Entrevista

Malena D’Alessio: “Luchar contra la desigualdad social es una manera de ‘derrocar a Roca'”

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Foto: Majo Malavarezk

Rapera latinoamericana. Orgullosa. Curiosa. Militante. Malena D’Alessio nos visitó en FM La Tribu y se refirió al contexto político en Argentina y América Latina. ¿Cómo influye la realidad en sus ánimos y composiciones? ¿Cuál es la particularidad del rap en la Argentina? ¿Cómo interpreta el feminismo? Además, y previo a su presentación en el festival “Cantando con las abuelas” en conmemoración de los 39 años de la organización “Abuelas de Plaza de Mayo” el 29 de octubre, se refirió a su nuevo proyecto musical “Malena en bandada”

Por @Hayquearar @JaviChateau @SanjPelle @FanuSantoro

Ph @EMEGÉ Fotografía


¿”Qué? ¿Ya termina? Pero si recién empezamos…” El reloj, máquina clave de nuestras vidas, indica que quedan pocos segundos para terminar el programa. Malena ya se soltó, entró en confianza con nosotros. El aire está lindo, fluye. Pero hay que terminar. Nos cuenta que ya visitó Fm La Tribu en la época de Actitud María Marta y que años después le reprocharon haber estado callada durante toda la nota. No lo cree. No lo creemos. Los segundos siguen corriendo cada vez más rápido. Se terminó el tiempo. Quedaron muchas cosas por preguntar, muchas sensaciones sin recorrer con esta artista que reflexiona e incomoda.

“Dos nenitas con cojones” las definió a ella y a Alicia Dal Monte (Alika) Fito Páez cuando encabezaban Actitud María Marta en los ’90. En el año 2008 y con nueva formación, la banda editó el disco “Con perfume de revolución”. Hoy está entusiasmada con su nuevo proyecto “Malena en bandada”, que a diferencia de lo que venía haciendo es una big band: “somos un montón, hay tres cantantes, batería, bajo, guitarra, teclados y un laburo musical mucho más elaborado”. Los suburbios de América Latina la conocen e influyen en las composiciones: “reflejamos un poco los folclores y las músicas tradicionales con lo contemporáneo del hip-hop y el reggae”.

José Luis D’Alessio fue secuestrado el 27 de enero de 1977. “El Bebe” fue militante peronista de la JP y de Montoneros. Malena tenía dos años cuando su padre fue desaparecido por el Ejército. Sofía, su abuela paterna que vivió hasta los 105 años fue quien la conectó con la vida de su papá. Luego vendría su militancia orgánica en HIJOS y en la música “menos estructurada, donde una se construye sus propias reglas”. ¿Cómo tomará Malena, quien afirmó que  “durante toda su vida asumió como causa rescatar a su viejo del olvido”, que desde un sector de la sociedad se cuestione la cifra de desaparecidos y sutilmente se haga reaparecer la teoría de los dos demonios?

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_ Malena, vos planteás que la música es transformadora de la realidad. ¿Cómo vivís este momento de la Argentina donde la realidad ha cambiado en el último tiempo?

_ La realidad se transformó, pero para mal. Las transformaciones en sí mismas, dependen de qué dirección tomen…

_ Hay cambios y cambios…

_ Exacto, la palabrita esa…. está complicada…

_ ¿Y eso te genera más desesperanza o te da más energía para volver a escribir?

_ El hip-hop es un género que se alimenta en base a realidades adversas. No es una música que surja si estás tirado en el Caribe disfrutando, ahí te sale reggae ponele (risas), una energía más relajada. El hip hop es más urbano y trae la historia de los afrodescendientes norteamericanos. Luego se extendió al continente y si bien cada uno lo interpreta a su manera, tiene de por sí tiene una energía muy intensa. La desesperanza, la depresión, la tibieza, tiene poco que ver con el hip-hop.

_ Esto que afirmás explica tu fanatismo por Public Enemy, banda con la que compartiste escenario, ¿no?

_ ¡Sí! Tuve una historia hermosísima con Public Enemy que siempre fue mi grupo número uno. Fue el grupo de rap político más masivo que hubo y además eran una bomba musicalmente. Sigo siendo fanática, para mí nunca hubo otro grupo más grande en el hip-hop. De casualidad tuve la oportunidad de encontrármelos en Brasil. Lo crucé a Flavor Flav en la calle, me puse a charlar y le dije que me gustaría que me inviten a cantar con ellos en el escenario. Me lancé en mi inglés limitado, fue así de la nada, de “civil”, tipo fan. Y me dijo “bueno, te voy a llevar al escenario”. Al día siguiente canté con ellos en vivo en un evento y también hubo otro en las favelas. Fue muy emocionante, me acuerdo que me compré una cámara de fotos de esas descartables y me saqué fotos porque dije “lo tengo que ver en fotos, no lo puedo creer”.

_ ¿Cómo ves la actualidad del hip-hop en nuestro país?

_ Argentina es muy particular en relación al hip-hop y a la música afrodescendiente. Es un país donde siempre ha predominado mucho más el rock, incluso los grandes grupos de rock vienen acá a hacerse “la Argentina”, porque no la pueden creer, llenan estadios y en sus países de orígenes por ahí no llenan un boliche. Acá la música negra no tiene tanta cabida como en el resto de latinoamérica y el planeta en general. Siempre pasó, siempre fuimos por detrás del resto de latinoamérica en donde el rap desde hace rato es un boom. Brasil y Chile, por ejemplo, son dos potencias del rap, ahí hay conciertos masivos en serio, son populares, en la favela se escucha rap, que forma parte de la cultura local. Ahora está el auge de las batallas de free style, y la particularidad de Argentina es que las batallas de free style tienen más adeptos y seguidores que grupos de rap.

_ Es más un evento que seguir a un músico…

_ Es un boom. Igual no me pongo en jueza de eso porque por algún lado tiene que entrar y me parece que está bueno que los pibes se conecten con el rap, que es conectarse con las palabras y con la poesía, con las letras, con el escribir, con el bailar… Pero las batallas de rap, para mi gusto, son un poco huecas. En las más comerciales, como las de la Red Bull, están todo el tiempo bardeándose de una manera un poquito superficial y muy despolitizada, pero bueno, supongo que eso responde a la época que vivimos. Que desde el rap se maneje un discurso de despolitizar, ese discurso de que todos los políticos son todo lo mismo, medio infantil que en los ’90 tenía tanto auge, nunca dejó de estar presente, pero ahora ha resurgido un poco en consonancia con los tiempos que vivimos. Para que gane un tipo como el que ganó acá (NdeR, Mauricio Macri) o que pase lo que pasó en Brasil necesitás una sociedad despolitizada. Y en el rap se refleja bastante más porque el público es muy de barrio, no es un público universitario militante, vos ahí ves la verdad de lo que está pasando, si querés un termómetro, es un buen lugar.

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_ ¿Cómo ves la relación de las mujeres con el rap? Has compuesto una canción contra el machismo donde decís que “no hay negociación para la brutalidad, afuera el machismo y afuera el imperio”… o sea, una canción feminista, descolonial, latinoamericana…

_ En el rap quizás haya menos mujeres, como en casi todos los ámbitos en la historia de la humanidad. Pero las pocas que hay son muy buenas y muy reconocidas. Antes era muy reticente a hablar de estos temas, me hinchaba que me pregunten, que por qué, que qué se siente ser mujer, me sentía como que no me voy a “autodiscriminar” y además, en lo personal, nunca sentí discriminación. El machismo está instalado también en las mujeres y me parece importante decirlo. Cuando viajé por latinoamérica sí lo pude dimensionar más, no porque acá no lo haya, pero en un lugar como México es muy grosero lo que ves, un cachetazo de realidad importante. Poco tiempo después surgió la invitación de Raúl Castro, director de Falta y Resto, una murga que jamás había tenido ninguna integrante femenina, para hacer una canción sobre la violencia de género. La escribimos junto a Raúl y la estuvimos haciendo todo el carnaval en los tablados, que tiene una historia de femicidio muy intensa.

El rap es verdad que tiene, sobre todo en Estados Unidos, una denigración ridícula hacia la mujer. Pero distingo que una cosa es la discriminación hacia la mujer en la música, y otra cosa es la sensualidad. A veces el discurso feminista roza el moralismo, y si una mina muestra el culo en un video porque quiere, lo defiendo, me encanta, me parece un acto de libertad. Lo que no me gusta es que haya cinco chicas alrededor de un chabón que pasa y les da un palmadita en el culo, ese es un papel medio triste para la mujer.

_ Una cosa es la libertad y otra la cosificación…

_ Exacto, pero no está demás aclararlo porque a veces sino surge una cosa así muy moralista.

_ Dentro de los feminismos hay muchas posiciones encontradas también…

_ La mía es esta. Aguanten los culos.

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_ Tu historia personal y familiar está atravesada por la militancia. En H.I.J.O.S recuperaste la historia de tu papá. ¿Cómo respondes a quienes desean justificar la represión en la dictadura a partir de la teoría de los “dos demonios” o incluso propone discutir la cifra de desaparecidos?

_ Ustedes y yo compartimos ámbitos donde no tiene sentido contestar lo de las cifras. Si me invita Mirtha Legrand a su programa le hablo de eso, pero para nosotros es algo repudiable. Se ha logrado con tanta efectividad desprestigiar a la militancia, que hay que reacomodarse y no insistir por el mismo lado. Seguir insistiendo con el mismo discurso es ir contra un paredón (vaya metáfora que se me ocurrió). Hay que buscar nuevas maneras para incluir a la gente que se siente fuera de la política, nuevas estéticas, y si no se conforma un frente cultural y artístico, lo veo muy difícil que se logre porque estamos en un momento donde la gente siente muy excluída. Nos chocamos contra una pared y creo que hay que reconsiderar el rumbo y encontrar nuevos lenguajes y nuevas formas de seducir, sobre todo a los jóvenes. Lo que hicieron desde los medios fue muy efectivo y lo que nosotros hicimos desde este otro lado no lo fue, y no solamente por el poder que tienen ellos sino por deficiencias nuestras. Soy muy autocrítica, incluso con los últimos gobiernos, se podrían haber hecho más cosas. Después de la derrota que estamos recibiendo en latinoamérica todavía no hubo, no lo siento, una buena reflexión autocrítica de lo que pasó, no para autoflagelarse, sino para buscar un nuevo rumbo. A mí me encantaría formar parte de esa reflexión, no es que tenga yo la respuesta.

_ Por último, para cerrar, nos gustaría si te animás a que nos digas que sería para vos hoy “derrocar a Roca”, esa metáfora que le da nombre a nuestro programa.

_ Luchar contra la desigualdad social es una manera de ‘derrocar a Roca’. Hay que entender que los pueblos originarios no solamente tienen presencia en comunidades donde todavía viven manteniendo sus tradiciones y su cultura, sino que pueblan la mayoría de las villas miserias, los barrios populares de latinoamérica, y muchas veces sin tener esa identidad asumida. La gente tiene una idea exotista de los pueblos originarios, en la cual un nativo americano no puede andar con un celular, sino que tienen que andar con plumas. Ese exotismo aísla, no favorece. Ser pueblo originario en la actualidad no significa vivir manteniendo una cultura y costumbres originales intactas, sino que también significa mestizaje cultural, que es lo que somos los latinoamericanos, porque la influencia europea y africana forma parte de la identidad latinoamericana

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