Literatura

Eduardo Galeano – De la razón y el corazón

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Murió Eduardo Galeano. Murió Galeano. Nos queda su obra y su fuego ardiendo en nuestras vidas, para encendernos siempre. Para contarlo siempre. Y no olvidarlo nunca. Indudablemente su obra y su praxis, manifestadas a través de una notable militancia, han sido una gran influencia a la hora de construir este proyecto. Aquí les dejamos las primeras sensaciones que atravesaron a quienes construímos cada día “Derrocando a Roca”. Palabras que son tan solo un refugio ante tamaña tristeza. Buen viaje, compañero.


 “‘Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón’. Eduardo es de esos pocos escritores que no solo te regalan su arte sino que entran en tu vida y te acercan su corazón. Eduardo era mi amigo, mi confidente, alguien a quien podía consultarle todo sobre la vida, pedirle consejos, reflexiones y críticas, él no lo sabía pero era mi amigo. Eduardo me enseñó a combatir la Cultura del terror con los abrazos.”

Estefanía Santoro @FanuSantoro

“Entrar en contacto con las palabras de Eduardo es embarcarse cada vez en un viaje hacia las distintas realidades de Latinoamérica, hacia sus sitios más recónditos, hacia sus infinidades y sus diversidades, pudiendo captar las venas que se abrieron hace ya tiempo, pero muchas de las cuales aún no han podido cerrarse; un viaje al mundo donde de los Nadies se convierten en Alguien, donde los invisibilizados cobran visibilidad, donde los acallados gritan con su poderosa voz, donde a quienes se les arrancó todo todavía encuentran en la palabra una poderosa herramienta de transformación de realidades. Un viaje donde lo simple se convierte en maravilloso y donde lo intrascendente cobra una relevancia impresionante, rodeándonos en un tibio y cálido abrazo fraternal.”

Pablo Lescano @fu_ser1928

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“Las nadies y las otras, Galeano tuvo el coraje de luchar como una mujer sin miedo. La Musa le concedió el don de la palabra y entonces sucedió el milagro de alcanzar oirnos. Así, en comunidad, donde él se descompuso, donde su ego cedió terreno a lo compartido. Las venas, el fuego, las identidades abiertas, nuestra memoria … ahí te quedas, compañero, con la pluma, la voz, tu cuerpo y nuestras ganas. Hija de nadie, mujer-nadie, alzando vuelo, te vas a otro plano, descansa hasta que te invoquemos, que la batalla es larga.”

Andrea Beltramo @AnBeltramo

“Los textos de Galeano estaban ahí, a mano. Era un deber acercarse a ellos. Mis primeras inquietudes sociales y políticas se estaban consolidando, me angustiaban las cosas que a otros los hacían reir, y ya no me conformaba con las explicaciones más simples, esas que concluían en verdades incontrastables. Me auto regalé “Las Venas…” una Navidad, y lo primero que hice luego de que cesaran los fuegos de artificio fue abordar los capítulos que atravesaban la historia del Paraguay, tierra donde nacieron mis abuelos. Luego “Las Venas…” y otros libros de Eduardo me acompañaron orgulloso en diferentes asientos de subtes, trenes y colectivos. ‘No seas como esos que no alumbran ni queman, no seas como esos’. Todavía me advierten.”

Carlos Sanabria @hayquearar

“El día que te conocí, en la Presentación de “Los Hijos de los días” en la Feria del Libro (6 de mayo de 2012). Recuerdo que apenas me enteré que presentabas tu último libro, quise ir a verte. No sé si iba a tener la oportunidad de cruzarte, saludarte o qué, pero quería estar ahí. Tampoco tenía idea de cómo sería la presentación, si habría firma de libros; yo quería estar. Y así fue. Horas y horas de espera para entrar al gran salón de La Rural. Corría el rumor que no iban a entrar todos, que eramos muchos y lo más probable era que iban a dividir a los que queden afuera para otra sala con pantalla. Pero entramos con Cecilia. No nos quisimos acercar más de los asientos que nos habían tocado. Sí, estaba bastante lejos. Te veía por la pantalla que estaba en escenario. Pero te vi, a lo lejos. Te escuché atentamente cada relato. Sonreía como una nena que escucha a su abuelo contar historias. Agradezco tanto haberte conocido a través de tus palabras… Es una sensación rara, porque a la vez no te conocí, pero transito leyéndote. Aprendí esa parte de la historia que muchos ocultan. Bien o mal, fuiste un punto de partida cuando me iniciaba en el camino de la carrera universitaria. También me quedan esas historias de amor, aquellas donde convertías lo cotidiano en algo mágico, risueño… Tus libros en mi biblioteca están marcados, no hay uno que no tenga un señalador o una hoja doblada que al abrir este esa historia que me gusta releer. Serás ese fueguito que seguirá ardiendo, en cada página, cada historia, cada lucha. Abrazo eterno, querido escritor.”

Silvina Arrieta @SilvinaBelen77

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