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Entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre, en Paris, se realizará la Conferencia por el cambio climático (COP 21) impulsada desde la ONU. El  modelo productivo actual, y el futuro que el mismo construye sobre nuestro planeta, nuevamente será debatido por la comunidad internacional. ¿Qué posibilidades (reales) existen de reducir las catástrofes medioambientales dentro del modelo económico en el que vivimos? ¿Qué es el ecosocialismo?

Por Alejandra Santiago @alejaisantiago

Ilustración: Disculpen la molestia @disculpenlamole


Ahora sí, finalmente, parece que el capitalismo verde se pone la camiseta de la ecología. Expresiones como “la solución al cambio climático es política energética” y “para que las energías renovables reemplacen a las energías no renovables hay que dejar de subsidiar a estas últimas, para que crezcan las primeras” realizadas por el secretario de Estado de los EE.UU., John Kerry, el pasado 12 de marzo, dejan sobre la mesa la pregunta de si es posible un cambio ambiental dentro del capitalismo. Mientras tanto, en la comunidad científica hay un fuerte consenso: estamos, literalmente, en el horno.

Dentro del sistema capitalista, la acumulación de riqueza supone el agotamiento de dos fuentes: la tierra y el trabajador. Este hecho, previsto por Marx en el Capital, se hace extensible a nuestros días, planteando que el término “crisis ecológica” es erróneo. No es que la naturaleza esté en crisis, sino más bien una relación históricamente dada entre la humanidad y el ambiente. El avance de la sobreproducción y el sobreconsumo, propios de un sistema basado en la producción generalizada de mercancías, hacen que el calentamiento global sea un pronóstico irreversible, así como sus principales consecuencias: el aumento de los niveles del mar, las sequías e incendios forestales (producto de las altas temperaturas y los climas secos), tormentas, lluvias más intensas y deshielos.

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Sequías en la producción agrícola en Guatemala, una de las consecuencias del calentamiento global.

 

Las conferencias por el cambio climático, en el marco de las Naciones Unidas, se vienen celebrando desde hace 21 años. Hasta el momento, tan sólo dos documentos representan los compromisos que se asumen entre todos los países que suscriben. El Protocolo de Monterreal, cuya mayor preocupación giraba en torno a la capa de ozono, fue firmado en 1987. A pesar de las políticas y consideraciones estudiadas, si bien ha habido algunos avances, no se ha logrado revertir el daño causado. En ese momento, los países llamados “en vías de desarrollo” argumentaron que no podían acrecentar su desarrollo productivo y a la vez asumir el compromiso de reducir la emisión de CFC (clorofluorocarbonos,  que provocan el crecimiento del agujero de la capa de ozono). Diez años más tarde, el Protocolo de Kyoto dejó atrás la discusión sobre la capa de ozono, dando lugar al cuestionamiento por el calentamiento global. Según la perspectiva de la ONU, los compromisos asumidos en el Protocolo de Kyoto suponen una superación a los asumidos en el Protocolo de Monterreal. Estos compromisos incluyen la “promoción de modalidades agrícolas sostenibles a la luz de las consideraciones del  cambio climático;  investigación, promoción, desarrollo y aumento del uso de formas nuevas y renovables de energía, de tecnologías de secuestro del dióxido de carbono y de tecnologías avanzadas y novedosas que sean ecológicamente racionales”, entre otras.

Este cambio hacia políticas de fomento y subsidios a las energías renovables, sin relacionarse con un puritanismo o un capitalismo “bueno”, tienen correlación con investigaciones científicas que han comprobado que a medida que pasan los años, van aumentando cada vez más la temperatura global como producto de las emisiones de “Gases de efecto invernadero”: Dióxido de carbono (CO2) Metano (CH4) Óxido nitroso (N2O) Hidrofluorocarbonos (HFC) Perfluorocarbonos (PFC) Hexafluoruro de azufre (SF6) Trifluoruro de nitrógeno (NF3).

La mayor parte del dióxido de carbono que se libera a la atmósfera está relacionado con la quema de combustibles fósiles, como el petróleo, el carbón y el gas natural. Respecto a los óxidos nitrosos, la industria agrícola es su mayor productora mediante los procesos de administración de la tierra y el uso de fertilizantes, es decir, la producción de soja RR, algodón, trigo, cuya frontera agrícola no para de crecer, arrasando a su paso territorios de comunidades originarias que habitan esos suelos. Estas emisiones tienen responsables concretos, como vienen denunciando las comunidades originarias de nuestro país, y, en general, de toda la región de Latinoamerica, Asia, entre otros:

“DENUNCIAMOS: la complicidad del gobierno, Nacional y provinciales, con las empresas multinacionales Barrick Gold, Grobocopatel, Monsanto, Chevron, YPF, Petrobras, Blackier, Villavicencio, Pollo Maderera, Benethon, por negociar y vender nuestros recursos naturales y culturales.”

(Conclusiones del Taller de Mujeres de Pueblos Originarios, en el XXX Encuentro Nacional de Mujeres)

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Derrame de la minera Somarco en el Estado de Minas Gerais, Brasil. El lodo tóxico llegó al Océano Atlántico y murieron 12 personas, todos los peces de la zona. Esto supuso a la vez, la pérdida de producción pesquera de los habitantes del lugar.

Ante este panorama, John Kerry admite que la promoción de energías renovables y limpias “no solo significa una solución para el cambio climático, sino también es una de las oportunidades económicas más grandes”. El avance de las fuerzas productivas supone un avance de la destrucción del medio ambiente. Desde las corrientes ecosocialistas esta es la explicación por la cual hablar de un capitalismo verde, o “ecofriendly”, es una contradicción en sí misma. Mientras pasan las convenciones, los congresos, reuniones a nivel mundial, compromisos asumidos en el marco de la Naciones Unidas, continuamos con el pronóstico del calentamiento global, cuyos grados no paran de subir y se prevee que para este año no sólo no se logrará reducir los 3 grados que se dispuso en el 2005, en la COP 11 llevada a cabo en Cánada, sino que, al finalizar el 2015, se aumentará 1 grado en comparación con el año anterior.

Para disminuir la generación de gases de efecto invernadero no basta con usar más bicis y menos autos, mucho menos con subvencionar a empresas que generan energías limpias. ¿Cómo combatir los desastres medioambientales que nos deja el capitalismo? ¿Basta con hacer ecoladrillos y usar lámparas de bajo consumo? La opción más potable es organización, circulación de información y sobre todo, una política ecosocialista, desde donde se propone no sólo combatir a las políticas extractivistas de un capitalismo salvaje, sino sobre todo abrir la mesa de discusión para pensar cuáles deben ser las formas en las que se extraigan los recursos que necesitamos como sociedad para sobrevivir, tal como plantean los pueblos indígenas y los campesinos movilizados contra el agronegocio, las empresas mineras y petroleras, entre otras. La voz de la resistencia al avance del modelo económico extractivista, que atenta y contamina el medio ambiente, es una voz propositiva, es una voz de alerta que por el camino destructivo y depredador solo se logra aumentar los niveles de contaminación ambiental.

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Marcha en Defensa de la Madre Tierra frente a la COP 20 celebrada en Lima, Perú en el 2014.

El debate ecosococialista es una voz anticapitalista, una discusión que aún no forma parte de las agendas de las organizaciones del campo popular, pero que es urgente que comience a hacerlo. El ecosocialismo propone la construcción de “una planificación democrática local, nacional y, tarde o temprano, internacional que defina: 1. qué productos deberán ser subvencionados o, incluso, distruidos gratuitamente; 2. qué opciones energéticas deberán ser continuadas, aun si no son, en un primer tiempo, las más ‘rentables’; 3. cómo reorganizar el sistema de transportes, en función de los criterios sociales y ecológicos; 4. qué medidas tomar para reparar, lo más rápidamente posible, los estragos ambientales dejados “como herencia” del capitalismo” (Löwy “¿Qué es el ecosocialismo?”). Es discutir  el qué, cómo y para quién producir, y, sobre todo, escuchar las voces que se levantan y denuncian al sistema capitalista como salvaje y destructivo.

 

Fuentes:

Discurso John Kerry, Marzo 2015 https://www.youtube.com/watch?v=TEG0C6MOtxs

http://www.vientosur.info/spip.php?article5327

http://unfccc.int/resource/docs/convkp/kpspan.pdf

http://www.ehowenespanol.com/tipos-industrias-emiten-mas-gases-efecto-invernadero-info_125840/

Protocolo de Kyoto http://unfccc.int/resource/docs/convkp/kpspan.pdf

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