cinismo

Transitamos un momento de la historia política argentina donde la información fluye de forma continua pero atolondrada. A través de noticieros, diarios digitales, páginas web, redes sociales. Con seriedad, con humor o de manera bizarra. Las medidas que lleva adelante el Macrismo las conocen todos pero solo algunos las defienden. ¿Presenciamos el momento en donde el cinismo se conformó como ideología?  

Por Tomás Hart @TomassHart

Ilustración por Disculpen La Molestia @DisculpenLaMole


Son muchos los escritos sobre “ideología”. En general, este concepto es definido como una “falsa conciencia”. Es decir, un choque entre la realidad social y nuestra representación del mundo. El filósofo, sociólogo, psicoanalista y crítico cultural esloveno Slavoj Zizek nos recuerda a Marx y su frase “ellos no lo saben pero lo hacen”. Es decir,  vemos la realidad a través de nuestros anteojos ideológicos que nos mantienen bajo una ceguera a través de la cual, naturalizamos las relaciones sociales, produciendo así, un falso reconocimiento de nuestros intereses de clase. La solución para salir de este aprieto sería lograr quitarse los lentes, y poder reconocer la realidad tal cual es, hasta por fin disolverla o cambiarla. Pero si damos un paso más, el centro de la cuestión no estaría en lograr ver “como las cosas son en realidad”, sino en descubrir que la realidad misma no podría reproducirse sin esta mistificación ideológica: la distorsión de la realidad es su esencia misma.

Ahora bien, si decimos “ellos no lo saben pero lo hacen” debemos definir si la ilusión ideológica se encuentra en el saber o en el hacer. Aparentemente reside en el saber: “no sabe lo que en realidad hacen”, o sea, hay una falsa representación de la realidad social a la que pertenece.  Pero si ubicamos a la ilusión ideológica en el hacer, podemos ver que lo que ellos no saben es que su realidad social, su actividad, es guiada por una ilusión. Lo que ven falsamente no es la realidad, sino la fantasía que estructura su realidad,

“Lo que todos saben”

Todo ciudadano argentino “sabe” que el gobierno de Mauricio Macri ha reducido o eliminado las retenciones al agro y la minería, haciendo que en solo cinco meses, el Estado pierda 10.208 millones de pesos. Mediante la desregulación de las tasas de interés del sistema financiero, los bancos pagan 28% de interés por los plazos fijos, mientras que el Banco Central les paga un 38% por prestarle ese dinero; esto hace que los bancos dupliquen sus ganancias y en cinco meses hayan ganado 44.576 millones de pesos[1]. Al mismo tiempo, la devaluación llevada a cabo por el gobierno hizo que se produzca una transferencia de ingresos, a través de la cual, grandes exportadores obtienen ganancias por el encarecimiento del dólar -ya que las exportaciones se realizan en moneda extranjera- mientras que los “empleados medios” sufren el aumento de alimentos y tarifas, pero no de su salario. Todo argentino sabe que se produjeron una serie de despidos masivos tanto en el ámbito público como en el privado. De hecho, la consultora Ibarómetro[2] realizó un relevamiento sobre el clima social y político y concluyó con que el 53,2% de las personas encuestadas tiene una visión negativa sobre el futuro del país, mientras que el 40% tiene despierta una ilusión esperanzadora. Por otro lado, un 65,8% describe a la situación económica como muy mala y solo un 24,3% la adjetiva como buena y muy buena.

La repercusión de “lo que todos saben”

Resulta curioso que la opinión de muchos argentinos coincida con la de la revista británica The Economist, la cual valora la actitud pro mercado del gobierno de Macri, y considera sumamente positiva la modificación cambiaria, la eliminación de las restricciones de compra-venta de divisas, el acuerdo con los fondos buitre y la baja o quita de retenciones.

Sin embargo, la revista británica, alerta sobre la inflación y coincide con el FMI respecto a que en 2016, se espera una caída del 1,5% del PBI de Argentina.[3]

Según las nuevas mediciones del INDEC: “la actividad industrial de junio de 2016 presenta una caída de 6,4% con respecto al mismo mes del año 2015”, y agrega que en el primer semestre del año 2016 con respecto a igual acumulado del año anterior, la producción manufacturera muestra una disminución del 3,3%.”[4]

La caída en relación al año anterior del -14% en la industria del cemento, -21,6% en la industria del automotor, -12,4% en la de metálicas básicas, -4,1% en la de tabaco, -3,8% la de refinación de petróleo, -0,9 de la química y -0,4% de la alimenticia, producen la caída de la tasa de empleo, que es  la variable de ajuste preferida de la lógica privada.[5]

¿De qué lado estas?

Muchos ciudadanos se oponen a medidas llevadas a cabo por el gobierno del Pro, e intentan hacerle frente a dicha situación. Reconocen que una inflación del 47,5% anual los perjudica notablemente. Algunos estarán más sorprendidos o disgustados que otros, pero hay una gran parte de la población que no está conforme con el actual gobierno. Otro grupo de ciudadanos, considera que las medidas del gobierno son correctas por lo cual, las defienden y las justifican. Pero nos encontramos con que estos ciudadanos no son parte de ese minúsculo grupo que se beneficia, sino que en muchos casos, estas medidas económicas las perjudican. ¿Esta es la “falsa conciencia”?.

Nos encontramos entonces, con un grupo de ciudadanos que no son dueños de mineras, ni banqueros, ni agroexportadores, ni empresarios, pero sin embargo creen que todas estas medidas benefician su futuro y el del país. Ahora bien, si decimos que esta parte de la población es portadora de una “falsa conciencia” estaríamos diciendo que los dueños de mineras, banqueros, agroexportadores y empresarios son portadores de una “verdadera conciencia”; es decir, logran romper con la ilusión ideológica. Esto es totalmente erróneo, y nos da la pauta de que existen otros factores además de los económicos que conforman esto a lo que llamamos “ideología”. La posición de clase no se define solo por el lugar que se ocupe en la cadena productiva. Coexistimos con una serie de aparatos ideológicos como la escuela o la iglesia, que reproducen las relaciones sociales a través de mandatos morales, éticos, religiosos conformando e interpelándonos como sujetos. El disciplinamiento no solo se efectúa en el trabajo sino que se completa con una serie de reglas practicas por lo tanto discursivas. Dicho de otro modo, al sistema no le sirve un trabajador indisciplinado, sino que busca que ya haya adquirido ciertas normas.

 

La clase media y el PRO

Peter Sloterdijk, en su libro “Crítica de la razón cínica”, sostiene que el funcionamiento dominante de la ideología es cínico. El “sujeto cínico” sabe muy bien que las medidas adoptadas por Macri no lo benefician, pero sin embargo prefiere no renunciar a esa ilusión. En este caso, la premisa sería inversa a la anterior: “ellos saben muy bien lo que hacen, pero aun así, lo hacen”. Como dijimos anteriormente, si la ilusión ideológica se ubicara en el saber, la posición cínica sería pos ideológica, es decir, no habría ilusión: “ellos saben lo que hacen y lo hacen”. Pero si sostenemos que la ilusión está en el hacer, entonces sería: “ellos saben que, en su actividad siguen una ilusión, pero aún así, lo hacen”. Este cinismo no es inmoral de por sí, sino que es la moralidad al servicio de la inmoralidad. Este cinismo ubica a la verdad como la forma más eficiente de mentira. Por ejemplo: todos los representantes del Pro se pronuncian contra el crimen, el delito, la corrupción y a favor de la justicia. Ahora bien, ellos –y sus votantes- saben que tener una empresa off shore encubre un tipo de delito –evasión de impuestos- pero aún así se mantienen en pos de esa idea de justicia –y justifican que el Presidente tenga ese tipo de asociación-. O sea, el enriquecimiento “legal” a diferencia del ilegal es mucho más efectivo solo por estar protegido por la ley. La verdad termina siendo la última mentira.

Sloterdijk llama Kinísmo al rechazo popular a la cultura dominante que se expresa a través de la ironía y el sarcasmo. La ideología pregonada por el Macrismo ya no tiene la pretensión de ser tomada seriamente, ni siquiera por sus oradores. Es por eso que hoy en día se hace difícil distinguir entre un chiste y una declaración de un funcionario del Pro. La ironía y el sarcasmo se confunden con los discursos de los gerentes del Estado. O sea, el cinismo es la respuesta a la subversión kínica: reconoce y sabe muy bien que hay una representación imaginaria por parte de los sujetos, pero encuentra motivos para sostener su fantasía: “un mundo mejor gracias a medidas neoliberales”. El kinismo, por ejemplo, destapa y hace ver la ganancia personal que obtiene Macri y su séquito de empresarios del “sacrificio de los demás” del “ahorro de energía”.[6]

¿Entonces?

Es sumamente importante romper con la pretensión de la ultraderecha de acabar con el antagonismo y presentar a la sociedad como un todo homogéneo. Sabemos que el Rey es solo Rey, si los súbditos lo tratan como tal. Mauricio Macri está sosteniendo su gobernabilidad mediante una fantasía que promete futuro y bienestar.  Pero esta ilusión fetichista se basa en preceptos de libertad, igualdad y moralidad como formas supremas de esclavitud, sometimiento y libertinaje. A través de acciones “kínicas”, pero también de acciones prácticas como los ruidazos, huelgas, movilizaciones, o performances artísticas, resultaría interesante modificar nuestro comportamiento, pero también interpelar a esos “Otros” que siguen sin querer renunciar a la ilusión fetichista que dirige su actividad práctica. La creación de una hegemonía, que unifique distintas demandas sociales y se enfrente a un sistema institucional que perjudica el presente y el futuro de nuestro pueblo es la tarea que involucra a todos los sectores populares. Es necesario romper con la fantasía de que el libre mercado solucionará todos nuestros males.

[1] Ver Informe de transferencia de ingresos en: https://www.youtube.com/watch?v=BrqeTYGyB4w

[2] http://www.ibarometro.com/

[3] http://juliogambina.blogspot.com.ar/2016/07/pronosticos-reservados-para-la.html

[4] INDEC. Estimador Mensual Industrial (EMI). En:http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/emi_07_16.pdf (consultado el 29/07/2016)

[5] http://juliogambina.blogspot.com.ar/2016/07/la-recesion-y-la-inflacion-no-son-una.html

[6] Toda la estructura explicativa sobre la Ideología fue tomada de: “El sublime objeto de la Ideología”. Slavoj Zizek

1 Comment

  1. Muchas gracias por el texto! En conexión con lo que planteas, Zizek, utilizando a Lacan, sostiene que es imposible deshacerse de la ideología, en tanto es necesaria para tratar de lidiar con el vacío constitutivo del sujeto. Por lo que, en el capitalismo, somos capaces de actuar cínicamente -sabemos lo que hacemos y, aún así, lo hacemos-. Ahora, si la ideología nos aparece necesaria. De qué se trataría la lucha ideológica en el caso argentino? Saludos…

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