Entrevista/Política nacional

Del centro a la izquierda, cuatro secretarios generales opinan sobre el paro

 

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¿Es posible hablar de “un sindicalismo” en la Argentina? ¿Es posible caracterizar de forma general a “los gremios”? El contexto socio político se encuentra con distintas vertientes dentro del sindicalismo, con diversas miradas sobre el presente y con muy distintos objetivos a futuro. Para dar cuenta de sus tensiones internas, Derrocando a Roca entrevistó a Hugo “Cachorro” Godoy (ATE – CTA Perón), Daniel Yofra (Federación Trabajadores Aceiteros – CGT), Luis Cáceres (Unión Obrera Ladrillera – CGT) y Alejandro Crespo (Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino – PO)

Por Santiago Pellegrini @SanJPelle


¡Feliz año! A pocos días de sancionarse las modificaciones del impuesto a las ganancias, en la residencia de Olivos, la gobernabilidad tenía su foto. Miembros del gobierno nacional, Mauricio Macri incluido, y sindicalistas de la CGT, con el triunvirato a la cabeza, brindaron el pasado 23 de diciembre. Un año duro en lo económico pero ameno en lo político concluía y una “mesa de diálogo” calmaba, solo con palabras, los pedidos de la central obrera.

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El jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, saludó a un grupo de líderes sindicales durante la recepción que ofreció el presidente Mauricio Macri en la Residencia de Olivos con motivo de las Fiestas de Fin de Año.

Pocos meses bastaron para que las promesas oficiales se disuelvan entre más despidos, bonos incumplidos y paritarias que se pretenden escuetas. “Se quebró la confianza”, se quejaron desde la CGT. “Es el año electoral”, respondieron del gobierno. El paro más demorado de la historia argentina tiene fecha, y con ella, una nueva etapa del movimiento sindical en los años macristas.

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_ ¿Cómo analiza el contexto socio económico en nuestro país?

Hugo Godoy (ATE-CTA): _ El gobierno del presidente Macri, y de los gobernadores que lo acompañan, incluso de otras identidades partidarias, apunta a ser una extraordinaria transferencia de ingresos de los sectores más desposeídos hacia los más concentrados y privilegiados. Entre ellos, empresas amigas, familiares, y, obviamente, transnacionales. La crisis actual no afecta al conjunto de la sociedad, hay sectores que se están enriqueciendo. En los primeros tres meses del año, por ejemplo, quienes hicieron negocios financieros con la deuda externa, con la obtención de bonos, consiguieron una ganancia del 37%. Ni que hablar de las empresas energéticas, exportadores y mineros. Por otro lado, el gobierno trata de disciplinar a los trabajadores, ponerle límites, discutir nuestros derechos y quebrarnos en nuestra voluntad con despidos, modificando los convenios colectivos, poniéndole techo a las paritarias.

Daniel Yofra (Federación Aceitera – CGT): _ Todas las cosas que se vienen dando, de un año a esta parte, son en contra de los trabajadores, cuya situación ha empeorado notoriamente debido a los tarifazos, la resistencia a una paritaria libre… Nosotros vemos que el movimiento obrero no está a la altura de las necesidades de los compañeros. Ellos están trabajando muy tranquilos porque nosotros, como movimiento obrero, estamos muy debilitados, cuestión que veíamos desde antes de las elecciones del 2015. Cuando me preguntaban si quería que gane Macri o Scioli, me daba lo mismo, porque lo que más me preocupaba era la situación del movimiento obrero, totalmente atomizado, donde las centrales están lejos de los trabajadores y se toman su tiempo para llevar una medida adelante.

Luis Cáceres (Ladrilleros – CGT): _ La actividad todavía está en una situación muy crítica, producto de la política económica. Si no hay modificaciones, se va a agravar. Puede haber algunos paliativos o medidas aisladas, pero el fondo de la cuestión es el modelo económico, la apertura indiscriminada que destruye la industria nacional y los puestos de trabajo, la caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, de los puestos de trabajo.

Alejandro Crespo (SUTNA): _ En la industria del neumático se está sintiendo mucho una política económica que permite importaciones y reemplazar la producción nacional por productos comprados en el exterior. Este escenario es utilizado por las nuevas fábricas para intentar avanzar sobre las condiciones de trabajo, los convenios colectivos y también sobre los costos de los trabajadores. Hay una intención común entre las patronales y el gobierno, que es implementar el ajuste. Por eso es que luchamos en cada uno de los lugares donde se intenta avanzar sobre conquistas históricas que han costado un gran sacrificio de los compañeros. Los 400.000 despidos que hay en la industria reflejan que hay una política para tratar de mejorar las ganancias de los capitalistas a costa de puestos de trabajo y peores condiciones para todo el movimiento obrero.

_ ¿Qué perspectivas tiene a futuro del gobierno de CAMBIEMOS?

HG: _ La crisis que se viene sucediendo no empezó en el 2015, viene de antes, pero el gobierno la profundiza, alienta una estrategia propagandística de generar expectativas sobre un futuro que en realidad se está construyendo en este presente de penurias y dificultades. Las políticas que se han basado históricamente en el financiamiento externo implican una rápida ganancia para los que hacen esas supuestas inversiones y una hipoteca, en el futuro, para las próximas generaciones

DY: _ La situación va a seguir igual o va a empeorar en la medida de que los trabajadores, de acuerdo a como salgan las paritarias de este año, pierdan un poder adquisitivo que habían recuperado años anteriores.

LC: _ Estamos viviendo un momento difícil, y creemos que si seguimos por este camino se va a profundizar la crisis. . Queremos que este gobierno dé las respuestas que hoy están haciendo falta para reactivar el aparato productivo, dinamizar el consumo, y para eso tiene que tomar otras medidas.

AC: _ El futuro se está por decidir. Si fuera el que quiere el gobierno, estaríamos en una situación muy grave. Pero eso no va a suceder sin que se dé pelea. El pueblo está movilizado, cada acción que se llamar a hacer en las calles tiene cientos de miles de personas como el caso de los docentes, o la marcha donde voló el atril de la CGT. Las centrales sindicales tienen una gran presión para dejar de sostener esta tregua… el futuro esté por decidirse.

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_ Uno de los temas que surgieron en el sindicalismo con la asunción de Mauricio Macri fue el de garantizar la gobernabilidad, motivo por el cual el paro nacional del 6 fue demorado. ¿Qué opina sobre el término “gobernabilidad”? 

HG: _ El paro del día 6 lo convocamos diversas organizaciones, que hemos podido confluir en unificar un criterio respecto a la fecha y la modalidad. Es una medida de todas las organizaciones de trabajadores, no de una sola. Sobre la gobernabilidad, creo que quienes trabajaron desde el gobierno anterior para que la herencia sea Macri, generando falsas polarizaciones como alternativas de solución a los problemas en Argentina, alentaron también una perspectiva de gobernabilidad del poder que es lo que han logrado, la cual ha perjudicado a la mayoría de los argentinos. Hay que pensar en otro tipo de gobernabilidad donde el pueblo sea protagonista y la democracia no quede limitada a cuestiones de carácter formal.

DY: _ La gobernabilidad está resguardada porque los únicos que no la garantizaron fueron los militares. El derecho a huelga lo tenemos los argentinos y argentinas desde hace más de cien años, y la gobernabilidad no pasa por hacer o no un paro. Siempre los paros fueron estigmatizados, históricamente, desde que volvió la democracia y volvieron las medidas de fuerza, las huelgas y manifestaciones. El movimiento obrero tiene que ser independiente de los partidos políticos, para así respetar las necesidades que tengan los propios trabajadores. Que me digan que soy un desestabilizador porque defiendo a los trabajadores, no me importa. Prefiero que el gobierno me putee a que un compañero me cague a patadas en el culo porque no lo defiendo.

LC: _ En una organización como la CGT, en el movimiento obrero organizado, hay distintas ideas, pensamientos, quizás tenemos el mismo objetivo pero por distintos caminos y tiempos. La decisión de la CGT no fue por una cuestión de gobernabilidad, porque la gobernabilidad la garantiza el gobierno. No es un problema nuestro, de los sectores sociales, de los trabajadores. Nosotros no apostamos a la crisis, no queremos volver otra vez al 20 de diciembre de 2001 donde estallo la Argentina y los que pagaron las consecuencias fueron los humildes, los trabajadores. Nosotros perdimos, y no queremos volver a eso Este nuevo consejo directivo asumió en agosto, y a partir de ahí tomó decisiones muy importantes como, por ejemplo, la unidad con los movimientos sociales. Esto es trascendente, porque hoy tenemos una nueva clase trabajadora que se compone de los que tienen patrón y derechos, los que tienen patrón y no tienen derechos, y los trabajadores de la economía popular. Es estratégico, también, porque significa empezar a construir la unidad de esta nueva realidad de la clase trabajadora, que es fundamental para la correlación de fuerzas, para ponerle límites a esta política económica que desarrolla el gobierno nacional.

AC: _ Las centrales sindicales y los sindicatos estamos para proteger los intereses de los trabajadores. Este gobierno incita de forma más fuerte a la resistencia por su lenguaje, mensaje y forma de actuar, directamente patronal. La “gobernabilidad” no es la función que cumplen estas instituciones. Me asombra la posición kirchnerista, que aprueban todas las leyes y actúan de la misma forma que el gobierno nacional en cada una de las provincias que ellos administran. No hay excusas para sostener la gobernabilidad en momentos en que se está atacando a los trabajadores. ¿Hay que esperar a las urnas y dejar que pase el ajuste, que haya cientos de miles de despidos? Eso no tiene ningún sentido.

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7 de marzo. Sobre el palco montado frente al Ministerio de Producción, quienes desplazaron entre empujones y gritos a los organizadores de la marcha más convocante que sufrió el gobierno, brindaron la imagen que todo dirigente sindical nunca deseo ver. El atril de la CGT, símbolo solemne de una cultura peronista que se teje desde el pasado, recorría las manos de una multitud que con hartazgo clamaba por una fecha que los oradores eludieron.

A los 9 días de aquel desborde, la CGT, con poco margen ya de acción, convocó a un paro sin movilización para el 6 de abril, apostando a una calle desierta y un silencio que perturbe los despachos oficiales. Por su parte, desde sectores de izquierda y movimientos sociales ya anunciaron una participación activa, con piquetes, marchas y ollas populares. En la vereda opuesta, sindicatos afines al oficialismo, con el Momo Venegas como máximo representante, conductor de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, criticaron la medida de fuerza y prometieron fidelidad ante un gobierno que, entienden, aún merece dialogo.  El primer paro nacional desde la asunción de Macri promete ser contundente. El después, sin embargo, sigue siendo una incógnita.

_ El 7 de marzo hubo una gran convocatoria por parte de la CGT que se vio accidentada en el final. ¿Qué reflexión hace sobre lo sucedido?

HG: _ Una situación lógica, dado que cientos de miles fueron a luchar y a encontrar fórmulas que nos permitan unificarnos en una convocatoria a un paro nacional y no vieron esto expresado por quienes estaban en el palco, por quienes hablaron. Eso genera bronca e indignación. Fue una manifestación de búsqueda de nuestro pueblo de las respuestas que necesitamos que las organizaciones y los dirigentes den para estar a la altura de las circunstancias, de las necesidades de este pueblo.

DY: _ Los incidentes no fueron nada. Estuve en el palco, vi de cerca todo lo que había pasado y fue una escaramuza, no fue tanto. Lo más impactante fue la cantidad de gente que sigue convocando la CGT a nivel nacional, que es el órgano que más convoca en el país. Eso es lo que hay que remarcar. Lo otro fue una escaramuza, la gente está cansada, esperaba otro discurso, más agresivo, a tono con lo que sufren los trabajadores, que esperan que los dirigentes se pongan a representarlos realmente. Hay mucha gente que está pasando penurias y no tiene respuestas. Si hubiesen anunciado el paro, incluso para el 6 de abril, seguramente la gente no hubiese reaccionado de esa manera. A veces pasan esas cosas, hay desmanes y es lógico, porque cuando vos no podes llevarle a tu hijo un plato de comida, hay que entenderlo, y el que no lo entiende no tendrá que ser dirigente. Hay dirigentes de la CGT, no todos, que no ven la realidad, no están a la altura de las circunstancias, de la fuerza que tiene aún la CGT.

LC: _ Fue la movilización más grande de los últimos años. Fue impresionante, una movilización multisectorial, donde adhirieron partidos políticos, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Confederación General Empresaria (CGERA). Esto no se veía desde los tiempos de Saúl Ubaldini, que convocaba a distintos sectores del campo nacional y popular. La mayoría no fuimos a ponerle una fecha al paro, sino a decirle a este gobierno que su política está destruyendo el trabajo y el poder adquisitivo. Como hay distintos sectores, sabemos que dentro del movimiento obrero hay distintas corrientes, ideas, compañeros que al otro día que asumió Macri querían hacerle un paro. Perón decía que estaban los retardatarios y los apresurados, y que había que buscar un equilibrio entre eso. Hay de todo. Fue una lástima lo que paso, porque al único que le sirvió fue al gobierno, para lograr cambiar el eje, lo que apareció en los medios de comunicación.

AC: _ El atril de la CGT en manos de los trabajadores es una imagen muy fuerte, muy dura. Solo se puede llegar a eso con una crisis interna muy grande de la CGT producto de la presión de las bases y por tener una gran contradicción en sus funciones. No fue un hecho casual, todo lo contario. Si se llegó hasta ahí es por el quiebre hacia adentro. El paro surge para reacomodarse, y lo largaron bastante lejos de esa fecha para que la situación de ese día esté un poco más tibia, más apagada. Si la CGT pretende, así como la CTA que quedó colgada detrás de ellos, descomprimir con el paro, creo que se vendrán momentos de grandes crisis en esas centrales, porque la bronca que hay desde las bases no va a ser sofocada con un paro de un día.

_ ¿Qué plan de acción considera adecuado en un futuro inmediato desde el sector sindical que representa?

HG: _ Un plan de acción no puede contemplar solamente la oposición a Macri, sino que tiene que expresar también, necesariamente, la elaboración de propuestas alternativas a este modelo económico, social y cultural que está alentando el gobierno. Y eso no puede ser reconstituir condiciones para que el pasado inmediato vuelva. Estas propuestas alternativas necesitamos democratizarlas al conjunto de la sociedad. Hay que plantear formas de participación cada vez más democráticas, abiertas y participativas, ese es el desafío para nuestras organizaciones. Esa búsqueda hay que alentarla en el plano de lo particular también. Por ejemplo, ATE tiene prevista una convocatoria, para darle continuidad al proceso de lucha, a un paro nacional el 19 de abril, porque si el gobierno no cambia, habrá que continuar las medidas de fuerza. Y buscar formas cada vez más novedosas, más diversas, para que no se produzca un quiebre entre las organizaciones de trabajadores y el conjunto de la sociedad. El consenso y acompañamiento mutuo es vital.

DY: _  Esta medida de fuerza era necesaria el año pasado. Después del 6, no sequé ira a hacer la CGT. Si este gobierno sigue desoyendo a la clase trabajadora, tendrá que tomar otro tipo de medidas, un plan de lucha que avale la continuidad de protestas en la medida en que no se sienten a discutir las necesidades de los trabajadores. ¿Qué es lo que va a hacer la CGT? No sé, Cavalieri cerró un 20% y es uno de los que decide… Lo veo complicado si depende de la CGT. Pero también para algunas organizaciones, la CGT es una excusa. Si yo tengo problemas en mi sector, y los trabajadores me piden un paro nacional, nosotros lo tenemos que hacer. Si los sindicatos de base tienen despedidos, rebaja salarial, y reclaman un paro, tienen que parar. El problema acá no está en la CGT, sino en las organizaciones que no quieren parar. La facultad la tienen las organizaciones, y el derecho a huelga es de todos los trabajadores. Yo no puedo echarle la culpa a la CGT de que no hace paro y mis trabajadores están mal.

LC: _ Los trabajadores tenemos distintas herramientas: paro, movilización, asamblea, organizar actividades a nivel regional. En los días previos al paro, el triunvirato salió a recorrer  el país, para realizar asambleas en las CGTs regionales explicando los objetivos del paro. Estos son hechos muy importantes que no se ven, no aparece en los medios, pero reflejan que más allá de las diferencias que podamos tener, más allá de que la unidad es muy compleja, es la tarea central para enfrentar esta política económica. Tenemos que construir unidad no solamente en la superestructura, sino también donde están los trabajadores y las necesidades.

AC: _ Nosotros estamos impulsando acciones de lucha contra esta política económica. Como sindicato nacional, obviamente vamos a parar las actividades de forma total el 6 de abril y nos vamos a movilizar junto al movimiento obrero a las 11 de la mañana al Obelisco. Seguiremos discutiendo acciones comunes en busca de despertar al movimiento obrero de forma masiva para poder cambiar esta situación de crisis y llevar a los trabajadores a una realidad más acorde al sacrificio que hacen cada día. Nuestras organizaciones existen y tienen fuerza porque no se pude reaccionar en forma individual ante un problema. El compañero que es despedido, que es atacado por los jefes, que se lo obliga a trabajar en condiciones precarias, que está expuesto a tener accidentes, que no llega con lo que cobra a mantener a su familia, necesita responder de alguna manera. Las acciones que realizamos son colectivas, porque individualmente no hay fuerza suficiente. Cada una de esas acciones no serán vistas en forma negativa por el pueblo porque estamos todos inmersos en el mismo problema. No hay una minoría que la está pasando mal y una mayoría en un buen momento. Eso hace que el pueblo que está compuesto por trabajadores vea con más simpatía cada acción que se realiza, sino no habría centenares de miles en las calles. Esto va a ir incrementándose y cada una de las palabras desde el gobierno para condenarlas, lo que hace es enardecer más la reacción del pueblo argentino.

 

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