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Si algo hay que reconocerle al gobierno macrista es su eficacia destructora. La implementación de las políticas de ajuste ha alcanzado no sólo a los espacios más vulnerables, sino también a los que podían ofrecer alternativas desde la autonomía y diversidad de voces como es la producción audiovisual documental nacional. Trabajos que se construyen desde los márgenes fronterizos entre el cine, la memoria, la denuncia y el retrato. Tramas (im)posibles que desafían las lógicas del entretenimiento vacío y proponen miradas críticas, preguntas abiertas, reflexiones sobre lo obvio y discusiones entre lo dicho y lo silenciado se ven asfixiadas por el ajuste que desfinancia toda conquista de fomento cultural peleado por décadas. De esto se habló el último 3 de septiembre en la “Jornada de reflexión y propuestas en torno al Cine documental nacional” en la Manzana de las luces. En este artículo se repasan los puntos que allí se debatieron y las estrategias surgidas de ese encuentro.

Por Andrea Leal – @bbelicosis / PH RDI Documental


Patricio Guzmán, uno de los cineastas chilenos de mayor reconocimiento internacional, definió al documental como el álbum de fotos de un país, su memoria viva.  Es ese cine que perdura más allá de los estrenos en las salas y que es utilizado como material bibliográfico porque, en muchos casos, sus obras se han nutrido de múltiples fuentes artísticas y políticas para denunciar, transformar y comprender fenómenos sociales. Desde hace algunos años, en nuestro país, un grupo de documentalistas intenta re-crear y consolidar un nuevo cine latinoamericano aportando a la diversidad de contenidos y lenguajes, decididos a que se trate de un cine que se apropie de las diferentes formas de producción y distribución.

Actualmente, estas producciones, que constituyen el 50% de los estrenos de la industria cinematográfica argentina, que son material de estudio y debate en colegios y universidades y que participan en numerosos festivales internacionales de cine y eventos culturales en distintas partes del mundo, se encuentran luchando para mantener su voz: la política de hostigamiento a la cultura popular e independiente por parte del macrismo está perjudicando, en este caso, a la vía de fomento por la que se vienen produciendo un promedio de 60 películas documentales al año. Con un argumento administrativo y legalista, el presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) Alejandro Cacetta, pone en duda la posibilidad de que los comités que deciden a qué proyectos se otorgan los subsidios sigan funcionando como hasta ahora. Los jurados que conforman cada comité son elegidos por cada una de las asociaciones de documentalistas. Esta independencia conquistada mediante la lucha y contra los intentos de regimentación del kirchnerismo, fue clave en estos años para el desarrollo de expresiones independientes y críticas al Estado y el orden social vigente. El cine documental no tiene representante directo en el Consejo Asesor que, a su vez, conformó comités para la evaluación y asignación de subsidios al cine documental excluyendo a todas las asociaciones representativas del sector. Es decir, no sólo rompió con una metodología de asignación de miembros sino que lo decidió a puertas cerradas, rechazando las propuestas a candidatos.

La exclusividad de las autoridades del INCAA en el nombramiento de estos comités constituye la aplicación de un ajuste a partir de la aprobación de una menor cantidad de proyectos  y un intento de control ideológico sobre la producción. En este sentido, no es casual la decisión de levantar el estreno del documental “Pibe chorro” en Rosario[1].

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Frente a las formas sutiles de ejercer censura, Virna Molina, integrante de Realizadores Integrales de Cine Documental (RDI) y co-directora junto a Ernesto Ardito del largometraje “Raymundo” sobre la vida de Raymundo Gleyzer, denunció sin tibiezas: “Todos los cineastas debemos tener acceso a los recursos nacionales para filmar nuestras películas porque sino es censura, censura económica, que es la cara más amable de la censura política”.

El ajuste por la vía administrativa es algo que ya está ocurriendo en el cine de ficción con el atraso en el pago de los subsidios y el nombramiento de nuevos comités que definen la asignación de recursos para próximas películas. Por eso, el pasado 3 de septiembre se llevó adelante la “Jornada de reflexión y propuestas en torno al Cine documental nacional” convocada por la Asociación de Directores y Productores de Cine Documental Independiente (ADN), Directores Independientes de Cine (DIC), Documentalistas Argentinos (DOCA), directores de cine documental que se nuclean  dentro de Directores Argentinos Cinematográficos (DOCUDAC), Proyecto de Cine Independiente (PCI) y Realizadores Integrales de Cine documental (RDI) con la participación de la Red de Documentalistas Argentinos (RAD) y la adhesión de diversos espacios y colectivos audiovisuales de todo el país. Realizadores integrales, productores, directores y trabajadores audiovisuales de las asociaciones nacionales de cine documental se reunieron en la Manzana de las Luces para debatir acerca de las trabas administrativas en la circulación de los expedientes de las películas dentro del Instituto de Cine que generan retrasos en los cobros de las cuotas de créditos y subsidios otorgados legal y legítimamente según la Ley de Cine 17.741.

“Estamos peleando por la democratización de los comités en contra de los planteos que hace el INCAA que, encubriéndose en un supuesto federalismo, está echando por la borda siete años de organización de los documentalistas que nos ha llevado a producir más de 550 documentales en producción y juntando los de post producción y desarrollo de proyectos, 700 documentales”, expresó Fernando Krichmar, integrante de Documentalistas Argentinos. A su vez, Ciro Novelli, quien también es miembro de DOCA señaló: “Venimos de muchos años de lucha donde, de alguna manera, generamos lo que vemos hoy: una diversidad importante sin censuras temáticas, sin censuras de abordaje estético o narrativo, pero tampoco político y me parece que eso se está deteriorando. Esta reunión tiene que ver con no retroceder y plantearnos cómo seguir avanzando”. Los documentalistas concluyeron en la necesidad de reclamar transparencia y pluralidad de voces y negar la legitimidad de los comités 21 y 22, como así también dejar en claro que le darán pelea al intento del gobierno macrista de financiar solo aquellas producciones más taquilleras y comerciales: “El cine documental que defendemos y que hacemos es cultura y no mercancía, es patrimonio artístico y no mero entretenimiento, construye memoria e identidad colectiva para nuestro pueblo”, señalan en el documento [2] que reúne las conclusiones de la jornada de documentalistas por un cine independiente, descentralizado y federal.

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Miembros de RDI, DOCA, DIC, ADN Y DOCUDAC

Otro de los problemas fundamentales es que la nueva gestión se ha propuesto la modificación del Plan de Fomento, es decir, la reglamentación que instrumenta cómo se otorgan los subsidios y créditos establecidos por la Ley de Cine. Las asociaciones representativas del sector cinematográfico enviaron sus propuestas para la redacción de dicho Plan e intentaron establecer un diálogo con las autoridades del INCAA, pero hubo una negativa de recibirlos por parte del CA.

Los escasos fondos ejecutados por el INCAA ponen en alerta a productores locales de otras ramas de la industria cinematográfica: los puestos de trabajo de técnicos audiovisuales, documentalistas y productores de ficción de menor escala cayeron más de 36% [3]. A menos de un año del cambio de gestión, los miembros de Directores Argentinos Cinematográficos (DAC), entidad que agrupa a los grandes directores del cine nacional, renunciaron en gran parte al Consejo Asesor del INCAA. En un comunicado que los directores difundieron señalaron que, si bien el Consejo Asesor prácticamente funcionó con irregularidades durante los últimos años, “se ha llegado al presente con potenciados incumplimientos como lo es el manejo, no muy democrático, en las reuniones de parte de las autoridades designadas por la presencia del organismo”. Sospechan que se trata de una maniobra para subejecutar presupuesto para que a fin de año el Instituto exprese que no necesita tanto dinero y, por lo tanto, la siguiente partida sea menor, una práctica que tiene como consecuencia cerrarle al cine documental – principalmente al de menor presupuesto – el acceso a los fondos para su desarrollo.

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Documentalistas con la presencia de la Red de Documentalistas Argentinos en la Jornada de reflexión y propuestas en torno al cine documental nacional

Al freno de los pagos del INCAA, que desde diciembre está comandado por el ex CEO de Patagonic Films Group, se le suma la caída en las producciones publicitarias[4] y la falta de inversión en comerciales nuevos priorizando el material del exterior, lo que genera un ahogo financiero en las pequeñas y medianas productoras, sean de ficción, documental o publicitarias. El Fondo de fomento cinematográfico recibe el 10% del dinero que producen los cineclubs, el 25% de lo que recaudaba el antiguo Comfer por publicidades y el 10% del valor de las entradas de cine. Todos esos montos han disminuido notablemente durante estos meses, por lo que el fondo de este año se consolidó con lo recaudado el año anterior.

Los documentales en Argentina y sus distintos referentes a lo largo de la historia han hecho aportes significativos mediante una perspectiva crítica, comprometiéndose con movimientos sociales, participando de asambleas populares y visibilizando un conjunto heterogéneo de formas de protagonismo social que fueron surgiendo en períodos disímiles y en relación a diferentes problemáticas. Actualmente no se vislumbra un conflicto motivador como en las vanguardias típicas del cine ficcional ni esa necesidad por documentar que emergió post 2001 y que dejó un amplio legado de films sobre la crisis social, política y económica. Sin embargo, se puede hablar de un nuevo movimiento documentalista en Argentina, una nueva camada que entendió aquello que el dramaturgo alemán Bertolt Brecht señalaba: “la realidad cambia constantemente, por lo que, para reflejarla, es necesaria la modificación y actualización de los modos de representación”. Este conjunto de documentalistas tiene una presencia relevante en el terreno de la comunicación y la producción audiovisual donde aparece con fuerza la colectivización de la autoría y la inclusión del protagonista social en ella.

Allí, en sus raíces, en sus intenciones y propuestas diversas, en su idea de elaborar una red que les permita crear vínculos temáticos, productivos y políticos y facilitar el acceso a la información, radican las razones que impulsan a una gestión caracterizada por una política sistemática de persecución hacia los espacios culturales autónomos, a perjudicar a este sector de la industria cinematográfica local. Frente a este panorama, los documentalistas reunidos en la Manzana de Las Luces resolvieron reclamar una reunión de urgencia con Alejandro Cacetta para que presente el borrador del nuevo Plan de Fomento y se respete su planteo para la conformación de comités (un total de seis miembros, cinco a propuesta de las asociaciones nacionales y un 6° miembro a propuesta de la RAD). Además, convocarán a una nueva Jornada de reflexión y realizarán una actividad cultural frente al INCAA.

Hoy las asociaciones de documentalistas nacionales manifiestan una unidad para avanzar sobre sus reivindicaciones y plantear otras grandes falencias –como la distribución, obturada totalmente por las grandes compañías–, negándose a ser espectadores de las políticas que decida un gobierno sobre la actividad que realizan día a día, defendiendo lo que han conseguido y denunciando una censura implícita cuando la prioridad parece ser el “cine rentable”, como manifestó Fernando Krichmar: “No pararemos la lucha por las reivindicaciones, que no son nuestras solamente sino que vienen del pasado profundo, de la historia del cine documental que no surge ahora ni sale de un repollo sino que nace de la historia de Gleyzer, de Quique Juárez, de tantos compañeros que han dado su vida por el desarrollo del cine documental que no es otra cosa que la mirada del pueblo sobre la realidad argentina”.


[1] http://www.eldestapeweb.com/en-seis-meses-hay-mas-1400-puestos-trabajo-menos-cine-y-publicidad-n20296

[2] http://www.otroscines.com/nota-11380-industria-las-diferentes-caras-del-cine-argentino

[3] https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSecfSWxMqPmTr_PR7ipXvTvlLcS5Dk2WLkhmYhnJFYcgzh7cQ/viewform

[4 http://www.otroscines.com/nota?idnota=11297

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