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Las elecciones del 20 de diciembre dejaron un panorama político inédito en la España posfranquista: nuevas fuerzas políticas emergieron para poner en jaque al bipartidismo español. La fragmentación política plantea un escenario inédito y conflictivo a la hora de armar un gobierno de coalición. ¿Podrá el Partido Popular retener el poder? ¿Es posible una alianza entre el PSOE y PODEMOS? ¿A qué costo? ¿Cómo influye la situación catalana y su lucha por la autonomía? ¿Y la Troika europea y sus programas de ajuste?

Por Pablo Lescano


Entre tantas de las valiosas reflexiones que nos ha legado, solía decir Antonio Gramsci: “lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir.” Tras las elecciones del domingo 20 de diciembre, en esta frase se puede ver reflejado el presente político de España: lo nuevo ya preanunciaba su llegada y se instaló, aunque sin la fuerza suficiente como para derrotar definitivamente al viejo orden. Los estandartes del bipartidismo y garantes del status quo en España, representado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quedaron en primer y segundo lugar respectivamente: el PP, encabezado por el actual primer ministro Mariano Rajoy, obtuvo 123 escaños y un total de 28,7% de los votos; mientras que el PSOE logró el 22% y 92 escaños. Sin embargo, la principal novedad es que las nuevas formaciones políticas han pasado a ocupar un lugar preponderante en el mapa político español: en tercer lugar ha quedado PODEMOS, con el 20% y 69 diputados; y cuarta fuerza resultó ser Ciudadanos, alcanzando el 18% y 40 parlamentarios.

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De esta manera, observamos como el bipartidismo ha sufrido una sensible estocada: respecto a las elecciones de 2011, el PP perdió 63 diputados y el PSOE también disminuyó 19 escaños. Lo cual arroja como dato sobresaliente lo siguiente: como nunca antes desde el posfranquismo, el Parlamento español se encontrará fragmentado y será necesario entablar una negociación entre las distintas fuerzas políticas con el fin de lograr gobernabilidad.

El nuevo escenario

Es un hecho que ninguno de los partidos políticos ha alcanzado la cantidad de escaños suficientes (176) para llegar a la mayoría absoluta y así formar gobierno. De este modo, lo que sigue será gobernar por coaliciones, aunque el panorama dista de ser sencillo.

Si se toma a los partidos de derecha como un bloque, esto es PP y Ciudadanos, suman la cifra de 163 diputados. Si se realiza el mismo ejercicio con los partidos de izquierda, PSOE (suponiendo y siendo optimistas de que algo de izquierda todavía subsista allí), PODEMOS e Izquierda Unida, arriban a 162 parlamentarios. Por lo tanto, se vuelve necesario orientar la mirada hacia los partidos considerados menores: la izquierda independentista catalana Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y los secesionistas de centroderecha Democràcia i Llibertat (9 escaños cada uno), los nacionalistas vascos PNV (6 diputados) y EHBildu (2 diputados), y Coalición Canaria (1 parlamentario).

Así las cosas, se sucederán reuniones entre los partidos para que cada uno realice y escuche ofertas, con el objetivo de investir presidente antes de que se cumpla el plazo de dos meses fijado por la ley. Si dicho plazo se cumpliese, el rey firmará un decreto y se convocará a elecciones nuevamente. ¿Puede evitarse esto último?

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De izquierda a derecha los candidatos de Ciudadanos, PP, PSOE y Podemos.

Para tratar de ensayar una respuesta a ese interrogante no se debe perder de vista los siguientes elementos: además de Ciudadanos, el PP no posee un abanico tan amplio de aliados debido a la omnipotencia con la que ha gobernado en los últimos cuatro años, ni siquiera puede asegurar a los partidos conservadores como Democràcia i Llibertat y el PNV. Por el lado de las izquierdas, las cosas en apariencia se pueden suponer como más factibles: las formaciones secesionistas de Cataluña y el País Vasco (ERC y EHBildu, respectivamente) apoyan a PODEMOS, ya que este último avala la celebración de un referéndum de autodeterminación en esos lugares. El punto de choque aquí sería con el PSOE, quien se opone a la postura de PODEMOS respecto a esta cuestión.

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Este cuadro de situación ha encendido las alarmas de la Unión Europea y de quien rige sus destinos, la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea), debido a la irrupción de PODEMOS en el plano electoral. El temor del poder financiero radica en que no se pueda arribar a la formación de un gobierno de coalición, que eso lleve a la celebración de nuevas elecciones y que el partido encabezado por Pablo Iglesias mejore su performance llevándolo al gobierno y allí pueda poner en marcha sus políticas anti-ajuste. Con el fin de evitar ese potencial y peligroso escenario para sus intereses, buscan instalar en la opinión pública la necesidad de una alianza entre el PP y el PSOE alentando la “unidad de España”, la cual es planteada como un objetivo opuesto al de PODEMOS, ya que este último apoya movimientos secesionistas como hemos visto. Lo cierto es que esto se encontraría lejos de que efectivamente suceda porque una alianza entre los dos sostenes del bipartidismo significaría una herida de muerte al interior del PSOE, desatando una grave crisis al interior del partido y socavando aún más su base de votantes, generando el efecto contrario, esto es el imparable ascenso de PODEMOS.

El papel de PODEMOS

Con motivo de las elecciones municipales que se celebraron en España el 24 de mayo del corriente año, Derrocando a Roca tuvo la posibilidad de dialogar con Laura Camargo, secretaria general de PODEMOS en las Islas Baleares. Excede los objetivos de esta nota desandar los orígenes, los objetivos, la visión sobre Europa y América Latina del partido. Para quienes se encuentran interesados en profundizar en esos aspectos recomendamos el siguiente enlace: (http://derrocandoaroca.com/2015/05/22/podemos-es-revolucionario-porque-supone-la-irrupcion-de-las-masas-en-la-politica/). Siete meses han pasado desde aquellas elecciones municipales y PODEMOS ha irrumpido en la escena nacional como tercera fuerza con 5 millones de votantes y 69 diputados, lo cual le brinda una posición importante en la negociación por la correlación de fuerzas parlamentarias. Se ha vuelto la primera fuerza de Cataluña y el País Vasco, por medio de una hábil política de alianzas, asimismo ha conquistado un valioso segundo lugar en Madrid. Pero por sobre todas las cosas se ha convertido en el emblema de rechazo a las políticas de ajuste, con un PSOE convertido en el socio del PP para aplicar recetas ortodoxas y una Izquierda Unida incapaz de canalizar el descontento popular.

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Retomando las palabras de Gramsci, a pesar de que el viejo orden no haya muerto definitivamente, la aparición de lo nuevo en estas elecciones impulsa a la izquierda española en su “apuesta por el cambio” y en ella PODEMOS deberá cumplir un papel preponderante. Si una cuestión ha venido a poner en discusión el partido liderado por Pablo Iglesias ha sido esa democracia de consenso entre elites. Para avanzar a fondo contra ello, se vuelve necesario dar lugar a una cultura de la participación y el consenso entre los pueblos, desde los distintos lugares, para la conquista de su soberanía frente al despotismo financiero europeo. La función de PODEMOS como articulador de este entramado resultará clave para sus aspiraciones a futuro, sosteniendo en alto las mismas banderas que lo caracterizaron desde sus orígenes: la lucha por la dignidad y la justicia social.

El contexto europeo

Cuando Syriza se alzó con su triunfo electoral en enero de este año consagrando a Alexis Tsipras como primer ministro, mucho se hablaba de que la coalición de izquierda se encontraba aislada en la correlación de fuerzas a nivel continental, donde la orquesta conservadora es dirigida por la canciller alemana Angela Merkel. Si bien la posterior firma del memorándum fue percibida como una dura derrota por los movimientos progresistas, la lección griega dejo sembrada una semilla: sabiendo que de la socialdemocracia no se puede esperar nada, nuevos movimientos de izquierda anti-austeridad han recobrado los bríos y los resultados electorales en España no ha sido la única noticia al respecto. En Grecia la situación empeora: para percibir los tramos de rescate por parte de la Troika, Tsipras ha puesto en marcha políticas de ajuste que han tenido como respuesta una huelga general hace pocos días. Por el lado de Gran Bretaña, Jeremy Corbyn, un reconocido político anti-ajuste, ha triunfado en la interna del Partido Laborista. Mientras que en Portugal las fuerzas de izquierda (formadas por Bloque de Izquierda, el Partido Comunista y los Verdes) derrocaron al gobierno de Pedro Passos Coelho que había ganado las elecciones legislativas el 4 de octubre pero sin obtener la mayoría. Los partidos de izquierda lo desbancaron dos semanas después haciendo uso de una moción de rechazo a su programa de ajuste. De esta manera, Antonio Costa (secretario general del Partido Socialista) fue ungido como primer ministro y así Portugal tendrá por primera vez un gobierno socialista apoyado por comunistas y la izquierda radical, buscando dar vuelta la página del ajuste y la austeridad.

Así vemos como si bien lo viejo no acaba de morir, lo nuevo se encuentra naciendo permanentemente en Europa, tratando de reconstruir bajo un nuevo paradigma las ruinas que el neoliberalismo deja a su paso.

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