¡Oíd Mortales! Voz de lucha, voz originaria

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Las voces de las comunidades originarias se hacen oír. La pregunta obligada es: ¿Quiénes las escuchan? Se dirigen al Estado nacional, los gobiernos provinciales y a toda la población que ha visto cómo viven, trabajan y se reproducen a partir de las historias de Billiken y libros escolares. ¿Desde qué lugares se enuncian? Apelan a la memoria larga superadora de las narrativas de más de doscientos años de Estado-Nación y exigen ser escuchadas en tanto protagonistas de una historia que no es de unas “otras” allá en el pasado, sino de unas vidas que suceden en este presente que las criminaliza y persigue para silenciarlas. Están cerca, acá nomás, desde las calles, diciendo basta. La respuesta urge, el silencio es cómplice.

Por Santiago Pellegrini

  Un nuevo grupo de carpas se montan sobre 9 de Julio y Avenida de Mayo. La historia se repite sobre una exclusión constante, silenciosa, y hasta la Capital llegan integrantes de la comunidad Qom PotaeNapocnaNavogoh (La Primavera), de Formosa, para reclamar por derechos doblegados por un Estado Provincial que avanza impunemente sobre sus territorios.
Un acampe en pleno centro porteño que se repite, como en diciembre de 2010, reclamando por una atención tanto política como mediática a una problemática que se sitúa a lo largo y ancho de la Argentina: los Qom en Formosa contra el Gobierno de Gildo Insfran, la Comunidad Mapuche Campo Maripe en Neuquen frente a YPF, Chevron y la administración pública de Jorge Sapag, la Comunidad Indio Colalao de la Nación Diaguita y los desalojos comandados por la fuerza policial de la Provincia de Tucumán. La actualidad de los pueblos originarios en la Argentina se reconstruye en la movilización y resistencia frente a las prácticas violentas de empresarios y terratenientes, frente al neodesarrollismo- extractivista que la política económica actual aloja cómodamente sobre sus territorios ancestrales, amparados por Estados provinciales que reafirman un día a día de exclusión y falta de dialogo, desconociendo derechos y leyes internacionales.

Nilo Cayuqueo, referente mapuche.
Nilo Cayuqueo, referente mapuche de la comunidad de Los Toldos

  Nilo Cayuqueo, dirigente mapuche de la Comunidad de Los Toldos, afirma: “Este colonialismo comenzó en 1492 y continúa hoy en día bajo dos formas: uno internacional, realizado por las empresas multinacionales que se apropian de los recursos naturales, y otro interno, llevado a cabo por el Estado Argentino. En 2014 no ha cambiado mucho lo que se viene viviendo desde hace siglos porque se sigue negando nuestro derecho a desenvolvernos culturalmente, a desarrollar nuestro propio idioma, por ejemplo. No tenemos derecho a poner en práctica nuestro sistema de justicia, que es muy diferente al occidental. No tenemos derecho a cuidar nuestra madre-tierra porque nos invaden constantemente con programas de desarrollo”.

  La tierra, símbolo máximo de resistencia indígena, tentación última de los sectores económicos dominantes, lejos está de poder concebirse únicamente en su aspecto material y productivo, por fuera del peso cultural que la misma conlleva para su pueblo. Carlos Martínez Sarasola, antropólogo, docente e investigador, autor del libro “Nuestros paisanos, los indios”, explica: “Los pueblos originarios tienen una razón espiritual con la tierra, no es solamente una propiedad inmobiliaria, como podemos pensar nosotros, sino un piso existencial de valores en donde están, incluso, los huesos de sus antepasados. Ese contenido, esa ligazón espiritual tiene que ver con toda una cosmovisión muy trascendente”.

  El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, sancionado en 1989 y ratificado en la Argentina por la ley 24.071, establece la obligación de los gobiernos a consultar a los pueblos originarios las medidas legislativas y administrativas que los afecten en forma directa. La violación sistemática de dicho derecho por parte del Estado permite cuestionar la validez y puesta en práctica de normas que a nivel local se mantienen tan sólo como un refugio jurídico sobre el cual las comunidades afectadas reclaman y protestan. Cayuqueo, que participó el año pasado en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU denunciando la instalación de empresas multinacionales en territorios mapuches, agrega: “A pesar de que la ONU es el organismo de los gobiernos coloniales, se han promovido leyes propuestas por nosotros. Realmente estas no se practican, pero las usamos para defender nuestros derechos”.

Primera Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir que se realizará el 21 de abril. Foto: Agustina López Oribe
Primera Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir que se realizará el 21 de abril. Foto: Agustina López Oribe

  Nestor Femenía, joven qom de 7 años, muere el 6 de enero producto de una desnutrición avanzada y tuberculosis pulmonar. Marcos Solis, dos años, perteneciente a la comunidad wichi de Morillo, Salta, muere el 26 de enero a partir de una desnutrición severa. ¿Es posible separar la exclusión actual de los pueblos originarios de la conformación del Estado Nacional, allá lejos por 1880? ¿Es posible ver una continuidad entre el genocidio del pasado y la discriminación del presente, reencontrar resabios de aquel Estado Nación conformado desde la oligarquía, excluyendo en su alcance todo aquel pueblo étnica y culturalmente distinto? ¿Qué raíces nos quedan de la Campaña al Desierto, de la generación de Roca y su legado, qué prácticas y discursos sobreviven al tiempo, a los gobiernos y recambios políticos?

Nilo Cayuqueo, Asunción Ontiveros Yunquila y Diana Lenton en nuestro programa de radio.
Nilo Cayuqueo, Asunción Ontiveros Yunquila y Diana Lenton en nuestro programa de radio.

  “Hay discursos que vuelven cada vez que hoy en día hacen un reclamo. Si hay un conflicto, cortan una ruta, por ejemplo, protestando por la actividad petrolera que les contamina los pocos pozos de agua que tienen en zona desértica, aparecen las cartas de lectores en los diarios diciendo “Pero los mapuches son chilenos, ¡que se vuelvan a Chile!”, comenta Diana Lenton, antropóloga, docente e investigadora.Y sobre Roca volvemos, siempre: “Este es un discurso que se arma justo para la víspera de la Campaña al Desierto. Porque si bien, anteriormente, había cronistas, militares, sacerdotes que escribían y decían que entre los mapuches había cada vez más gente nacida del otro lado de la cordillera, eso no era un problema. Pero cuando cambia la visión política con la organización nacional y se decide extender la frontera, hay que hacer una conquista de eso. Y, ¿Cómo iban a justificar esa conquista si la constitución nacional en 1853 ya había ordenado al Congreso aprobar la paz en las fronteras? Es decir, no estaba legitimada. La Campaña al Desierto tuvo muchísima oposición por parte de partidos políticos, sectores de la Iglesia y de la prensa, había mucha oposición porque era un proyecto personal, tenía que ver con Roca y ciertos sectores que lo apoyaron. Pero al decir que los mapuches son chilenos pasa a ser un proyecto nacional”.

  Asimismo, el artículo 75 de la Constitución Nacional establece el reconocimiento por parte del Estado de la preexistencia de los pueblos originarios, la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que ocupan. “Es una cuestión de lógica, una verdad de perogrullo que los pueblos indígenas estaban antes que los Estados Nacionales. No importa si estaban de este lado o del otro de la cordillera porque esa cordillera no era frontera”, concluye Diana.

Félix Diaz en acampe qom en Av. 9 de Julio y Av. de Mayo
Félix Diaz en acampe qom en Av. 9 de Julio y Av. de Mayo

  En enero de este año, miembros de la Comunidad La Primavera, encabezados por su qarashe Felix Diaz, cortaron la Ruta 86 en pos de frenar el ingreso de maquinarias que pretendían comenzar obras en su territorio sin informar a la comunidad ni recibir su consentimiento previo. Desde el 14 de febrero el reclamo se realiza en la Capital Federal en busca de una reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. ¿Cuánto tiempo deberán esperar a la intemperie, durmiendo sobre el cemento, entre el ruido y el vértigo de una ciudad que los sobrevuela indiferente? ¿Cuánto corresponde resistir a la desidia de un gobierno que desoye sistemáticamente las denuncias sobre el accionar violento del Estado formoseño, con Gildo Insfran a la cabeza? “No depende de nosotros”, responde Felix Díaz. No, por supuesto que no.

 

 

 

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