Filosofía/Género

“… Solemne como pedo de ingles.”

waternet

¿Son los baños públicos simples y neutros recintos en los que satisfacemos una necesidad fisiológica, o éstos constituyen también y, sobre todo, un dispositivo de los más eficaces para hacer y rehacer nuestro género? ¿Hay en las concepciones arquitectónicas de una época una producción de subjetividades determinada, constituyendo éstas, un dispositivo que configura y ordena los cuerpos en un espacio, e invitándolos a producir y reproducir su género en el uso del baño público? Sobre esto va nueva entrega de filosofía. Nada más y nada menos que sobre el espacio que la modernidad y el capitalismo han reservado para nuestros actos fecales.

Por Demian Casaubon @MaderitaCasaubo y Esteban Peñín


Momento V

El esfínter se contrae, la vejiga explota, el aire puja por salir de nosotros: debemos ir al baño. Nada más “natural”; todos los seres vivos expulsan aquello que el cuerpo no necesita. No hay decisión sobre qué se expulsa y qué no. Sin embargo, a diferencia de vegetales y animales, los seres humanos, en la sociedad contemporánea del Capitalismo Mundial Integrado hemos desarrollado un complejo abanico de conductas a la hora de abordar la salida de nuestras excresencias, un complejo itinerario de regulación espacio temporal para el acceso al más “natural” de los impulsos biológicos.

Decimos regulación temporal porque es claro, que desde bebés (al dejar los pañales), no podemos ni cagar ni mear en el momento exacto en el que aparece el impulso. Decimos regulación espacial, porque no podemos hacerlo en cualquier lado (o por lo menos no deberíamos…).  Pero, ¿qué relación existe entre lo que nuestro cuerpo expulsa como desecho, las pretensiones de pureza de la lengua, el dinero y el surgimiento del Estado moderno capitalista?

Algo que nos parece tan natural, como cagar o mear, representan vehículos para producirnos, “generarnos” y “regenerarnos” como sujetos de género, dama o caballero, pantalón o pollera, allí nos identificamos.

Antes de mearnos o cagarnos encima, debemos tomar una decisión: ¿a qué baño ir?

banos%20publicos

¡Mierda!

“No hay contento en esta vida

Que se pueda comparar

al contento que es cagar.”

Francisco de Quevedo[1]

quevedo

Francisco de Quevedo

Ya desde sus comienzos, los baños hogareños (llamados privados) a partir del momento mismo en que se pensaba en un espacio diferenciado y separado de las calles de la ciudad y el espacio de lo público, traerá aparejado un proceso de homogeneización creciente que impulsara  las nuevas condiciones del Estado moderno capitalista pujante, incluyendo en las nuevas costumbres una idea de lo pulcro y la limpieza, una higiene urbana, que involucrará casi simultáneamente, la administración y regulación por parte de los Estados Nación de la lengua, el dinero y la mierda.

urinariosheader1

Un oro nefasto…

“No hay gusto más descansado

que después de haber cagado.”[2]

Hay un texto curioso de Octavio Paz (poeta y ensayista mexicano) en el que toca un tema a primera vista extraño. Bajo el título un oro nefasto nos habla de excremento, de caca, de mierda.

Al parecer, según su genealogía habría un vínculo estrecho entre el auge del capitalismo y el surgimiento de los baños como espacios privados.  El excremento, dice, se vuelve la otra cara del oro, el otro sol, el otro falo… se convierte en un signo vinculado con el dinero.

“… baste con decir que las metamorfosis del oro y el excremento, sus uniones y separaciones, constituyen la historia secreta de la sociedad moderna.” [3]

La moral protestante, en tanto condena el oro, lo identifica con el excremento, y es en el proceso abstracto de la producción de billetes y acciones, en el tránsito de la economía cerrada constituida por cosas a la economía abierta del mercado capitalista en la que este par de signos indisociables (oro y mierda) trazan el camino de la ocultación y asepsia de la letrina y, simultáneamente, la metamorfosis del sótano donde se guardan oro y riquezas en la institución bancaria.

Dice Paz:

“La moralización del oro y su transmutación en signo es paralela a la expulsión de las palabras sucias del lenguaje y a la invención y popularización del excusado inglés. La banca y el WC (baño), son expresiones típicas del capitalismo”[4]

htb15

 La ciudad es tuya, la lengua también, límpialas.

Quizás aún no reparamos con suficiente detenimiento en que el baño, si, ese pequeño habitáculo que todos tenemos incorporados en nuestras casas, en nuestra vida diaria, es un invento moderno; de hecho, no hay rastros de estos hasta que se comienzan a configurar las grandes ciudades europeas, y la preocupación estética por lo visible, cobra primacía por sobre lo olfativo.

La ciudad – dice Laporte, quien realizó una llamativa Historia de la mierda –  tendrá que poder recorrerse con la mirada sin perturbar al ojo ni corromperlo, constituyendo una imagen edificante, significante del orden. Pero  esa preeminencia de la vista no se dará sin una descalificación paralela del olor[5].

Lo bello no huele, dice el gran filósofo de la ilustración, Immanuel Kant, otorgando al olfato, dentro de las categorías estéticas, un rango que se ubica bajo lo percibido como agradable/desagradable, afirmando que una rosa puede ser bella y configurarse a partir de su imagen, un juicio estético, pero no así de su aroma, ya que en lo agradable hay un interés que media, y el juicio estético es desinteresado.

No es casual, que un par de siglos atrás, en la ciudad de Paris haya habido, casi simultáneamente, denodados esfuerzos por unificar la lengua francesa en todo lo referido a la administración de la justicia, los registros y las actas (eliminando los resquicios de latín pervivientes, para depurar a la lengua de los equívocos, malentendidos, ambigüedades y demás problemas de interpretación),  al tiempo que el rey exhortaba a los ciudadanos a dejar de expulsar sus desechos e inmundicias en la puerta de sus casas, para conservarlas dentro, hasta que pudieran ser retirados y expulsados de la ciudad. El castigo por no cumplir esa norma podía ir desde multas hasta la pérdida de la vivienda.

La limpieza de la ciudad se daba al tiempo en que se intentaba purificar la lengua, higiene urbana y lingüística; encargarse privadamente de la basura, de la mierda propia, va de la mano de lavarse la lengua. Expresiones ante insultos que remiten al sexo y a la mierda, son reprimidas por los adultos: “lavate esa boca”, “lengua sucia”.

hqdefault

Baños y Género

Paul B. Preciado, el filósofo transgénero español, nos pone de cara al problema arquitectónico de los baños como lugar de gestión de la basura corporal en espacios urbanos y una de las más efectivas y discretas tecnologías de género.

Entiende que los baños, son parte de un complejo dispositivo de control público de la feminidad y masculinidad heterosexual. Analizando los baños públicos, Preciado identifica que la feminidad se produce por la sustracción de toda función fisiológica de la mirada pública. Por otro lado, el “baño de mujeres” reúne las funciones de evacuación bajo una misma postura y un mismo gesto. Sentadas.

paul-preciado-750x499

Paul Preciado

Mientras que en el “baño de hombres” la única ley arquitectónica común es la de separar funciones. Se mea de pie, se caga sentado; aunque se podría objetar que  la escisión se vuelve mucho más difusa cuando de lo que se trata es de cagar, ya que nadie se toma la tarea de mear primero, y cagar luego, aunque esto es algo que la masculinidad solapa, ya que la imagen de la posición sentado para mear está asociada a lo femenino.

La separación (que no existe en el caso de la arquitectura del “baño de mujeres”) se da entre genitalidad y analidad[6].

Mear de pie –dice-  es una de las performances constitutivas de la masculinidad heterosexual Moderna.

Así, lo que cada uno de los baños reproduciría serian dos formas de producir género, asignándole el lugar del dominio de lo público a la masculinidad heterosexual en el de caballeros, mientras que el de damas reproduce el espacio doméstico en el espacio público. En todo caso, lo que ambos comparten es el espacio para lavarse las partes visibles de nuestros cuerpos: lavarnos la cara, cepillarnos los dientes, mojarnos el pelo, pero, sobre todo, con muchos espejos para que nada escape a la mirada.

La pregunta que puede surgir es, ante lo sedimentario y la solidez de las estructuras arquitectónicas; ante el hecho consumado de encontrar ambas lógicas con sus respectivos códigos que no sólo separan y producen género, sino le asignan funciones específicas y determinadas a cada uno de ellos: ¿Cómo escapar al régimen de género que nos impone la arquitectura urbana a través de los baños públicos?

morfo61

Lo vemos en las calles, atrás de un árbol, al costado de un camino, en la urgencia del momento, ese momento en el que no aguantamos más, quizás en una ráfaga de segundo, en la que somos conscientes de que no importa el género, descuidamos el dónde, a lo que le prestamos real atención es a nuestro deseo, por fuera de una codificación y encausamiento de nuestros cuerpos en un espacio y con funciones propias según nuestras frágiles identificaciones.

Quizás nos toque reinventar el uso de los baños, desacralizar y desarticular los dispositivos que nos sujetan a un determinado espacio a partir de una identidad de género; quizás compartir el excusado sea menos una excusa para dirimir diferencias de género, que habitar un espacio común donde encontrarnos.


[1] Quevedo, Francisco. Gracias y Desgracias del ojo del culo. Dirigidas a Juana Montón de Carne, mujer gorda por arrobas. Publicado entre los años 1620 y 1626. Recogemos al versión publicada en la web Cagadero del Diablo http://cagaderodeldiablo.websindario.com, año 2009.

[2] Ibíd.

[3] Paz, Octavio. Un oro nefasto. En el libro Los Signos en Rotación. Ed. Alianza, Buenos Aires. 1987

[4] Paz, Octavio. Op. Cit.

[5] Laporte, Dominique. “Historia de la mierda”. Editorial Pre-textos, 1989. Pág. 45.

[6] Paul B. Preciado. “Basura y género, mear/cagar, masculino/femenino”, extraído de http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v0/PDFS/POLIETICAS%20DEL%20CUERPO%201%20BASURA%20Y%20GENERO.pdf

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s