A puertas de una nueva convocatoria, el próximo 3 de junio, que volverá a gritar #NiUnaMenos, entrevistamos a la española Pamela Palenciano Jódar creadora del monólogo titulado “No solo duelen los golpes”, reconocido internacionalmente, donde vincula humor e ironía para cuestionar la violencia machista. Cómo transformar la rabia en una obra artística, cómo cree que pueden mejorar los feminismos, de qué manera detectar situaciones de violencia y cómo los hombres deben cuestionar sus privilegios son algunas de sus consignas. Admiradora del movimiento feminista en la Argentina señala: “me encantaría que el español pueda aprender más de allá, porque éste es blanco y occidental. Pienso que nuestras ideas no están por encima de las vuestras, ni del feminismo negro o musulmán”.

Por @fanusantoro


Nació en la pequeña ciudad de Andújar, es actriz, activista feminista y licenciada en comunicación audiovisual. Hace unos años creó una herramienta muy útil para visibilizar las formas en las que se manifiesta la violencia machista, desde las más solapadas e invisibles a las más directas y explícitas. Desde el humor y el sarcasmo resumió todo eso en un monólogo titulado No solo duelen los golpes donde cuestiona el patriarcado, el modelo de femineidad universal dominante y cómo éstos funcionan con las ideas de superioridad occidental, el racismo y las relaciones de explotación del sistema capitalista. Su discurso incomodó a la comunidad de Madrid y fue declarada persona no grata por esa institución, sin embargo, esto no impidió que muchas personas se interesaran por su trabajo.

“El patriarcado, hace más de 21 siglos, dividió al mundo en dos: a lo masculino lo puso arriba y a lo femenino abajo y, en esa desigualdad, el patriarcado iba caminando un día por la calle y se encontró con el capitalismo. Se enamoraron, se acostaron la primera noche y a la mañana siguiente se casaron por iglesia felices, en un pedazo de boda. El capitalismo le dijo al patriarcado: la desigualdad que tú has montado de masculino y femenino a mí me viene muy bien para montar el resto de desigualdades: primer mundo/ tercer mundo, rico/pobre, blanco/el resto de razas, heterosexuales/el resto de las identidades” explica Palenciano en su monólogo.

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_ ¿Qué sentís que le falta al movimiento feminista en general?

_ Una de las cosas que más le cuestiono, y no solo en España, es la poca importancia que le dan a lxs niñxs; somos sociedades muy adulto céntricas y no está en nuestra agenda política más allá del aborto, la maternidad subrogada, los vientres de alquiler y del derecho a decidir. Pero cuando ya tenemos a las criaturas no nos estamos preocupando nada. En Argentina, igual que en España, hay un problema terrible con el Síndrome de Alienación Parental (SAP). Es terrible cuando las mujeres denuncian por violencia machista y hay hijxs de por medio que se les aplica el SAP, poniendo a ellas como manipuladoras, y se entrega a lxs hijxs a padres maltratadores. Y un maltratador no es un buen padre. Siento que a las feministas nos falta mucho en esto, no forma parte de nuestra lucha porque además yo creo que en los feminismos a la maternidad la hemos dejado de lado porque nos vendieron que es un subyugo al patriarcado pero, las que somos madres, ¿qué hacemos? Tenemos que dialogarlo, por eso quiero empezar a investigar y hacer algo de teatro sobre eso este año.

En su monólogo, Palenciano desarma un entramado de costumbres y significados, arraigados en nuestra sociedad, que cala tan hondo y desapercibido por su naturalización. Lo aceptamos y no caemos en la cuenta de cuándo fue que lo internalizamos. Nacimos, crecimos y fuimos criadxs con ello; lo reproducen nuestros padres y madres, los medios de comunicación, la cultura, el Estado y sus Instituciones. “En el mundo azul, en el mundo de los hombres, ellos pueden tener todas las novias que quieran. Juan está con María. Llevan seis meses de novios, él la deja por el motivo que sea y a la semana siguiente, a la salida de colegio, Juan se liga con otra tía y nadie va a decir qué zorro que es Juan, qué puto, qué ramero. Lo aplauden porque él está en el mundo donde se puede. A las chicas ahora le dicen que pueden hacer lo que les dé la gana, pero sigue pasando lo mismo que en la época de mi abuela, cuando ella está con él y lo deja por el motivo que sea, y en el recreo se va a hablar con su mejor amigo, todo el mundo mira a María y piensa “¡qué guarra, qué puta, qué zorra! esa ha dejado al novio por el amigo, porque María está en el mundo donde no se puede”

_ ¿Cómo surgió “No solo duelen los golpes”?

_ Con el monólogo estoy hace 14 años, pero nunca lo habíamos plasmado en un guión escrito. Ahora tenemos que registrarlo junto con el libro que acabamos de escribir, Si es amor no duele. Éste  surgió de la rabia; el motor que me ha movido todo el tiempo. De querer cambiar el mundo, las cosas. Estaba haciendo terapia y descubrí que fui maltratada con 21 años por mi primer novio y me pareció muy injusta mi adolescencia con este pibe. Mi psicóloga me hizo dar cuenta, le dije que estaba muy enfadada y que no entendía por qué me había pasado eso con él. Me aconsejó qué hacer con la rabia; sacarla a través de algo artístico. Primero fue una exposición de fotos, después un taller de prevención de violencia de género y por último el monólogo contra la violencia machista. He ido sanando con esto y vi que era necesario para muchas mujeres. Pero también para algunos hombres que se dejan cuestionar. Cuando las mujeres vivimos la violencia, sobre todo la machista, nos queda una secuela muy fuerte y ya no podemos dejar de verla.

_ ¿Qué reacciones tiene el público con tu obra?

_ Son muy parecidas en Colombia, Argentina, Ecuador, Nicaragua y España. Casi siempre las chicas se identifican, lloran. Si no es por ellas es por su madre, prima, hermana. La identificación es inmediata porque hablo de una construcción de la femineidad que es universal. Y algunos chicos, jóvenes sobre todo, aquí en la “Península histérica” logran verse como Antonio -que representa al novio machista en el monólogo- y me dicen: “no me está gustando ese, yo no quiero ser como él, si hay algún centro donde yo pueda cambiar mi masculinidad o algo por favor recomiéndenmelo porque yo no quiero ser así con las chicas”. Las chicas me dicen: “pero solo uno se da cuenta y lo reconoce”.  Y  les digo que, aunque sea uno, lo hace y en su vida puede haber muchas mujeres, entonces va a cambiar la vida de mucha gente cuando vean un tío que va a dejar de ser machista. La violencia machista está muy disfrazada, sobre todo aquí en España, hay un maltrato muy disimulado, pero depende también en qué contexto social se va haciendo cada vez más implícita. Por ejemplo en El Salvador, donde trabajé durante un tiempo, es muy explícita, la violencia física llega muy rápido.

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En España Pamela comenzó llevando su obra a los colegios en la modalidad de charla o taller para adolescentes de 12 años en adelante. Pero al no recibir dinero de la comunidad educativa, madres y padres de distintas regiones del país reúnen algo y organizan charlas como actividades extracurriculares para que pueda acercar el monólogo a sus hijxs en las escuelas. De manera totalmente autogestionada su obra fue adquiriendo notoriedad e interés y recurren a ella desde diversas organizaciones; incluso centros de mujeres maltratadas. A través de las redes sociales el monólogo ha adquirido interés a nivel mundial, es visto y compartido por millones de usuarixs. Su autora recibe mensajes de chicas que le agradecen porque a través de él pudieron detectar la violencia machista en sus relaciones.

¿A quiénes preferís dirigir tu trabajo?

_ Me interesa más acercarme a los chicos cisgénero heterosexuales jóvenes; ahí si me gusta perder mi tiempo y energía como para acercarle qué es el feminismo. Pero con los más grandecitos me cuesta, los más chicos recién están empezando a construir su masculinidad alfa y es más fácil que puedan escucharme, no es que vamos a lograr grandes cosas, pero por lo menos escuchar que significa ser feminista y qué son los feminismos.

Forma parte de la Red Nosotras en el Mundo, una colectiva presente en diversos países de América Latina y Europa y que en Madrid adquirió el carácter de asociación. En 2009 visitó nuestro país junto a esta organización. Vivió nueve años en El Salvador donde trabajó la violencia machista con adolescentes en comunidades de alto riesgo. Dio talleres junto a la Red Nosotras en el Mundo a través del Centro de Comunicación y Género el cual produce un programa de radio online que se emite por la Red Nosotras Radio y es retransmitido por una extensa cantidad de emisoras comunitarias en España, Argentina y otros países de América Latina. Durante su estadía en territorio latino hecho raíces, aprendió teatro y tuvo dos hijxs, pero hace poco tiempo tomó la decisión de regresar a España debido a que el índice de violencia en ese país es cada vez más alto con 30 a 40 homicidios por día y el trabajo en los barrios de alto riesgo se ponía cada vez más difícil. Reniega de su procedencia occidental y tiene una relación de amor-odio con su país natal. Cuenta que le está costando mucho sentirse cómoda ahí y reconoce que salir de España le permitió cuestionar sus privilegios de europea: “Llegué a El Salvador con la bandera de ¨hola vengo a ayudarlos¨ pero luego se me cayó, aprendí mucho con las primeras mujeres donde trabajé con talleres de autoestima a través del habla”. Reconoce que se identifica más con los feminismos latinoamericanos y la su sociedad en general que la europea porque le enseñaron a ver cosas que en su España natal no podía apreciar, cegada por ese discurso de superioridad occidental con la misión de viajar a un país subdesarrollado para enseñar verdades absolutas.

_ ¿Cómo ves al movimiento feminista argentino y qué diferencias notás con el de España?

_ Tengo un amor profundo y una admiración cuando pienso en el feminismo argentino que me hace sentir chiquitita, me parece tan maravilloso con todos sus defectos y movidas. Valoro mucho más el argentino que el español porque Argentina viene de muchas luchas, no sólo las feministas; ustedes ponen mucho el cuerpo, enseguida se organizan y están en la calle. No se sientan tanto a teorizar, están con el mate planeando estrategias y aquí pasamos miles de horas hablando solamente. Lo he visto más de cerca cuando estuve en Córdoba y durante la transmisión del Encuentro Nacional de Mujeres. Se me ponían los pelos de punta. Siento que han conseguido muchas luchas, me encantaría que las feministas de acá pudieran aprender más de allá, pero creo que aquí el movimiento feminista es blanco, occidental, se cree el ombligo del universo porque las sufragistas empezaron acá. Entonces parece que empezamos todo; me jode eso que parece que nuestras ideas están todo el tiempo por encima de las vuestras, del feminismo negro, y del musulmán ni que hablar.

_ En estos últimos días en Argentina han resurgido discusiones sobre los feminismos biologicistas que no incluyen a travestis y trans ¿en qué instancia se encuentra este tipo de debates en España?

_ Yo siento que hay poco transfeminismo en España, yo lo reivindico, acá hay mucho debate, pero nos estamos alejando muchísimo de las trans. Acá tenemos grandes debates y hay muchos ataques violentos en redes de ambas partes, creo que nos hemos pasado faltándonos el respeto de ambas partes, en esto nos queda mucho para trabajar todavía.

_ ¿Qué estrategias crees que nos pueden ayudar a acercar a aquellas personas que aún no han detectado la violencia machista?

_ Encontré una estrategia que me sirve también para acercar a los hombres héteros cis para que puedan también cuestionarse sus privilegios. Siempre encuentro la misma herramienta que es la escucha activa como potencial brutal para poder vincular; no decirle a la gente lo que debe hacer o que nos escuchen largas horas en nuestras propuestas. Pienso que es mejor la escucha activa, la mejor estrategia es una café, no una charla, jornada o un encuentro de mujeres: un café, un espacio donde haya comida de por medio, charlar y que surja, no poner en el centro a nuestro espacio feminista porque eso aleja y más si hay muchxs de la comunidad de lesbianas, gays, travestis, transexuales, transgénero, intersex, queer (LGTBIQ) para quienes la palabra feminismo está asociada, a veces, a una radicalidad en donde no se sienten identificadxs. Tiene que ser una estrategia no tanto de la cabeza sino más bien del cuerpo.

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