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Los despidos, el vaciamiento, la precarización laboral y el atraso en los pagos salariales se han acentuado. Empresarios que manejaron a su antojo los ingresos de la pauta oficial, una profunda crisis financiera en los medios y un Estado que los ampara y no brinda soluciones obliga, en este 2016, a  los periodistas a resistir mediante movilizaciones, festivales y redacciones tomadas. ¿Cuál es el rol del SiPreBa en el contexto actual del sector periodistico? ¿La autogestión es una salida para los trabajadores de prensa?

Por Silvina Arrieta @SilvinaBelen77 y Andrea Leal @Bbelicosis

Dibujo: Disculpen La Molestia @disculpenlamole


En el Monumental colmado de un Boca-River, en un lienzo que se extiende por la Avenida Eduardo Madero, en una bandera durante un festival musical en Parque Centenario, en carteles colocados en las bancas de la Legislatura porteña o en cada rincón de una redacción, la misma consigna se hace presente, se repite, se multiplica: No al vaciamiento del Grupo 23. El conflicto gremial que enfrentan sus trabajadores se ha transformado en un faro, un modelo y un plan de lucha para el resto de los trabajadores de prensa, en un contexto de despidos, precarización e inestabilidad laboral.

El caso más resonante es el de Tiempo Argentino: tras cuatro meses de lucha – dos de ellos con la redacción tomada – los trabajadores del diario resolvieron constituir una cooperativa de trabajo (Por más tiempo, la cual será conformada formalmente el 19 de abril) que se muestra como el resultado del impasse en el que se encuentra el conflicto ya que la empresa no pagó los sueldos adeudados desde noviembre y las autoridades nacionales no intervinieron en absoluto. El 1 de abril los trabajadores de Tiempo Argentino alzaron sus manos de manera unánime siendo conscientes de que la cooperativa tendría dos sentidos complementarios: renovar las energías para continuar la lucha por las reivindicaciones pendientes y generar una salida laboral concreta.

La propuesta surgió con buena parte del personal presente y organizado en torno a los reclamos por la deuda salarial y la preservación de los puestos de trabajo, la derivación de la deuda por pauta nacional hacia los trabajadores y los embargos preventivos de esos fondos, además de las demandas penales por la caída de la cobertura de salud y el robo de aportes previsionales.

La transformación fue de menor a mayor: el puntapié inicial fue la creación y difusión de boletines en una plataforma digital, a través de los cuales los lectores pudieron (y pueden) conocer de primera fuente los procesos de lucha que protagonizan, acompañados por todo el gremio de prensa, artistas, intelectuales, organismos de derechos humanos y organizaciones políticas y sociales.

El segundo paso fue la impresión y distribución de casi 40 mil ejemplares del periódico el 24 de marzo, una edición especial por los 40 años del último golpe cívico-militar. El diario, que se agotó rápidamente, salió a las calles solo por un día y fue entregado por los mismos periodistas que asumieron un rol de canillitas en más de diez puestos distribuidos desde Congreso a Plaza de Mayo.

El lanzamiento de la cooperativa es un signo de madurez que le otorga aire al concepto de independencia política: es el Estado el que deberá sostener el emprendimiento ante el escenario de crisis económica y los trabajadores saben que la defensa de un programa de acción será fundamental para evitar que la formación de la cooperativa los aparte de un camino de lucha contra el Estado y la patronal, que la misma no debe constituir una variante de autoajuste ni permitir la cooptación de un Estado que le cubrió -y le cubre- las espaldas a Sergio Szpolski, Matías Garfunkel, Darío Richarte y Javier Fernández.

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Festival organizado por SiPreBa, en Parque Centenario, contra el vaciamiento del Grupo 23. Fuente: SiPreBa

¿Quién se va a hacer cargo de la gente que hace más de tres meses no cobra su sueldo?, pregunta el periodista Alejandro Alfie[i]. “Esa es una pregunta jurídica, para la que yo no tengo respuesta”, contesta Garfunkel, socio en el conglomerado de medios entre febrero de 2011 y fines del año pasado, quien confiesa haberse tenido que exiliar a Estados Unidos debido a las amenazas que había padecido a raíz de la pelea con el ex candidato del kirchnerismo a intendente de Tigre, Szpolski. A fines del año pasado, el Grupo 23 se desvelo como una gran máquina de corrupción y negocios con el dinero de la pauta oficial en el que también están involucrados otros personajes que han llevado al grupo a una situación de vaciamiento y desprendimiento de medios con total ligereza: Dario Richarte, ex vicerrector de la UBA (cargo al que tuvo que renunciar el año pasado por su relación con Jaime Stiusso) y abogado de Amado Boudou y la mayoría de los funcionarios kirchneristas, fue señalado por Garfunkel como uno de los principales socios ocultos de Szpolski. Por otro lado, se encuentra Javier Fernández, quien integra el directorio de la Auditoría General de la Nación en representación del kirchnerismo, y participó de los directorios de varias empresas del Grupo al cual le prestó más de 8 millones de pesos.

Ahora, la nueva patronal encabezada por Mariano Martínez Rojas, del Grupo M Deluxe, optó por desconocer los compromisos de cancelación de deuda salarial y aguinaldo que mantiene con los trabajadores de Radio América – que ya superaron los 50 días de paro – y las revistas Siete días y Cielos Argentinos. A esto se le suman los 119 trabajadores despedidos de CN23.

En el caso de Radio América, los trabajadores explican que Szpolski se reunió con ellos y ofreció pagarles sólo a los operadores. “Todos o ninguno” fue la respuesta que recibió, y con ella comenzaron los paros, las falsas promesas de los sueldos en término y la apertura de un camino hacia la autogestión. “Szpolski reconoció que se le ganó la pulseada del tiempo de aguante. Él dijo ‘a ver cuánto aguantan’, pero pasó ese lapso y, seguimos. No sabemos cómo terminará pero todo va camino hacia la autogestión. Hay que ver si nos dan la frecuencia”, explica Omar Rulli, trabajador de la radio. Sin embargo, una resolución del Enacom, ente que asume las funciones de la AFSCA y la AFTIC en la regulación de los servicios de comunicación, podría sacarle la licencia a Szpolski y dejar a los laburantes solos en un edificio vacío.

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Junio del 2015. En la entrada del Ministerio de Trabajo, nace SiPreba. Fuente: SiPreBa.org

El “Cambio” en la prensa

El vaciamiento del Grupo 23 es apenas la punta de lanza de una ofensiva mucho mayor contra todo el gremio de prensa. La voracidad de las patronales en un contexto de ajuste general del gobierno se manifiesta también en Canal 26 y Canal 9, donde han despedido a miembros históricos y locutores, en Radio Del Plata, donde los trabajadores repudian el pago del salario en cuotas y en Radio Rivadavia y Radio Splendid, donde no cobran desde octubre de 2015.

Y la lista sigue. BAE y Crónica tampoco están al margen: se cumplieron dos años del inicio del conflicto por el cual los hermanos Olmos, dueños del grupo, pretendieron dividir la redacción para imponer la multitarea y la llamada convergencia de redacciones. La empresa armó una nueva razón social, Aconcagua S.A, y presionó a los trabajadores para mudarse al nuevo edificio. La mayoría de ellos se resistió a cambiar de empresa porque en el pasaje no estaban convocados los delegados y otros compañeros que formaban parte de una lista negra armada por la patronal.

Hace unas semanas, Raúl Olmos anunció que la vieja redacción ubicada en Pompeya permanecerá cerrada y se abrirá una lista de “retiros voluntarios” para los  trabajadores que no habían sido convocados a pasar a la nueva empresa, a los cuales no se les planteó ninguna otra propuesta en caso de que no aceptaran.

La eliminación de estos puestos de trabajo se daba en simultáneo a las declaraciones de Antonio Caló, conocido titular de la UOM y dueño del grupo en las sombras, sobre su preocupación respecto a los despidos en el país, repitiendo cómicamente la figura de los lazos tejidos entre sindicalistas que atienden de los dos lados del mostrador y un Estado que ampara a los empresarios dueños de los medios.

Una vez más, los periodistas patean las calles buscando respuestas. Exponen, denuncian, cuestionan. Pero esta vez lo hacen en conjunto, de forma masiva. Privados de la posibilidad de expresarse bajo la bandera de la libertad de expresión que su profesión levanta, los trabajadores de prensa se ocultan como individuos, para reaparecer como un sujeto colectivo fundante, bajo la bandera de un sindicato nuevo que comprende de luchas y conflictos. Y, fieles a lo que les dicta el fuego interno de su oficio, deciden no callarse, tomar un megáfono y esbozar palabras que queman como el fuego de las gomas incendiadas en una de sus tantas protestas frente al Ministerio de Trabajo.

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Segunda asamblea del sindicato en ATE Nacional (Febrero 2016) donde se eligió la Junta Electoral y se votó por el plan de lucha frente a los despidos en las empresas de medios. Fuente: SiPreBA.org

Sindicato de los trabajadores, ni de los gobiernos, ni de los patrones

En junio de 2015 nació el Sindicato de Prensa de la ciudad de Buenos Aires (SiPreBA). Atravesados por infinidad de conflictos laborales, inactivismo y connivencia entre la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), las empresas de medios y el Ministerio de Trabajo, trabajadores y trabajadoras lucharon codo a codo para construir una herramienta gremial en busca de mejores condiciones laborales. “Esta nueva expresión de un sindicalismo activo, independiente y democrático nace de nuestras luchas, de las delegadas y delegados de base que vienen defendiendo los puestos de trabajo, el Estatuto y los convenios, que pelea por paritarias libres, que necesita comisiones internas en cada empresa, que requiere la participación activa de los compañeros, que resiste en cada lugar de trabajo ante cada atropello. Iniciamos hoy una nueva etapa con nuevos e importantes desafíos para todos sabiendo que nos encontramos sometidos a la acción de las patronales. Dejamos atrás una larga etapa de peleas aisladas fruto de la ausencia de una herramienta sindical que centralice y unifique, asumimos las tareas que tenemos por delante con la alegría y la confianza que nos depositan compañeras y compañeros en cada lugar de trabajo. Como trabajadoras y trabajadores de prensa decimos que hoy no es un día cualquiera, es el día que iniciamos un nuevo camino”, reza aquella publicación del 13 de junio de 2015.

Pero el camino fue extenso. La crisis de legalidad y legitimidad de la UTPBA impedía que las elecciones en el gremio pudieran desarrollarse de manera transparente y, frente a la enorme traba que significaba el fraude, los trabajadores decidieron lanzar un plebiscito en el que sean ellos mismos quienes decidan conformar o no un nuevo sindicato. 2043 trabajadores votaron que Sí y 72 se pronunciaron por el No, expresando el contundente repudio a una conducción que se autodenominaba como “la organización que representa y nuclea a los Periodistas de Prensa y Comunicadores Sociales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. Sin embargo, demostró de qué lado del banquillo se encontraba cuando se mantuvo en silencio sobre la causa penal que la patronal de Perfil le inició a la comisión interna con vísperas a imponer un nuevo régimen basado en la flexibilidad y los despidos o cuando avaló a grupos empresarios para que impongan comisiones internas truchas.

“En el 2011 fue la primera paritaria del gremio. Nuestro gremio era el único que no llamaba a paritarias. A eso había que sumarle que la mesa de negociación se realizaba por empresas. Es decir, el techo salarial lo ponía la empresa más grande, el Grupo Clarín, pero al no tener comisión interna, la patronal fijaba el aumento que quería y era perjudicial para el resto de los trabajadores del gremio”, explica Ruben Schofrin, delegado de Perfil y Secretario Adjunto de SiPreBA.

Recién en el 2013, los trabajadores autoconvocados -la antesala de lo que hoy es el SiPreBa-, lograron las paritarias generales. “Logramos una paritaria general de toda la prensa escrita de la Ciudad de Buenos Aires, donde se incorporaron las agencias de noticias nacionales e internacionales, las “puntocom”, las revistas y los diarios. Además, la elección de delegados paritarios en asambleas y responsables de la asamblea de base de cada empresa. Se logró organizar mejor el gremio y se puso en pie al plenario de delegados que terminó siendo autoconvocado porque la UTPBA lo abandonó. Fue una conquista histórica”, explica Schofrin.

El 2013 no fue un año más en la lucha que emprendieron los trabajadores de prensa. El Día del Periodista decidieron llevar adelante el primer paro general después de 27 años: más de 1500 periodistas se movilizaron al Obelisco y el silencio inexorable en el interior de las redacciones contrastó con un grito eufórico, unido, que partió el corazón del microcentro porteño. Ese grito se hacía eco, se hacía historia.

El SiPreBA tiene el desafío de llenar décadas de vacío gremial y ha dado muestras de poder realizarlo apoyando cada movilización, quita de firmas, aplausazos en las redacciones, paros parciales y generales, pero sobre todo realizando asambleas, una experiencia que no había tenido lugar todos estos años producto de la parálisis de la UTPBA.

Actualmente, el sindicato cuenta con una dirección provisoria. Por ello, el 20 de febrero realizaron la segunda asamblea en la sede de ATE Nacional, ante más de 300 trabajadores afiliados y no afiliados que se reunieron para elegir la Junta Electoral que encarará las primeras elecciones. Además, se votó la conformación de un Plenario de Delegados para debatir la situación en cada empresa e impulsar acciones tendientes a que las tres ramas del gremio se expresen de conjunto en medidas colectivas frente a los despidos, el lanzamiento de una campaña en defensa de la Comisión Interna de Perfil y el pronunciamiento contra el protocolo de seguridad, con especial énfasis sobre el punto que establece una “zona determinada” para realizar coberturas de prensa.

La intervención del SiPreBA y la organización de los trabajadores de prensa resulta vital para no quedar divididos en el enfrentamiento contra intereses empresariales por la regimentación de la palabra y la redistribución capitalista de los medios de comunicación, porque cuando se trató de ajustar y quebrar los derechos de los trabajadores no existió oficialismo ni oposición, sino una política simbiótica contra los que luchan. Sin ir más lejos, la camarilla de la UTPBA logró mantener la conducción a lo largo de 30 años producto del sostenimiento del Ministerio de Trabajo que ignoró su crisis de legitimidad y legalidad, le prorrogó el mandato y le otorgó la exclusividad en la negociación salarial.

El desafío es mucho mayor, pero ahora está en las manos de los propios periodistas. Ellos lo saben y lo manifiestan cuando, luego de votar por unanimidad los puntos planteados en una asamblea, cantan: Sindicato de los trabajadores, ni de los gobiernos, ni de los patrones”.

 

[i] http://www.clarin.com/politica/Grupo-vaciadora-Szpolski-testaferro_0_1552644778.html

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