Política nacional

La bondad de las inundaciones

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El contexto electoral y el oportunismo de quienes no se sienten responsables despertó un juego mediatico de acusaciones y chicanas que abrió el debate en torno a las inundaciones y el por qué se producen. Sin embargo, ¿Qué hay de las masivas donaciones que colmaron la agenda pública durante toda una semana? En este artículo, una reflexión que busca, desde la incomodidad, debatir las causas y consecuencias de la solidaridad.

Por Tomás Hart


Todos tenemos ese familiar “facho” o ese conocido “zurdito”. Nos la pasamos peleando por redes sociales o reuniones. La efervescencia política que caracterizó estos últimos años interviene notablemente en las relaciones sociales, pero cuando ocurren hechos como las inundaciones de hace ya dos semanas atrás todos se ponen del mismo lado: ¿Al final ese familiar/conocido era un buen tipo?

El odio hacia “los negros de mierda” por parte de algunos sectores de la población desaparece esporádicamente cuando los primeros son afectados por situaciones ajenas al terreno del mercado, las instituciones o la ideología. Dicho de otro modo, las clases bajas sólo se convierten en “victimas” cuando sufren algún daño material directo y a gran escala: inundaciones, catástrofes naturales, accidentes como incendios o derrumbes en donde mueren niños y mujeres, etc.

La religión, como instrumento ideológico, subscribió en la historia de la humanidad el “sentimiento” de solidaridad. Las donaciones, la militancia, la caridad, los planes sociales y las limosnas, a pesar de sus notables y profundas diferencias¹ , tienen un atravesamiento moral que nos llama a “ayudar” o preocuparnos por el “otro”. En estos días, les tocó a los afectados por las fuertes lluvias. En total, fueron donados más de 9.000 litros de agua, 460 colchones, elementos de limpieza para 630 familias, un mes de pañales para 90 familias, y ropa para el 60% de los afectados, donaciones que fueron recolectadas por la iglesia, ONGs, distintas instituciones de futbol y partidos políticos tradicionales y de izquierda.

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No se necesitan más de 200 mililitros de agua en 3 días en la provincia de Buenos Aires para saber que la pobreza y desigualdad existe. Los empresarios, los capitalistas o como quieran llamarlos, lo saben muy bien, simplemente actúan como si no lo supiesen, como si no fuera su problema. Las donaciones o las limosnas logran, para ellos, ser el lavarropas de las culpas. Es una forma de marcar la distancia, saber cuál es la “otredad” y saber quién “soy yo”, y así poder seguir manteniendo esa distancia, ayudar a un niño enfermo para que viva un poco mejor, pero en las mismas condiciones materiales en las que se enfermó. La hipocresía se revela sobre un acto caritativo que, en sí mismo, nadie estaría en contra, desarrollando el capitalismo la posibilidad de consumir y al mismo tiempo ayudar: “comprando esta botella estas salvando cientos de árboles” “comprando este articulo ayudas a niños de África”, etc. El acto del consumo lleva inscripto, de este modo, un acto de caridad, de conciencia frente al mundo. Es la hipocresía de construir con una mano y destruir con la otra.

La falla en términos de infraestructura e inversión eficiente es innegable. Las características climáticas de Argentina dan la posibilidad de que existan fuertes lluvias. Como en Chile hay terremotos, o en EEUU huracanes, en nuestro país es común que llueva. Más allá de “cifras” record en milímetros de agua, el Estado, desde hace décadas, no garantiza condiciones materiales adecuadas para soportar estos sucesos.

Las causas de las inundaciones son múltiples. En Lujan, cada vez hay más construcciones urbanas cerradas en la cuenca baja y hay canales de desagote sojero en la cuenca alta. Los canales hacen que el agua fluya más rápido en los terrenos altos² , pero que se produzcan inundaciones río abajo³. Al mismo tiempo, el desarrollo urbano no planificado hizo que barrios enteros se construyan sobre cuencas hídricas.
Como siempre, las clases bajas son las más afectadas ¿Casualidad?

Entonces… Nosotros, ¿qué hacemos?

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Las ideas se profundizan sobre el vértigo del agua y quienes ante sus consecuencias socorren a los perjudicados, y así, por ejemplo, uno cruza la vereda de la calle Ministro Carranza, en el barrio de Palermo, y se encuentra las donaciones que se hicieron para los inundados. Todos los paquetes están en la calle, acomodados entre unas vallas de medio metro de alto. ¿Bienes materiales apilados sin que nadie los vigile? ¿La donación deja de ser propiedad privada y por lo tanto es “inrrobable”? ¿Quién se atrevería a robar una donación? Victor, el hombre que duerme todas las noches en la esquina de dicha cuadra sobre cartones, ¿Tendrá una manta? Nos encontramos, entonces, con un cúmulo esporádico de solidaridad en una calle porteña por la cual día tras días transitan individuos que se hallan en una situación de permanente vulnerabilidad y discriminación.

Caminamos por la calle, vemos la televisión, leemos libros, sabemos que hay pobres, simplemente actuamos como si sólo cada tanto existieran. Sabemos que hay crisis climática, calentamiento global, pero vivimos como si eso no fuese real. El castigo de “Dios”, el castigo de la “naturaleza” hará justicia, mientras tanto debemos mantener nuestro nivel de consumo. Mi culpa, tu culpa, nuestra culpa. Algo hay que hacer. Una moneda, ropa, colchones, cosas que nosotros no necesitamos. Lo que nos sobra, lo que no usamos. Que vivan un poco mejor que antes, que sigan vivos, pero igualmente pobres. Que se cure ahora, pero que se cuide. Que coma hoy, y que mañana vea. Que tenga un colchón “nuevo”, pero que la lluvia no se lo moje.

1. El área de militancia conlleva un compromiso con la realidad social y está cargada de contenido político. En cambio las donaciones o la caridad refieren a actos puramente simbólicos sin ninguna carga valorativa o política. Los planes sociales son brindados por el Estado, por tanto también tienen una carga política. Sin embargo, todos estos ejemplos tienen como fin ultimo “ayudar al necesitado”
2. Los countries están construidos sobre humedales que absorben grandes cantidades de agua rápidamente
3. Véase: http://notas.org.ar/2015/08/14/tres-miradas-inundaciones-provincia-buenos-aires/

 

 

 

 

 

 

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