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La Argentina está a un paso de un nuevo e histórico endeudamiento. El cáncer de la deuda hace metástasis. Una vez más, el futuro de las próximas generaciones está en juego. Sin embargo, gran parte de la población legitima esta fatal decisión. ¿Falta de memoria o promesas de un mundo mejor? Reflexiones en caliente y con mucha distorsión en los oídos.

Por Tomás Hart @TomassHart y Carlos Sanabria @Hayquearar

Ilustración: Disculpen la Molestia


“Argentina, se cae
Argentina, se hunde
porque esto no dá para más
porque todo va a reventar
Argentina, está enferma
y la deuda es eterna”

Attaque 77 – Más de un millón

“Prendo la radio y lo único que escucho: 
Fábricas cerradas, obreros sin empleo
Yo no se porque esta pasando esto, no lo sé. 

Compro los diarios y lo único que leo 
políticos de mierda cagando el pueblo entero” 

2 minutos – Novedades

Y de pronto esos estribillos punk de los ’90 volvieron a ser actuales. Parecía que iban a terminar más como objeto de estudio de algún cientista social trasnochado, curioso por indagar en esos años de rebeldía cruda, ingenua, sucia, solitaria. A partir de hoy vuelven a cobrar vigencia como muestras de un pasado que se acerca sonriendo, que extiende la mano y nos pide que pongamos buena onda. El cambio llegó con fuerza y hace promesas que ya se hicieron. Endulza oídos con recetas que ya dejaron el paladar con gusto amargo. Pero hasta ahora hay silencio, aceptación, confianza le dicen.

¡Volvió la alegría vieja!

Luego de un debate que duró alrededor de 20 horas, la Cámara de Diputados, con 165 votos a favor y 86 en contra, aprobó el proyecto que deroga la Ley Cerrojo y la Ley de Pago Soberano, y autoriza al Estado a endeudarse por un monto límite de 12.500 millones de dólares que terminarán bajo el ala de los buitres.

Agrupaciones progresistas y de izquierda se reunieron frente al Congreso para manifestarse en contra de este nuevo endeudamiento. Sin embargo, gran parte de la población considera útil y necesario terminar de una vez por todas “el tema con los buitres”, por lo cual, apoya y legitima este proyecto de ley. ¿Por qué? ¿Cómo es posible? ¿Qué bandas escuchaban en los ’90?

La deuda externa es algo que ha atravesado la vida de los argentinos. Recortemos nuestra historia a partir de 1983: Norberto Galasso recuerda que la estatización de la deuda privada en 1982 por González del Solar y Cavallo tuvo un costo de 15.000 millones de dólares. Alfonsín intentó pelear para demostrar la ilegitimidad de la deuda hasta 1985 pero el gobierno radical no pudo sostener su posición y le dejó a Menem una deuda de 60.000 millones de dólares, que Menem llevó a 122.000. De la Rúa terminó con 132.000 millones. Y Néstor Kirchner “desendeudó el país” pagándole al FMI 10 millones de dólares con las reservas del Banco Central y acordó en junio del 2014 el pago al Club de París de 9.700 millones de dólares en cinco años.

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El sueño americano

La crisis económica mundial es innegable. Argentina no puede escapar de ella, y las bajas del precio del petróleo y sobre todo de la soja, complican la situación. Sabemos que la entrada de dólares es fundamental para mantener estable la economía, más allá del modelo que se aplique. El endeudamiento es una de las formas preferidas que tienen los neoliberales para hacerse de los preciados billetes verdes. Por un lado, para mantener el dólar a un precio estable, y por otro, para tener contento al sector financiero que aumenta minuto a minuto sus ganancias mediante la timba. Somos un país tomador de deuda serial. El proceso de acumulación de capital mundial implica que en momentos de auge los capitales extranjeros buscan lugares donde depositar sus excesos de capitales, pero en momentos de contracción reclaman lo que dieron. La semana pasada la Provincia de Buenos Aires tomó deuda por 1.200 millones de dolares al 9,37% por ocho años, una tasa, que a comparación con la acuerdan otros países, es totalmente usuraria[1].

Me volviste a engañar

¿Qué hace el gobierno de Macri frente al estancamiento de la economía local? Y,  propone medidas de tinte neoliberal. Con el acuerdo con los fondos buitre se busca reconstruir las relaciones carnales con los Estados Unidos y que Wall Street y la Casa Blanca puedan tener algo que ver con tu futuro. Neoliberalismo… ¿suena conocida la palabra, no? Para poder aplicar estas políticas económicas es necesario legitimar el discurso frente a la opinión pública.

Una parte de la población sabe que este nuevo endeudamiento traerá graves consecuencias a largo plazo. La experiencia del pasado brinda las herramientas para realizar análisis en el presente. Sin embargo, para lo que algunos es un claro retroceso, para otros es un gran avance.

Barack Obama salió en los últimos días a criticar a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien para él adoptaba “políticas de gobierno antinorteamericanas”. Elogió a Macri por “brindar el tipo de apertura, transparencia, competitividad, progreso de la Argentina que permitirá que personas increíblemente talentosas, con maravillosos recursos naturales, prosperen de un modo que no ha ocurrido por mucho tiempo”. Nos dicen que si pagamos, creamos confianza hacia afuera, credibilidad, seguridad jurídica. Es tan solo una forma sutil de quedar atados por las décadas que vienen.

La repetitiva estrategia del Pro de demonizar a la gestión anterior tiene como fin justificar cualquier tipo de medida que se tome por más perjudicial que sea. Los grandes medios de comunicación, alineados con el oficialismo, son la segunda pata del tridente ofensivo neoliberal. A través del llamado “periodismo independiente” desparraman sobre la población un tipo de sentido que les dice “deuda o ajuste”, que en realidad no es más que “deuda y ajuste”.

Los llamados “expertos” o “profesionales” son la tercer y última pata. El desfile de estos personajes por canales de televisión, radios y redacciones legitiman desde el ámbito científico todo tipo de medidas anti populares.

Demasiado nada

Todos los políticos prometen un mundo mejor para que los votes. El Pro, los grandes medios de comunicación, y los “expertos” aseguran que luego de pagarle a los fondos buitre, el país volverá al transitar el rumbo del crecimiento.

Es justamente esta fantasía la que sostiene la legitimidad y aceptación del nuevo endeudamiento. Es la fantasía por la posibilidad de un mundo sin cortes de calle, sin piquetes, sin kirchneristas, sin política, sin conflicto, ser una vez por todas un país “serio”.

Pero la deuda pública es tan antigua como el mismo capitalismo. No, ¿qué deuda pública? Lo que se le va a pagar a los buitres es deuda privada de los empresarios que se endeudaron de manera exhuberante entre las décadas de los ’70 y los ’90. Si, Franco Macri incluido. Se trata de la conversión de intereses particulares en intereses generales. Si, que vos pagues la fiesta a la que nunca te invitaron. A su vez es una forma de mantener la dominación y dependencia por parte del imperio por sobre Nuestraamérica. Perpetuando la matriz agroexportadora extractivista, la dependencia tecnológica, y por lo tanto económica. La única forma de obtener los dólares que permitan la estabilidad económica – a corto plazo – y aumento de la tasa de ganancia de los sectores más poderosos – a largo plazo – es el endeudamiento.

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Terror al Cambio

“La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás. Por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será”, nos dijo alguna vez Eduardo Galeano. Sí, esta película ya la vimos, y por eso resulta frustrante la falta de espíritu crítico sobre la realidad cotidiana. Un poco de desconfianza, de duda. No, por ahora nada. Ante eso no son buenos aliados la impaciencia y el enojo. Habrá que tener mucha creatividad para explicar que nosotros soñamos lo imposible. Y recordemos que a la calle ya salimos y que no tenemos miedo por más protocolo que quieran imponer. Mientras tanto, cargá el celular. Las canciones para explicar el presente se escribieron hace rato.


[1] http://juliogambina.blogspot.com.ar/2016/03/mas-deuda-y-mas-ajuste-en-la-agenda-del.html)

 

 

 

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