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¿Dónde empiezan y terminan las fronteras que delimitan la solidaridad de un pueblo? Se cumplen 41 años de la misión Carlota, en la que cientos de miles de cubanos viajaron a la recientemente independizada Angola y se enfrentaron a las fuerzas militares del Apartheid sudafricano. Cubanos y cubanas en la África Negra, un capítulo extra que no aparece a la hora de explicar la Guerra Fría que atravesó el siglo XX, pero que en el siguiente artículo se recupera, no solo para expresar nostalgia, sino para volver a creer que otro mundo es posible.

Por Pablo Lescano


“Los pueblos de África están obligados a soportar que todavía sea oficial en el continente la superioridad de una raza sobre otras y que se asesine impunemente en nombre de esta superioridad. ¿Las Naciones Unidas no van a hacer nada para impedirlo? Quiero hablar muy especialmente del doloroso caso del Congo, único caso en la historia mundial que demuestra cómo se pueden atropellar los derechos del pueblo con la impunidad más absoluta y el cinismo más insolente. Las inmensas riquezas que posee el Congo y que las naciones imperialistas quieren conservar bajo su control son los motivos directos. […] Pero la filosofía del saqueo no ha cesado; incluso es más salvaje que nunca y por eso los mismos que utilizaron el nombre de las Naciones Unidas para perpetrar el asesinato de Lumumba asesinan en nombre de la raza blanca a millares de congoleños. ¿Cómo podremos olvidar la forma en que se ha traicionado la esperanza que Patrice Lumumba depositó en las Naciones Unidas? […] Es necesario vengar el crimen del Congo. […] Un animal carnicero que se alimenta de los pueblos indefensos, […] ésta es la definición del ‘blanco’ imperial”.

Ernesto “Che” Guevara – Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas del 11 de diciembre de 1964

Las palabras del Che ponen de manifiesto uno de los rasgos presentes en la Revolución Cubana desde sus comienzos: el internacionalismo. Sí, Revolución Cubana con mayúsculas porque en términos historiográficos no solo las merecen las revoluciones burguesas como la industrial y la francesa. Aquella que tomó por asalto el poder el 1° de enero de 1959 derrocando al dictador Fulgencio Batista, que gobernaba la isla desde 1952 mediante una feroz dictadura. Aquella que luchó en el Congo en 1965 con el Che al frente en un territorio sumergido en plena lucha de descolonización y liberación.

El 5 de noviembre se cumplen 41 años de la Operación Carlota, la misión cubana que se extendería a lo largo de 15 años para defender la independencia de Angola[1], que jugó un papel decisivo en las luchas de liberación nacional y anti-coloniales del África Meridional, sobre todas las cosas para ponerle fin al apartheid[2], el régimen de segregación racial que asolaba Sudáfrica desde 1948.

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Las causas de la intervención

Hay muchos factores que llevaron a la desaparición del Apartheid. Entre ellos pueden sobresalir: el poder de Mandela, el valor del pueblo de Sudáfrica y la capacidad del movimiento mundial para imponer sanciones. Pero hubo uno que garantizó este proceso: la derrota del ejército de Sudáfrica en Angola.

En octubre de 1975, los sudafricanos, alentados por el gobierno republicano estadounidense de Gerald Ford, invadieron a Angola para aplastar el Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA), de izquierda. Sudáfrica estaba decidido a destruir al Gobierno Negro de la reciente independiente Angola. De 1975 a 1988, las fuerzas armadas de Sudáfrica se embarcaron en una campaña de desestabilización masiva de la región, la cual tuvo una factura terrible. Entre 1981 y 1988, se estima que 1,5 millones de personas (directa o indirectamente) murieron, entre ellas 825 mil niños.[3] Este fue el resultado de insurgencias patrocinadas por Pretoria y acciones militares directas de las fuerzas armadas sudafricanas, las cuales realizaron numerosos bombardeos, incursiones armadas y asesinatos contra los países circundantes.

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Rápidamente el gobierno de Angola solicitó directa y urgentemente la ayuda de Cuba. La respuesta no demoró en llegar.

La dirección revolucionaria cubana consideró intervenir militarmente en Angola. Estaba dispuesta a defender a un país independiente de una invasión extranjera, y también a devolver la deuda histórica contraída por Cuba con África. Fidel Castro invocaba con frecuencia los vínculos históricos entre la isla y el continente. En el 15° aniversario de la victoria cubana en Playa Girón (Bahía de Cochinos), declaró lo siguiente: “Los cubanos son un pueblo Latino-africano”. A lo largo de más de tres siglos, alrededor de un millón de africanos fueron arrancados de sus pueblos para, una vez convertidos en esclavos, ser explotados en las plantaciones de caña y café de la isla de Cuba. Llegado el momento, estos africanos y sus descendientes nunca dudaron en aportar sangre y sufrimiento a las filas del Ejército mambí en todas sus guerras por la independencia cubana de España.

Sin embargo, el escenario geopolítico internacional dominado todavía por la lógica bipolar de la Guerra Fría se presentaba complejo frente a una operación de tamaña envergadura. Sudáfrica era una aliada incondicional de Estados Unidos en la región, y como tal era abastecida en cuestiones tecnológicas, armamentísticas, logísticas y de personal entrenado. Del otro lado del tablero, la Unión Soviética miraba con cierto recelo, y a la distancia, el proceso de descolonización y no se pronunció acerca de la intervención cubana. Es más, a la posterioridad hubo reproches provenientes desde Moscú. Por lo tanto, la posición de Cuba se pueden resumir en las siguientes palabras de Fidel Castro: “Pusimos nuestra propia existencia en juego, se corría el riesgo de una gran batalla contra una de las potencias más fuertes ubicadas en la zona del Tercer Mundo, en contra de una de las potencias más ricas, con desarrollo industrial y tecnológico, armados hasta los dientes, a una distancia tan grande de nuestro pequeño país y con nuestros propios recursos, nuestros propios brazos… Utilizamos nuestros barcos y sólo lo nuestro, y utilizamos nuestro equipo para cambiar la relación de fuerzas, lo que hizo posible el éxito en esa batalla. Pusimos todo en juego en esa acción”.

Los “barbudos” ya estaban listos para entrar en acción una vez más y el nombre de la operación fue un homenaje a la enorme cantidad de esclavos que murieron durante las primeras insurrecciones en Cuba. Carlota fue una mujer lucumí, de la dotación del ingenio Triunvirato de Matanzas, que en 1843 encabezó uno de los muchos alzamientos contra la esclavitud.

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De izquierda a derecha: Fidel Castro, Agostinho Neto, Raúl Castro y Osvaldo Dorticós

La Operación Carlota

“Yo estaba en la cárcel cuando me enteré de la ayuda masiva que las tropas internacionalistas cubanas estaban dando al pueblo de Angola… Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de los países que quieren apoderarse de nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En toda la historia de África es la única vez que un pueblo extranjero se ha levantado para defender a uno de nuestros países.”

Nelson Mandela

Por la República Popular de Angola, en el transcurso de los casi dieciséis años que duró la operación llegaron a pasar 377.033 combatientes cubanos[4]. Sin embargo, la intervención cubana no solo giró en torno a la cuestión bélica. A diferencia de la intervención de los países imperialistas que dejan a su paso devastación y desolación, la cubana se destacó en otros aspectos.

Entre 1976 y 1991 miles de colaboradores civiles cumplieron misiones en Angola. Entre ellos se encontraban trabajadores de la salud pública —médicos, estomatólogos, enfermeros, farmacéuticos, técnicos de laboratorio, especialistas en reparaciones de equipos e instrumental médico— que prestaron sus servicios en los más remotos rincones del país, realizando campañas de vacunación, de higienización, de educación para la salud, erradicando brotes de epidemias como el cólera, por ejemplo.

Por su parte, los trabajadores de la enseñanza impartieron clases de primaria en cientos de escuelas, además de que numerosos profesores también se dedicaron a la enseñanza de otros niveles, incluido el universitario. Mientras esto sucedía en Angola, en Cuba se graduaron cerca de 8.000 angolanos en los niveles medio y superiores.

En cuanto al sector de la construcción se refiere, uno de los más numerosos de la colaboración cubana, sus trabajadores construyeron buena cantidad de puentes para el restablecimiento de las vías de comunicación terrestre, así como viviendas, escuelas y fábricas de cemento. La colaboración civil también abarcó otros sectores como el forestal, la agricultura, la pesca, la marina mercante, el transporte, la energía, el deporte.

En lo que respecta estrictamente al plano bélico, la batalla de Quifangondo fue la más relevante. El líder y mercenario del Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA), Holden Roberto aliado de Estados Unidos, había anunciado que tomaría Luanda —la capital en poder del MPLA— el 10 de noviembre de 1975, víspera de la fecha acordada para proclamar la independencia de Angola.

Roberto contaba con 2.000 angolanos de su sanguinario ejército, así como con 1.200 soldados zairenses —por aquel entonces, la actual República Democrática del Congo se llamaba Zaire— suministrados por Mobutu —principal aliado del FNLA y también de Estados Unidos— unos 120 mercenarios portugueses y unos cuantos asesores sudafricanos y estadounidenses. Pero en la citada fecha, a trece millas al norte de la capital, en Quifangondo, una fuerza numéricamente inferior de guerrilleros del MPLA respaldados por artilleros cubanos, puso en fuga a los atacantes.

Sudáfrica, sin embargo, no se daría por vencida: pretendía derrocar al gobierno del MPLA de Angola luego de que las tropas cubanas abandonaran el territorio. Pero esto no fue así, las tropas cubanas permanecieron en Angola para protegerla de otra invasión sudafricana. Incluso la CIA admitió que fueron “necesarias para preservar la independencia de Angola”.

Desde 1981 a 1987, los sudafricanos lanzaron invasiones en el sur de Angola. La guerra estuvo en punto muerto hasta noviembre de 1987, cuando la ofensiva cubana caló profundamente y expulsó definitivamente a los sudafricanos fuera de Angola.

Conseguida por fin su independencia, Angola fue admitida en la Organización de la Unidad Africana —OUA— como su Estado miembro número veintisiete.Los acuerdos de Paz para el Suroeste de África fueron firmados por Sudáfrica, Angola y Cuba en la sede de la ONU, en diciembre de 1988, participando Estados Unidos, ironías si las hay, como mediador.

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Palabras finales

La Operación Carlota fue decisiva, no sólo para detener la llegada sudafricana a la capital, Luanda, sino también por haber desterrado de allí a los sudafricanos. Esa derrota fue un paso importante en la lucha de liberación anticolonial y nacional del sur de África. En ese momento, ‘El Mundo’, un periódico sudafricano Negro, subrayó su importancia: “La África Negra está montada en la cresta de una ola generada por el éxito de Cuba en Angola. La África Negra está probando el vino embriagador de la posibilidad de realizar el sueño de la ‘liberación total’”.

La derrota de las fuerzas armadas sudafricanas alteró el equilibrio de poder en la región y fue el principio de la desaparición del régimen racista de Sudáfrica, que se vio obligado a sentarse a la mesa de negociación, lo que resultó directamente en la independencia de Namibia y aceleró dramáticamente el fin del Apartheid.

Quien se encargó de poner en palabras la relevancia que tuvo la intervención fue Nelson Mandela en un discurso pronunciado en julio 1991, en una visita a La Habana para agradecer al pueblo cubano por la solidaridad mostrada:

“Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de países que quieren repartirse nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. No tiene paralelo en la historia de África el tener otro pueblo levantándose por nuestra defensa. ¡La derrota del Ejército del Apartheid fue una inspiración para las personas que lucharon en Sudáfrica! ¡Sin la derrota de Cuito Cuanavale no habrían sido aceptadas nuestras organizaciones! ¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale ha hecho posible que hoy pueda estar aquí! ¡Cuito Cuanavale fue un hito en la Historia de la lucha por la liberación del Sur de África!”

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[1]http://www.telesurtv.net/telesuragenda/Independencia-de-Angola-20150115-0112.html

[2]http://www.historiasiglo20.org/GLOS/apartheid.htm

[3]http://info.nodo50.org/Internacionalismo-cubano-en-Africa.html

[4]http://info.nodo50.org/Internacionalismo-cubano-en-Africa.html

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