A un año de las elecciones: El curioso caso Juan Domingo Maradona.

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A un año de las elecciones presidenciales comienzan a surgir interrogantes sobre el futuro económico, político, y cultural del país. La memoria colectiva de los argentinos hace resonar la palabra crisis, y hasta el más optimista es víctima de esa especie de “fantasma”. ¿El miedo alimenta la crisis o la crisis alimenta el miedo? Dos posturas bien enfrentadas disputan la batalla cultural en los grandes medios. ¿Hay una salida favorable para el pueblo dentro de un modelo basado en el consumo? El caso Juan Domingo Maradona .

Por Tomás Hart de Presencia Agraria


Para que otras poblaciones no nos categoricen tenemos la necesidad de definir nosotros mismos la argentinidad. Mucho tiempo fuimos autodefinidos como ladrones, corruptos, engreídos, mal educados. Casi por necesidad natural nace la contracara: la mascheranizacion de la vida. De repente todos somos patriotas, solidarios, cojonudos y amorosos. Dos posturas enmarcadas en dos situaciones económicas distintas. Dos paradigmas que se enfrentan en los grandes medios y próximamente en las urnas.

Para descubrir cómo es realmente la argentinidad podemos relacionar la historia económica del país con las dos figuras populares más importantes de la historia: Perón y Maradona. ¿Qué es ser peronista? A esta altura podemos decir que nada. ¿Con que Perón te sentís identificado? ¿Con el del ’55 o con el de López Rega?
La historia del mejor futbolista del universo nos propone algo similar. Hay días que te identificas con el Diego del 86´. Otras veces sentís que te cortaron las piernas. Finalmente, después de un tiempo te recompones y resurgís de las cenizas.
La economía argentina pasa de momentos de expansión económica a procesos recesivos y devaluatorios. Momentos como la crisis del 2001 pueden identificarse con el Diego que tuvo que partir a Cuba a rehabilitarse. Algunos afirman que en 1954 se vivía como el Diego del 86. En 2008, ya con una argentina recuperada de la crisis, casualmente, es un Diego emprendedor el que toma el mando de la selección argentina de futbol.
Entonces tenemos que entender que no somos solo el Diego del ’86 ni solo el Diego del 2000. El peronismo no es solo el 55, ni es solo el menemismo. El curioso caso Juan Domingo Maradona nos muestra que la argentinidad no es algo estático ni fijo, sino que se caracteriza por ser algo fluctuante, moldeable, que se transforma constantemente.

En las elecciones de 2015 se define el rumbo económico, político y cultural del país. La batalla cultural que se disputa en los grandes medios de comunicación plantea dos posturas que, si bien se visibilizan como contrarias, ambas se apoyan en un modelo de “progreso” basado en el consumo. Más autos, mas objetos electrónicos, más lujos. Todo esto sostenido a costa de la extracción inescrupulosa de bienes comunes naturales.
Se acerca un cambio de mando y junto a ello un nuevo capítulo para la economía argentina. La crisis internacional y el desgaste a nivel local vuelven a mostrar los posibles límites de un “capitalismo serio”. Queda por ver, entonces, que etapa maradoniana nos toca vivir a partir del 2015. ¿Massa nos volverá a cortar las piernas? ¿Iremos directo a rehabilitación con Scioli? ¿Macri manchará la pelota otra vez?. ¿Y el peronismo? ¿Pondrá dos lineas de cuatro? ¿O alguien se abrirá a la izquierda y mientras agita su mano mostrando lo solo que está, nos dará una opción de pase?

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