivar lo que tenemos enfrente (en éste caso el fútbol) y encontrar lo que tenemos detrás, en éste caso, del mundial.

Por Alejo Otaño – @perroalejo


reykjavik-city-view-XL.jpgReikiavik, capital islandesa.

En FM La Tribu recuperamos parte de la historia del próxima rival de la selección argentina. Escuchá el podcast acá: 

Con 350.000 habitantes y una superficie de 103.000 km2, Islandia tiene una población equivalente a la provincia de Santa Cruz, en un área un poco más pequeña que la provincia de Santa Fé.

A lo largo de su historia fue ocupada por Noruega, Gran Bretaña e incluso Estados Unidos.  Éstos últimos abandonaron la isla en el año 2006. No poseen ejército estable.

Islandia y la igualdad de género

En este punto, la brecha es enorme. Sancionaron una ley que obliga a las empresas a pagar lo mismo a hombres y mujeres por igual tarea, a tener un mínimo del 40% de representación femenina en los directorios de las empresas, y otorgan 3 meses de licencia por maternidad y paternidad, manejadas a discreción de la pareja, para que ambos puedan cuidar al recién nacido y mantener su vida laboral. Este beneficio corre también para las parejas que adoptan.

Poseen leyes que castigan a las agencias que realicen publicidad sexista, y desde el 2009 existe una regulación que castiga al consumidor de prostitución, y protege a la trabajadora.

Reikiavik siempre estuvo cerca

Con una inflación anual del 2,2%, y un salario mínimo de $129.000 pesos argentinos, podría pensarse que la realidad del país nórdico nada tiene que ver con las peripecias de la Argentina, pero es en éste punto donde las distancias se acortan.

Hasta el año 2001, el país no era más que una república de pesqueros y auroras boreales. En ese año, el gobierno del conservador Geir Haarde aprobó leyes para dejar de controlar a los bancos, permitiendo a las tres mayores entidades atraer fondos de ahorros extranjeros gracias a tasas de interés astronómicas.

 Para el año 2007, la corona islandesa era la moneda más sobrevaluada del mundo. Los islandeses se hipotecaron tan rápidamente, que cuando estalló la burbuja en 2008 y el mundo entró en pánico, la deuda de los tres bancos del país era seis veces mayor que el PIB nacional.

 El gobierno de Reikiavik se dispuso a rescatar a los bancos y el Parlamento aceptó las condiciones para desembolsar cuatro mil millones de euros a miles de inversores, principalmente británicos y holandeses, que habían depositado sus ahorros en los bancos islandeses.

 La corona se hundió tan rápidamente como se disparó la inflación. De ser el sexto país en 2007 en renta per cápita pasó a ser uno de los países con mayor deuda per cápita en 2009.

islandia-revolucion-crisis

La crisis hizo adelantar las elecciones del año 2008, y el 20 de enero de 2009 la protesta de unas 1000 a 2000 personas frente al parlamento se intensificó y pronto se convirtió en un disturbio, lo que llevó al gobierno a utilizar para dispersarla por primera y única vez en la historia de la isla a la policía antidisturbios, desde su ingreso en la OTAN.

El pueblo resistió en las calles y no se movió de allí hasta forzar al jefe de gobierno a convocar un referéndum para preguntar al pueblo si era “moral y jurídicamente ético que el contribuyente islandés pague la deuda contraída por banqueros irresponsables”.

 En marzo de 2010, el 93 por ciento de los votantes dijo “No” a pagar las deudas a los extranjeros. Pero hicieron mucho más: modificaron la Constitución para prohibir el rescate de bancos y llevaron a juicio al ex primer ministro Haarde y a los banqueros que especularon con su dinero. Una veintena de ellos acabaron en la cárcel.

De Buenos Aires a Panamá

 Corría el año 2016 cuando aparecieron los Panamá Papers. Se destapó la olla en Mossack Fonseca. La salpicadura llegó de Panamá a Argentina y hasta Islandia, donde el primer ministro de ese entonces  de nombre  Sigmundur David Gunnlaugsson, aparecía implicado con cuentas Offshore con 5 millones de euros sin declarar.

Lejos de esgrimir argumentos a lo Marcos peña del tipo “Una offshore no es ilegal” el pueblo islandés nuevamente copó las calles y exigió la salida de Gunnlaugsson, quien finalmente renunció. ¿Por casa como andamos?

 La dimisión del funcionario no detuvo a una heladería de Reikiavik que se dispuso a ofrecer helado sabor “Paraísos fiscales de Panamá”  que según el negocio: Es amargo, con una pizca de arrogancia, y se puede comprar con una deducción fiscal”.


Próxima entrega : #2 – Croacia  vía derrocandoaroca.com

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