Elecciones 2015/Política nacional

(Re) marcando el camino de la mano del PJ

La decisión de colocar a Daniel Scioli, como único candidato presidenciable por el Frente para la Victoria, pone fin a la lucha por la hegemonía del partido. La posibilidad histórica que tenían los votantes y las bases kirchneristas de disputar el poder desde adentro del partido y mediante las urnas queda disuelta. ¿El poder solo radica en el Estado? ¿Hay objeciones por parte de las bases? ¿Qué papel juega el PJ?

Por Tomás Hart de Presencia Agraria

Ilustración: Disculpen La Molestia

Dibujo: Disculpen La Molestia

Dibujo: Disculpen La Molestia

Revisando el “proyecto”

El liderazgo, primero de Nestor Kirchner y ahora de Cristina Fernandez, es indiscutible. Escuchamos repetidas veces a dirigentes kirchneristas decir que la conducción esta a cargo de “la jefa”. Su estrategia transversalista hizo que distintos actores y movimientos sociales se identifiquen y se encausen con el proyecto. Mediante medidas y discursos, el kirchnerismo logró disputar la identidad peronista. Es decir, fue un esfuerzo para que cuando alguien piense en peronismo no se le venga a la cabeza “Menem”, “hambre”, “Duhalde”, “Lopez Rega”, “corrupción”; sino una serie de consignas e ideas progresistas como “independencia económica”, “soberanía política”, “militancia”, “redistribución de la riqueza”, “amor” y “alegría”, entre otras. A su vez, este periodo se caracteriza por una revaloración y reaparición de la militancia joven. Varias veces Cristina le pidió a los jóvenes que se “apoderen” de las consignas y las luchas.

 El modelo

En referencia a lo microeconómico, el kirchnerismo llevó adelante varias medidas a favor de la clase trabajadora. Esto no quiere decir que toda la masa trabajadora viva de manera digna. Pero si comparamos los índices actuales con los de la década del 90 encontramos una mejora importante.

En términos macroeconómicos, profundizó un modelo extractivista agroexportador. La expansión del monocultivo de soja y la minería a cielo abierto son dos de los legados de tinte puramente neoliberal que nos deja el kirchnerismo. Los dólares para llevar adelante muchas de las medidas que gran parte de la población celebra provienen de la exportación de materias primas. Incluso, el desarrollo industrial, que se limitó exclusivamente a producción de artefactos electrónicos y a la rama autopartistas –es decir, no se desarrolló industria mediana y pesada- fueron financiados con la exportación de commodities.

Otra cosa fundamental de este periodo es no haber derogado la ley de Entidades Financieras y la de Inversiones Extranjeras –leyes aprobadas, una por el gobierno militar de Videla y la otra por el menemismo[1]. Comentario aparte, resulta indispensable la derogación de estas dos leyes para modificar, o al menos intentarlo, la estructura económica del país.

Las patas del kirchnerismo

Por cuestiones pedagógicas podemos dividir al movimiento kirchnerista en tres: electorado kirchnerista, militancia kirchnerista y aparato kirchnerista.

Nos encontramos con que una porción de la clase baja y media se siente identificado con el kirchnerismo y lo expresa en las urnas El voto de esta porción, puede fluctuar según el candidato o la coyuntura en la que se enmarquen las elecciones –legislativas o ejecutivas-. La militancia kirchnerista, en su mayoría jóvenes, es lo que diferencia a dicho movimiento de otros partidos con aspiraciones a gobernar, como por ejemplo el PRO o el Frente Renovador. La militancia ocupó el papel de defensor “a muerte” del “proyecto” mediante la militancia en barrios y el discurso diario. La lógica de su voto en las urnas es verticalista. A pesar de las diferencias entre las distintas agrupaciones, siempre “militaron” por el candidato mejor posicionado, mas allá de gustos o preferencias.

El aparato kirchnerista no es más ni menos que el PJ. Sin el poder de arrastre que tienen los feudos provinciales y los punteros es casi imposible ganar una elección en nuestro país. Vemos por ejemplo a gobernadores como Insfrán, Alperovich, Capitanich o Gioja muy cerca de Cristina y Scioli. Gobernadores con historia y presente que nada tienen que ver con ideales y acciones progresistas, pero al parecer, siguen siendo “necesarios” para gobernar.

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Dibujo: Disculpen La Molestia

La promesa, el sueño

Algunas veces explícita y otras implícitamente, el gobierno prometió un verdadero cambio. Sin embargo, sabían que ese cambio, ese sueño, no era posible sin obtener poder. Para obtener poder hace falta gobernar y para gobernar es necesario el PJ. Por eso, era estratégicamente necesario luchar desde adentro, y no ser un cómodo crítico que mira la trifulca desde afuera. A través de agrupaciones como La Campora, los ideales progresistas iban a tener llegada al aparato estatal. Pero como sabemos, el poder no solo radica en el Estado. La dependencia del aparato pejotista sigue intacta y la histórica lógica verticalista del movimiento hace que el apoyo y el voto en las urnas se decida de arriba hacia abajo sin ningún tipo de reproche. Cuando tuvo que ser Menem, fue Menem. Cuando tuvo que ser Duahlde, fue Duahlde. Cuando tuvo que ser Scioli, fue Scioli.  Al mismo tiempo, la militancia –dirigida por jóvenes y no tan jóvenes dirigentes-  y su rol puramente defensivo no fue capaz de sacar de sus viseras un candidato acorde a sus ideales.

Las promesas y los sueños planteados por los líderes del movimiento quedaron truncos, quizás por falta de voluntad o por condiciones coyunturales. Lo cierto es que aquellos significantes progresistas con los que el kirchnerismo logro movilizar a tanta población no pudieron con el tradicional aparato pejotista. La paradoja es entonces, como modificar la realidad luchando desde adentro pero sin cambiar las reglas del juego. En las ultimas elecciones del PJ en capital, el kirchnerismo había lanzado una campaña de afiliación masiva para competir por el poder en el partido. Se movilizó a militantes con la esperanza de presentar un candidato que mantenga su línea. A pocos días de las elecciones, es conoció la noticia de que habría una lista única, en conjunto con los que hace algunas semanas eran sus rivales.[2]

 La chance que no fue

Si bien Randazzo no representaba fuertemente a los sectores progresistas del kirchnerismo, se lo planteaba como la mejor opción para mantener la “continuidad del modelo”. Iba a ser la posibilidad histórica de enfrentar a dos candidatos kirchneristas/peronistas, que al menos discursivamente, buscaban y representaban cosas distintas. La decisión de Cristina fue poner a Carlos Zannini –actual Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación Argentina- como vicepresidente de Scioli, su único candidato.

Lo que pase de aquí en más, es pura especulación. Scioli puede hacer con Cristina lo que Kirchner hizo con Duhalde o realmente estar condicionado. La subjetividad de la población puede guardar el recuerdo de estos años o puede olvidarlo. Son puras especulaciones. Lo importante aquí es que se vislumbró como el personalismo de Cristina junto a los límites y contradicciones de su “modelo” no posibilitaron conformar un candidato que mantenga su línea ideológica/discursiva. Luego de 13 años de gobierno, el kirchnerismo no ha podido hacer fuerza para presentar un candidato que luche por la hegemonía dentro del Partido Justicialista

Escribiendo la historia

Es sumamente importante el aspecto científico. ¿Qué dirán los manuales de historia? ¿Acaso Randazzo es un mezquino que no aceptó la candidatura para gobernador Buenos Aires como plantean los medios oficialistas? ¿Fue Cristina quien decidió con su pulgar derecho que Scioli es su candidato? La responsabilidad, ¿solo es de la derecha que mantiene miope a la población a través de los medios de comunicación o hubo desaciertos a la hora de conformar un movimiento popular? ¿Se dio una verdadera lucha por la hegemonía dentro del partido?

[1] Ver: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-260505-2014-11-24.html

[2] La lista única surgió de una serie de negociaciones entre La Cámpora y Santamaría, donde acordaron reparto de cargos dentro de la estructura partidaria de PJ porteño a cambio de que el Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, se bajara de la elección.

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