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Canciones inoxidables, intervenciones divertidas y un pogo violento y desenfrenado tuvieron lugar el pasado 4 de septiembre en un nuevo capítulo del Cachi 30 Tour, que conmemora los 29 años de historia de 2 minutos. Una lista con más de 60 temas de pura energía y adrenalina hicieron vibrar el mítico templo de boxeo, donde, valga la redundancia fueron más que un par de piñas las que fueron y vinieron. Esta vez los muchachos se entretuvieron repasando su discografía de principio a fin, apelando a la nostalgia de los clásicos y otras canciones más jóvenes junto a varios invitados referentes del punk, el hardcore y el rock. Ni la lluvia ni el frío de un domingo pudieron detener al público de la banda de Valentín Alsina que aseguró: “La próxima es en la cancha de River”.

Por Carlos Sanabria / @hayquearar

Ph Gusi RamoneRaw Power 


Quizás de eso se trate: del desorden, de la sorpresa, de la espontaneidad. De que nada más importe, de un abrazo, de un instante. El pogo que originó “Ya no sos igual”, la canción con la que se abrió la fiesta por los “Cachi 30” años de 2 minutos haciendo punk rock, fue un mundo de sensaciones, círculos enormes delante, atrás y a los costados del campo del Luna Park. El barrio estuvo presente, ¿pero qué quiere decir eso por fuera de una frase trillada? “Nada podemos hacer / Solo nos queda vivir / Los días de nuestras vidas” dice la letra de “Días”, canción cuyo video se estrenó en la previa y recupera lugares y situaciones cotidianas de Valentín Alsina. De ese barrio que empezamos a conocer en detalle cuando salió el primer disco de 2 minutos, y que hoy la banda sigue recuperando mientras el “rock de barrio” hace tiempo que solo es una etiqueta. Fueron 29 años de música en una noche, y lo más saludable,  con el sentimiento antipolicial intacto.

previa

“Una noche de bonitas canciones”, titularía el Mosca para contar lo que pasó durante las dos horas y media de show.. El festejo dosminutero fue un domingo a la noche, un alivio a la rutina y a la depresión previa al inicio de una nueva semana de laburo. ¿Y qué importaba el lunes?  “Hoy es un nuevo día / y tengo que ir a laburar / Mi cara de cansado se refleja /en la taza fría de café” dice la letra de “Odio laburar”. Quizás alguna de las miles de personas que desde distintos barrios y provincias llegaron al Luna Park la puede haber recordado al día siguiente. Pero seguramente con una sonrisa y con un montón de recuerdos de una noche donde volvió la alegría. En esos primeros minutos sonaron “Pelea callejera”, “qué mala suerte” y “lado oscuro”.

“Esto es un flash, loco”, “la concha de tu madre, hoy es un día muy emocionante”.  Las expresiones de sorpresa del Mosca al pisar el escenario fueron sinceras. Durante toda la noche la banda no dejó de manifestar la sorpresa y el orgullo por la convocatoria. “¿Se puede prender la luz?” pidieron varias veces el Mosca y Pablo, uno de los guitarristas. Se trataba de ver con nitidez esos rostros, esas historias que durante todos estos años se han apropiado de las canciones testimoniales de 2 minutos. “Saludos a los que viajaron, los aplaudimos” agregaron también desde arriba.

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¿Cuántas canciones fueron? Dicen por ahí que la lista original tenía 64 pero que no entraron todas. Luego de una intro con una versión acústica y de arrabal de “Ya no sos igual” a cargo de Pablo Marchetti y su banda, sonaron canciones de todos los discos, desde “Valentín Alsina” hasta el último “Valentín Alzahimer”. Previo a que arrancara cada canción, el Mosca avisaba el nombre del tema que se venía, lo que generaba un “ohhhh” que adelantaba la expectativa y la descarga que iría a manifestarse.

lista

La primera hora de show fue tremenda. Una incansable exaltación de cuerpos de distintas generaciones que luchaban por llegar al escenario para abrazar o cantar junto al Mosca o a Pablo. Muchxs lo lograron y durante toda la noche, la banda fue receptiva a esas muestras de cariño y admiración que solo el punk rock puede ofrecer. Ante los excesos y la violencia del personal de seguridad en las vallas la banda no se calló la boca. Pablo Coll invitó a un seguridad a “ponerse un kiosko” si no tenía ganas de estar ahí. El Mosca le pidió cuidado a sus pibes y pibas de “no estrolarse la cabeza con el escenario”, les reconoció tremendo sacrificio (“gracias a los amigos kamikazes que cantan acá con huevo y corazón”) y también advirtió a los patovas de turno: “esto así no va, eh”.

pogo

“Sánchez, Lucas Daniel, Sánchez Lucas Daniel, último aviso”, decía sonriente el Mosca con un DNI en mano. No fue el único que apareció en el escenario y generó risas y expectativa por si su titular se hacía presente para reclamarlo. Además de banderas, distintas ofrendas llegaron desde el público hacia la banda: “esto parece una feria americana”, describió el Mosca. Él junto a Pablo fueron quienes dialogaron con el público o manifestaron sus emociones a través del micrófono. En general desconectados, pisándose uno con el otro, inentendibles a veces, repetitivos (¿Cuántas veces el Mosca lo invitó a contar un chiste?), pero profundamente sinceros. Pablo se llevó varios escupitajos que intentaron rememorar viejas épocas de punk y dejó una frase para el recuerdo “¿Por qué no te guardás la saliva para chuparle la concha a tu novia?”.

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Antes que el barrio, la birra o el pogo, 2 minutos es una banda que se solidificó como referente a la hora de hablar de punk en Argentina. A partir de ahí se puede entender la cantidad de músicos y amigos que se hicieron presentes en el Luna Park para festejar junto a ellos. Se destacó la voz de Mane de Restos Fósiles en “Hacia vos”, la guitarra de Gori de Fantasmagoria en “Pandora Box”, la aparición de Maikel de Kapanga en el clásico “Amor Suicida”, Flavio Cianciarullo y su hijo Astor en “El mejor recuerdo”, el bajo de Edu Graziadei de Cadena Perpetua en “Aeropuerto”, Indio, ex guitarrista de 2 minutos, que cantó “Correo de Amor”, “Casa de dos” y el clásico de Riff “Mal Romance”, y los hermanos Sassone de “Mal Pasar” (o de “Maldita Suerte”, según el Mosca), que cerraron la noche con el “2 minutos punkeando para vos”.

“No tenemos mucho mensaje, bah, alguno que otro tenemos”, nos contó el Mosca en una entrevista que le realizamos en el 2014. Y es cierto, quizás desde la banda no haya una bajada de línea ni un claro posicionamiento político. Sin embargo, los primeros discos de 2 minutos quedarán para siempre como una muestra del no future argento, de los ’90, de las pequeñas alegrías que se podían encontrar en los barrios en contraste con los grandes problemas y preocupaciones. “El país está viviendo un momento muy raro, ojalá el pueblo argentino pueda festejar a fin de año”, dejó como reflexión el Mosca. Palabras simples pero necesarias y sobre todo valorables para quienes encasillan a la banda como unos giles que hace años dejaron de tener algo para decir. La CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) también tuvo su espacio.

“Ole, ole, ole, ole, ole, ole, ola, soy 2 minutos, es un sentimiento, no puedo parar…”. Con esa cortina de fondo y con la luz prendida, el Mosca se quedó solo del escenario. Minutos antes un orgulloso Pablo Coll le había dedicado la fecha a “todos los giles que esperaban que esto fuera un fracaso”. El Bajo de Papa, la guitarra de Pedro y la batería de Monty ya se habían silenciado después de romperla con “Mosca de bar” y “todo lo miro”. “Votemos para que en el Luna se pueda vender cerveza, ¡ponete las pilas Luna Park!”, pidió el Mosca. Porque si, estos fueron los “Cachi 30” y no fue una despedida ni un homenaje. La fiesta merece una vuelta más, una nueva oportunidad para seguir rompiendo las pelotas.

cierre

 

 

 

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