13406861_10209671732647562_7777766076626197637_n

Europa se encuentra atravesada por una de las grandes crisis del capitalismo a nivel mundial, la cual golpea notablemente a los sectores populares, y las soluciones que se presentan de parte de los gobiernos y la tecnocracia financiera son ajustes cada vez más brutales que recaen sobre el pueblo. En este contexto, para la presente nota no pretendemos quedarnos con la lupa sobre los acontecimientos de la actualidad en Francia, sino que buscamos ir un poco más allá en el tiempo e indagar sobre algunas particularidades. ¿De qué manera repercutió en Francia el neoliberalismo? ¿Qué dilemas se ha planteado la acción sindical en Francia a lo largo de su historia? ¿Cómo se ha organizado la respuesta sindical frente a las políticas de ajuste implementadas por los sucesivos gobiernos sin importar el color político? ¿Qué es el Nuit Debout? ¿Se puede esperar nuevamente la unión obrero-estudiantil como en Mayo del ´68?

Por Pablo [email protected]_ser1928


“Temblad, tiranos y pérfidos,
oprobio de todos los partidos
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
recibirán por fin su merecido!”
LA MARSELLESA

A 145 años de la Comuna de París y a 48 del Mayo Francés, Francia asiste nuevamente a una primavera de levantamiento y protesta social. Esto se debe a la reforma laboral o ley El Khomri, promovida por el Primer Ministro francés Manuel Valls, por el Presidente François Hollande, y la Ministra de Trabajo Myriam El Khomri -quien redactó el texto-.

El malestar que generó en la sociedad llevó a que trabajadores y estudiantes convocaran a una huelga general que se materializó el pasado 31 de marzo.

Francia en la encrucijada neoliberal

La actual reforma laboral consiste en flexibilizar el despido, acabar con la negociación colectiva (“descentralizar el diálogo social” según el Primer Ministro Valls) y dejar al trabajador en una situación de precariedad e indefensión frente a las decisiones de la patronal. Pero esta ley no ha surgido de la nada, es producto de tres décadas de hegemonía neoliberal que solo ve en su horizonte aumentar la tasa de ganancia del capital a costa de los trabajadores.

Desde 1983, con el giro liberal del gobierno del ex Alcalde de Lille y ex Primer Ministro Pierre Mauroy durante la presidencia de François Mitterrand, los distintos partidos políticos que han llegado al poder no han hecho más que descargar sobre los trabajadores reformas, políticas de ajuste y medidas de austeridad. En otras palabras, son las llamadas recetas recomendadas por los gurúes financieros que había que aplicar para estabilizar los indicadores macroeconómicos, sin importar el costo político y social a pagar.

A pesar del retroceso que significó y significa esto con respecto a los llamados Treinta Gloriosos , de la exclusión sistemática y estructural de millones de personas negras o árabes, hay un sector cualificado y bien organizado de la clase trabajadora (principalmente del sector público que ocupa en Francia a amplios sectores de la economía, privatizados en otros países europeos) que ha podido mantener sus condiciones de vida pese a los embates neoliberales. Sin embargo, esto no quita que el neoliberalismo haya avanzado para intentar corroer esos bastiones de resistencia frente al capital.

A esto hay que añadirle el rol desempeñado por la socialdemocracia europea, y la francesa no ha escapado a ello. Habiendo adoptado antaño una posición reformista, según la cual a través de conseguir pequeñas concesiones se iría mejorando la vida del trabajador, desde la década del ´80 se ha confinado a convalidar las políticas neoliberales junto con los partidos de derecha. De esta manera, la socialdemocracia se encuentra dividida entre quienes son conscientes de que esta avalancha de medidas antipopulares le enajenará su base social y, quienes se encuentran plenamente convencidos de que hay que acabar definitivamente con lo que logró quedar en pie del Estado de Bienestar. Entre las filas de estos últimos, se halla el Primer Ministro Valls.

Cabe agregar que esta desconexión entre los partidos tradicionales de izquierda y los trabajadores está siendo usufructuada por el Frente Nacional de Marine Le Pen. Este partido de ultra-derecha si bien cuenta con una base obrera considerable, a la vez ha mostrado lo que en apariencia parece ser una contradicción pero no lo es tal: su carácter reaccionario frente a las protestas pidiendo por ejemplo mano dura contra las huelgas, garantizando la tranquilidad del capital.

Frente a este escenario de desencanto político, planes de ajuste, avance de fuerzas de ultra-derecha y peligro de conquistas sociales: ¿cómo planean resistir los trabajadores y estudiantes unidos?

13427748_10209671723207326_6697295512193389378_n
Apretón de manos para ajustar a los trabajadores franceses. (Presidente Francois Hollande y Primer Ministro Manuel Valls)

Acción sindical: ¿huelga general o jornadas de acción espaciadas?

Desde el IX Congreso de la Confédération Générale du Travail (CGT) celebrado en 1906, la Carta de Amiens le otorgó a la huelga general un papel preponderante en la estrategia de lucha del movimiento obrero frente al capital: “(El sindicalismo) prepara la emancipación integral, que sólo puede realizarse mediante la expropiación capitalista; preconiza como medio de acción la huelga general y considera que el sindicato, hoy grupo de resistencia, será en el futuro el grupo de producción y distribución, la base de la reorganización social.” Lo cierto es que la huelga general como metodología escasas veces se materializó en la práctica en Francia durante el siglo XX. ¿Por qué?

La respuesta se puede encontrar, según el politólogo de la Universidad de Marsella Baptiste Giraud, en las siguientes palabras de distintos secretarios generales de la CGT con matices a lo largo del tiempo: “los sindicatos nunca habían llamado a la huelga general ya que esta no se decreta, sino que depende de la decisión de los asalariados.” En este sentido, a lo largo del pasado siglo pareció haber triunfado la postura reformista al interior de la CGT: acciones reivindicativas cotidianas, jornadas de acción espaciadas, huelgas locales para negociar con la patronal mejores condiciones de salario y de trabajo. Esa regla tuvo dos excepciones: en 1936, en oposición a las jornadas de racionalización del trabajo; y en las jornadas de Mayo de 1968, en repudio a la represión sobre los estudiantes. En ambos casos, la CGT había convocado a una jornada de movilización general. Sin embargo, las dos veces fueron las movilizaciones y las dinámicas de lucha locales las que forzaron a que la jornada se prolongue.

Desde entonces, los sueños de transformación social plasmados en la Carta de Amiens se vieron hecho añicos. Durante el avance del neoliberalismo en las últimas décadas y la implementación de políticas de desindustrialización, desregulación, desinversión, despolitización, desempleo, entre otras, las fuerzas sindicales se limitaron a tratar de hacer un poco menos dura la vida, ni siquiera con éxito. Se trató de no pretender lo imposible, sino solicitar lo aceptable. De centrar las esperanzas en enlentecer el ritmo de las regresiones, no detenerlas y proponer una alternativa superadora. Las jornadas de acción espaciadas, combinando huelgas locales, peticiones y manifestaciones, fueron el camino elegido.

El cuadro de situación descripto más arriba no significa que en Francia no hubo resistencia a lo largo de la noche neoliberal. Por el contrario, ha habido una sucesión de luchas y de movimientos sociales masivos que merecen ser reconocidos: 1995-1996 (indocumentados), 1997-1998 (desocupados), 2000-2003 (movimientos anti-globalización), 2006 (contra el contrato de primer empleo), 2008 (contra las políticas de ajuste), 2010 (contra la reforma previsional). En todos estos acontecimientos hubo un denominador común: una interpelación a la CGT solicitando el llamado a la huelga general por tiempo indeterminado para brindarle potencia a esas jornadas de lucha. Cosa que, por cierto, no ocurrió.
Ante la amenaza de arrasar uno de los últimos bastiones del Estado de Bienestar, pareciera ser que este es el momento adecuado para romper con una postura pasiva que no ha traído beneficios al movimiento obrero: ¿será el momento propicio para que culmine un ciclo y comience otro más favorable para los trabajadores? ¿Estará la CGT a la altura de las circunstancias?

13417425_10209671726887418_4535868984059441391_n

Nuit Debout: los indignados franceses

“¡Es el momento de mostrar la solidaridad entre nosotros! ¡No pedimos permiso para ocupar las plazas! ¡Vamos a hacer un montón de debates, es la democracia, vamos a trabajarlo!”

Además de los sindicatos, hay otro actor social sumamente importante ocupando el espacio público también en rechazo de la reforma laboral: el Nuit Debout o movimiento Noche en Pie. Se trata en su mayoría de estudiantes, intelectuales, pensionados, trabajadores del mundo del arte, pertenecientes a la clase media, que comparten un rango de edad que va entre los 20 y los 40 años, y manifiestan un hastío respecto del sistema político tradicional representativo.

Recuperando la tradición de los indignados españoles aglutinados en el movimiento 15-M, que en el año 2011 ocuparon las plazas de las principales ciudades españolas para protestar contra el avance del capitalismo salvaje, el Nuit Debout emergió desde una llamada a la ciudadanía a través de las redes sociales a ocupar la Plaza de la República de París. Pero lo cierto es que no se ha agotado en París, sino que se ha extendido a ciudades como Marsella, Toulouse, Nantes o Rennes. Como así tampoco pretende quedarse encerrado al interior de Francia, sino que traspasó sus fronteras generando adhesiones y movilizaciones en Madrid, Catalunya, Lisboa y Bruselas.

La ocupación del espacio público y su correspondiente visibilización frente a las ansias privatizadoras de todas las esferas de la vida que propone el orden actual, es algo que distingue al Nuit Debout. Esto supone además un claro desafío a la militarización y al fuerte control policial desplegado debido a los últimos atentados en la capital francesa. En este sentido, se propone dejar atrás el miedo, que como decía Eduardo Galeano es un componente esencial del sistema capitalista, y ocupar la arena pública como actores sociales activos y críticos. La organización de este colectivo es horizontal, en asambleas generales, donde se debaten diversos temas y la consigna central es la siguiente: resistir al neoliberalismo y ponerle límites para que no se socaven más derechos.

Sin embargo, se le plantean desafíos en el corto y mediano plazo al Nuit Debout. El hecho de que su búsqueda de desarrolle por fuera de los canales de expresión política clásica, ya sean sindicatos o partidos políticos, conlleva el riesgo de que se termine convirtiendo en un movimiento contracultural antes que en un movimiento que sea plataforma de verdaderos y profundos cambios sociales. Hasta el momento solo el español PODEMOS y la coalición griega Syriza (aunque sus medidas actuales defrauden a su base electoral ya que son una continuidad de las medidas de ajuste que se venían ejecutando con anterioridad a su arribo al gobierno) resultaron ser expresión política de esa bronca ciudadana frente a las medidas de austeridad. Pero he aquí que se esconde el huevo de la serpiente: porque esa bronca ciudadana también resulta ser canalizada por las fuerzas de extrema derecha en Europa (es notable su crecimiento en términos electorales en los últimos años en los distintos países )¹, en el caso de Francia el ya mencionado Frente Nacional, haciendo hincapié en su discurso sobre la discriminación y la xenofobia.

En un escenario europeo como el actual, equivocar la estrategia a desarrollar puede resultar fatal para las futuras aspiraciones de los movimientos progresistas o de izquierdas. Al respecto, como bien expresa el analista internacional francés Florent Sardou, abogado y magíster en Historia Contemporánea de la Universidad de Toulouse: “El gran desafío de “Nuit debout”, será ampliar la representatividad de este incipiente movimiento que surge ante la imposibilidad de las fuerzas tradicionales de izquierda de ofrecer un nuevo paradigma postcapitalista.”

13391370_10209671725687388_2879110432674450222_o
Represión en las calles francesas

Conclusiones

A pesar de que hay una invocación cotidiana del Mayo Francés en las calles, las posibilidades de concretar una gesta similar no parecen muy cercanas. Si bien se presenta un marco similar (salvando las distancias entre ambos contextos históricos) al de 1968, los estudiantes al frente de las movilizaciones exigiendo a los sindicatos la convocatoria a una huelga general ilimitada, éstos últimos se hallan en una situación de debilidad que hace impensable reproducir la magnitud de las huelgas de hace 48 años atrás. Y sobre esto es claro Giraud: “Con una tasa de sindicalización del 8% (5% en el sector privado), la capacidad de las organizaciones de trabajo para crear las condiciones de una huelga general es de hecho limitada. En este contexto, y a diferencia de Mayo del 68, no es sólo el miedo a ser desbordado por los “izquierdistas” lo que impide a los dirigentes de la CGT llamar a una huelga general por tiempo indeterminado, sino también el temor a un fracaso de la movilización. Si le dieran una forma radical a su movimiento, la masa de asalariados podría no reconocerse allí, y el llamado quedaría sin efecto.”

Ante este contexto en donde los sindicatos no tienen la fortaleza necesaria de antaño para desarrollar una potente y duradera estrategia de lucha, en donde el Nuit Debout está al frente de las movilizaciones pero tiene una escasa representación en sectores como los inmigrantes y los trabajadores: ¿se puede pensar en una confluencia entre los diversos sectores sociales para torcerle el brazo al neoliberalismo y que este proceso tenga un final más promisorio para los sectores populares que el de Mayo del ´68?


1 http://www.eldiplo.org/archivo/177-el-pecado-original-de-la-economia-argentina/pero-que-es-la-extrema-derecha/

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s