1

Monsanto se negó más de una vez, pero al fin y al cabo dio el sí. El anillo de compromiso le costó a Bayer 66 mil millones de dólares, una cifra más que considerable (es el doble del PBI global de Bolivia según datos del Banco Mundial en el 2015). En mayo de este año la empresa estadounidense había rechazado una oferta de Bayer de 62 mil millones por ser “incompleta y financieramente inadecuada”. Pero la transacción pudo cerrarse: Bayer pagará por Monsanto y lo financiará con capital propio y externo, emisión de deuda y una inversión de 19.000 millones de dólares en activos.  A continuación, un artículo que profundiza en la historia de este matrimonio que pasa a engrosar la lista de grandes parejas de capitales trasnacionales dedicadas al agronegocio.

Por Alejandra Santiago @AlejaiSantiago


Recuerdo tu futuro hoy

La noticia de la fusión de Bayer y Monsanto se dio a conocer el lunes 14 de Septiembre, pero hay una historia de larga data detrás. Su primer amorío fue durante los ‘60 con el Agente Naranja. Por ese entonces Monsanto y Bayer crearon Mobay Chemical Corporation, empresa que proveyó al Departamento de Defensa de los Estados Unidos uno de los químicos cruciales para la creación del herbicida que se cobró la vida de más de 400 mil personas en la Guerra de Vietnam (1961- 1971).[1] El agente naranja es una mezcla de dos herbicidas hormonales fabricados en el Departamento de Estados Unidos, responsables además de las malformaciones congénitas de 500.000 niños, según datos de la Cruz Roja.

En el año 2016 Bayer y Monsanto vuelven a encontrarse y su fusión caracteriza un mercado de agroquímicos cada vez más concentrado: Por un lado, la empresa estatal china productora de químicos para la agricultura ChemChina compró Syngenta hace pocos meses, principal competidora de Monsanto en el mercado de semillas y pesticidas. Por otro lado, Dow, empresa estadounidense dedicada a la industria química para productos varios, compró Dupont, especializada en agroquímicos. Estas tres parejas controlan el 63% del mercado y facturan 55 mil millones de dólares anuales.

No tan distintos

El matrimonio por conveniencia económica entre Bayer y Monsanto acentúa el modelo del agronegocio que combina la producción de químicos para herbicidas y pesticidas, con la modificación genética de semillas resistentes a esos herbicidas. Con esta alianza, Bayer pasa a controlar el 28 % de las ventas de herbicida, lo que convierte a la compañía en una fuerza monopólica capaz de gobernar sobre los alimentos y la salud de la población mundial. Activistas medioambientales advierten que estas empresas podrán, con su posición dominante “decidir virtualmente qué se va a cultivar y los químicos que se usarán en los productos que entran en la cadena alimentaria.”[2]

Quien controla la semilla controla el alimento. Las empresas antes mencionadas controlan el 60 % del mercado de semillas en el mundo. Pero lejos de la imagen que buscan crear, la promoción de la agricultura de alimentos transgénicos no busca “paliar el hambre mundial”. Monsanto dice en sus publicidades que su actividad se justifica porque “necesitamos producir más alimentos”, lo cual es falso. En la actualidad se producen alimentos para todos los que estamos en el planeta y más todavía. El problema está en la distribución: “por algo hay mil millones de hambrientos en el mundo, quien nos da el 70% del alimento todos los días son los campesinos y campesinas del mundo, no las multinacionales”, comenta Carlos Vicente, farmacéutico e integrante de GRAIN, en Acción por la Diversidad. Además, entre el 30 y el 40% de los alimentos en el mundo se tiran, van a la basura. “Esto es producto de este sistema industrial perverso en el que estamos metidos”, explica Carlos.

El tema está en lo que no dicen

Monsanto cautivó la atención de Bayer por sus patentes de organismos genéticamente modificados. El paquete tecnológico que vende Monsanto incluye la semilla transgénica y el herbicida, que contiene glifosato, entre otros componentes. Bayer no manejaba este químico, y Monsanto como principal vendedor de herbicidas a base de dicho químico, encuentra la ventaja competitiva de unirse a la empresa N° 2 a nivel mundial de la producción de agroquímicos. A través de su firma CropScience, Bayer logra complementarse de manera perfecta con su actual pareja, lo que quedó de manifiesto en las palabras del presidente de su junta directiva, Werner Baumann: “Nos alegramos mucho de poder anunciar la fusión de nuestras excelentes empresas. Esta decisión es un paso importante para nuestra división de agroquímica Crop Science y consolida la posición de Bayer como empresa global e innovadora de ciencias de la vida”.

En Alemania, sin embargo, esta fusión encontrará obstáculos. En el año 2009 el gobierno alemán, por impulso del partido Verde, partidos de izquierda y organizaciones ambientalistas, prohibió el cultivo del maíz transgénico MON 810, comercializado por la empresa Monsanto luego de que se comprobara el deterioro al medio ambiente que dicho maíz producía gracias a estudios realizados por el Instituto para la protección del Medio Ambiente y el Instituto federal Julius-Kühn[3]. Sumado a esto, en Abril del 2016 el Parlamento de la Unión Europea, por medio de una resolución no vinculante, prohibió el uso del glifosato y lo limitó a “usos profesionales”. Algunos eurodiputados consideraron como “inaceptable” el uso del glifosato para la agricultura, por aumentar la exposición humana al producto. El Round Up, pesticida que le dio fama a Monsanto, hoy se vende en 130 países para 100 cultivos diferentes, entre los que se encuentran la remolacha, la soja, el algodón y el maíz, cada uno con variaciones en su composición genética lo que permite a la compañía obtener regalías por cada invención en concepto del patentamiento de sus productos.

“Acá los medios no cuentan que Monsanto se había retirado de Europa y cuáles fueron las razones. ¿Dónde va a ir Monsanto? Va a ir a algún lugar de la zona de Córdoba. Ellos se repliegan por los territorios que pueden controlar. ¿Por qué los pueden controlar? Porque hay estructuras del Estado que permiten que estos territorios sean controlados. Porque el control del territorio es el último paso a un estado de dominación”, afirmó en el 2014 Andrés Carrasco, médico argentino especializado en biología molecular.

2

El único Bayer bueno es Osvaldo…

Tanto Bayer como Monsanto han recibido múltiples críticas por activistas y organizaciones medioambientales. En su historia, la compañía alemana tiene un pasado oscuro. En el año 1947 el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra de Nuremberg declaró culpable a IG Farben, empresa de la cual Bayer es sucesora legal, por su responsabilidad en la guerra y en los crímenes de la dictadura nazi, por la fabricación del gas Zyklon-B, utilizado en las cámaras de gas durante el genocidio. Esta acusación engrosa las denuncias por el patrocinio de Bayer a los experimentos nazis que se encuentran explicitadas en el libro de Diarmuid Jeffreys “La Aspirina: La historia de una droga de maravilla”[4].

En diciembre de 2015, Felicitas Rohrer, una joven alemana de 31 años denunció a Bayer por sus pastillas anticonceptivas Yasminelle. En el año 2009, y luego de sufrir un paro cardíaco a los 25 años, los médicos le encontraron a Felicitas grandes coágulos de sangre, síntomas de una embolia pulmonar que se habría producido por la ingesta de dichas pastillas. Hasta el año 2014 Bayer ya lleva gastados más de 2 mil millones de dólares en concepto de acuerdos “fuera de corte” por denuncias recibidas por la ingesta de sus medicamentos anticonceptivos orales Yasmin, Yaz, Ocella y Gianvi, solo en Estados Unidos, esto sin contar las denuncias en Canadá, Italia y otros países. El caso de Felicitas fue el primero en Alemania, que llevó a la empresa multinacional a juicio.

Por su parte, a Monsanto lo aguarda el Tribunal Internacional impulsado por la sociedad civil por violaciones a derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio. El juicio internacional tendrá lugar en La Haya, Países Bajos entre los días 14 y 16 de octubre del presente año. Entre los integrantes del comité organizativo se encuentran Vandana Shiva, Corinne Lepage, Marie-Monique Robin, Olivier de Schutter, Gilles-Eric Séralini y Hans Herren. El juicio es motivado por el número cada vez más creciente de personas, organizaciones ambientales, sociales y políticas que denuncian a Monsanto por ser “responsable de al menos un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero debido a la actividad humana de su modelo industrial; también es en gran parte responsable del desgastamiento de la tierra y de la escasez de agua, de la extinción de la biodiversidad y la marginación de millones de pequeños agricultores. Este modelo amenaza la soberanía alimentaria de los pueblos a través de las patentes sobre las semillas y la privatización de la vida”.[5] Los productos que pusieron a la multinacional en el banquillo de los acusados son el PCB, el 2 -, 4, 5 -T , componentes del Agente Naranja, el Lasso, herbicida hoy prohibido en Europa y el ya famoso Roundup, herbicida aplicado para las plantaciones de soja resistentes a su componente glifosato, a nivel mundial.

Preguntas para el futuro

Negocio multimillonario y control monopólíco de las semillas y sus herbicidas ¿Para dar mejores soluciones a los agricultores? ¿Para qué los agricultores puedan producir más con menos?[6] Ambas empresas tienen en común denuncias en sus países de origen, denuncias en tribunales internacionales, pasados sombríos y un presente de muchas sonrisas. Es una mirada simplista pensar que esta fusión solo propone “vender la enfermedad y la cura” como se afirma en algunos portales de noticias, puesto que Bayer cuenta en su haber denuncias por los efectos en la salud de sus medicamentos. Se trata de la fusión de empresas que controlan la salud y la alimentación, la venta de medicamentos y el patentamiento de semillas. Hoy juntas son más fuertes, y su dominación en el mercado de la agroindustria marca un precedente y ahonda el peligro por la soberanía alimentaria de los pueblos. Se agranda la familia de la agricultura sin agricultores.


[1] http://notas.org.ar/2016/09/15/bayer-monsanto-fusion-empresarial-mas-grande-historia/

[2] http://www.agrovoz.com.ar/actualidad/megafusiones-agricolas-las-cuatro-manos-que-controlan-las-semillas-de-todo-el-mundo?cx_level=player_home_lvi_extendido

[3] http://www.lavanguardia.com/vida/20090414/53681180985/alemania-prohibe-el-unico-maiz-transgenico-legal-en-la-ue.html

[4] http://www.rmedica.es/edicion/152/bayer-150-anios-de-sombras

[5] http://www.monsanto-tribunale.org/__Porque_

[6] Comunicado de la fusión: http://www.bayer.com.ar/centro-de-prensa/noticias/bayer-y-monsanto-crearan-un-lider-mundial-en-agricultura.html

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s