La Larga Marcha: El campesinado paraguayo se movilizó a Asunción.

Foto: Cigarrapy
Foto: Cigarrapy

Luego de cinco días de caminata, el campesinado pobre de Paraguay llegó a Asunción. La Larga Marcha fue organizada por el Partido Paraguay Pyahurã, brazo electoral de la Federación Nacional Campesina (FNC). Con un acto central frente al Congreso, concluyó una movilización que arrancó el 5 de febrero desde distintos departamentos del interior de Paraguay. Para profundizar en el tema, e indagar en la actualidad política del país guaraní, Derrocando a Roca entrevistó a Lila Báez, integrante del “Movimiento 138”, un colectivo de resistencia al Golpe Parlamentario de Paraguay ocurrido en junio de 2012.

Por Silvina Arrieta @SilvinaBelen77

  La renuncia del presidente Horacio Cartes, la derogación de la ley de militarización que habilita al Poder Ejecutivo a disponer de manera directa de las Fuerzas Armadas, y que tiene una presencia directa en los departamentos con mayoría de población campesina, el cese de las fumigaciones, el fin de la persecución de la protesta social, y la derogación de la Ley de Alianza Público Privada, que implica en la entrega de la soberanía a las corporaciones privadas y a los capitales externos, son las principales demandas de la Federación Nacional Campesina, impulsora de la “Larga Marcha”. Esta movilización es contra el gobierno del empresario tabacalero Horacio Cartés, quien asumió la presidencia luego de ganar las elecciones en abril del 2013 representando al Partido Colorado (fuerza que gobernó el país por más de sesenta años), y que junto al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), fueron protagonistas de la destitución de Fernando Lugo el 22 de junio de 2012, luego de un juicio político armado que acusó al ex presidente de mal desempeño luego de la masacre de Curuguaty.

Foto: Cigarrapy
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  Hacía más de 7 años que la lucha campesina por las tierras de Marina Kue estaba vigente. Su descenlace, con un saldo de diecisiete muertos, permitió un golpe parlamentario que en menos de 24 horas destituyó a un presidente elegido por el pueblo. La utilización política y un juicio político plagado de irregularidades fue el impulso para la conformación del “Movimiento 138” (que hace referencia al artículo de la Constitución paraguaya que “autoriza a los ciudadanos a resistir a los usurpadores”). “La masacre de Curuguaty y la lucha campesina fue utilizada para remover al presidente Lugo, nosotros no acompañamos a Lugo, pero si al pueblo que salió a las calles” comentó Lila Baez, integrante de este colectivo de resistencia cultural que apoya la Larga Marcha porque “tenemos las mismas demandas, que son la libertad, la juticia, la tierra, la vida digna para el campesinado paraguayo que es expulsado de sus tierras, cuya situación en los últimos años empeoró”, afirmó Lila Báez, integrante del movimiento.

  El 85% de la tierra de Paraguay está en manos del 3% de la población. Una vez destituido Fernando Lugo, y a través de las presidencias de Federico Franco (ex vicepresidente de Lugo), y de Horacio Cartes, la oligarquía terrateniente ha podido imponer sus intereses. En los últimos años se dio vía libre a la entrada de los transgénicos de las transnacionales: “En la presidencia de Lugo había una sola semilla transgénica; con el gobierno de Franco entran diez y con el gobierno de Cartes otras cuatro. Estamos hablando claramente de un modelo exportador y transnacional que atenta contra la vida de los campesinos y la forma de vida de ellos y de los pueblos originarios del Paraguay”, sentenció Lila Báez.

  ¿Habrá un cambio en la política de Paraguay? En el momento de su destitución, Fernando Lugo estaba dentro del Frente Guasu, una concertación de partidos de izquierda y centro-izquierda de Paraguay que se formó el 20 de marzo de 2010. A pesar de la destitución del ex obispo, el frente no se rompió, y formará parte del Congreso Democrático del Pueblo, conformado también por la FNC a través del Partido Paraguay Pyahurã, y el Partido Comunista Paraguayo. Según Lila Báez, “Este congreso está dando buenos resultados en cuestiones de política y debates políticos de cara al 2018, donde habrá elecciones presidenciales”.

Foto: Cigarrapy
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  Más allá de las consecuencias políticas de la Masacre de Curuguaty, la causa judicial contra los campesinos continúa. 13 personas son acusadas por los hechos de junio de 2012. Luego de 50 días de huelgas de hambre, las mujeres detenidas en la cárcel de mujeres “El Buen Pastor” lograron que se les otorgara la prisión domiciliaria y la atención correspondiente a sus embarazos, ya que por ley les correspondía esperar el juicio oral en sus hogares. El resto de los acusados también fueron beneficiados con el arresto domiciliario mientras esperan el juicio oral. La excepción es Rubén Villalba, quien a pesar de haber obtenido este dictamen favorable, continúa en la prisión de Tacumbú en Asunción. El mismo día en que estaba siendo llevado a Curuguaty fue detenido por la Policía Nacional, que lo devolvió a prisión ya que según las autoridades tenía una causa abierta del año 2008, en la que un grupo de campesinos hicieron huelga al resistirse a la fumigación en una escuela. “El compañero Rubén Villlalba llegó mucho más tarde a esa movilización. No hay otra cosa que pensar que se trata de una causa armada, es una causa negligente y que ya caducó. Es una manera más del Estado de perseguir a los campesinos y de acallar las voces”, argumentó Lila Báez.

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