DSC_0115El viernes 31 llegó desde Formosa una caravana con integrantes de los pueblos Qom, Pilagá, Wichi y Nivaclé, para sumar fuerza al acampe QoPiWiNi, que pronto llegará a los 6 meses de existencia en la 9 de julio y Avenida de Mayo. Bajo la consigna “la tierra es nuestra vida” y con el acompañamiento de organizaciones sociales y políticas, la caravana recorrió el microcentro porteño. Partió desde Retiro, pasó por el Obelisco y la Plaza de Mayo, y a la noche llegó al acampe. Derrocando a Roca caminó junto a la caravana QoPiWiNi, y estas fotos y palabras reflejan nuestros sentidos bien abiertos.

Textos: Ale Santiago, Pablo Lescano, Silvina Arrieta y Carlos Sanabria

Ph: JAD Sound Shots y Mauro Russo Fotografía


DSC_0412En el murmullo de la noche, bajo muchos pares de ojos expectantes, citados por una noble causa se encontraron ambos.
Para ella el rojo es la expresión del planeta; él nunca olvida a aquellos 30.000 que derramaron su sangre por un mundo mejor.
En ella el naranja representa la sociedad y la cultura, la formación y la educación; él vive en todos los que ayer y hoy alzan una voz alternativa frente al discurso dominante.
El amarillo del naciente sol en ella simboliza la energía y fuerza expresadas en la hermandad y solidaridad humana; él se erige en símbolo de unidad frente a las injusticias de este mundo.
La economía se encuentra personificada en un verde esperanza; él continúa rondando todos los jueves para reducir la desigualdad.
El espacio cósmico y el infinito son sinónimo de azul; él es consciente de que su ejemplo trasciende todas las fronteras.
La cuestión política es figurada por el violeta; él comprende que ante todo se trató, trata y tratará de una batalla por el poder.
En el blanco ambos se encuentran en un abrazo fraternal: ella, la Wiphala que representa el arcoíris y la fuerza de los pueblos originarios; él, el pañuelo mundialmente conocido como emblema de los derechos humanos, como símbolo de Memoria, Verdad y Justicia. Y entre ellos dos voces que se alzan: la voz originaria y la voz de Nora Cortiñas. Voces que se alzan en lo alto de la noche, voces de lucha, voces que se encuentran para clamar: “La tierra robada será recuperada”.

DSC_0485Los pueblos Qom, Pilaga, Wichi y Nivacle marcharon hasta la casa Rosada para decir basta de despojo. “Se está luchando por el futuro de la madre tierra, miles de hermanos han muerto por esta causa”, afirmó Eduardo Díaz, hijo de Félix Diaz. Son 30 las familias que se resisten a ser desalojadas, son cientos quienes se cansaron de los abusos de la represión policial y del ninguneo de los gobiernos provincial y nacional. “Yo no me voy a callar con los policias”, le grita bien fuerte Beatriz Vargas de la comunidad Nivaclé de Laguna Yema a Cristina Kirchner, quien hace más de 5 meses hace oídos sordos a la problemática.

_DSC1091¿Dónde están los derechos de los niñxs de este “Gobierno de los DDHH”?

DSC_0075“Queremos ser parte de la sociedad”, pide Eduardo Díaz. Habla pausado, espaciado, como resaltando cada significado de sus palabras, pero nosotros diríamos que habla “lento”. El silencio y el respeto es total, y hasta pareciera que el microcentro porteño le hiciera un guiño y se callara por unos minutos. Detrás de él, el paisaje naturalizado: las publicidades, los colores estridentes, y los carteles que tienen fotos de los candidatos del sistema, quienes por supuesto no se han pronunciado sobre este acampe.

DSC_0876La tierra es nuestra vida” fue la frase replicada en cada pancarta, cartel, bandera y cantos. Atrás quedó aquella reunión y compromiso del gobierno nacional, en representación del Ministro del Interior Florencio Randazzo. Lejos, aquel 2011. Y sin embargo, el acampe continúa. La lucha sigue viva: “La lucha es por el futuro de nuestra madre tierra”, pronunció Eduardo Díaz.

DSC_0070500 años de contraste entre la ciudad y el campo, entre quienes salen de la oficina en traje, y quienes visten de rojo, naranja, verde, blanco, azul y amarillo en cada lucha, entre las grandes pantallas publicitarias de la 9 Julio y el reclamo por el derecho al acceso a la tierra. “Un solo camino es posible para poder cambiar esto: No dejarnos pisotear”, remarca Eduardo Diaz. No basta con levantar el monumento a Juana Azurduy para defender los derechos de los pueblos originarios. El reconocimiento implica la devolución de las tierras que les fueron arrebatadas con violencia. “La audiencia depende de la presidenta, nuestro desafío es defender la tierra, hasta que no nos atiendan el Acampe no se retira”, sentenció Jorge Palomo, referente de la comunidad Wichi.

DSC_0867Que se entienda, la solidaridad con el acampe QoPiWiNi no tiene nada que ver con ayudar a los “pobres indios”. Seguramente para el sentido común, los pueblos originarios son una fotografía llena de colores y costumbres bonitas. Pareciera que cuando luchan por sus derechos dejan de serlo. El acampe QoPiWiNi está marcando un camino, corriendo las piedras para que el agua fluya de una buena vez.

DSC_0100La televisión, caja boba donde nada ocurre si ella no quiere que ocurra, invisibiliza a los nadies, ya que el sistema con ellos no curra. A través de ella hoy desfilan muchos, esclavos de la dictadura del minuto a minuto. Unos hablan de profundizar prometiendo más desarrollo, lo que no entienden es que más temprano que tarde ello se paga con vidas y de esta cuestión ese es el meollo. Otros proponen recetas para la inseguridad, sin embargo para quienes sufren el despojo de sus tierras, no supone ninguna novedad. Algunos hablan de cambio, los que padecen con las infancias pobres y las tinieblas con flores de los cinco siglos igual no comen vidrio y ya los conocen como adalides del librecambio.
La televisión aparece como la realidad y esta última se presenta como un espectáculo: premia a los que se portan bien con los mejores asientos. Y a pesar de que intenta e intenta, no logra quitarles un único privilegio a los que quedan en el piso, en la palabra todavía se encuentra una poderosa herramienta transformadora de esa realidad: “La tierra es nuestra vida”.
_DSC1194El obelisco, todo un símbolo. Casi tanto como la constitución nacional, que es pisoteada cada día cuando se justifica la pobreza y la desigualdad. La caravana que partió desde Retiro, pasó por Avenida Santa Fé y desde allí recorrió la 9 de julio hasta detenerse en el Obelisco, caminó orgullosa. Del otro lado, los fundamentalistas de la bocina se desesperaban por llegar a ningún lado. La soledad y la rutina los esperaba a la noche.

_DSC1201Atardece en la Ciudad de Buenos Aires. Los transeúntes divisaban una postal diferente frente al Obelisco. Aunque no tan diferente de aquella que se posa sobre Avenida de Mayo y 9 de Julio, donde hace más de 5 meses de lucha se encuentra el Acampe QoPiWiNi. Antes de retomar la caravana hacia Diagonal Norte y así llegar a Plaza de Mayo, las palabras de Eduardo Díaz resuenan: “Vamos a seguir resistiendo hasta que el Estado se haga cargo de lo que está pasando. Estamos pidiendo que nos reconozcan, el Estado tiene que garantizar ese derecho”.

_DSC1100La resistencia del Acampe QoPiWiNi es una muestra de que los pueblos originarios nunca han desaparecido. Sin importar cuántos desalojos de sus tierras ancestrales tengan que sufrir, las naciones originarias del país y del mundo, seguirán reclamando el cumplimiento de los Derechos Humanos para todos. Mientras la lucha sigue creciendo, cada vez se suman más y más personas para reclarar que la vida no se negocia. “Cuánto más tarden en respondernos, más colectivos se van a sumar a esta lucha”, adiviritó Eduardo Diaz.

DSC_0152En el mundo del revés donde a los nadies se les niega ser.
Donde su identidad es un número.
Donde se los incluye desde la exclusión.
Donde se los silencia desde sus gritos.
Donde se les inculca cultura desde la civilización.
Donde se les habla de paz mediante la violencia y el despojo.
Donde al reflexionar sobre esas y tantas otras cosas nos preguntamos:
¿Qué hacemos con todos esos sueños que cobijan esa mirada en el mundo del revés?
DSC_0335Si, las luchas del presente son por el futuro. La llevan adelante quienes desean que la realidad de las generaciones posteriores sea mejor. Son de quienes no naturalizan el temor y la violencia, son de quienes no se han apagado.

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