Entrevista/Literatura

“Nunca seré poesía”: La potencia transgeneracional de Ricky Espinosa

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“Textos escritos por y para Ricky. Homenaje, recuerdo y reivindicación del punk más punk de Argentina”, dice la contratapa del libro “Nunca seré poesía”, compilado por Jacqui Casais y editado por Milena Caserola. El 30 de mayo se cumplen 14 años de la muerte de Ricky Espinosa, líder y compositor de Flema, banda referente de la escena punk en los ’90. ¿Será verdad eso de que el tiempo es el mejor maestro? Porque el tiempo fue el único capaz de colocar la obra musical de Espinosa en su lugar, de explicar que había detrás del mito, del personaje de literatura, del bardo hecho persona. Previo al festival “Si el punk suena, Ricky Vive!” en Gerli este domingo 29, charlamos con Casais: “me interesó conocer cómo trabajaba, qué lo motivaba y qué cosas aparte de la música lo inspiraban”

Por Andrea Leal @Bbelicosis y Carlos Sanabria @Hayquearar


“Puedo mirarte de frente porque no tengo nada que esconder/ no necesito modelos para ser lo que yo quiero ser” dice la canción que da inicio al disco solista de Ricky Espinosa. Como no tenía “nada” que esconder algunos se limitaron a realizar una construcción superficial sobre su obra y una crítica prejuiciosa acerca de su figura. Una descripción chata y literal de aquello que no ocultaba. Como no necesitaba modelos, ni pretendía ser uno, también se empecinaron en alimentar una separación entre un punk combativo y un punk barrial ligado a los excesos y las adicciones e incluyeron en este último al arte de Espinosa. Pero hay quienes entendieron que el lenguaje espinosiano transgresor no merecía un análisis reduccionista y moralista, quienes consideraron que Ricky no nos relataba su propia vida sino la de un personaje que pisaba un suelo neoliberal y que ante la vorágine voraz de los ’90 debía responder rápido, sin un racionalismo moral que lo acompañe, quienes creyeron – y creen – que Ricky nunca podría ser considerado un poeta por aquellos que no lograron comprenderlo, porque su insistencia en la forma literal no buscaba adornar el poema, sino decir lo que pasaba, cómo pasaba y con las palabras que correspondían.

Jacqui Casais decidió reunir cada una de estas opiniones en el libro “Nunca seré poesía” (Ed Milena Caserola) para homenajear a aquel muchacho que salía con una remera de los Stones en pleno Festipunk. La cantante y guitarrista de Megafauna forma parte de una generación que se quedará con las ganas de presenciar un recital de Flema pero aunque jamás los vio en vivo, supo comprender que había mucho más para conocer detrás de ese punk barrial, que hay un Ricky lector de poemas que cita su fuente y les deja a sus oyentes una pista literaria en el camino.

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Jacqui Casais

Jacqui notó que tanto en ella como en otros poetas, músicos y escritores de la actualidad había una impronta espinosiana y esa influencia fue el disparador para la realización de un libro que, además, contiene un dossier con manuscritos, letras y dos números del Flemazine, órgano de difusión oficial de Flema. Casais es feminista, sin embargo, no duda en cantar un tema como “La sangre de tu hermana” porque sabe que Ricky pretendía exponer la naturalización de la violación como forma de venganza. De eso se trata el análisis de su obra: en la superficie pueden ser solo apologías al abuso de drogas, la independencia del alcohol y la promiscuidad del sexo ocasional o la vagancia. En la profundidad, Espinosa utilizaba la supremacía de la emoción y el énfasis extremo en lo irracional para dejar al descubierto la desolación personal y el naufragio de las juventudes suburbanas de los años noventa.

Desde Santiago Barrionuevo, cantante de El Mató a un policía motorizado – quien también participó en el diseño de la portada del libro–  pasando por Chary de Loquero, Dudu de Sin Ley, Nekro, Sara Hebe y Rosario Bléfari, distintos músicos y poetas le rinden homenaje a Ricky y, a su vez, inspeccionan en el legado del músico de Gerli, por eso, el libro se completa con un análisis ensayístico: punk, política y discurso literario.

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_ ¿El criterio de selección de músicos que participan en el libro, tuvo que ver con una relación de amistad con Ricky o quizás había cierta distancia cuando eran contemporáneos y hubo un reconocimiento posterior?

_ Las dos cosas. Dudu de Sin Ley, Julián Ibarrolaza de Embajada Boliviana, Chary, Nekro o Niko Villano eran amigos de Ricky. Les re interesó colaborar porque lo querían mucho. Y en el caso de Wallas de Massacre y Bléfari, son contemporáneos de él, pero no curtieron el mismo palo ni los mismos momentos. Antes el público no era como ahora que es tan diverso, antes eras punk o eras hardcore o indie, ahora está todo más mezclado por suerte. Y en esa época ellos por ahí no lo habían conocido de cerca. Además hay cosas que en su tiempo no son valoradas, se veía a Flema simplemente como el punk reviente y después con el tiempo se entendió el mensaje. Los mismos artistas me contaron que en su momento no les parecía que estuviese tan bueno lo que hacía Ricky, o no entendían por qué generaba lo que generaba en su público.

Me fui reuniendo con muchas personas del ambiente que ya conocía y a otras las fui conociendo en el proceso del libro. En un taller de poesía había leído a Walter Lezcano y me había encantado. Cuando surgió la idea del libro fue al primero al que le propuse formar parte. Él había hecho uno sobre Ricky Espinosa desde una perspectiva más sociológica, un estudio sobre la época y el punk,  sabía que le gustaba Ricky y le pareció una idea buenísima. En el caso de Rosario Bléfari, me comentaron que había hecho un cover de Ricky. Pero en vez de realizar un poema como le había propuesto, su aporte fue un  ensayo comparativo porque ella usaba letras de Ricky para su taller de composición de canciones, donde las comparaba con las de poetas del tango.

_ ¿Cuánto te demoró el proceso de búsqueda de material, fanzines, manuscritos de Ricky?

_ En principio le consulté a Fernando Rossi qué le parecía la propuesta del libro y me dijo que estaba buena la idea del homenaje teniendo en cuenta que ya había salido un libro medio amarillista de Sebastián Duarte, y le copó que salga un material más piola que no sea biográfico. Me ayudó y me contactó con el papá y la mamá de Ricky, Orlando y Sofía, quienes me dijeron que la que tenía material era Meche, su última novia. Ella ya había cedido material sobre todo al documental que hizo Juan Pablo Duarte, pero me dio los fanzines y los manuscritos.

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_ Mencionabas el libro de Sebastián Duarte, ¿cómo fue lidiar con el mito, con ese personaje casi de literatura que se había construido a la hora de recuperar a Ricky?

_ Leí el libro de Duarte, lo conozco y tengo la mejor onda porque hace todo de una manera muy independiente y autogestiva, pero la perspectiva que tiene el libro no me interesa. Más allá de la figura de Ricky, cuando veo un documental de cualquier artista, si bien sé que lo personal también es parte de lo que hace, hay datos que no aportan tanto, y yo prioricé la parte artística: movidas, influencias, cómo llegó a conocer a determinado artista tal, cómo  laburo con tal obra… Me interesaba saber cómo un chabón -no es por prejuiciosa, yo también soy de un barrio- sin internet ni nada accedía a un montón de información. Yo sabía que él había leído cosas de Cortázar, otras de Bukowski, había visto tales películas, había citado a Shakespeare en un disco, entonces me preguntaba ¿cómo llegó a todo eso? ¿De dónde sacó toda esa data? Mi idea era explorar esa parte. Saber con quién se había cruzado, qué había leído y no quedarme tanto en la parte más reviente. Salir de eso no fue muy complicado. porque no niego que Ricky haya sido eso también, de hecho él mismo se describía como un borracho y demás, pero yo solamente mostré su obra; ahí mismo se ve su adicción como así también todo el peso que tenía para él su existencia. Con la obra misma se cuentan un montón de cosas sin ir a la anécdota amarillista. Me parece que no fue muy groso lo que hice porque los fans, los que participaron del libro y la familia, consideraron que hablaba realmente de Ricky, no les sorprendió.

_ En uno de los ensayos del libro se indaga la relación artista-público y se plantea que no había una asimetría entre Ricky y su público, entre lo que él sufría y lo que sufrían los pibes y las pibas, ¿coincidís o creés que había cierta distancia?

_ En algunas cosas sí había bajada de línea, por ejemplo, en lo que es la libertad individual, en la queja al sistema, la opresión. Para hacerlo no es necesario hacerlo como Las Manos de Filippi, algo más panfletario. Yo soy feminista y para mí vivir de una manera libre, quejarse, cuestionar la forma de vida que te impone el sistema también es bajar línea ideológica, y Ricky lo hacía. Creo que sí había empatía con toda esa gente que era como él y tenía la realidad que tenía él en el barrio, o no le gustaba ir a trabajar y el único momento de distensión era ir a ver a Flema y escabiar. Esa energía que se generó con el público de Flema fue porque él lograba interpelarlos y ellos lo captaban más allá de que era un público más reviente y no tan punk político. En el punk hubo dos maneras de dejar un mensaje: el que dejó Nekro, que es muy valioso para mí, ese punk autogestivo, fanzinero y por otro lado el punk barrial, el de 2 minutos y Flema, la mirada del trabajador. Son artistas que tienen otra data, que es la del sufrimiento, la del día a día, la realidad que no hace falta que te la cuenten porque la vivís al salir a la calle. Eso también es ser combativo. A su modo, aunque no haya adherido a los movimientos sociales de la época ni haya sido panfletario. Fue revolucionario, los seguidores entendían eso y se generaba un ida y vuelta.

_ Justamente ligado a lo político, en su ensayo, Pablo Cosso indaga la cuestión nihilista y señala que debía ser considerada contrahegemónica pero que el mismo Espinosa neutralizaba la influencia que despertaban sus ideas en sus seguidores, ¿qué pensás de eso?

_ Creo que no tenía esa postura purista de “Esto es así, te estoy tirando la data y tengo razón, hay que hacer la revolución”, era más bien un “yo no sé nada” muy contemporáneo de su época. Era parte de una generación a la que el neoliberalismo la tenía sin saber para dónde ir, y Ricky no intentaba decirle a sus seguidores que hicieran lo que él hacía. Explicaba en sus canciones que él tampoco sabía cómo había que vivir, cómo había que hacer las cosas, pero sí te decía lo que no estaba bueno sin afirmar “esto es la posta” como hacen otros. Era uno más, pero sí se plantaba con lo que creía que no estaba bien.

_ Y por último acerca del ensayo de Bogado, ¿qué opinás sobre su muerte alrededor de la cual se trataron de tejer hipótesis y encontrarle un sentido?

_ La gente más cercana a él me dijo que estaba segura que no se suicidó porque estaba con un montón de proyectos, haciendo cosas, estaba bien con su novia. Pero a su vez, las personas que están más cerca de uno en el día a día son las que menos saben lo que te pasa. Mucha gente al tener un montón de angustia puede tomar la decisión de suicidarse y antes de hacer el libro y consultarle a los familiares y personas más allegadas, yo pensaba que se había suicidado. Me encantaba la idea del poeta suicida, por morbo o por romanticismo. Pero después logré correrme de eso, y creo que tiene que ver con mi lucha para que se vea su arte y su obra, con sacarlo de ese lugar idealizado, del mártir, del poeta maldito. Aprendí un montón de cosas, desde cómo armaba las fechas y cuán responsable era, hasta su compromiso con su trabajo artístico. La mamá me contó que trabajó un montón de tiempo en una fábrica para grabar un disco, distribuía los discos por todos lados, se quejaba de los bolicheros y los acuerdos de mierda. Me quedo con todo eso del artista, porque sino termina pasando a la historia porque se suicidó como le pasa a Pizarnik, por ejemplo , y no me interesa eso, sino conocer cómo trabajaba, qué lo motivaba y qué cosas aparte de la música lo inspiraban. Eso me genera más intriga que saber si se suicidó o si fue un accidente. Nunca lo vamos a saber y no creo que cambie nada si lo supiéramos.

_ Hemos ido a muchos recitales de punk  y nos ha pasado que el público más radicalizado, el que siempre marcaba “esto no es punk”, “eso es ser careta”, tratando de buscar una esencia punk eran los seguidores de Flema, y para nosotros eso implica que no lo entendieron a Ricky, ya que él tenía otro mensaje, ¿tenés alguna reflexión al respecto?

_ Se lo entendió mucho después. Él salía a cantar con una remera de los Stones cuando en esa época se cantaba “Que se muera Mick Jagger” o se ponía ese pin que decía Gay power cuando todo el mundo naturalizaba decir “vos sos un puto”. Muchos lo veían como un provocador, pero ahí había una idea. Yo organizo el Festi Indiana donde por lo general tocan cinco bandas que tienen públicos muy distintos y sin embargo se escuchan entre sí. A mí Iorio no me cabe nada políticamente, pero leí en un artículo que sacó Walter Lezcano por los 40 años del punk donde él contaba que querían unir al metal con el punk para ir más en contra de los hippies y fue como re imposible esa idea de unir a los públicos porque se cagaban a piñas. Me parece que el público más contemporáneo a Ricky no lo entendió y ahora se dejaron de ver sus actos tan solo como una provocación.

_ ¿Solías ir a ver a Flema? 

_ No llegué a ver nunca a Flema con Ricky. El otro día tuve la suerte de conocer al hijo porque vino a tocar a la presentación del libro que hicimos en la Feria del libro y es impresionante, se parece un montón. En vivo nunca pude verlos, era chica lamentablemente. Ramones y Flema son cosas que me hubiesen gustado mucho ver.

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Lucas Espinosa

_Se viene el homenaje a Ricky que se va a realizar en Gerli el 29, ¿cuál es tu sensación de recuperar su obra y el punk de esta manera, con un sentido distinto?

_ La idea era congregar todo lo que se hizo acerca de Ricky en esa fecha y me invitaron a presentar el libro, lo cual para mi está re bueno porque es en su ciudad natal, es un festival que va a estar genial. Mucha gente más grande que yo, que fue más contemporánea a Ricky me cuentan que en esa época lo veían como punkies que no tenían idea de nada. Pero a su vez hubo un montón de cosas re políticas que dijo Ricky en su momento, pero que no fueron entendidas. No sé si es para juzgar individualmente a cada una de esas personas sino para analizarlo teniendo en cuenta el contexto, y públicos y bandas diversas. Tenemos que derribar ese rock machista y estrellita que actualmente, por suerte, se está cuestionando cada vez más. Deberíamos entender al rock y a la música desde otro lugar, y creo que está todo más maduro en ese sentido.

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3 pensamientos en ““Nunca seré poesía”: La potencia transgeneracional de Ricky Espinosa

  1. La verdad es que Meche no te los dió: te dijo que no los publicaras y no te dió permiso y lo publicaste igual.
    Te cagaste en todo, por lo menos, @JuanPabloDuarte hizo a tiempo y publicó todo antes en Ricky Espinosa: El Documental, así que no hay nada inédito en el libro.
    El trato era que todo fuera hecho con respeto y revisado.
    Aparte, medio libro te lo hizo Meche, y no lo reconocés. TRUCHA.

  2. De hecho ni #Dudu de #SinLey ni #Chary de #Loquero ni #Julian de #EmabajadaBoliviana ni #JuanPabloDuarte ni #FernandoRossi estuvieron en ninguna presentación ni evento de tu libro, por respeto y apoyo a Meche.

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