Militante de la “izquierda nacional”, peronista, contador de oficio, conocedor profundo de una clase media “muy colonizada”, antimitrista, jubilado, dueño de una papeleria y libreria que su padre le dejó, y, por sobre todo, lector. Norberto Galasso se ha convertido en una de las figuras del revisionismo histórico más importantes del país y sueña con la unión de los sectores populares, evita comer si se anima a poner Intratables en la tele y polemiza: con los medios, con la izquierda, con Osvaldo Bayer, y con nosotros.

Por Carlos Sanabria y Santiago Pellegrini /  y @sanjpelle

Foto: Marcelo González / @marcegonzalez__


Con 81 años y 70 libros publicados, Norberto Galasso no descansa. La Argentina no se lo permite: todos los días sube y baja las escaleras que separan su casa de su estudio, donde pasa entre 8 y 10 horas leyendo, investigando y escribiendo. La decoración de este viejo estudio contable es desprollija, se superponen fotografías, dibujos, recuerdos y libros, muchos libros. En la entrada, antes de subir las escaleras, hay un gran cuadro con el rostro de Arturo Jauretche. Arriba se destaca un retrato de Manuel Ugarte y a pesar de que recuerda con mayor nostalgia a Néstor Kirchner, hay una fotografía de Norberto con Cristina Fernández en el Salón de la Mujer, donde la tarde del seis de marzo de 2009 recordó a Tita Merello, Alfonsina Storni y a la cantora mapuche Aimé Painé. Galasso, uno de los historiadores revisionistas más importantes que tiene el país, habla sin pausas y sin eufemismos, le gusta las relaciones históricas, y logra así, en tan solo una respuesta, vincular el primer peronismo con Donald Trump, el FMI, Cuba, David Ricardo, Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner, la división de la izquierda y el gobierno de Mitre.

“La Argentina es un país difícil para hacer periodismo. Es como un campo minado, hay que ver bien donde pisas porque si no, metes la pata”, nos dice, al cierre y en tono de consejo. Se hacían las 21 y faltaban unos minutos para que comience uno de los pocos programas que Norberto disfruta: “Minuto uno”, conducido por el “Gato” Sylvestre. Durante las dos horas que duró la visita a su estudio pidió, varias veces, un canal de televisión para poder dar la discusión que la historia aún le debe al país: cree que el enemigo de San Martín se encuentra en los colegios, que con Néstor fue la época que más cerca estuvimos del socialismo, que “tomarsela con Roca” es algo que se le ocurrió a Osvaldo Bayer, y se ríe de la construcción que se hizo de Domingo Faustino Sarmiento, el “más maleducado”.

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_ Norberto, ¿le sorprende el éxito de Cambiemos a nivel nacional?

_ Los sectores medios están muy colonizados. En los años ‘20 su sueño era ir a París, hoy es ir a Miami. Para ellos el peronismo ha sido una fatalidad y rechazan votar junto a la clase obrera. En el ‘45 empezaron a aparecer esos “hombres de ojos amenazantes, de puños de piedra, de piel oscura y pómulos salientes”, que describe Ricardo Carpani y ocuparon restaurantes y lugares del centro de la ciudad. Eso molestó muchísimo a la clase media, y la obtención de conquistas la ha perjudicado porque tienen que poner a la gente en blanco, tienen más inspecciones en sus comercios, más “impuestos al trabajo”. La irrupción de las clases populares no se hace con elegancia, porque son gente que ha sido explotada toda la vida y cuando tienen una conquista a veces se llevan el mundo por delante. También la influencia de los medios ha sido terrible. Cristina se equivocó con tantos discursos en cadena nacional, aunque hoy existe una cadena “antinacional” y el campo popular no logra tener voz en la prensa. A uno le enseñan que hay libertad de prensa, pero esa la libertad la tienen los propietarios de los medios, no los periodistas.También influyó el apoyo que el macrismo recibió del radicalismo, que es como la iglesia, tiene comités en todos lados, y algunas equivocaciones, como la ruptura de Cristina con la CGT. La gente que está contra Macri es militante, capaz de hacer manifestaciones importantes, no así la gente que está a favor de Macri, que después lo vota.

_ En una entrevista nombra al peronismo como un “movimiento de liberación nacional donde estaban los trabajadores”. ¿Lo sigue considerando así en la actualidad, con los dirigentes que tiene hoy?

_ Es como si me preguntaras si hoy puedo hacer a los 81 años un picado de fútbol como lo hacía cuando tenía 20. La vida va cambiando, el peronismo tuvo una fuerza tremenda no solo desde el 17 de octubre del 45, sino también en la resistencia, dirigido por un hombre excepcional, que pudo haber cometido errores, como fue Perón. Este movimiento de liberación nacional rompió el país moldeado por los ingleses para sacar materias primas, carnes y cereales, y desarrolló la industria blanca, heladeras, lavarropas, y a aumentar el consumo notablemente. Hoy tenemos 300.000 millones de dólares de deuda, en 1948 era 0. En todo gobierno y toda persona no encontrás una totalidad de virtudes. Cuando nos interesa la política y la historia tenemos que hacer un balance entre las cosas buenas y sus errores. Yo tomé un camino socialista a partir de pensar que el capitalismo es un sistema negativo e inhumano, pero mientras esté en el capitalismo, tengo que apoyar a quienes favorecen la consolidación de los trabajadores. Más allá de que haya dirigentes sindicales con historias negativas, es preferible que haya una CGT a que no la haya.

_Y, en estos 81 años, ¿En que momento sintió que estuvimos más cerca del socialismo?

_ En la época de Néstor… Yo la década de Perón la viví muy chico…

_¿En el 73 no?

_ También… Los 49 días de Cámpora para mi fueron 3 años. Fui a Punta Alta, fundamos un Centro de Scalabrini Ortiz, fui a Bahía Blanca, iba por todos lados. Además, había un fervor, una cosa desde abajo muy importante. Fue la única vez que fui funcionario, en Eudeba. Y en la época de Kirchner, fundamentalmente, cuando Kirchner se asienta, cuando se produce el “No al Alca”, la Unasur…

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Militante de la “izquierda nacional”, peronista, contador de oficio, conocedor profundo de una clase media “muy colonizada”, antimitrista, jubilado, dueño de una papeleria y libreria que su padre le dejó, y, por sobre todo, lector. En su estudio hay cientos de libros. Algunos cuidadosamente ordenados en bibliotecas, la mayoría apilados donde haya un espacio. Uno está abierto por la mitad, es de Norberto, se llama “Kirchnerismo, el proyecto que transformó la Argentina” y ofrece un capítulo denominado “Los buitres avanzan”. Le mostramos un ejemplar de “Seamos libres, lo demás no importa”, una extensa y detallada biografía de San Martín que uno de nosotros compró en un viaje a Venezuela y nos recuerda que el verdadero don José era la contracara del San Martín de  Mitre, que cruzó Los Andes, no con la bandera argentina, sino con una bandera distinta, latinoamericana. Reconocido en Chile, Perú, también lo está siendo en Venezuela, “por eso Chávez recomendó la edición del libro allá”. Mientras recordamos al Comandante, un libro de uno de sus enemigos mediáticos, sobresale de una pila. Libros de Jorge Lanata y Luis Majul también están presentes en el estudio.

_ ¿Le gusta leerlos?

_ No, los leo, no es que me gusten, pero tengo que leerlos. A veces tomo la precaución cuando tengo que almorzar o cenar, de poner un programa de esa gente porque me cae mal la comida. En algunos casos, son tipos que han sido de la derecha toda su vida, pero lo que me jode mucho, es el caso de Alfredo Leuco, que vino del Partido Comunista de Córdoba, de la izquierda, y dice las cosas peores contra el kirchnerismo.

El sindrome de arreflexia es, básicamente, la falta de reflejos. “Vos te tropezas y no llegas a poner las manos”, resume Norberto, que luego de dos caídas en la calle redujo considerablemente sus participaciones públicas. Ya solo se mueve hacia lugares cercanos, “hasta 200km de casa”, según los límites que le impuso su doctora, siempre en auto y, preferentemente, acompañado. A pesar de los condicionamientos, Galasso sostiene, como hace ya más de 50 años, su militancia. La personal, presentando libros y publicaciones; y la colectiva, desde el Centro de Estudios Historicos, Politicos y Sociales “Felipe Varela”, y el Centro Cultural Santos Discépolo.

En 1964, Galasso se vinculó al PSIN (Partido Socialista de la Izquierda Nacional) que había fundado Jorge Abelardo Ramos, hasta 1971. En esos años conoció a Ernesto Laclau, a quien no dudó en describir como un “hijo de un oligarca” por vivir en el Pasaje Copérnico, un espacio aislado entre Avenida Las Heras y Pueyrredón donde no circulan autos. Norberto tiene tiempo para recordarlo como una figura trascendente en la crítica al sistema capitalista y su idea de la inclusión de sectores siempre “despreciados”, como “las mujeres, los negros, y homosexuales”.

“Nosotros hemos roto con la historia mitrista”, busca resumir Norberto, quien durante décadas ha polemizado mucho con la “otra” izquierda, sosteniendo una batalla cultural e ideológica que, en la Argentina, no solo se tiene con la derecha:

_ Nos consideramos hombres de izquierda y no aceptamos la exaltación de Rivadavia, la concepción de “civilización o barbarie” de Sarmiento, ellos han importado ideas de izquierda sin adecuarlas a las características especiales de la Argentina. Hemos tenido una izquierda pro rusa durante mucho tiempo financiada por el Partido Comunista Soviético, luego cuando se derrumba la URSS, gran parte de esa izquierda se hace prochina: iban a visitar China, publicaban cosas sobre Mao, pero confundieron esa lucha con la de los chacareros y estancieros en el 2008 porque les querían aplicar las retenciones móviles. Una barbaridad, pero la cometieron. Después algunos se hicieron pro-albaneses. Un muchacho me contó una experiencia de joven cuando pudo conocer a Võ Nguyên Giáp, general y estratega de la defensa de Vietnam. Le preguntó cómo se podía hacer la revolución, y Giap le contestó que “era fundamental conocer mucha historia”. Entonces él se reía porque cuando volvió empezó a estudiar historia… pero de Vietnam.

_ ¿Cómo analiza a la izquierda en el escenario político de la Argentina?

_ En Argentina hay dos izquierdas: una nacional, que exalta a San Martín, Bolívar, Sucre, Evo Morales, Correa, Lázaro Cárdenas, a aquellas figuras que hicieron procesos que no significaron el socialismo, salvo el caso de Cuba, y una izquierda que dice “nosotros somos socialistas”, se presentan a elecciones, dicen que Macri y Cristina “son todos burgueses” y sacan el 5%. Eso se viene produciendo desde 1870, no pasan el 5% en las elecciones. Algo funciona mal, son tipos extraordinarios, macanudísimos, tengo aprecio personal, pero que creen que es posible implantar el socialismo actuando solos y no incidiendo en la realidad en la que viven, en un país donde la clase media llora por los precios pero vota al macrismo. Hay que convencerlos de que es necesaria la unión del todo el pueblo contra la minoría que está ligada al extranjero.

_ Norberto, pero el saldo del kirchernismo ha sido una pobreza cercana al 30%, un modelo que se sostuvo a partir del monocultivo de soja, una industria absolutamente dependiente del extranjero. Sería muy complicada esa “unión”…

_  Me gusta mucho por ejemplo, Miriam Bregman, pero el error, a mi juicio, consiste en que después de criticar al gobierno de Macri, inmediatamente marcan errores al gobierno kirchnerista, como si fueran lo mismo, pero resulta que la gente vivía de manera distinta en un sistema que en otro. Si uno quiere hacer política, tiene que distinguir estas dos situaciones. Hay que tratar de apoyar a los desheredados, a los que están más perjudicados, sin que eso signifique volver, hacer la misma experiencia que se hizo durante los doce años. Yo creo que hay que crear las condiciones para algo nuevo, algo nuevo que sea realmente de liberación nacional, antiimperialista, pero para crear una sociedad donde la solidaridad, la generosidad, los valores verdaderos… No la hipocresía de quien va a un programa de televisión, del macrismo, y dice: “Nosotros estamos camino a la Pobreza Cero”. Esto únicamente se va a lograr cuando se mueran todos los pobres, porque evidentemente ha habido un decaimiento bastante notable en la distribución del ingreso, cerca de un 12%.

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Para Norberto, “el enemigo de San Martín está en los colegios”, y tiene nombre y apellido: Bartolomé Mitre. La historia argentina no se mantiene ajena a la polémica, y además de la del autor de la denominada “historia oficial”, la figura de Julio Argentino Roca también se encuentra cuestionada. Como uno de los principales “proceres” que hicieron de la caza del indio una causa nacional, sus rostros y monumentos sufren los avances de la historia, la antropología y el periodismo, que año a año presentan nuevas pruebas de que la “Campaña del desierto” fue más bien un proceso más dentro de un genocidio cuyas secuelas hoy en día están a la vista. Sin embargo, con respecto a Roca, Norberto toma distancia:

_ Con respecto a Roca, hay varias cosas…Con el Vaticano las relaciones estuvieron rotas 15 años porque Eduardo Wilde, que era el ministro de Roca, fue el que impulsó la Ley 1420 de educación laica, gratuita y obligatoria. Todo ese mundo quería exterminar a los malones, el proyecto de ley de la Campaña al Desierto lo hace Mitre y lo impulsan después Sarmiento y Avellaneda, que teniendo a Roca como Ministro, lo nombre jefe de la campaña. Pero en todo ese periodo hay represiones. Roca, en el ‘80, apoyado por todas las provincias, se enfrenta al ejército de Mitre apoyado por Buenos Aires. Si hubiera ganado Mitre, hoy esto no seria la República Argentina, sino Buenos Aires nada más, y el resto sería un país sin acceso al océano. Tomársela con Roca es una cosa que se le ha ocurrido a Bayer, o a los anarquistas, lógicamente por la ley de residencia, que fue un golpe muy fulero. Pero Roca tiene escritos diciendo que hay que nacionalizar los ferrocarriles. Martín Rodríguez inició la campaña en 1820 contra los indios, está en su diario. Después Rivadavia, que lo contrata a Rauch y le manda una carta diciendo que “para no malgastar pólvora hemos degollado 27 indios”. Todo se centra en Roca, y es una forma de desviar el asunto.

_ ¿Y la cuestión de la tierra? ¿El saqueo para dejar esos millones de hectáreas en manos de la oligarquía?

_.Las estancias de los grandes oligarcas nuestros se la robaron a los indios, pero también a los gauchos, que no sabían que era una escritura. Digamos la historia completa. Darle a Roca y a Mitre y no tanto a Sarmiento, que también tuvo cosas positivas y es el reverso del que se presenta en las escuelas: Nadie más maleducado que Sarmiento. Dicen que era “el educador”, pero se agarraba a bastonazos por la calle con los enemigos. Roca participaba de la idea de que había que ampliar el territorio, apoyándose también en una idea que era común en ese momento de que la Patagonia era chilena, según dijo Sarmiento. Roca era un tipo de lecturas, se llevó libros a la campaña. Estatiza los cementerios, hace el registro civil… Dentro de esa gente, Manuel Quintana, por ejemplo, era mucho peor, porque no solo era represor sino que era un tipo que se vestía con ropa hecha en Inglaterra, o la familia Anchorena por ejemplo, quienes realmente llegaron a tener un millón de hectáreas en el país. El ‘80 hay que discutirlo. Wilde, por ejemplo, escribe un artículo, “Los descamisados”, donde dice: “Nosotros somos los descamisados, porque los mitristas nos robaron la camisa. Nos enorgullecemos de ser los descamisados, de ser los de abajo. Estamos a favor del desarrollo industrial, estamos por la unidad de sudamérica”.

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