Grupo PostOp
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El miércoles pasado el grupo de investigadorxs y artivistas españolxs PostOp realizó en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) una performance postporno en el marco de las actividades “Miércoles de placer” a cargo del área de Comunicación, géneros y sexualidades. La intervención causó un revuelo generalizado y muchxs interpretaron el tema desde el desconocimiento y el discurso moralizante. Desde Derrocando a Roca te invitamos a reflexionar sobre una forma disidente de interpretar la sexualidad para entender que esta trasgresión no es un monstruo que atenta contra las libertades sino que las amplía, a través de una lectura crítica del discurso normativo legitimado por la cultura heterosexual.

Por Estefanía Veronica Santoro @fanusantoro


El postporno es un tema que genera múltiples interpretaciones y tomado a la ligera puede que muchxs personas lo reduzcan a un acto sexual escandaloso. Sin embargo, es más complejo y conlleva una reapropiación de la pornografía comercial, implica otra forma de representación de la sexualidad, superando la pornografía tal como todos la conocemos, sacándola de los límites de lo privado al realizar intervenciones que irrumpen en el espacio público. En este sentido, el postporno posibilita además la creación de nuevas subjetividades y una reformulación de la representación de cuerpos hasta el momento considerados abyectos, al volverlos deseables, como lxs transgénero, intersex, gordxs, peludxs, mutiladxs y personas con diversidades funcionales.

El postporno logra despertar un interés que va más allá del placer sexual y la excitación al romper con la norma dominante en la pornografía y en la sociedad proveniente del pensamiento heterosexual. Se trata de una forma de disidencia, una subversión ante un sistema normativo que nos dice quienes pueden ser sujetos deseantes y deseadxs, estas prácticas logran distanciarse de la dualidad femenino-masculino proponiendo otras corporalidades abyectas que trasgreden dicha norma. Son intervenciones críticas pero sobre todo políticas, ya que trasladan una actividad del espacio privado al público.

En una entrevista extraída del blog Parole de Queer, el filósofx Paul B. Preciado, activista queer y una de las personas que más ha impulsado este movimiento, explica: “La pornografía dominante es a la heterosexualidad lo que la publicidad a la cultura del consumo de masas: un lenguaje que crea y normaliza modelos de masculinidad y feminidad, generando escenarios utópicos escritos para satisfacer al ojo masculino heterosexual. Esa es, en definitiva, la tarea de la pornografía dominante: fabricar sujetos sexuales dóciles…hacernos creer que el placer sexual es eso”[1]. Esto es a lo que se opone el postporno desde la praxis, desde la teoría queer y el transfeminismo, al incluir otras sexualidades consideradas marginales, es una contra-pornografía, un proceso de empoderamiento.

Es menestar aclarar que la teoría queer, heredera de los movimientos feministas y anticoloniales, sostiene que los géneros o las identidades sexuales de las personas son producto de una construcción social, y que por lo tanto, no existen las categorías varón, mujer, homosexual, impuestas por una normativa en la cual la heterosexualidad es tomada como lo normal y el resto es considerado anómalo. Originalmente, el término queer era un insulto que se utilizaba para referirse a personas inútiles, vagxs, borrachxs y aquellxs que no podían ser identificadxs a simple vista como hombres o mujeres. En los 80 se produjo una resignificación y una reapropiación del término por parte de un determinado grupo que se resistía a ser definido bajo ese lenguaje dominante en el discurso heterosexual, lxs gays, lxs lesbianas, lxs transgénero, lxs trabajadores sexuales, comenzaron a llamarse a sí mismos queer. Lo que desembocó después también en su mutación “cuir” en algunas zonas hispanohablantes.

Diversxs autores concuerdan en que el postporno es un término acuñado por Wink van Kempepen durante los años 80 a partir de un trabajo fotográfico cuyo contenido era órganos genitales en primer plano presentados no con el fin de generar una excitación sexual, sino una lectura crítica. Luego la artista y actriz porno Annie Sprinkle llevó el término al ámbito cultural y político cuando en uno de sus espectáculos invitó al público a mirar su vagina tal como lo haría un ginecólogo. Preciado revela: “Sprinkle nos enseña que la pornografía produce la verdad del sexo que pretende representar: se trata de un género cinematográfico de ficción hecho de códigos, convenciones, representaciones normativas…cuya narración dominante está construida para satisfacer la mirada masculina heterosexual”. De allí comienzan a aparecer nuevas formas de representar la sexualidad que intentan diferenciarse de las concepciones clásicas de lo femenino y lo masculino, dando lugar a la pornografía feminista, lesbiana y queer, sumado al surgimiento de artivistas postporno que principalmente utilizan el cuerpo y el espacio público con fines políticos, como el grupo PosOp.

Preciado aclara: “No se trata de que el postporno reivindique el arte frente a la pornografía, sino más bien de que ambos, arte y postporno, son espacios de experimentación, de crítica y de investigación en los que se trabaja con la materialidad del signo, con la imagen y el sonido y con su capacidad de crear afectos, de producir placer e identidad. Además, el posporno, como el arte, se distancia de la pornografía tradicional al renunciar, en muchos casos, a los resortes masturbatorios de ésta. Ya no se busca tanto accionar el mecanismo de producción de placer como interrogarlo, cuestionarlo”. Un ejemplo de ello, según Preciado, sería la escena del film “Blow Job” (Mamada) de Andy Warhol, en la que se realiza una toma un rostro teniendo un orgasmo en primer plano.

El debate sobre si estas prácticas pueden llevarse a espacios institucionales pone en el ojo de la tormenta la trasgresión del espacio público y dan lugar a que en muchas ocasiones no se logre comprender su finalidad. La licenciada en artes visuales, Lucia Egaña Rojas, creadora del documental “Mi sexualidad es una creación artística”, sostiene que: “Si alguien está abierto para entender estas cuestiones, inevitablemente empieza a cuestionarse sus propias prácticas, como también a observar como la normatividad ha trabajado sobre el propio cuerpo o sobre la ideología de uno”[2]. El desconocimiento, los discursos moralizantes, conservadores y puritanos hacen que muchas personas se sitúen en la vereda de en frente sin intentar mediar el debate y la reflexión.

Las universidades son lugares propicios para que se den discusiones de este tipo y habilitan un espacio donde estudiantes y educadores poseen las herramientas necesarias para debatir desde la teoría. Una forma de presentar estas prácticas y darlas a conocer, es a través de la irrupción del espacio público, de otra forma quedarían solapadas y pasarían desapercibidas. “Esto de incluirlo en el museo, a nivel práctico para la escena postporno lo veo como una posibilidad de visibilización y de legitimación de alguna manera, aunque siempre es peligroso entrar en las instituciones, este es el otro discurso que se puede tener”, explica Egaña Rojas.

Es importante no despolitizar este tipo de iniciativas convirtiéndolas en una simple acción estética o placentera, ya que lo que se intenta siempre, desde este lugar, es plantear una crítica a la sexualidad clásica que impone la pornografía tradicional donde los cuerpos deseables sólo son heterosexuales, perfectos y bellos. Como señala Rojas: “Post-Op es un colectivo que trabaja desde el arte e intenta mezclar la teoría queer con prácticas artísticas y realmente se posiciona mucho más dentro de una genealogía que incluye la teoría, la universidad, los espacios de arte”.

Son diversos los colectivxs que llevan adelante numerosas actividades dentro del postporno, un ejemplo de este tipo es Yes, We Fuck!, un proyecto participativo que documenta de manera audiovisual la sexualidad en personas con otras capacidades (llamados discapacitados dentro de la norma heterosexual). Realizado por Antonio Centeno y Raúl de la Morena, lo que intentan a partir de este trabajo es hacer visible “el sexo en personas con diversidad funcional y generar así un nuevo imaginario colectivo”[3], para eliminar todo tipo de censuras, prejuicios y discriminaciones. Dicho grupo se encuentra en constante diálogo con movimientos feministas, queer, LGBT y transfemenistas como teoría que engloba una mirada más amplia de los roles tradicionales de género.

Luego de una participación conjunta que realizó el colectivo PostOp con Yes, We Fuck! nació la inquietud sobre cómo generar nuevos elementos que posibiliten prácticas sexuales inclusivas para personas con diversidad funcional. Experiencia que abrió el camino hacia la Pornotopedia definida como “un espacio para pensar y crear juguetes, prótesis y ortopedia con fines sexuales pensados para todxs, teniendo en cuenta también otras movilidades y maneras de sentir el cuerpo”[4]. Estas formas de ver la sexualidad de manera inclusiva, abren otros ámbitos de reflexión en las políticas queers y feministas que comienzan a tener en cuenta otros cuerpos, lxs cuerpos con otras capacidades.

El debate es necesario, por ende ¿no es acaso la universidad un ámbito propicio para llevarlo a cabo, sembrar nuevos objetos de estudio y reflexionar sobre qué otras formas de practicas sexuales existen?. ¿Es posible romper con las normas establecidas social y culturalmente? esas que el pensamiento heterosexual se ha encargado de instalar y legitimar y que deja afuera a determinadxs sujetxs sociales. ¿Qué significa ser normal? ¿Qué es la monstruosidad? ¿Por qué determinadxs cuerpos no son considerados objetos de deseo?. En una sociedad donde cada vez es mayor la diversidad sexual, donde se ha logrando trascender todo tipo de barreras que restringen la forma en que cada sujeto define su propia subjetividad ¿Es posible hacer a un lado el discurso moralizante, que coarta nuevas expresiones, para abrir caminos a otras y entender que no todxs deseamos ajustarnos a la norma dominante?.

[1] http://paroledequeer.blogspot.com.ar/2014/01/entrevista-con-beatriz-preciado.html

[2] http://www.kronotop.org/folders/mi-sexualidad-es-una-creacion-artistica/ junio 2011, Barcelona.

[3] http://www.yeswefuck.org/

[4] http://postop-postporno.tumblr.com/Pornortopedia

6 Comments

  1. hola me parecio muy buena la nota.
    creo que usar poder de abstraccion seria beneficioso para no generar reacciones tan negativas que terminan siendo obstaculos para las metas del posporno. saludos felicitaciones

    1. Muchas gracias Juan, la intención de este artículo es justamente esa, invitar al debate desde las herramientas que brinda la reflexión a partir del conocimiento de este tema y no desde la ignorancia como se ha presentado en los medios hegemónicos. Saludos.

  2. el arte es subversivo por inmanencia o no estalla,,las reacciones negativas no hacen más q poner luz a lo solapado.Hasta eso ,efímero ,es arte.Se capturó el instante de la reacción. . . a q más ?-abraxomio-

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