Llegó el día de salir a las calles para exigir autonomía, para defendernos de todo aquello que nos oprime, hoy le gritamos basta al patriarcado. Hoy nos unimos todas, las que salen por primera vez y las que luchamos desde hace años. Compartimos un comunicado escrito por Karina Bidaseca, socióloga, activista feminista y una de las creadoras de la convocatoria #Niunamenos, y Ana Mariel Weinstock activista feminista (Teatro de las Oprimidas)


#NiUnaMenos, símbolo de la sensibilidad de esta época, condensa una estructura de sentimientos y de lucha contra los feminicidios en América Latina. La estadística no oficial en nuestro país contabiliza 1800 mujeres muertas en los últimos 7 años: una de nosotrxs cada 30 horas. Somos asesinadas, quemadas, enterradas, arrojadas al basural mientras los femicidas siguen libres por los mecanismos impunes que operan en nuestra sociedad.

Ante estos datos atroces es inevitable reaccionar, indignarse e interrogarse sobre los móviles. Nadie puede ser indiferente pero no todos lo hacemos de la misma forma. Ahí está parte del problema y su principio de solución.

Siendo integrante del movimiento de mujeres, nos posicionamos en las antípodas de las respuestas tanto “políticamente correctas” como efectistas y conservadoras, propias del discurso punitivo de la mano dura y la tolerancia cero. Ese discurso obliga a los hombres comunes a ejercer opresión sobre lxs mujeres para reforzar su masculinidad amenazada; estimula a las fuerzas policiales a degradar a lxs mujeres al mismo tiempo de identificarse con el femicida; y a los jueces (y las juezas) a arrogarse impunemente el derecho a sentenciar a las propias mujeres, “víctimas” de esos varones amenazados, con condenas análogas a las impartidas a los dictadores que cometieron crímenes de lesa humanidad. Es a todas voces un discurso mimético, en otras palabras, se alimenta de la misma violencia que pretende erradicar.

La maquinaria judicial y mediática se retroalimentan devorándose diariamente a una de nosotras. Los medios de comunicación construyen una imagen de víctima bajo una lógica caníbal y mercantilista, ejerciendo una pedagogía que pone en riesgo la vida de absolutamente todas lxs mujeres. La construcción clasista y racista de la “buena” y la “mala” víctima confronta a Angeles Rawson vs. Melina Romero, y contribuye a la espectacularización de los feminicidios, librando de responsabilidad a quienes comparten el mismo imaginario de género. El abuso de imágenes obscenas, la intromisión en la vida personal de la víctima, el juzgamiento de sus hábitos y vestimenta llevan inexorablemente a la culpabilización y la revictimización. El regodeo en los detalles reproduce e incrementa la violencia machista con la finalidad de aleccionar acerca de quién detenta el poder sobre la vida (Eros) y la muerte (Tánatos).

Genuinamente el movimiento de mujeres se identifica con Eros. Proyecta una sociedad que en tanto deshace los binarismos sexuales,  no sólo libera a lxs mujeres sino se libera a sí misma. Un proyecto de hermandad que tiene presente la exhortación de Audre Lorde: “la casa del amo no se destruye con las herramientas del amo”.

Las maquinarias no descansan, no se detienen, no reflexionan ¿Cómo saboteamos estas maquinarias que nos deshumanizan y nos conduce al borde del abismo?¿Cómo nos liberamos lxs mujeres de la justicia patriarcal?

*Karina Bidaseca, socióloga UNSAM y UBA/Conicet. Activista feminista Ana Mariel Weinstock, Magdalenas-Puerto Madryn, Teatro de las Oprimidas.

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