A la izquierda de Nisman

Dibujo: Disculpen la Molestia
Dibujo: Disculpen la Molestia

¿Fue el gobierno? ¿La presidenta? ¿La oposición mediática, la económica o tal vez la política? ¿Quizás la CIA? ¿Suicidio o asesinato? ¿Suicidio inducido? Tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, los medios de comunicación instalaron no solo estos interrogantes, también señalaron culpables. En contraposición al circo mediático, las organizaciones y partidos de izquierda de nuestro país alzaron la voz para exigir que se abran los archivos de la Secretaría de Inteligencia Del Estado (SIDE).

Por Alejandra Santiago

Yo soy Nisman’’ fue el lema del que se apropiaron muchas personas. Las redes sociales se inundaron con esa frase y con explícitas acusaciones hacia la presidenta de la Nación como culpable de un asesinato. A pesar de que poco se sabe de la historia, de la vida y de la muerte de Alberto Nisman, algunos datos que son de público conocimiento fueron suficientes para que los medios de comunicación masiva encuentren culpables. Por “decidir, negociar y organizar la impunidad de los prófugos iraníes en la causa AMIA con el propósito de fabricar la inocencia de Irán”, el difunto fiscal Alberto Nisman denunció a la presidente Cristina Kirchner y a otros miembros del Gobierno. Según él, luego de un supuesto tratado petrolero entre Argentina e Irán, la presidenta habría decidido desligar al país asiático de las responsabilidades del atentando a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994.

¿Qué informaciones sobre esta acción terrorista posee la SIDE? Para que esta información sea de público conocimiento, distintos referentes de la izquierda hicieron declaraciones: ”La muerte de Nisman deja en evidencia la gravedad de esta guerra de servicios, donde el Estado Nacional es principal responsable de lo ocurrido. Es claro que el fiscal Nisman tenía información altamente explosiva que comprometía a figuras del Gobierno”, declaró Jorge Altamira en el diario partidario Prensa Obrera. En la misma línea, el diputado por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Nicolás del Caño afirmó:”La sospechosa muerte del fiscal Alberto Nisman se da en el marco de un pase de facturas entre distintas camarillas del Estado, todas responsables del encubrimiento del atentado a la AMIA de 1994”. El Frente Popular Dario Santillán (FPDS), que integra el movimiento Patria Grande, alertó que ”la polarización entre kirchnerismo y anti-kirchnerismo deja entrever una continuidad fundamental en las operaciones de los servicios de inteligencia, que componen uno de los más antidemocráticos y reaccionarios brazos del Estado, alejados del control popular y dedicados sistemáticamente a defender los peores intereses”. Más allá de los matices entre las diversos partidos de izquierda, sus declaraciones ante este suceso marcaron una clara discrepancia con quienes entre cacerolas y carteles hechos a mano, marcharon a Plaza de Mayo con las consignas: “Todos Somos Nisman”. La izquierda de nuestro país coincidió en que se debe avanzar con la investigación, que se desclasifiquen todos los archivos de la SIDE, y que se conforme una comisión investigadora independiente del poder político, mediático y económico con el fin de esclarecer el caso AMIA.

¿A quien perjudica realmente la muerte de Nisman? Las tapas de los diarios argentinos se pierden en las teorías sobre la muerte del fiscal. En su desesperación por encontrar culpables o verdades incontrastables, en las discusiones si la muerte de Nisman se debió a un suicidio o un asesinato, el show mediático dejó de lado la importancia de este suceso a nivel internacional. “El fiscal estaba estableciendo relaciones con la SIDE, con la CIA y hasta con la MOSSAD (una de las agencias de inteligencia de Israel) para recabar información que ya estaba formando parte de nuevas acusaciones no difundidas aún, e incluso no corroboradas. Esto por lo tanto involucra no solo al Estado argentino, sino también a Isarel y a Irán” advirtió el sociológo Atilio Borón en declaraciones a Radio Continental. Posibles internas entre distintos servicios de inteligencia, o incluso infiltraciones entre las mismas, han quedado fuera del foco de los medios nacionales.

Viviana Fein, la fiscal a cargo de la investigación, informó que la muerte de Alberto Nisman fue catagolada como “de muerte dudosa”, sin signos de intervención de una tercera persona. Pero más allá de que todavía falten datos para conectar, y que no se pueda determinar la causa de la muerte, el caso Nisman deja en claro que el Servicio de Inteligencia de nuestro país está guardando información importante, y que está actuando a las espaldas del pueblo, lo que aleja la posibilidad de justicia a las víctimas del atentado a la AMIA. Las palabras del psicoanalista y redactor en la Agencia de Noticias Pelota de Trapo, Alfredo Grande sirven para tomar dimensión real de donde estamos metidos: ‘‘Las organizaciones cambian, pero la lógica del terror sigue. De Cromagnon a la masacre de Once. De la masacre de Budge al exterminio de la nación QOM. El mismo horror, la misma lluvia. Ácida, roja, de la sangre derramada y negociada. Hoy la lógica del terror se organiza en forma transnacional. Y estas organizaciones pueden ser estatales y clandestinas. Las organizaciones terroristas juegan en todas las canchas, de visitante y de local al mismo tiempo.”

 

2 Comments

  1. El dibujo de Nisman con la camiseta yanqui me trajo a la memoria una sentencia milica: está muerto porque algo habrá hecho… la víctima es el culpable… Ojo chicos, que últimamente la izquierda tiene un olor a facho que espanta…

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