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Eduardo Anguita, periodista y docente, visitó nuestro programa de radio en Fm La Tribu. Repasamos los primeros meses de gobierno macrista, en qué devino la militancia K y qué momento vive Latinoamérica. Además, juventud setentista y qué fue lo que lo acercó y distanció del kirchnerismo: “nunca conocí alguien con la empatía popular de Cristina, pero no tuve una completa adhesión a las prácticas políticas de los últimos años de gobierno”

Por @Hayquearar @JaviChateau @SanjPelle @FanuSantoro

Fotos: Pharu Fotografía


Eduardo tiene un perfil bajo, casi tímido. Lee un libro sobre la historia de Paraguay mientras le agradecemos la visita. Pensamos en el militante del ERP que estuvo once años preso, también en el periodista con más de treinta años de trayectoria, y entrevistarlo es un desafío. Salimos al aire y el clima se distiende. El autor de La Voluntad junto a Martín Caparrós y ex director del diario Miradas al Sur, habla como escribe.

_ ¿Cómo está viviendo estos primeros meses del nuevo gobierno?

_ Cuando hay movimientos tan drásticos de cambio de la sociedad, hay que ser muy provisorio en cuanto a las conclusiones que uno va sacando, ya que están guiadas por aspectos emocionales más que racionales. Cada vez que los movimientos populares sufren retrocesos aparecen distintas posiciones: desde los que se paran observando los errores o limitaciones de los movimientos nacionales en Latinoamérica y, en ese sentido, el reclamo es la autocrítica; tratar de entender qué se hizo bien y qué llevó a la derrota. Y otros que se paran y “defienden” los trapos diciendo que no es momento de reconocer errores, agregando que no es tiempo de dividirse ni retroceder.

_ ¿Dónde se para usted? El diputado Andrés ‘Cuervo’ Larroque lo criticó porque usted sigue trabajando en Radio Nacional.

_ Es lógico que haya gente que se ponga más nerviosa que otra; no descarto ponerme nervioso alguna vez y faltarle el respeto a alguien. Sí creo, y no te lo digo en relación a algún exabrupto que me haya tenido de objeto o protagonista, que cuando una agrupación política comete un error marcado, como cuando fue a declarar Cristina y sacaron a una periodista del grupo Clarín a rastras (Mercedes Ninci), el hecho estuvo toda la semana en todos los canales y no hubo un solo comunicado de La Cámpora, ni llamado de aquellos que la arrastraron, ni nada. Hay una falta de reflejos que merecen mi incomprensión. Si yo te pego un codazo en un partido, después te pido disculpas y punto; el hecho de pedir perdón no nos hace más cobardes. De hecho demuestra que somos frágiles. Pero si no aceptás el error que cometiste, da a pensar que tampoco vas a entender la complejidad de los fenómenos. Si los reconocés vas a darte mucho más al diálogo. Cuando salieron en libertad los dirigentes de los Tupamaros en Uruguay no se enfrascaron, sino que lo primero que dijeron fue “hay que ir a tomar mate con el pueblo, ir a las barriadas”. Eso, creo, explica por qué algunos de los líderes tupamaros llegaron a estar integrando el gabinete e incluso alguno de ellos llegó a ser presidente en Uruguay. Y sin embargo en la Argentina el mayor líder de Montoneros, Mario Firmenich, no puede pisar el país porque sino es un escándalo. Y Enrique Gorriarán Merlo terminó dirigiendo un ataque al cuartel de La Tablada en 1989 cuando ya sobraban documentos y posiciones autocríticas de nuestra conducta en los años setenta; lo que le costó la vida de queridísimas personas. En la actualidad también se debería ver hacia atrás, de manera autocrítica, sino creemos que todo es una cuestión de épica. Cuando, en la militancia de los setenta, solíamos hacer autocríticas hablábamos de infantilismo; un término que viene del marxismo internacional. Pero infantilismo también tenía que ver con que los dirigentes de esos años eran muy jóvenes. En estos años los muchachitos no fueron tan jóvenes. Uno no puede pensar que la dirigencia del Frente Para la Victoria eran personas con escasa experiencia de vida o política. Hay elementos más complejos que hacen a la dificultad intrínseca de estos fenómenos políticos; de sentarse y decir que en algunas cosas acertamos y en otras nos equivocamos. Algo nos pasa que tenemos una incapacidad muy grande de mirarnos al espejo y reconocer nuestros defectos y errores.

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_ ¿Cómo caracteriza al nuevo gobierno de Mauricio Macri?

_ Primero debemos hablar del momento histórico que está viviendo Latinoamérica hoy. Cuando uno lo compara con noviembre de 2005, cuando se dijo “No al ALCA” en Mar del Plata, cuando a fines de 2007 parecía un hecho el Banco del Sur que financiaría el desarrollo y la integración latinoamericana con recursos de los bancos centrales que iban a confluir en una entidad financiera destinada al desarrollo de la región, para así romper con paradigmas de entidades financieras de crédito y de la banca internacional, te encontrás con que  latinoamérica avanza a una nueva realidad geopolítica. De aquel “No al ALCA” pasamos a los acuerdos por del Pacto del Transpacífico (TPP)  firmados en febrero de este año. Es evidente la nueva hegemonía comercial de China y desplazo del comercio del Atlántico hacia el Pacífico y el Índico. Hay una nueva realidad que hace que todas aquellas empresas que están pensando dónde instalar sus nuevas casas matrices o sus principales subsidiarias lo hacen en países de oriente como China y Corea del Sur. De modo tal que esto es lo primero que hay que registrar: de aquel noviembre de 2005 a lo que está pasando en la actualidad ha habido una modificación abrupta. Respecto al Banco del Sur, sería bueno que algunos explicaran si lo hacían simplemente porque querían una épica de Latinoamérica y un mandato que debía cumplirse, o esto era un estudio serio en base a datos contrastables. Latinoamérica vive un recupero de Estados Unidos, que ha vuelto a tener una política hacia la región. Además en ella se verificaron algunos movimientos políticos de tipo golpistas o los llamados golpes blandos que fueron exitosos en Honduras y Paraguay. Sin embargo en los principales países de la región no hubo eso. Hubo movimientos ciudadanos, con apoyo de medios de comunicación, con denuncias judiciales, pero que respetan las propias constituciones latinoamericanas siguiendo procesos republicanos.

 _ ¿Qué te genera esta nueva derecha moderna?

_ Dolor, porque la redistribución de la riqueza ha sido a favor de los sectores más concentrados. El proceso de apertura financiera no se dio atendiendo a las necesidades de los más desposeídos, ni siquiera de la industria nacional, y por otra parte lo que se verifica es, una vez más, un fenómeno en donde amplios sectores de la sociedad, y no estoy dispuesto a hablar de diferenciación de clase porque me parece que responde a consideraciones mas de orden policlasista, adhieren al Frente Cambiemos. Habrá que preguntarse si se justifica que continúen las identidades populares, de quienes defienden los intereses de la nación y los sectores más castigados. Mi respuesta es sí. Es un fenómeno que se registra. Hay que hacer un esfuerzo y ser concientes de que estos movimientos existen, no hay que negarlos, tuvieron una emergencia en los últimos doce años; hoy tendrán características, en algunos aspectos similares, y en otros bastante diferentes. Ese proceso de recomposición hay que tratar de vivirlo con tranquilidad, compartiendo cosas y aceptando los distintos puntos de vista. No me parece un momento de pronósticos fatalistas pero sí de advertencia de un escenario general difícil y de retroceso en Latinoamérica.

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_ ¿Qué te entusiasmó del kirchnerismo? ¿Se modificó eso en el último tiempo del gobierno de CFK?

_ Diferenciaría entre lo que me entusiasmó, lo que me entusiasma y lo que trato de mirar con serenidad. Lo que me entusiasmó del kirchnerismo fue básicamente poner en escena la gravedad de lo que fue el terrorismo de estado, las víctimas humanas. La dignidad de los familiares que lucharon muchísimo. Sin embargo me produjo ruido ver tanta presencia de las organizaciones de DDHH en los actos oficiales de Cristina. No lo veia necesario. No solo tanta aparición de figuras emblemáticas y super queridas de este ámbito sino cierto manejo que, a tiempo, debería haberse visto. Como lo de Schoklender, la presencia del señor Pocino, del servicio de inteligencia, ligado al kirchnerismo. Que nunca tenés certezas pero su nombre aparecía constantemente. Yo lo vi a Milani en su despacho para hacerle una entrevista; tenía ganas de preguntarle cosas a una persona a la que no le creo nada y se lo dije en la cara con todo respeto. Lo esperé en su despacho y, cuando llegó,  me dijo que venía de visitar a Hebe de Bonafini en la sede de Madres. Y yo había publicado la historia del hijo de Marcela de Ledo, la que era representante de Madres de Plaza de Mayo en La Rioja a quien conocí un 23 de marzo a la noche en una vigilia gracias a Hebe, que tiene un hijo desaparecido siendo soldado de un subteniente llamado César Milani en el año 1976. Además la presidenta de Madres de Plaza de Mayo recibió infinidad de dinero y no de la Secretaría de DDHH sino del Ministero de Planificación Federal; estas cosas hacen ruido y te producen un disgusto emocional. Si vamos a tapar eso, tapemos que Milani trabaja para el gobierno de Macri también.

 _ ¿Por qué lo dice?

_ Porque pensar que esto es un clasico Cristina-Macri es desconocer que en el capitalismo argentino cada vez que se producen transiciones de distinto signo político no solamente hay rupturas, sino también continuidades. Por ejemplo la Ley de Semillas se hizo en las oficinas de Monsanto y fue al Ministerio de Agricultura cuando estaba un secretario de pesca, que de agricultura no sabía nada, pero que era un chubutense apegado a políticas muy oscuras de las empresas pesqueras. Esas mismas empresas operaron durante el menemismo y después durante el gobierno kirchnerista. Pero no solamente eso; Jorge Mayoral era secretario de Minería. Era funcionario en el menemismo y luego lo fue en el gobierno K. Ahora, si me decis, ¿Monsanto defendía los intereses y Cristina los necesitaba? No lo sé. La Sociedad Rural festejaba con Menem y se peleaba con Cristina. Pero ¿quiénes exportaban los granos? La Sociedad Rural, no. Las grandes cerealeras del mundo fueron las que se llevaron una gran parte. Todos estos temas fueron tocados en el diario Miradas al Sur, muy a disgusto del señor Scoccimarro, secretario de prensa presidencial kirchnerista. Y muy a disgusto, también, de quienes manejaban la pauta oficial y de algunos empresarios como Szpolski. El diario tuvo ese pequeño grado de autonomía para señalar algunas cosas que eran, claramente, continuidades. ¿Cuántas personas le daban importancia a eso? Seguramente pocas. Para muchos era mucho más importante que Miradas al Sur formaba parte de una tribu que era la del Frente para la Victoria. Nunca me identifiqué con ese partido en actos públicos. Ocupé el lugar de un tipo que fue militante, y nunca alardeé de ello porque me parece una verguenza, eso no se proclama. Ejerzo el periodismo profesional hace treinta y pico de años. Si le van a faltar el respeto al periodismo profesional entonces yo me siento interpelado por eso. ¿Si esto le molesta a gente? Por supuesto. Hay muchos que me ven y no me saludan o me dicen que la trate bien a Cristina. Y nunca la traté mal. Al revés, siempre tuve admiración; no he conocido muchos líderes políticos que tengan la empatía popular que ha tenido esta mujer. Pero eso no quiere decir que tenga una completa adhesión a las prácticas políticas de los últimos años de gobierno.

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