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La decisión de desactivar el primer paro contra el gobierno de Mauricio Macri generó duras críticas a la CGT por parte del sindicalismo combativo, la izquierda y las organizaciones piqueteras. Una de las voces que se pronunció contra la pasividad de la cúpula de la central obrera unificada tras el acuerdo de un monto de 2000 pesos “de referencia” para un bono de fin de año, fue la de Rubén Sobrero. El líder del cuerpo de delegados del Ferrocarril Sarmiento y referente de Izquierda Socialista analizó en el aire de FM La Tribu la actualidad del movimiento sindical, el rol de la oposición, las discusiones dentro del Frente de Izquierda y cuáles son las estrategias que deben tener los tres partidos que lo integran para fortalecer al movimiento obrero.


Mientras Pablo Moyano admitía que le daba “vergüenza prender la tele y ver las marchas de la CTA y de las organizaciones sociales y no estar ahí”, Juan Carlos Schmid, uno de los secretarios generales de la CGT confirmaba la decisión de dar marcha atrás con uno de los paros más dilatados de la historia pero advertía que los empresarios que no paguen el bono “tendrán problemas con los sindicatos”. Las pymes adelantaron que el pago extra de fin de año es de cumplimiento obligatorio para ellas, mientras que los industriales pusieron en duda que la compensación se garantice en todos los rubros.

Ante las ofertas escasas del Gobierno y las empresas y la seguidilla de treguas y negociaciones sin éxito, se generaron internas dentro de la central obrera y comenzaron a circular rumores de una posible ruptura. Sin embargo, los integrantes del triunvirato que conduce la Confederación se limitaron a expresar su disconformidad – como el caso de Héctor Daer que aseguró: “Los trabajadores estamos peor que hace un año“,  manteniendo la decisión de no ir al paro.

Frente a esta situación, el sindicalismo combativo y sectores de izquierda consideran que la única certeza es que la CGT actuó como socia de un ajuste que ha profundizado la miseria social por la vía de la confiscación salarial y los despidos y suspensiones, razones más que significativas para impulsar un paro. Rubén Sobrero es uno de esos dirigentes gremiales que cree que es tiempo de desplazar a la dirección de las centrales obreras y que la clase trabajadora salga a la cancha. El secretario general de la Seccional Oeste de la Unión Ferroviaria y referente de Izquierda Socialista sostiene que para enfrentar a la burocracia sindical y fortalecer al movimiento obrero, la izquierda debe “corregir algunos errores” y “estar siempre pegada a la clase obrera”. En diálogo con Derrocando a Roca, el “Pollo” analizó los cambios en el gremio al cual él pertenece, qué significó la reunificación de la CGT, el rol del kirchnerismo y el presente y futuro del Frente de Izquierda.

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_ ¿Qué cambios hubo con el nuevo gobierno en la gestión del Ferrocarril?

_ Por un lado, mudaron las oficinas de recursos humanos a Puerto Madero, cuando lo lógico sería que el directorio esté en Retiro como siempre estuvo, pero se ve que hay mucha gente morocha dando vueltas por ahí y no les cae bien. Y por otra parte, se aumentaron los sueldos en un 400 % y ya tuvieron la primera denuncia penal: los seguros que los pasajeros tienen cuando sacan sus boletos estaban en Banco Nación porque es lo normal que los financie el Estado si es una empresa del Estado, pero en forma directa – algo que no pueden hacer –  el directorio de la empresa lo pasó a AOM, que está ligado a la familia Macri.

_ ¿Cómo analizás el papel que el peronismo tiene actualmente como oposición?

_ El peronismo está acompañando todas las medidas de Cambiemos. De vez en cuando se pronuncia en contra como ahora con el tema de las tarifas pero el voto por los fondos buitres lo ha acompañado y las designaciones de los representantes de la cámara de diputados fue apoyada tanto por el PRO como por el Frente Para la Victoria. Uno de los personajes que el PRO más ha denunciado fue a Julio de Vido y resulta que el presidente de la comisión de energía es Julio de Vido con el voto unánime del PRO y, por supuesto, del FPV. Entonces, una cosa es el fulbito para la tribuna, pero en las cosas concretas son lo mismo porque apoyan y han apoyado las mismas leyes. En las provincias donde gobierna el kirchnerismo se aplican los mismos planes económicos que en donde está el macrismo, casos ejemplares de esto son Tierra del fuego o Santa Cruz con Alicia Kirchner.

_ Con respecto a la reunificación de la CGT, ¿hay alguna parte de esa “CGT nueva” con la que se pueda articular algún tipo de proceso para enfrentar el ajuste del Gobierno?

_ La reunificación de la CGT es algo positivo porque que el movimiento obrero esté dividido no es bueno. La atomización de la clase obrera no sirve, que tengamos cinco centrales obreras solo benefician a las patronales. El problema es continuar con el mismo modelo sindical y aparentemente todo indica que va a seguir. Es decir, el conflicto no es con los sindicatos sino con quienes los conducen y lamentablemente la dirección está en manos de la burocracia sindical que nunca estuvo a la altura – salvo raras excepciones y pocos sindicatos – y han priorizado sus negocios personales.

_ ¿Cómo ves el futuro del Frente de Izquierda? Tomando tu frase, las discusiones entre partidos (sobre todo entre Partido Obrero y PTS) son “fulbito y está todo bien” o se puede fracturar?

_ A diferencia de muchos colegas y compañeros de ruta míos, cuando tengo una crítica la hago hacia adentro, no me gusta hacerla pública. La izquierda tiene que entender que el enemigo no está adentro. Nosotros como clase trabajadora y partidos de la clase trabajadora tenemos que replantearnos muchas cosas porque por algo todavía seguimos siendo un sector muy minoritario al interior del movimiento obrero aun cuando está a la vista de todos que en los partidos patronales lo único que se ve son hechos de corrupción y nuestros compañeros, por el contrario, están al frente de todas las luchas. Evidentemente, un tipo normal tendría que optar por nuestros compañeros, por sus posiciones y por dónde están parados cada vez que hay un conflicto. Entonces creo que le hace mal a la izquierda debatir como si fuésemos enemigos. Hay muchas cosas que no comparto ni con el PTS ni con el Partido Obrero, pero tendríamos que darnos un debate distinto porque el objetivo es ver cómo entre todos articulamos y mantenemos una política clara hacia la clase.

Si compartís ese objetivo no buscás ver cómo lo cagaste al otro en una discusión. Si bien no vamos a lograr nunca una misma orientación política porque somos muy distintos, yo creo que hay discusiones que las tendríamos que hacer en forma interna. No para tapar algo, sino para mostrar que intentamos terminar con ese gran karma que es la división de la izquierda, un gran problema que siempre ha existido. Nahuel Moreno decía que cuando encontrabas cuatro militantes de izquierda pertenecían a cinco partidos diferentes y, honestamente, yo quiero gobernar alguna vez este país. Si uno quiere gobernar tiene que ser serio y una de las cosas en las que se demuestra seriedad es la forma de debatir con tus compañeros, porque para mí lo son más allá de todas las discusiones que podamos tener.

Todavía estamos arrastrando las miserias y el infantilismo de la izquierda a la hora de intentar captar a un militante cagando al otro en discusiones de las que el movimiento obrero ni se entera, solo quienes leen los periódicos internos. No digo que sea la posición de Izquierda Socialista, pero sí es la mía y creo que tendríamos que aprender a discutir de otra forma.

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_ ¿Cuáles deberían ser las estrategias de la izquierda en este momento político?

_ Nosotros estamos teniendo un crecimiento muy grande, en estos últimos dos meses a Izquierda Socialista se han sumado gran cantidad de militantes. Tenemos que seguir apuntando al movimiento obrero, hacernos fuertes ahí, adentro de la clase, que es el lugar más complicado porque quizás es más sencillo fortalecernos en el movimiento estudiantil o en el movimiento de desocupados – que no lo desmerezco para nada – pero la clase es la que define el futuro del país. Yo creo que tenemos que crecer ahí y en los barrios y a partir de ahí discutir de cara a la sociedad.

_ Esa estrategia la toma incluso la derecha. Por ejemplo el PRO cada tanto hace “timbreos” casa por casa.

_ Lo que hace el PRO, nosotros lo hacemos cada fin de semana en todos los barrios, históricamente se hizo eso. Estoy convencido de que en las próximas elecciones nos va a ir muy bien, en distintas provincias el crecimiento de la izquierda es notable. Yo vengo de Ushuahia y te puedo asegurar que ahí la izquierda va a hacer una elección muy buena, estuve en Santiago del Estero donde nuestra agrupación Docentes en marcha juntó 200 docentes de esa provincia, un número no menor para un gremio como ese. Y sin ir más lejos, acá en el Ferrocarril hubo un crecimiento de militantes, aunque siempre hemos tenido un buen laburo. Que el PO haya ganado el sindicato del SUTNA (Sindicato de Trabajadores del Neumático) es algo también muy significativo porque es un gremio nacional. A su vez hay un crecimiento en las comisiones internas de la izquierda orgánica e inorgánica porque hay todo un sector que si bien no responde a nuestros partidos, se reivindica de izquierda y empieza a ganar terreno en las comisiones internas del movimiento obrero.

Todo va a depender de nosotros, de no hacer cagadas, de estar siempre pegados a la clase obrera, de corregir algunos errores que venimos teniendo. Yo siempre digo que entre la derecha boba que lo único que hace es echarte y los chorros que hay, nos merecemos algo mucho mejor. Desde el ‘68 no se puede bajar el nivel de pobreza estructural del 30 %, entonces, cuando te hablan de las oportunidades, la meritocracia y todo ese discurso del PRO, la realidad es que la totalidad de los medios de producción del mundo están en manos del 1 % de la población. Está como para pensar que esa meritocracia no existe y lo único que hace es sostener a unos pocos explotando a muchos, no estoy descubriendo nada nuevo pero creo que cada vez se nota más a fondo.

_ ¿La izquierda puede llegar a un electorado más amplio y más diverso?

_ El otro día en un programa Alejandro Fantino me dijo: “asusta un poco la izquierda, ¿me van a sacar la plata?” y yo le dije: te hago una pregunta, hoy en día, ¿no estás más asustado porque cada vez tenés que encerrarte más en un country más chico? Porque si en la sociedad son unos pocos los que viven bien y el resto vive mal vos sabes cuál es tu futuro. Él me preguntó qué modelo quiero y yo le expliqué algo que no es tan así pero servía para graficárselo a Doña Rosa: yo quiero que se cumpla la Constitución Nacional. Y el tipo me miró con una cara como diciendo “¿de qué pelotudez me estás hablando?”. La Constitución dice básicamente que tu jornada laboral tiene que ser de 8 horas, descansar 8 horas y distraerte 8 horas, ¿lo pudiste hacer con todos estos gobiernos? Te dice que tenés que tener derecho a una casa, ¿vos te podes comprar una? Te habla del 82 % para los jubilados, ¿lo lograron?  Los partidos patronales ni siquiera pueden garantizar lo que ellos firmaron hace muchísimos años en una Constitución que consideraban que era su biblia y esto es algo que se produce a nivel mundial, porque no por nada un tipo como Donald Trump está peleando en las elecciones de Estados Unidos. Hace poco tuvimos un congreso y vino gente de EE.UU y la verdad me quedé mudo porque me decían que el voto a Trump era como el voto a Menem, muchos que dicen “yo no lo vote” pero las encuestas tienden a favorecerlo porque hay mucha gente que se calla la boca y lo termina votando porque intenta “castigar” de esa manera al sistema con el cual están hartos.

 

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