Comu sotano

El sábado 10 de septiembre, Derrocando a Roca realiza su segunda fiesta en La Comunidad del Sótano, un espacio autogestivo y grupal que coordina un colectivo artístico. El trabajo que vienen realizando se apoya en el compromiso real de posibilitar la creación artística como forma de transformación social en tanto espacios de diálogo, participación e intercambio. Cada martes se reúnen en el multiespacio del barrio de La Paternal para proponer ideas y tomar decisiones que traducen en una interesante agenda de actividades. Desde conciertos, exposiciones, talleres de dibujo, danza, performances, salas de ensayo, hasta un estudio de radio donde defender que el arte es un eje de acción política que empodera a las personas y abre espacios para perseguir otros mundos posibles y por qué no, crearlos. Entrevistamos a Matías, Daniela y Anabella, tres integrantes del colectivo, para conocer de cerca el proyecto y porque nos llena de orgullo y gratitud que nos hayan abierto las puertas

Por Andrea Beltramo @AnBeltramo

Fotos: Pharu Fotografía


(…) En mi casa se celebra este año la fiesta de Kwanza, el festival Afro-americano de la cosecha, que comienza el día después de Navidad y dura siete días. Hay siete principios de Kuanza, uno para cada día. El primero es Umoja, que quiere decir unidad, la decisión de luchar por la unidad y mantenerla en nosotras mismas y en la comunidad. El principio de ayer, el segundo día, era Kujichagulia: la autodeterminación, la decisión de definirnos a nosotras mismas, de nombrarnos, de hablar por nosotras en vez de ser nombradas y expresadas por otros. Hoy es el tercer día de Kwanza, y el principio de hoy es Ujima: el trabajo colectivo y la responsabilidad, la decisión de construir y conservar juntas nuestras comunidades, de reconocer y resolver nuestros problemas (…)

(…) Para quiénes escribimos, es necesario examinar no sólo la verdad de lo que hablamos sino la verdad del lenguaje en que lo decimos. Para otras, se trata de compartir y difundir aquellas palabras (…) porque sólo así sobreviviremos, participando en un proceso de vida creativo, continuo y en crecimiento (…)

La transformación del silencio en lenguaje y acción, Audre Lorde

Una voz, como un sentimiento, como una canción | algo más que me ayude a despertar | a seguir, a no bajar la guardia, siempre a seguir | no esperes, no te enseñan a vivir | Movimiento, las cosas tienen movimiento | la oportunidad de estar en libertad (…)

Las cosas tienen movimiento, Fito Páez

En Hollywood lo saben, cualquier película de ciencia ficción que justifique una inversión millonaria tiene que hablar de la resistencia. Frente al avance de algún sistema sofisticado con poder suficiente para controlar el mundo, algunas almas desobedientes y soñadoras van a organizarse para ponerles freno y así salvar la cuota de dignidad que les corresponde. Vale lo mismo para un desastre ecológico o la declaración de una guerra intergaláctica. Resistir es la tarea y elegir el lado bueno de la fuerza es la opción moral que siempre gana. No pasa lo mismo por casa. En nuestras narrativas tenemos a Juan Salvo viajando sin rumbo por el espacio y el tiempo contando su historia de héroe colectivo que empezó una noche cualquiera durante un real envido. Sabemos de la contradicción de Alicia en el espejo queriéndose ir pero quedándose porque ¿dónde podría ir? Si vivimos en el reino del revés donde un año dura un mes y un oso cabe en una nuez. Y así, mientras nos revolcamos en un merengue y nos manoseamos, también organizamos nuestras resistencias. Hoy nuestra trinchera es un sótano.

_ ¿Cómo arranca esta historia?; ¿quiénes son y qué hacen?

Matías: _ La Comunidad del Sótano arranca desde el concepto del trabajo colectivo, lo grupal más allá de lo individual. Aunque hace siete años que venimos laburando en unas salas de ensayo a partir de la música, hace un año que estamos en este espacio y nos propusimos empezar a hacer otras actividades. La primera cosa que hicimos fue una exposición donde participó gente de distintos palos del arte visual, desde dibujos a lápiz hasta cuadros con alguna técnica específica de pintura. A partir de ahí empezamos a hacer más hincapié y laburar en esa línea. En las salas de ensayo fue donde nos conocimos la mayoría de las personas que hoy por hoy estamos trabajando acá en la comunidad y las primeras movidas se hicieron ahí, las salas fueron como un motor.Si bien había otros chicos que estaban en esos momentos que empezaron con las primeras actividades, luego se fue sumando cada vez más gente con el objetivo de seguir laburando en conjunto y desde la cuestión colectiva, que hace que todo tenga un vuelo que de forma individual no se lograría.

Anabella: _ Yo por ejemplo me sumé desde otro lugar que no es la música… y eso es interesante porque en el multiespacio se da eso del encuentro de diferentes artes para crear algo colectivo mucho más poderoso que tiene que ver con lo que persigue la Comu… me parece, un poco el camino de nutrirnos los unos de los otros de esos conocimientos, esas expresiones y generar algo todavía más grande, juntos.

Daniela
Anabella

_ ¿Cómo se organizan internamente?

Matías: _ Somos unas veinticinco personas y nos reunimos cada martes durante todo el año. Hacemos estas reuniones cada semana para ir compartiendo inquietudes personales y ver cómo responde el grupo para llegar a la reunión mensual donde se toman las decisiones a seguir respecto de actividades, reformas, novedades. Se plantean, se debaten y luego se trabaja en función de esas decisiones tomadas de forma colectiva. Vamos amoldando cada semana las cosas en función de eso…

Daniela: _ Si… son los momentos que tenemos para juntarnos todos, vernos y poder hablar todo lo que tenemos que hablar. Reunirnos cada martes favorece que la gente que se va sumando al proyecto y la que ya venimos trabajando podamos conocernos porque en las reuniones estamos la mayoría del colectivo. Es importante que cada semana tengamos un espacio de encuentro para la saber qué tal, cómo fue la semana, cómo rindió, cómo viene esta semana, qué actividades hay… es parte del compromiso con el proyecto, porque si hacemos una reunión por mes en el medio pasa mucho tiempo sin intercambiar impresiones.

anabella
Daniela

_ En la propuesta hay una oferta de talleres,  ¿tiene que ver con la posibilidad de dinamizar el espacio a través de la formación en los lenguajes artísticos y potenciar la participación de la gente?

Matías: _ La idea de la formación es algo que surge del objetivo de crear vínculos con otros artistas y otras disciplinas a fin de tener proyectos en común. Este año lo estamos organizando a través de una convocatoria para tener un cronograma de oferta de talleres y la verdad es que se acercó bastante gente y ya estamos cerrando la grilla. Es una forma de pensar lo colectivo desde el crecimiento individual a través de una formación donde uno crece y, a la vez, nutre al grupo. Por otro lado, este año, dada la coyuntura política y otras cosas que nos afectan, queremos dedicarle tiempo y trabajo especialmente a la organización de talleres para que el proyecto camine y salga adelante. Desde el año pasado hasta ahora hemos podido organizar diferentes talleres muy interesantes, por ejemplo, uno de modelo vivo, otro de danzas folclóricas los días jueves, justo antes de la peña, donde se generó un vínculo entre la gente que venía al taller y las personas que participaban de la peña. Tras esta experiencia sabemos que este año queremos organizarlos con una grilla más completa y por eso abrimos la convocatoria.

Daniela: _ El espacio está abierto a la combinación de lo que cada uno sabe, hay desde músicos hasta artistas plásticos y gente que hace de todo, o sea, el que tiene una banda puede hablar con la gente de plástica y de esa reunión puede salir el diseño del disco, el videoclip o la escenografía para una presentación. Entonces, entre todos, hacemos todo porque justamente esa es la idea.

Autogestión, participación, organización colectiva y la posibilidad de crear otros mundos

Socializar conocimientos, oficio y prácticas. Esa es la idea dicen y la llevan adelante. Por ejemplo, durante el año pasado un plato fuerte de las actividades fue el escenario abierto a ‘jam sessions’ donde las bandas podían participar sin ningún costo extra más que el acercarse y participar del punto de encuentro, el espacio no cobra por el uso de las instalaciones y hasta se han propuesto una red de cooperación para aprovechar que tienen un estudio de grabación que funciona como radio también y, a mitad de año, grabar un disco con la música en vivo que vaya sonando en las próximas convocatorias de jam sessions. Una forma de registrar lo que está pasando y construir memoria de todo ese esfuerzo colectivo y tener una herramienta que contagie las ganas de hacer compartiendo.

Matías: _ La autogestión es el motor del proyecto pero también me parece que el Estado tiene el rol de fomentar este motor. No se trata de una S.R.L donde uno busca el lucro y entonces el riesgo es tuyo si tu producto logra venderse o no. Acá se trata de producción cultural y se supone que tiene que tener un acento, un apoyo por parte del Estado tanto económica como legal para que se puedan desarrollar los espacios colectivos. Tenemos una ley reciente sobre la gestión de centros culturales pero todavía carecemos del reconocimiento del Estado y esto inevitablemente nos deja en una posición de autogestivos que no creo que se contradiga con la posibilidad del apoyo estatal, de hecho no debería contradecirse. En nuestro caso, como colectivo artístico, uno de nuestro pilares es la autogestión y promoverla también, por eso a los músicos que vienen a hacer actividades acá u otros artistas no se les cobra nada, ni el sonidista, ni la puerta, nada. De hecho, se propone también que antes de que una banda entre en gastos de flete u otra cosa, hable con nosotros para ver de qué manera podemos llegar a un acuerdo de autogestión que también incluya y funcione para el otro lado, desde la política de precios que tenemos en la barra, por ejemplo.

Matias
Matias

_ Está el riesgo de la apropiación del Estado de los espacios autónomos y la resignificación de lo que era un proyecto autónomo y cultural en una nueva forma mercantilizada atravesada por el Estado de producción cultural…  

Anabella: _ Claro, por eso defendemos y entendemos que para que las cosas salgan hay que poner el pecho y cranear de forma colectiva. Ese es un posicionamiento político. Pero también creemos y esperamos que en algún momento hay un modelo de país que valore un proyecto como este y que de un respaldo y una posibilidad de crecimiento y no de esta ausencia estatal que hay ahora escondida en la eterna burocracia para sacar adelante un proyecto como el nuestro.

_ ¿Se dan estas discusiones en las asambleas, en las reuniones, la cuestión política, no partidista, sino los posicionamientos políticos ante las posibles estrategias para buscar apoyo institucional o sostener la autonomía?

Matías: _ Tratamos y cuando no surgen las proponemos, forzamos un poco el debate… porque hablar de todo esto nos termina creando la seguridad de saber lo que el colectivo quiere, para dónde vamos, y con esa seguridad y esa tranquilidad de hablar las cosas nos desarrollamos en nombre de todos los que participan en La Comunidad. Obviamente no todos pensamos igual pero hay criterios profundos y de fondo que tenemos que asentar, estés de acuerdo o no individualmente, después tal vez tu participación pase por otro lado pero se trata de llevar las cosas de la manera que el colectivo quiere y decide. Por eso también mantener las reuniones semanales nos permite desarrollar el cómo hacer las cosas, cómo lo vamos llevando. Esto nos parece muy importante.

_ ¿Tienen algún posicionamiento político que defiendan como bandera, más allá de lo partidista, como causas políticas concretas que los atraviesen especialmente en tanto ejes de acción política…?

Anabella: _ No especialmente, tuvimos el debate de cómo pararnos frente a determinados contextos políticos, ciertos lineamientos o movimientos sociales. Aunque el colectivo no se caracteriza por lo partidario sí tenemos un posicionamiento ligado a la idea de cultura, el arte como punto de partida para transformar, el trabajo colectivo y la autogestión.

Daniela: _ Somos gente de diferentes palos, gente que milita en diversos espacios políticos y gente que no es militante de ningún partido pero sabemos lo que queremos y lo que no queremos.

Matías: _ La coyuntura nos obliga, de alguna manera, a debatir justamente lo que dice ella, lo que no queremos pero sobre todo trabajar desde lo que queremos, nuestra independencia y defender un lineamiento de ser apartidarios como colectivo. Nosotros no vamos a participar de una convocatoria de un partido político concreto, eso en todo caso es individual pero no desde el colectivo. Nos une otra cosa, nuestros objetivos de cambio político no están ligados a lo partidario sino a lo cultural.

_ ¿Cómo es la relación con el barrio?; ¿hacen hincapié en establecer un vínculo a partir de la pertenencia al barrio?

Matías: _ La gente se acerca, participa del espacio, vinieron varias bandas de música por ejemplo, también hay gente que viene a las reuniones, poco a poco empezamos a convivir… a veces es difícil pero fueron muy pocas las personas que hicieron alguna queja.

Daniela: _ Nosotros vamos invitando, haciendo reuniones para ir acercando el espacio al barrio…

Matías: _ Vamos laburando, nos interesa especialmente la buena recepción de la gente del barrio, es fundamental para lo que hacemos porque esto se focaliza en un perímetro corto, no es un barrio de moda, no es Palermo ni otras zonas donde la gente se moviliza sino que acá se apunta al barrio, a la gente del barrio, entonces la buena relación es fundamental. Al mismo tiempo, entendemos las necesidades del vecino que vivió toda su vida acá y está acostumbrado a otra cosa, por ejemplo, hacia el lado de Warnes es un barrio que tiende a más a lo comercial o lo fabril y donde después de las seis de la tarde no hay más movimiento. No queda nadie por ahí. Para el otro lado el único bar que hay es el Café de los Patriotas, el año pasado por ejemplo, nosotros hicimos actividades con ellos, y de a poco la gente se va animando. Nosotros entendemos que los vecinos quieran mantener la tranquilidad que tienen en el barrio y por eso hicimos obras en el espacio para acustizar y le vamos metiendo mucho laburo para no generar problemas, ningún tipo de problemas, desde el vaso tirado en la esquina hasta los mínimos detalles del espacio.

_ Apuntar al barrio y favorecer una apertura a la participación y la construcción colectiva es una apuesta que se diferencia de otros barrios de moda ligados a la mercantilización de lo cultural donde las personas son consumidoras de una oferta pero no participa en la construcción de las agendas… desde cervezas hasta recitales, sólo se trata de pagar y recibir. 

Daniela: _ ¡claro! Nosotros por ejemplo el año pasado tuvimos una propuesta que llamamos los “mini jueves” orientado a actividades infantiles para después de clase donde los chicos venían a jugar y pasar un rato en un espacio de cultura.

Matías: _ Por todo esto es que buscamos que ante cualquier problema que crea que le estamos causando en contra de su tranquilidad… la gente, el vecino, venga a hablar con nosotros, no todos quieren participar, algunos sólo mandan a la policía y listo. Son lo menos pero de esos también hay. Son pocos pero hemos tenido estas sorpresas, las visitas de la policía, que nunca son agradables.

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