Ph.: Alejo Maglio

La campesina de esta historia ha cometido un error, sólo uno. Podando un arbusto, cortó el alambrado del gallinero que debía cuidar. Todas las gallinas se escaparon y no hay huevos para recolectar. El punto de partida para contar su historia y volverse protagonista desde su singularidad dando cuenta del estar a partir de las acciones, donde el cuerpo se vuelve territorio y lugar de enunciación. Entrevista a Mijal Katzowicz y a Vanesa Madia, actriz y directora de la obra de teatro escrita por Soledad Manes, En corral ajeno.

Por Andre Beltramo @AnBeltramo

“Si tal como parece, no todos los seres humanos tuvieron la fortuna de contar con las armas como para desubjetivarse y pensar modos de vida, ¿cuál sería entonces la diferencia entre la lucha obrera y la de la liberación animal? ¿Acaso es que los animales no tienen la capacidad de organización para su propia liberación, como sí la tienen los sujetos conscientes, que logran o que podrían lograr esa conciencia para liberarse? Pese a sus buenas intenciones, este argumento es puro especismo de cuño filo-marxista, como si una organización basada en la razón diera la posibilidad de acceso a la liberación (…)”

Manda de lobxs, Foucault para encapuchadas

¿Dónde es afuera?

El punto de fuga del Ser para poder Estar. En ese tránsito, ella tiene una voz propia que narra una historia propia. En corral ajeno, es una obra que interpela la certeza de la identidad como una cosa esencial, asignada para completarse, cerrarse y resolverse en el autoconocimiento que proponen los manuales de autoayuda para alcanzar el éxito de una individualidad plena que se mira en el espejo del segmento de mercado que la contiene. Un producto único para cada forma de ser, reproduciéndose hasta el infinito con impuestos en las góndolas de los supermercados. El artificio y el artefacto. Entrar a la sala de la calle Guardia Vieja, en pleno corazón de Almagro, y oler a campo, es un primer registro sensorial de una serie de desplazamientos que incomodan la costumbre del entretenimiento para transitar, por fin, la experiencia del teatro como un ritual, como un exorcismo que transforma las subjetividades de quienes decidan cruzar las fronteras y entrar en el corral.

“Y… el fardo huele”, afirma Mijal Katzowicz, quien encarna a la protagonista de este exigente unipersonal que dirige Vanesa Madia. En la escena como en la entrevista, son igual de generosas y abren un diálogo para pensar y sentir cada rincón de esta historia.

Compartir la memoria, referir a las pérdidas que ha tenido la mujer que se ha quedado en el corral y al que las coyunturas han configurado como un lugar de pertenencia, sin espacio a una decisión propia…

 Vanesa: Creo que ella está continuamente luchando por no caer en el abismo que le generan sus recuerdos, sus pérdidas. Es un personaje que está tratando de salir de sus recuerdos, trágicos, que la fueron marcando y, bueno… el devenir es un punto de fuga, como la animalización… que es la manera que ella encuentra de canalizar todo el relato y lo que le va sucediendo.

Mijal: Para mí, ella está reafirmando todo el tiempo algo que tiene que ver con el deseo de ser otra cosa, de disponerse ante todas esas pérdidas. Yo estoy acá y sirvo. Frente al mandato que pesa sobre ella como alguien que no sirve para nada.

Un punto de fuga que desarticula esos lugares tan rígidos de la subjetividad, una manera de descomponerse para tomar distancia y volver reconstruyéndose, cambiando de piel en escena.

Vanesa: Ella fantasea con una salida y con recuperar las gallinas. Pero es como un castigo, por eso tiene esa lucha. Ella es alguien que no es de ese ámbito, por eso parece inútil para enfrentar sus obligaciones y actividades en ese lugar. A su vez, es resultado de todo eso, nace de eso, de ahí también nacen sus fantasías de bailar, todo lo que refiere a su familia y la posibilidad de ser otra cosa, diferente de lo que le enseñaron y lo que le dijeron. Entonces, la idea de poder salir de ahí está, pero yo lo leo al revés, en un punto no puede salir y eso es algo trágico que la lleva a tener esa identidad y ese sufrimiento que tiene que ver con el padecer ese devenir. Ella lucha para no tener que convertirse en eso y eso le gana.

Mijal: Igual, es interesante esto que vos decís porque desde nuestro lugar hay un pensamiento de destino fatal que ella tiene, ¿no? Como de antihéroe, pero es interesante pensar que,  de alguna manera, ese devenir genera un pensamiento ambiguo. Ella no puede salir pero al mismo tiempo hay algo que ella es y no es. Es como una dicotomía entre, no puede salir y, a su vez, ella pertenece a ese lugar más que ninguna otra persona.

Vanesa: Si… y tampoco está expresado el “salir” como algo positivo… el mundo de la vedette que ella imagina es una carnicería cargada de estereotipos que condicionan. Si esa era la salida para esta campesina, bueno, posiblemente vaya a estar mejor en el corral que en ese “afuera”. Me parece que lo más interesante de la propuesta es eso. Admite lecturas abiertas, vos como espectadora podés ver y podés decir…uh… ¡qué tremendo!, claro que hay dolor en la transformación porque es un cambio de piel… Y se abren interrogantes, ¿qué posibilidades tenia?, ¿las de ser famosa?, ¿tener que aprender otro código, el de la gran ciudad? En ese sentido tal vez no sea tan trágica su situación y casi es mejor que ella esté ahí… en ese punto fronterizo entre el afuera y el adentro.

Ph.: Matute Morales

Narrar desde el cuerpo  

“(…) me di cuenta de que no podía fijar los cuerpos como simples objetos del pensamiento. Los cuerpos no sólo tienden a indicar un mundo que está más allá de ellos mismos; ese movimiento que supera sus propios límites, un movimiento fronterizo en sí mismo, parece ser imprescindible para establecer lo que los cuerpos ‘son’ (…)”

Judith Butler, Cuerpos que importan

La dramaturgia de En corral ajeno pertenece a María Soledad Manes, que además es actriz y directora teatral. Tal vez sea por esa triple condición dentro de la construcción del hecho teatral que puedan reconocerse ciertos espacios compartidos, una vez más lo fronterizo, entre quién ha escrito la historia, quién la dirige y quién la interpreta como parte de una dramaturgia desde las acciones del cuerpo en escena. La materia más elemental del teatro.

¿Cómo se construye un personaje tan ambiguo? ¿Cómo se transita un personaje que no va a resolver ni cerrar su identidad?

Mijal: Es un trabajo muy interesante, porque justamente transito muchos estados, hay un nivel de intensidad actoral muy grande, que me exige estar presente, estoy como en carne viva… Creo que si… es la primera vez en mi vida que lo siento tanto porque al estar sola depende todo de mí y hay algo que trabajamos mucho con Vane que son los tránsitos, los puentes de un estado a otro… Creo que se ve que estoy, que ella está transitando en escena todos esos estados que son muy potentes. Está todo el tiempo pensando, tratando, intentando resolver. Eso hace que yo esté ahí y solamente ahí.

Nada queda resuelto, gran parte de lo que ustedes muestran reclama una reflexión posterior, habilita seguir pensando. Eso supone una actitud muy activa desde el público…

Vanesa: Si, requiere que estés presente para poder seguir… tenés que tomar partido, pensar tu lugar en el mundo, de dónde sos… pensar qué está bien o qué está mal, lo que está sucediendo, comprometés tu visión del mundo, tu ideología…

Empatizar con la protagonista, con su cansancio y con sus errores, sus continuas equivocaciones. Sobre todo porque están narradas desde el humor. Nada más ficticio y solemne que la perfección… en este sentido, ella habita cierto ridículo… la risa y que sale de la herida.

Mijal: ¡Si! para nosotras es clave el humor porque justamente, es tan desgarrador y tan desolador lo que ella está atravesando que sino tuviese esas pizcas de humor sería todo muy denso, ¿no? Entonces creemos eso, que toda tragedia contiene siempre humor.

Vanesa: Es apostar a la tragicomedia para contar cosas que en realidad son muy tristes. Te reís pero de repente te estás preguntando de qué te estás riendo, ¿no? Ves a una persona desesperada queriendo negar situaciones que son durísimas. De alguna manera así se genera cierta empatía porque si lo narrás desde lo más dramático puede llevar a un punto contrario, de distanciamiento.

Hay, también, una propuesta desde la acción. La historia se cuenta desde las acciones, los gestos, cierta austeridad de la palabra…

Mijal: Es que, al no ser un relato lineal, sino que, se va contando la historia desde distintos lugares… el trabajo que hicimos fue ese, ¿cómo dar a entender cierta información pero a través del detalle o de la acción?, que no esté enunciado…

Vanesa: ¿cómo contamos esto desde la acción, desde lo que hacemos?, aunque no esté marcado en el texto. Evitar ir directamente a lo que dice el texto, trabajarlo desde lo corporal. A veces, incluso, haciendo con el cuerpo lo opuesto a lo que se enuncia.  Por ejemplo, decimos yo no lloro pero en realidad estás devastada… Estás negando, o es tu manera de expresarlo… entonces, ¿cómo se expresa eso desde la acción de la actriz en escena?

Mijal: En esta obra claramente está enfatizado el trabajo actoral. Nosotras creemos en la fuerza del actor,  en la fuerza que tiene esa capacidad de poder decir no a través de la palabra sino a través del cuerpo también, exige mucho trabajo corporal. Y en esto ha sido fundamental el trabajo con Georgina Forconesi, coreógrafa y bailarina, con la que fuimos construyendo las escenas.  Nosotras estamos más ligadas al trabajo, no de texto, sino, a lo que genera un actor más allá de lo que enuncie. Una decisión de potenciar el trabajo extraordinario que genera un actor en este nivel de intensidad y creo que, en mi caso, la dirección de Vanesa hace que me potencie y me renueve constantemente. Porque requiere de un caudal energético muy fuerte la obra…

Vanesa: Además trabajamos que la casa tiene es un ser más, un ser vivo, es un ser que la golpea y al que ella perdona, quiere… Hicimos un trabajo desde los objetos y con la escenografía que acompaña y construye la desolación de la protagonista. Ella tiene una vinculación particular con esos objetos… no hay nada que esté porque sí ni para decorar.

Mijal: Los  dos escenógrafos, Diego Rojas Borquez y Esteban Siderakis, son geniales y hubo un pensamiento con ellos, todo un trabajo para construir ese gallinero que no es un gallinero normal. Tuvimos que pensar juntos que nada fuera decorativo y cada objeto narra la historia junto a la protagonista. Esta casa, que no es un simple gallinero, tiene eso de lo oculto,  lo que se ve y lo que no… y que tiene que ver con la situación de la mujer-vedette, la  de la revista, la mujer objeto que está hecha para ser vista pero al mismo tiempo tiene lo oculto de la subalterna-gallina… una jerarquía menor al gallo.

Ph.: Matute Morales
Ph.: Matute Morales

Tendrás que hacerlo, hacerlo tú misma

“No basta con/ decidir abrirte. / Debes hundirte los dedos/ en el ombligo, con las dos manos/ agrietarte, / derramar los lagartos y los sapos/ las orquídeas y los girasoles/ virar al revés del laberinto/ (…) / No hay nadie que/ te alimente el anhelo/ Acéptalo. Tendrás que/ hacerlo, hacerlo tú misma. / Y a tu alrededor un vasto terreno. / Sola. Con la noche. / Tendrás que hacerte amiga de lo oscuro/ si quieres dormir por las noches/ Y pronto, otra vez, regresas/ a tu elemento y/ como un pez al aire/ sales al descubierto/ sólo entre respiros. / Pero ya tienes agallas/ creciéndote en los senos.”

Gloria Anzaldúa, poema No Basta, Borderlands/La Frontera: The New Mestiza

La importancia de narrar una historia propia, buscar, (des)encontrar los puntos de fuga y evitar el encierro en unas identidades fijas que limitan, construyen marcos para la experiencia. Narrar es asumir la primera persona dando cuenta de las relaciones que nos componen y nos descomponen. Aquello que abra las fronteras y potencie los márgenes, desafíe el equilibrio y deje pasar el aire. No hay nada como el viento en la cara como metáfora del tiempo hecha carne.

Algo interesante de la obra es que se cuenta una historia, no es la descripción de estados de ánimos. Qué importante eso de las narrativas desde las mujeres…

Mijal: para mí es fundamental que se vea eso… que sea una historia. Porque hay una tendencia a la no historia en nuestra época contemporánea. A lo mejor más en el cine… y que instala lo que para mí es una forma de olvido. Aquello de contar una historia sigue siendo importante.

Vanesa: Desde el espacio y todo lo que le va sucediendo al personaje se trata de una historia que es femenina, ella está narrando desde lo que es ella… desde su manera de recordarlo… si pensás, los recuerdos son tremendamente siniestros… las cosas a las que estuvo expuesta y obligada a vivir…. Sin embargo, la ves como a cualquier mujer dudando, ¿estuvo bien o mal? No está totalmente decidido como ella ve las cosas, lo está pensando en escena. Cuestiona lo que le enseñaron desde chica y se pregunta ¿esto es así?, ¿tiene que ser así?

Mijal: …creo que tiene que ver con un espacio más onírico, de ilusión que lo relacionamos con el deseo de ella, ¿de dónde surge su deseo? Hay un deseo en el final abierto, ella se convierte en eso que… ¿se reencuentra con ellas?; ¿qué pasa?; ¿qué pasa con su ilusión?… y que permite eso lúdico… porque justamente conjugamos algo entre la realidad y la ilusión que es lo fantástico…

Vanesa: ¿Quién es ella, de verdad? ¿Cuál es tu deseo real? ¿Desea ser vedette o lo piensa como salida a los mandatos familiares? Y desde el no poder… no es que vos la ves a ella pizpireta y con ganas de ser vedette… ¡no! Lo que ves es q hay una lucha por  decir, ¡sí puedo! Entonces todo tiene que ver con eso, la vemos queriendo no ser algo pero sin saber qué quiere ser. Parece que quiere otro camino pero tampoco el otro camino es totalmente liberador… Por eso tanta soledad y tanto desamparo. Ella, tal vez, no pueda ninguna de las dos cosas, ni bailarina, ni campesina…

La charla continúa más de media hora donde, Vanesa y Mijal, reflexionan sobre la improvisación, los accidentes en escena, más y más para decir sobre la teatralidad de los cuerpos, los ´tránsitos emocionales de cada acción, la importancia del vestuario pensado por Sol Ruíz Luparia. Se detienen las dos en agradecimientos a Denise Salvador echar redes con la prensa y resaltan, con mucho orgullo, la música original escrita por Pedro Canale. Un equipo al completo, una red de trabajo creativo que permite, a quienes se acerquen hasta el espacio La Vieja Guarida, a reflexionar con ellas sobre la experiencia de ser mujeres en desplazamiento y en las fronteras de lo asignado ‘femenino’. Encontrar los puntos de fuga porque, a lo mejor, quién sabe, ser mujer tiene que ver con eso de ser gallina. Transitar las heridas, lejos de hacerlas más profundas, abre la posibilidad de ir sanando juntas y esa sea la clave para hallar los puntos de fuga y compartir la alegría.

EN CORRAL AJENO

https://www.facebook.com/pages/En-corral-ajeno/562920123822751?fref=ts

LA VIEJA GUARIDA

Guardia Vieja 3777 -CABA- BUENOS AIRES

Teléfono: 3535-1609

http://www.laviejaguarida.com.ar/

Entrada $100 / $70 – Viernes, 21hs

 

 

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