Roberto Perdía: “El peronismo ya no es perspectiva de cambio para los sectores humildes”

Roberto Perdía

Roberto Perdía, ex número 2 de Montoneros, abogado y actual militante del movimiento “Segunda Independencia” nos visitó en FM La Colectiva. Junto al autor del libro “Montoneros, el peronismo combatiente en primera persona”, indagamos acerca de la situación actual del peronismo y las formas de participación política: “A la Cámpora la veo muy identificada con el aparato del Estado, es difícil producir cambios cuando uno está identificado con lo que hay que cambiar”.


_ Teniendo en cuenta su militancia y el recorrido que hace sobre el movimiento peronista a lo largo de su último libro, ¿Cómo caracteriza al peronismo en este contexto político de la Argentina?

_ El peronismo de octubre del ’45 representaba la estructura de los trabajadores, los sectores más humildes de la sociedad, expresaba la voluntad de cambio que tenían esos sectores. Podemos decir que el peronismo de hoy es todo, y al ser todo, podemos dudar acerca de si es algo. Hoy en día definirse como peronista es una especie de entelequia, es difícil precisar lo que quiere decir. Lo que me parece claro es que ya no es la perspectiva de cambio de los sectores más humildes, que sí representaba aquel peronismo.

_ Con respecto a la militancia juvenil, ¿encuentra algún tipo de continuidad entre las organizaciones de los ’70 y la actualidad?

_ Muchos de esos jóvenes en sus discursos siguen reivindicando los ’70. La principal crítica que hago es que lo que caracterizó a la juventud de los ’70, fue la autonomía e independencia respecto del Estado, y construíamos algo para cambiar al Estado. Hoy en día, a gran parte de la juventud, fundamentalmente La Cámpora, la veo muy identificada con el aparato del Estado, lo cual hace difícil producir los cambios cuando uno está identificado con lo que hay que cambiar. Sin esa autonomía, no se tiene la distancia suficiente de aquello que se quiere modificar.

Montoneros

_ Una de las banderas que levanta el kirchnerismo, es que la militancia volvió de la mano de Néstor y Cristina Kirchner: ¿Qué opina sobre eso?

_ Ahí hay un par de cosas que marcar. En primer lugar, en el 2001, la consigna del “Que se vayan todos”, significó un punto de quiebre en la historia argentina. Cada tanto pasa eso en la Argentina: movimientos de masas rompen con lo que se venía dando. En segundo lugar, creo que Néstor Kirchner fue la más alta expresión de los dirigentes del sistema. Fue capaz de recoger aquellos reclamos del 2001 e intentó volcarlos a la realidad, pero no con la idea de profundizar aquella consigna del “que se vayan todos”, sino para restablecer el equilibrio y la continuidad del sistema. Se logró que la gente vuelva a creer en el sistema, vuelva a creer en las elecciones, eso no fue un paso adelante. Aquellos hechos del 2001, sumados al kirchnerismo, abrieron las puertas a una nueva militancia, pero esa apertura me parece limitada.

_ ¿Encuentra algún tipo de reivindicación concreta de esas luchas en La Cámpora?

_ Se parece mucho más a la Juventud de la Coordinadora Alfonsinista de los ’80 que a los Montoneros de los ’70. Por su origen social, por su vínculo con el Estado y por las propuestas que plantean.

_ En otras entrevistas usted ha afirmado que a esta democracia se le da más valor del que tiene: ¿A qué se refiere específicamente?

_ Se llama democracia a votar cada dos o cada cuatro años. Esto es un aspecto de la democracia, que es más valioso que la dictadura por supuesto. Pero está muy lejos del ideal de democracia, que es la participación protagónica u orgánica del pueblo de un modo constante. Eso es en definitiva lo que tenemos que tratar de debatir en la sociedad. Esta democracia, con este modelo electoral, parlamentario y demás, ha vaciado de contenido a lo que debería ser la participación del pueblo. Y creer que con alguna votación, en la cual no hay muchas diferencias, se desarrolla la democracia, se limita mucho su concepto. El concepto de democracia tiene dos caras: una cara es en definitiva un triunfo popular, y la otra cara es de vaciamiento de los contenidos en función de sostener el propio sistema. Por ejemplo, se habla de la terrible violencia de los ’70, yo me pregunto: ¿Hoy no hay más violencia que en los ’70? Esta violencia desgraciadamente es promovida, nos están vendiendo humo, me parece que hay que rascar un poquito para encontrar el sentido de las cosas.

_ Usted y el resto de la dirigencia montonera, fue condenado en la vuelta a la democracia en 1983, lo que se materializó en la “Teoría de los dos demonios”, que culpaba tanto a los militares como a los guerrilleros por la “violencia” de los ’70. Sin embargo, durante el kirchnerismo, esa teoría fue dejada de lado, y se ha avanzado en el juzgamiento de los responsables del terrorismo de Estado, ¿Usted cree que con un cambio de gobierno podría resurgir de manera social y política la teoría de los dos demonios?

_ Es probable. Cualquiera de los tres candidatos que tienen mayores posibilidades, Daniel Scioli, Sergio Massa o Mauricio Macri, podría alentar una cuestión, no necesariamente igual al alfonsinismo de los ’80, pero sí algo parecido, que procure encontrar una especie de “pacto histórico”. Es posible que haya algunos gestos o algunas actitudes en esa dirección.

sabato-1

_ Y teniendo en cuenta este giro conservador que aparece a futuro, ¿Cuál cree usted que deberían hoy serían las principales banderas que debiera levantar un movimiento político que se plantee una transformación?

_ En los últimos quince años, en América Latina, hubo un crecimiento importante de las fuerzas transformadoras. Yo coloco como un ejemplo lo que ocurrió en la Venezuela de Chávez después del Caracazo: el crecimiento de la intervención popular con sus banderas de la integración regional. El hecho de no haber ido a fondo en un par de cuestiones centrales hace que ese proceso haya entrado en una situación de amesetamiento, con tendencia a ir perdiendo fuerza. En el caso de Evo Morales, considero que está salvando ese problema. Los dos temas de fondo a modificar son la relación existente con el sistema financiero, donde la expresión más brutal de eso es la deuda externa, y frenar las políticas extractivistas, que es el modo de articulación de nuestro país con el sistema imperial.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s