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El pasado sábado 30 de enero se realizó una Jornada cultural por los derechos humanos a siete años del secuestro, asesinato y desaparición de Luciano Arruga. El encuentro que se llevó a cabo en la plaza Luciano de Lomas del Mirador, contó con la participación de familiares de víctimas de desaparición forzada y gatillo fácil, acompañadxs por referentes de organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y medios de comunicación alternativa. Actividades colectivas como estas, donde el motor principal es la lucha por los derechos de los sectores más vulnerados, nos permiten reflexionar sobre los abusos de poder de las fuerzas de seguridad, la ausencia y complicidad estatal y el grado mínimo de compromiso social que existe frente a estos reclamos.

Por Estefania Veronica Santoro @fanusantoro

Ph.: Cecilia Bona @bonacecilia


Son madres unidas por el sufrimiento de vivir una ausencia insoportable, donde el único remedio que resta para alcanzar paz es encontrar a los culpables. Cuentan una a una su historia donde el factor común es el abuso de poder por parte de las fuerzas de seguridad, una policía asesina, un Estado ausente, abogados corruptos, criminalización de lxs pibes y negación de derechos. Pero ahí donde el dolor y la tristeza desbordan es posible abrir un canal de ayuda y contención. Así lo hicieron quienes el sábado 30 de enero se acercaron a la Plaza Luciano en Lomas del Mirador para apoyar a esas mujeres que, armadas de valor, exigen saber qué pasó con sus hijxs.

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Ph.: Cecilia Bona

La lucha de los familiares que reclaman justicia por lxs jóvenes asesinados a manos de la policía los encuentra unidos y solidarios. Las caras de los pibes, ahora dibujadas en banderas no se olvidan, no se fueron, viven cada vez que se los nombra. Como lo hacen desde hace siete años Mónica y Vanesa, mamá y hermana de Luciano, quien vive en cada batalla que libran para ser escuchadas. “Estos siete años me enseñaron que para que haya justicia hay que salir a la calle, también me enseñaron que sigue habiendo casos como el de Luciano y que la justicia y la sociedad no se hacen cargo. Estos siete años me deja valor para seguir, me deja el recuerdo de Daniel Solano, disculpen que lo nombre a él pero vivo con él los 365 días de mi vida. Me deja la alegría de haber conocido gente muy linda y la satisfacción de la lucha, se llevó un hijo pero me dejo esto que estoy viendo hoy acá, esto es impagable”, pronunció Mónica Alegre.

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Ph.: Cecilia Bona

Luciano

Luciano Nahuel Arruga desapareció el 31 de enero de 2009 a manos de la policía de la seccional Octava de Lomas del Mirador. Con tan solo 16 años, Luciano se negó a  delinquir para las fuerzas de seguridad; allí comenzaron los secuestros y las torturas por parte de los efectivos. Cuatro meses antes de su última desaparición forzada, en septiembre de 2008, lo demoraron en el destacamento por una acusación falsa. Su madre Mónica y su hermana Vanesa -ahí presentes- escucharon los gritos de Luciano mientras la policía le daba una brutal paliza.

En la madrugada del sábado 31 de enero, Luciano desapareció para siempre. Testigos cuentan que vieron cómo un chico era metido dentro de un patrullero a la fuerza en la intersección de las calles Perú y Pringles, otro testigo lo vio golpeado y ensangrentado en ese destacamento. El 17 de octubre de 2014, el cadáver de Luciano fue hallado en el cementerio de la Chacarita enterrado como NN. Luego se supo que la policía lo hizo correr la misma madrugada que desapareció por la General Paz. Luciano murió atropellado. Mónica y Vanesa recorrieron hospitales y  comisarias el mismo día que ausentaron a Luciano. Sin embargo, no obtuvieron información de su paradero ante la negligencia y complicidad de policías, jueces y fiscales.

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Ph.: Cecilia Bona

En un principio la investigación se encontró caratulada como ‘averiguación de paradero’, y luego pasó a ‘desaparición forzada’. Por las torturas de septiembre del 2008, está acusado el suboficial Julio Diego Torales. Sí, por más difícil que resulte creer que este policía haya actuado solo, sin cómplices: “Hay un imputado, hemos tenido una pequeña victoria que no es solamente de los familiares y amigos, es de todas nosotras, de todas las madres porque si yo no hubiese tenido el apoyo de todas estas madres no se hubiera logrado ese pequeño triunfo que es de todas nosotras porque día a día estamos en la calle luchando”, refirió Mónica. Actualmente el lugar donde Luciano estuvo preso fue recuperado y se convirtió en Espacio para la Memoria Social y Cultural Luciano Arruga.

Los abusos del aparato represor y un Estado ausente

La corrupción y los abusos de poder perpetrados por las fuerzas de seguridad componen un terreno que se encuentra velado, las muertes de pibes a manos de la policía es invisibilizada. ¿Será que la pobreza en la que viven los convierte en cuerpos que no importan? Los medios de comunicación hegemónicos no difunden estos crímenes. Por el contrario, contribuyen a instalar la criminalización y estigmatización social de estxs pibes que viven en los barrios más humildes, asentamientos y villas de emergencia. Hablamos de jóvenes que crecen con necesidades básicas insatisfechas, en un ambiente hostil donde las adicciones, los abusos y la delincuencia son moneda corriente. En la mayoría de los casos, las familias de las víctimas no poseen recursos suficientes para costear un abogado y defenderse en la justicia, mientras tanto, se encuentran con un Estado ausente que los ningunea y vulnera sus derechos.

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Ph.: Cecilia Bona

Como te contamos en diciembre, el último Informe anual de la situación represiva en nuestro país, realizado por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) durante la gestión kirchnerista, arrojó el siguiente saldo: “3070 asesinados por el gatillo fácil, 21 compañeros caídos en movilizaciones populares y 70 desaparecidos. Se mencionaron, además, diferentes amenazas, hostigamientos y aprietes a militantes, activistas y defensores de derechos humanos por parte de los aliados provinciales del gobierno nacional, la represión por conflictos de tierra, vivienda y defensa del medioambiente, como así también en protestas y conflictos obreros. La cantidad de asesinados por la represión estatal en este período representa el 65% del total desde diciembre de 1983”[1].

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Ph.: Cecilia Bona

Mientras tanto, el nuevo gobierno de Cambiemos, en lo que va de su corta gestión, reprimió a los trabajadores de Cresta Roja, a los empleados estatales en La Plata y la Gendarmería entró a los tiros en la villa 1-11-14 mientras un grupo de chicxs bailaban en una murga. La criminalización de la protesta, la detención de Milagro Sala y un fallo que avala la facultad de la policía para pedir documentos en la vía pública, son hechos que hacen difícil pensar que la situación mejorará. ¿Cuándo se animará el poder político a planificar e implementar estrategias estatales y gubernamentales que contribuyan a generar mayor inserción social, educativa y laboral de lxs pibes con bajos recursos? Es preciso además un compromiso social acompañando a lxs que luchan, dejar de mirar para otro lado, reconocer y visibilizar estos casos, desterrar de una vez y para siempre el famoso “con esa pinta, en algo debe andar” y “la portación de cara”, como justificativo suficiente para cualquier detención. La militarización de las villas de emergencias incrementó los abusos de poder por parte del sistema represor. ¿Es posible resolver las problemáticas de los barrios más carenciados aumentando la presencia policial? ¿Con uniformados cómplices y responsables de hechos delictivos?

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Ph.: Cecilia Bona

Ningún pibe nace chorro

Durante toda la jornada, Fm La Colectiva realizó una transmisión de radio en vivo y en directo con sus correspondientes retransmisiones a todo el país, también se sumaron otros medios alternativos. A partir de las 13 la plaza se colmó de cientos de personas que se acercaron para escuchar los testimonios de familiares de víctimas de desaparición forzada y gatillo fácil, numerosos casos de distintos puntos del país. Luego de cada charla se realizaron talleres coordinados por lxs organizadorxs de la jornada, allí se reunieron lxs familias con el fin de encontrarse, compartir lo que cada uno vivió, organizar la lucha y sentirse acompañados.

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Ph.: Cecilia Bona

Como sabemos que lo que no se nombra no existe, es preciso gritar los nombres de cada unx de estxs pibes para que sus casos sean escuchados y difundidos. Ante el silencio mediático, consideramos sumamente valioso recuperar los testimonios de todas estas madres y padres que el 30 de enero se organizaron para estar presentes en un masivo pedido de justicia por sus hijos asesinados.

Por Facundo Rivera Alegre que fue a bailar una noche y nunca más regresó a su casa, por Sergio Avalos que fue visto por última vez cuando policías miembros del Ejército le daban una paliza a la salida de un boliche, por Carlos Caverni cuya familia aún no pudo exigir justicia porque un fiscal les dijo “que si no hay cuerpo no hay delito”, por Darío Avalos asesinado por la patota de la burocracia sindical de UOCRA de Lomas de Zamora, por Daniel Solano que reclamó por mayor salario en la cosecha donde trabajaba y lo desaparecieron para que deje de quejarse, por Alejandro Ponce que apareció muerto en el río luego de una persecución policial, por Pocho Leprati, asesinado por la policía reutemista, por Gerardo Escobar que una noche fue golpeado por patovicas y policías de un boliche y apareció ahogado en el Rió Paraná, por Franco Castro, interceptado por averiguación de antecedentes y a los veinte días fue encontrado flotando en aguas rosarinas, por Matías Bernard muerto de un balazo en la nuca por un policía fuera de servicio, por Pablo Vera asesinado por un policía que hoy goza de libertad, por Jonathan Herrera muerto por las balas de la Policía de Acción Táctica de Rosario, durante una persecución a otro joven, por Cristian Bogado asesinado en Villa Tesei por oficiales, por Claudio Luis Corbalán, quien apareció estrangulado en una plaza en Santiago del Estero, por Cristian Farías víctima de una persecución absurda en su moto por parte de la Policía santiagueña, por Agustín Vallejo, asesinado por la policía en Rio Negro cuando volvía de un cumpleaños, por Marcos Moya, muerto por la policía en 1997, por  Atahualpa Martínez Vinaya a quien le dispararon un tiro por la espalda y arrojaron su cuerpo a un descampado, por Franco Zarate, asesinado por su vecino Pelagio Ximenez, por Matías Casas acribillado por el oficial Héctor Méndez luego de discutir con el hijo de este policía, por Claudio Castro, sobreviviente a una causa armada en Avellaneda. El deseo de poder cerrar esta lista algún día, es tan grande como el trabajo que vienen haciendo las familias para encontrar a los culpables.

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Ph.: Cecilia Bona

“Justicia por los crímenes del pasado y por los del presente”, pidió Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo (línea fundadora), quien tomó la palabra al finalizar la jornada y expresó su total apoyo y acompañamiento a cada uno de lxs familiares de las víctimas. Tan cercana es su lucha a la de las madres que, esa tarde llegaron a la Plaza de Lomas del Mirador para dar su testimonio. Sin descanso, como desde hace muchos años, todas continúan por el camino de la búsqueda de la verdad. La despedida fue con alegría y puños apretados, cargados de historias, para cambiar la historia.

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Ph.: Cecilia Bona

[1] http://derrocandoaroca.com/2015/12/02/informe-anual-de-correpi-fortalecer-la-resistencia-popular/

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