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El 9 de febrero se presentó en Berlín el Movimiento Democracia Europa 2025 (DiEM25) que cuestiona las políticas que se llevan en la actualidad en la Unión Europea y es integrado por diversos partidos e intelectuales y activistas de izquierda. ¿Contra qué contexto político y económico discuten? ¿Cuál es la debilidad inherente que tiene la zona euro desde su creación en 1993? ¿Estará el DiEM25 en condiciones de poner en jaque los programas de ajuste orquestados por la tecnocracia financiera que recaen sobre los pueblos?

Por Pablo Lescano


“Creemos que el camino de crear partidos políticos dentro de un determinado país es el camino equivocado (…) Si nuestro análisis es correcto, entonces lo que necesitamos es un movimiento que vaya más allá de las fronteras.”

Con estas palabras, el ex ministro de Finanzas de Grecia Yanis Varoufakis abrió la conferencia de prensa en Berlín donde presentó el Movimiento Democracia en Europa 2025 (DiEM25, por siglas en inglés) el pasado 9 de febrero. Dicho movimiento se presenta como una alianza de plataformas de izquierdas europeas, entre las que se encuentran PODEMOS, Barcelona en Comú, Marea Atlántica, la fracción más radical del laborismo británico y Die Linke (el partido alemán La Izquierda). Pero además contiene en su seno a activistas, intelectuales, economistas, periodistas, cineastas, escritores, como por ejemplo: Noam Chomsky, Ken Loach, Gerardo Pisarello, Julian Assange, Toni Negri, James Galbraith, Margarita Tsomou, Walter Baier, entre otros. Todos ellos coinciden en una cuestión fundamental: refundar la Unión Europea (UE) en el plazo de una década, el año 2025.

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Yanis Varoufakis, ex ministro de Finanzas de Grecia

El huevo de la serpiente en el corazón del proceso de integración

La UE está compuesta por veintiocho Estados europeos y fue establecida con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea (TUE), el 1 de noviembre de 1993. Se trata de una comunidad política que tiene el objetivo de propiciar la integración y gobernación en común de los Estados y pueblos de Europa. Pero como toda rosa, esta tampoco está carente de espinas.

Según Wolfang Streeck, director del Instituto Max Planck para el Estudio de las Sociedades, una red de institutos de investigación científica en Alemania cuyos campos de investigación van desde las ciencias exactas hasta el mundo de las ciencias sociales,  la principal debilidad en la creación de la zona euro tiene que ver con su estructura misma: reúne sociedades muy disímiles, con instituciones, prácticas y culturas muy diversas. Esto se manifiesta a su vez en políticas económicas y regímenes monetarios diferentes, expresados en dos modelos contrapuestos. Por un lado, las economías del Norte de Europa (con Alemania como máximo exponente): cultoras del ahorro y la inversión. Por el otro lado, las de Europa del Sur (los países del Mediterráneo, España, Italia, Portugal, Grecia, por citar algunos ejemplos): fundadas en el préstamo y el gasto público. ¿Puede un régimen monetario unificado como lo es el Euro, beneficiar a su vez a dos modelos contrapuestos? Lo que existe es un combate violento, en donde las economías del Norte pretenden disciplinar a las economías del Sur mediante la imposición de recetas ortodoxas (control del gasto público, disciplinamiento de trabajadores y sindicatos, reducción de la inflación y del endeudamiento). Y como bien sabemos, en todo combate hay ganadores y perdedores…

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En contexto

El triunfo electoral en Grecia de la coalición de izquierdas Syriza en enero pasado suponía una “primavera mediterránea”, la oportunidad para un país del Sur de Europa de hacer hincapié en su soberanía y dar batalla a los intentos de que se vuelva una economía tutelada. Pero todo culminó con la capitulación helena ante la Troika, representada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y apoyada fervientemente por la canciller Alemana, Angela Merkel, y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

El entonces ministro de economía griego Yannis Varoufakis le presentó al primer ministro Alexis Tsipras un plan alternativo[1] a fin de no someter a Grecia a un acuerdo humillante como luego sucedió: control estatal a bancos, la desconexión del Banco Central de Grecia del Banco Central Europeo, y la emisión de pagarés propios. La propuesta fue rechazada mediante votación por el Comité Central de Syriza y el resto de la historia ya es conocida: la renuncia de Varoufakis y la firma del memorándum por parte de Grecia, el cual la sometía a aplicar brutales medidas de ajuste a cambio de paquetes de rescate para hacer frente a su deuda. La puesta en marcha de las medidas de austeridad exigidas por la Troika, tuvo como respuesta huelgas generales y manifestaciones fuertemente reprimidas, además de un fuerte deterioro en la calidad de vida de la sociedad griega.

A su vez, otros hechos dan cuenta de la complejidad política europea. Portugal está atravesado por una dualidad: la Jefatura de Estado se encuentra en manos de un conservador, Marcelo Rebelo de Sousa; mientras que el primer ministro, Antonio Costa, es socialista apoyado por comunistas y radicales. Otro punto significativo es el resquebrajamiento del bipartidismo en España: hasta el momento continúan las negociaciones entre distintos partidos para poder formar un gobierno de coalición, ya que de lo contrario habrá un nuevo llamado a elecciones. El panorama es tenso por la diversidad de intereses que hay en juego, donde la formación izquierdista PODEMOS cumple un rol trascendental[2]. Por último, la sorpresa británica: la elección de Jeremy Corbyn como líder del laborismo con un programa abiertamente opuesto a las políticas de ajuste[3].

El panorama sociopolítico y económico europeo se asemeja a una compleja partida de ajedrez en donde si bien el contexto continúa siendo marcadamente neoliberal, mientras millones de ciudadanos sufren las medidas de ajuste aplicadas por los gobiernos, surgen nuevas fuerzas políticas con programas anti-austeridad dispuestas a buscar una transformación en la correlación de fuerzas existente. Sin embargo, esto no sería suficiente: “No tenemos control democrático sobre nuestro dinero, las finanzas, las condiciones laborales y el medioambiente”, afirmó Varoufakis en la apertura de presentación del DiEM25. El control lo ejercen un grupo de instituciones tecnocráticas y financieras con el pleno aval de los gobiernos del Norte de Europa. Representantes de estas instituciones que no son elegidos mediante el voto popular, tienen el poder de decisión para regular la vida cotidiana de los ciudadanos europeos mediante medidas de austeridad exigidas a los distintos gobiernos que no se ajusten a la receta: ahorro del gasto público.

El movimiento de plataformas de izquierdas considera a la democracia un pilar fundamental para la refundación de la UE y que esta ha resultado socavada por un grupo de instituciones tecnocráticas y financieras de carácter supranacional. Para democratizar la UE es necesario establecer un fuerte contrapeso a ese poder: “un movimiento que vaya más allá de las fronteras”. Es necesaria entonces una agenda común paneuropea que se conecte a nivel nacional y local. Un gobierno en soledad sostendría una lucha en desigualdad de condiciones. La experiencia de Syriza puede resultar ejemplificadora al respecto.

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DiEM25: diagnóstico, objetivos y propuestas

De acuerdo al manifiesto fundacional de DiEM25, en su diagnóstico de la situación europea se desprenden cinco problemáticas que afectan a la UE: el endeudamiento público, el sistema bancario, la inversión insuficiente, la política migratoria y el aumento de la pobreza. Asimismo, los responsables de estas cinco problemáticas son: la burocracia de Bruselas; la Troika; el Eurogrupo; los banqueros, los fondos de inversión y las oligarquías; los partidos políticos que traicionan sus principios cuando están en el gobierno; los gobiernos que aplican recetas de austeridad; los magnates de los medios de comunicación; las organizaciones empresariales confabuladas con organismos públicos. Por lo tanto, de proseguir este cuadro de situación, el ex ministro de Finanzas griego plantea tajantemente dos opciones: “La Unión Europea será democratizada o se desintegrará”.  

De acuerdo a ese análisis, los objetivos a alcanzar por el movimiento para refundar la UE son: la democratización de la UE como principio fundante; esta debe ser acompañada por una total transparencia en la toma de decisiones y la transmisión en directo de las reuniones del Consejo de la UE y del Eurogrupo para que cada ciudadano tenga conocimiento de los temas que allí se abordan y de qué manera lo afectaría; acabar con la reducción de todas las relaciones políticas a relaciones de poder disfrazadas de decisiones meramente técnicas; someter a la burocracia de la UE a la voluntad de los pueblos soberanos de Europa; desmantelar el habitual dominio del poder empresarial sobre la voluntad de los ciudadanos; y volver a politizar las normas que regulan el mercado único y la moneda común.

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Yanis Varoufakis, ex ministro de Finanzas de Grecia

Interrogantes de cara al futuro

El lanzamiento de DiEM25 sacudirá el escenario europeo y le dará un nuevo ímpetu a las diversas luchas contra los sectores dominantes que han concentrado niveles inéditos de poder y han socavado toda expresión de democracia popular. Se trata de un formato novedoso, que claramente no se resume a una clave nacional, como tampoco política. Pretende ir más allá de eso: que abarque a toda la UE y que se nutra de diversas personalidades provenientes de distintos ámbitos, además de políticos. Reconociendo a la asamblea, al ethos democrático, como principal órgano para la toma de decisiones. Pero si bien los objetivos y las propuestas que se plantea son a largo plazo, con vistas al 2025, resulta imposible que no se planteen los siguientes desafíos con vistas al futuro:

¿Podrá DiEM25 lograr sus objetivos y llevar a cabo sus propuestas? ¿Tendrá poder o peso real en la toma de decisiones que afectan a los pueblos de la Unión Europea? ¿Logrará torcerle el brazo a la tecnocracia financiera y sus gobiernos consecuentes? ¿Brindará soluciones a los problemas inherentes de la zona euro desde su creación? ¿Se puede pensar en una manera de hacer política tal como la concibe Varoufakis? ¿Qué tipo de acciones políticas adoptará? ¿Se presentará a procesos electorales?


 [1] http://derrocandoaroca.com/2015/09/01/grecia-el-sueno-roto-de-la-primavera-mediterranea/

[2] http://derrocandoaroca.com/2015/12/30/2807/

[3] http://derrocandoaroca.com/2016/01/24/macri-malvinas-y-una-alternativa-politica-en-gran-bretana/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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