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El reciente encuentro entre Mauricio Macri y David Cameron en en el hotel Belvedere en Davos, distante a sólo 200 metros del Centro de Convenciones del Foro Económico Mundial, sirve como excusa para indagar en la política argentina y británica. Nuestro país atraviesa las primeras semanas de un “cambio”, mientras que en el Reino Unido los “cambios” se avizoran en el futuro. ¿Qué pasará con el tema “Malvinas”? ¿Cuál será la influencia del Reino Unido en nuestro país? ¿Por qué el encuentro entre Cameron y Macri fue celebrado por los ‘kelpers’?

Por Pablo Lescano


El sistema de gobierno de Gran Bretaña se define como una monarquía constitucional, en donde el monarca es el Jefe de Estado, actualmente la reina Isabel II, y el gobierno lo ejerce el Poder Ejecutivo, encabezado por el Primer Ministro, quien actualmente es David Cameron. Al pensar en la política británica es complicado no asociarla a un tinte conservador, sobre todo teniendo en cuenta las políticas desarrolladas desde Margaret Tatcher en la década de los ´80. La denominada “Dama de hierro” utilizó a la guerra de Malvinas para fortalecerse en la opinión pública y, junto al estadounidense Ronald Reagan, fueron los principales promotores de las políticas neoliberales.

Luego del 12 de julio del año pasado, en el que Grecia fue forzada por la Troika (Banco Central Europeo, Unión Europea y Fondo Monetario Internacional) a aceptar la imposición de un paquete de medidas pro-austeridad con el objetivo de que se le desembolse los tramos de rescate prometidos para poder afrontar su deuda, lo que provocó un nuevo sismo político en el continente europeo fue la elección de Jeremy Corbyn, el último 12 de septiembre, como líder del Partido Laborista en Gran Bretaña. Con esta aparición en el escenario político británico: ¿hay chances de que en Gran Bretaña surja un gobierno progresistaen uno de los países que fue laboratorio del neoliberalismo? Con respecto a Argentina: ¿qué relación se puede esperar, en caso de que llegue a ser primer ministro, con el gobierno de derecha encabezado por Mauricio Macri? ¿Se podrá hablar de un gobierno progresista británico y un gobierno conservador argentino?

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Jeremy Corbyn, lider del Partido Laborista

Alternativa Laborista

Bajo su lema “straighttalking, honestpolitics” (decir la verdad y ser honesto), Corbyn resultó electo con el 59,5% de los votos provenientes de los tres grupos participantes de la elección: los afiliados, los adherentes y los sindicatos. Resultó un impulso renovador a un partido que desde hace un par de décadas se había convertido en un apéndice del Partido Tory, debido al consentimiento mutuo en la aplicación de las medidas de ajuste en el ámbito doméstico y la convalidación de la política exterior de Estados Unidos. Recordemos que el Partido Laborista fue creado en 1906, producto de una larga lucha por parte de los sindicatos (los TradeUnions), quienes desde el primer tercio del siglo XIX se habían lanzado a la tarea de crear un partido que defendiera sus intereses. Entre los principios del laborismo se destacaban: asegurar una situación política digna para todos los miembros de la comunidad; control democrático de la industria; la transformación del sistema financiero; reformas en la cultura y la educación; una política exterior pacifista.

Sin embargo, el camino a recorrer dista de ser ideal para el flamante líder del laborismo: no cuenta con un apoyo unificado entre los diputados del partido; mientras algunas de sus medidas gozan de gran apoyo, otras son rechazadas de forma tajante por la sociedad británica; sumado a todo esto, el bombardeo que recibe a diario por parte de los medios masivos de comunicación.

El apoyo que tiene entre los 232 diputados laboristas elegidos el 7 de mayo pasado no es de envergadura: sólo 20 lo respaldan. Cabe destacar que entre los restantes diputados del laborismo hay una corriente blairista muy poderosa, que forma una alianza con los medios de comunicación conservadores con el fin de destruir la imagen de Corbyn e instalar en la opinión pública que no es elegible con vistas a las elecciones de mayo del año que viene, donde se pone en juego lo siguiente: alcalde de Londres, municipales y Parlamento escocés. Quien lidera esta operación es el ex primer ministro Tony Blair, el mismo que apoyó la invasión a Iraq por parte de Estados Unidos, quien pidió públicamente no votar a Corbyn para evitar “cometer el acto más demente de la historia política de este país” y no relegar al laborismo a convertirse en un partido de “protesta”. Lo cierto es que frente a estos duros embates Corbyn ha buscado generar una coalición como alternativa, teniendo escaso éxito hasta el momento: pesos pesados del partido rechazaron formar parte de esa coalición debido a las diferencias programáticas, mientras que otros que habían accedido pronto manifestaron sus diferencias en algunos temas.

Un programa acorde a los principios fundantes del laborismo

Del programa de Corbyn se desprenden las siguientes medidas: nacionalización de ferrocarriles y compañías energéticas, aumento impositivo a las grandes corporaciones, mayor regulación de los bajos salarios y los alquileres privados, y mayor control municipal de la educación. Por otro lado, en materia de defensa, incluye la eliminación del actual programa nuclear: el sistema Trident tiene un costo inicial de aproximadamente 20 mil millones de libras (27 mil millones de dólares) más adicionales de 2 millones anuales de mantenimiento, todo esto en un contexto de austeridad y recortes del gasto social. Sobre el tema inmigratorio, que es eje de debate en Europa por estos días, propone aceptar un fuerte aumento del número de refugiados sirios.

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Malvinas y Política Exterior

En cuestiones de política exterior, es público su rechazo a ataques militares contra el Estado Islámico en Siria, la reducción del presupuesto de las fuerzas armadas y su voto a favor del diálogo con Argentina por la cuestión Malvinas. Respecto a esto último se manifiesta a favor de una administración compartida sobre las Islas. Corbyn considera que se debe hallar una resolución diplomática de este conflicto, basándose en las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Prueba de esto es la oposición en minoría a la guerra de Malvinas declarada por el gobierno de Margaret Tatcher poco antes de asumir su banca como diputado en 1983 y el formar parte del grupo “Diálogo por Malvinas”. Esta posición ha sido rechazada por parte de los kelpers (habitantes de las islas). En una entrevista con el periódico Sunday Express, Dick Sawle, ex miembro de la Asamblea Legislativa de las Malvinas, dijo lo siguiente: “Su punto de vista es pura hipocresía”. A ello se le suma que el primer ministro, David Cameron, lo considera un peligro para la seguridad nacional.

Macri y la soberanía

En este contexto, con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia de Argentina, la cuestión Malvinas no es una prioridad para este último. Así se expresó en 1997 al respecto: “Nunca entendí los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro. Nosotros no tenemos un problema de espacio como tienen los israelíes (…) las Malvinas serían un déficit adicional para el país.” Mientras tanto, Londres a través de su secretario de Estado Británico de Asuntos Exteriores, Hugo Swire, manifestó sus intenciones para con el nuevo gobierno argentino sobre este tema: “Tenemos ganas de trabajar con el nuevo gobierno de Argentina y esperamos que no sufra el acoso y la belicosidad mostrada por el anterior gobierno hacia la población de las Islas Malvinas” En este sentido, Cameron y Macri se reunieron en el día de ayer con el Foro Económico Mundial celebrado en Davos como marco. ¿El resultado? Malvinas simplemente desfiló como un tema más en la media hora de reunión. En esta dirección, la delegación Argentina incorporó temas como los siguientes a la agenda en palabras del mismo Macri: “la lucha contra el narcotráfico, el cambio climático, el desarrollo financiero y el apoyo para el desarrollo de infraestructura”. Desde el gobierno británico aseveraron esta postura: “discutieron sobre cómo el Reino Unido podría ayudar a los planes para reformar la economía, en particular en el sector energético, transparencia y ciencia”. Sin embargo, acerca de los 223 cuerpos enterrados en el cementerio de Darwin que Gran Bretaña se niega a reconocer y sobre la explotación pesquera y petrolera, no hubo mención al respecto.

De acuerdo al periódico Mirror de Londres, se pueden destacar los siguientes extractos de la reunión sobre el tema de la soberanía de las Malvinas: “David Cameron se encontró con el nuevo presidente argentino por primera vez y remarcó que las Falklands permanecerán británicas” y “Una fuente de Downing Street [sede del gobierno británico] dijo: ‘Claramente el nuevo presidente confirmó nuestras expectativas y señaló que desea tener una mejor relación en el tema Falklands.’” Como se verá, no hay diferencias sustanciales con lo expresado en 1997 por el hoy presidente argentino sobre la misma cuestión.
El resultado del encuentro fue festejado por los kelpers, exhibiendo como principal argumento el resultado del referéndum en donde se pone de manifiesto la intención de continuar bajo la órbita británica. Con la salvedad de que el referéndum no es reconocido por los 190 países del mundo ni por la ONU.

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Medios y opinión pública británica

Hasta la fecha se ha realizado un sondeo exhaustivo por parte de la encuestadora YouGov/Prospect y el mismo ha arrojado que si bien la sociedad británica apoya varias de las medidas propuestas, también resulta ser conservadora frente a otras. Veamos. Con las primeras seis medidas mencionadas anteriormente, consideradas las más radicales del programa de Corbyn, la sociedad simpatiza y en algunas tiene un apoyo masivo. A favor del aumento del salario mínimo, el 80% está a favor. El 55% está a favor de nacionalizar los ferrocarriles y un 51% de hacer lo mismo con el gas y la electricidad. Los aspectos negativos tienen que ver con su política exterior , de defensa y los inmigrantes: en las dos primeras, el porcentaje que lo apoya no llega al 30%, mientras que en la cuestión inmigratoria un 59% se manifiesta en contra. Respecto a Malvinas, el 40% de los británicos se expresa a favor de que las Islas continúen bajo dominio británico, pero coinciden en una abrumadora mayoría en que la soberanía no debe pasar a manos argentinas. Pese a todo, ha logrado instalar en la opinión pública estos cruciales temas de debate, lo cual no es poca cosa teniendo en cuenta el asedio mediático al que es sometido.

Sobre este aspecto, ser el líder más a la izquierda en los más de 100 años de historia partidaria no sale gratis. La virulencia de los medios no ha respetado lo que se considera una tradición británica: el famoso “breathingspace” (tiempo para asentarse) a los recién elegidos. El ataque comenzó ni bien fue elegido y trivialidades se convirtieron en titulares catastróficos, por ejemplo: presentarse sin corbata a un acto oficial, no asistir a un partido de rugby de Inglaterra. Entre el binomio radio/televisión la cuestión es moderada, pero en lo que concierne a periódicos la oposición es prácticamente total. El TheSun, Express, Mail, Times o TheTelegraph son los que encabezan la avanzada. Pero también es cierto que ha recibido algunos guiños, lo que puede resultar un paso significativo: TheGuardian ha sido uno de los escasos periódicos que le ha prestado apoyo en algunos temas y en esa dirección parece dirigirse la reflexión de uno de sus periodistas, Owen Jones: “El laborismo tiene que representar a sus grupos naturales, como los obreros y los más postergados, pero necesita formular una política para otros grupos. Los que llevan adelante microemprendimientos o pequeñas empresas necesitan políticas diferenciadas que representen su aspiración al progreso económico”.

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¿Cambia Europa? ¿Qué cambia?

Cuando Syriza se alzó con su triunfo electoral en enero de este año consagrando a Alexis Tsipras como primer ministro, mucho se hablaba de que la coalición de izquierda se encontraba aislada en la correlación de fuerzas a nivel continental, donde la orquesta conservadora es dirigida por la canciller alemana AngelaMerkel. Si bien la posterior firma del memorándum fue percibida como una dura derrota por los movimientos progresistas, la lección griega dejo sembrada una semilla: sabiendo que de la socialdemocracia no se puede esperar nada, nuevos movimientos de izquierda anti-austeridad han recobrado los bríos como hemos  descripto en Derrocando a Roca durante el 2015.

Sin lugar a dudas, la aparición de Jeremy Corbyn al frente del laborismo ha pateado el tablero político inglés, logrado introducir diversos temas que se encontraban fuera de la agenda y atendiendo reivindicaciones de grupos sociales diversos y postergados por décadas de neoliberalismo. En lo que a política exterior hace: ¿será la hora de observar un cambio en torno a la cuestión Malvinas? Teniendo en cuenta ello y frente a este panorama: ¿podrá Jeremy Corbyn convertirse en primer ministro de Gran Bretaña?

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