Feminismo s/Género

Femicidios, crímenes políticos

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Un nuevo femicidio y una nueva cobertura mediática que lo invisibiliza. ¿Qué hacer ante la bronca? ¿Cómo transformar la tristeza en acción? Este artículo propone abordar los femicidios desde una lectura política, en  la que los “asuntos privados” o “de pareja” se consideran dentro de una matriz patriarcal que considera a la mujer tan solo un objeto de posesión. Los 277 casos de femicidios registrados durante el 2014 por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, exigen una reflexión rápida: ¿De qué lado nos ponemos? ¿En el de la denuncia o en el de la impunidad?

Por Andrea Beltramo @AnBeltramo


“No es una violencia pasional, ni sentimental, ni genética, ni natural. La violencia de género es la máxima expresión del poder que los varones tienen o pretenden mantener sobre las mujeres.”
Nuria Varela, Feminismo para principiantes

“No me deja bajar, no me quiere soltar”

Laura Vázquez llamó a su hermana la noche del sábado 4 de abril denunciando, pidiendo ayuda, avisando que su pareja, Alejandro Báez, la retenía contra su voluntad en algún tramo de la ruta 40 en dirección a los Siete Lagos. Viajaban en una Mercedes Benz Sprinter. Su cuñado dio aviso a la policía y un turista alertó a los bomberos: algo había pasado en la ruta. Después se supo, la camioneta desbarrancó 150 metros y todo indica que cayó al lago Lácar. Se encontraron restos del vehículo y también el cuerpo de Laura entre las rocas, que murió por los golpes de la caída. Del conductor no hay rastro. La policía investiga a partir de dos hipótesis, la del accidente o la que implica a Alejandro Baez, que considera que él mismo y de manera intencional desvió la camioneta, y que se sustenta en que no hay registro de frenada en el suelo

Desde los diferentes colectivos feministas y prensa especializada en violencia de género la cosa es clara: femicidio. Y arriesgan este diagnóstico por las numerosas y tristes experiencias al respecto. Sin embargo, algunos medios titularon la noticia como “¿Accidente o crímen pasional?”, esa pregunta se hizo Mauro Szeta, periodista estrella de C5N. “Tragedia en el lago Lácar”, el titular se repite una y otra vez en diversos buscadores de Internet como si se tratara del azar o la fuerza del destino. Lo inevitable, lo misterioso y la fatalidad pasan a rodear las vidas de los protagonistas de esta historia, desprovistas de intereses y roles de dominación. Se impone sobre sus vidas un poder invencible frente al que no habrá estrategias ni herramientas capaces de torcer un final cantado, para que no se repita siempre la misma historia. Pero, señores y señoras, esto es literatura. Eufemismos que, en el mejor de los casos, confunden y silencian el hecho de estar frente a todos los indicios de un caso de violencia de género. Si no es accidente tampoco es crimen pasional, no existe tal cosa. Lo que existe, lo que sucede y viene sucediendo sin pausa son los femicidios. La eliminación por muerte de las mujeres en manos de hombres que las consideran de su propiedad. Decir otra cosa al respecto, es construir discursos que legitiman esta forma extrema de violencia.

Eufemismos para la impunidad

“El término Femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista (…) es una de las formas más extremas de violencia haca las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad”

http://www.lacasadelencuentro.org/femicidios.html

No son “crímenes pasionales”, son femicidios. Es incansable el trabajo de los movimientos feministas para denunciar los eufemismos que legitiman, esconden y niegan la violencia sobre las mujeres. Pero los datos quiebran la lógica de la impunidad: según el último informe del Observatorio de Femicidios en Argentina, de la Asociación Civil. La Casa del Encuentro, durante 2014 se contabilizaron 277 femicidios de mujeres y niñas. El documento se presentó hace poco más de un mes, en la ciudad de Buenos Aires, y está circulando por las redes sociales, resúmenes de prensa y trabajos de investigación que se proponen denunciar, visibilizar y construir herramientas para el desarrollo de estrategias urgentes y efectivas en la prevención y erradicación de esta forma de violencia machista.

Campaña contra la violencia hacia las mujeres y el feminicidio en Chiapas. https://contrafeminicidioch.wordpress.com/ )

Campaña contra la violencia hacia las mujeres y el feminicidio en Chiapas. (https://contrafeminicidioch.wordpress.com/ )

Revisando las teorías feministas y sus genealogías existe cierto consenso a la hora de describir el escenario en el que se presentan las violencias hacia las mujeres: el hétero-patriarcado, racista, clasista, colonial, occidental. Se trata de la organización política, histórica, económica, religiosa y social que sostiene una entramada red de relaciones de fuerzas que, basándose en la autoridad y liderazgo de los hombres, ubica a estos en situación de privilegio y dominio sobre las mujeres. Por supuesto, hay acuerdos y desacuerdos en esta definición, hay disidencias, argumentos aún más complejos que refieren a las relaciones de opresión entre las mujeres, en tanto blancas o burguesas y la explotación de “otras” mujeres a su servicio; el reconocimiento de la norma heterosexual como tensiones de fuerzas que operan disciplinando las vidas de las personas a través de las instituciones familiares, religiosas, sexuales, médicas y estatales, y que afectan no sólo a las nombradas mujeres sino a otros sujetos políticos de los feminismos. Pero la cuestión es concreta, hay un sistema organizado que contiene elementos estructurales de las violencias. Un sistema político que demanda una lectura politizada. No son asuntos privados ni asuntos de pareja, las relaciones sociales, sexo-afectivas, son relaciones políticas en constante movimiento y atraviesan tanto las calles como las camas.

En ¿Qué es un feminicídio? Notas para un debate emergente, publicado en la Revista Mora, de la Universidad de Buenos Aires, en 2006, la antropóloga Rita Segato, además de presentar la problematización acerca de si utilizar “femicidio” o “feminicidio”; señala la necesidad de “desenmascarar el patriarcado como una institución que se sustenta en el control del cuerpo y la capacidad punitiva sobre las mujeres, y mostrar la dimensión política de todos los asesinatos de mujeres que resultan de ese control y capacidad punitiva, sin excepción. La relevancia estratégica de la politización de todos los homicidios de mujeres en este sentido es indudable, pues enfatiza que resultan de un sistema en el cual poder y masculinidad son sinónimos e impregnan el ambiente social de misoginia: odio y desprecio por el cuerpo femenino y por los atributos asociados a la feminidad. En un medio dominado por la institución patriarcal, se atribuye menos valor a la vida de las mujeres y hay una propensión mayor a justificar los crímenes que padecen”.

Aquello de “¿cómo va a salir de noche sola?”; “¿dónde estaban los padres?”; “¡se hacía unas selfies donde se le veía todo!”; “y bueh… si te vas a bailar y volvés con tres tipos, ¿qué querés?”; “siempre andaba callejeando”; “si le pegaba ¿por qué no denunció?”; y tantas otros argumentos que construyen la idea de un margen legítimo donde cada mujer violada, abusada, asesinada, parece responder a la misma consigna con que se perpetuaba el terrorismo de Estado en los ’70: “algo habrán hecho”. Entonces, en este otro terrorismo, el machista, sólo caben dos posiciones, o se es cómplice de esta lacra social o se denuncia con todas las herramientas posibles a mano.

Concluye Segato, “parecía también estratégico mostrar la especificidad de los asesinatos de mujeres, retirándolos de la clasificación general de “homicidios”. Era necesario demarcar, frente a los medios de comunicación, el universo de los crímenes del patriarcado e introducir en el sentido común la idea de que hay crímenes cuyo sentido pleno solamente puede ser vislumbrado cuando son pensados en el contexto del poder patriarcal (…) En este sentido, los crímenes del patriarcado son, claramente, crímenes de poder”

Habrá que avisarles a los “mauros szetas” especialistas en crímenes, que tienen que elegir donde pararse, porque hasta ahora, hablando de crímenes pasionales e invisibilizando los femicidios, lo que están haciendo es ubicarse del lado de la impunidad, no de la denuncia. Por algo será que asumen la decisión política de ser cómplices del terrorismo machista y la cultura de la violación. Por algo será. Acaso ellos, ¿algo habrán hecho?

Lo personal es político. Fuente: https://www.pinterest.com/

Lo personal es político. Ilustración de Irene Cuesta Mayor  

Un pensamiento en “Femicidios, crímenes políticos

  1. Es muy buena la información lástima que por mas denuncias que una haga las fiscalias no se mueven para que detengan de manera inmediata al agresor tenes que ir lastimada sin un braso o muerta. Porque si es como en mi caso que todo lo izo a puertas cerradas te dicen que no hay pruebas y que es tu palabra contra la de el. No se si también tendrá a su favor el abogado privado o que pertenece a la fuerza nacional pero como víctima de violencia de género me siento defraudada por la justicia argentina

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