“Los argentinos somos de una gran diversidad cultural, pero tenemos inconvenientes en reconocerlo”

esencia-comun-pueblos-originarios_CLAIMA20130504_0020_14

A una semana de cumplir los 100 programas en FM La Colectiva, desde Derrocando a Roca se nos hace necesario volver a resignificar el sentido del nombre que le dimos a nuestro medio. Por ello, recuperamos las palabras de Carlos Martínez Sarasola, antropólogo, docente, escritor e investigador, para revolver en un conjunto de significaciones: La identidad argentina, la lucha histórica de los pueblos originarios, la tierra apropiada por un joven Estado Nacional argentino, y la actual relación de exclusión que caracteriza la vida de “Nuestros paisanos, los indios”


_ En el principio de una de sus mayores obras, el libro “Nuestros paisanos, los indios” aparece la idea que el argentino tiene miedo de reconocerse mestizo, que es una mezcla. Esto nos lleva a reflexionar sobre la identidad argentina y el modo en que fue construida ¿Cómo entiende que piensan esto los argentinos, sobre todo a partir del estudio científico que dan cuenta que más de la mitad de la población tiene un vínculo genético con los pueblos originarios?

_ Exactamente, los estudios encabezados por el Dr. Corach en la Ciudad de Buenos Aires han establecido que gran porcentaje de la población argentina tiene descendencia indígena, algo más del 60%. Este es un gran tema de los argentinos, un tema que me concitó a hacer el libro. Y esa frase del miedo a reconocer lo que somos, la tomé del maestro Rodolfo Kusch, que decía que el miedo de reconocernos era el miedo de ser nosotros mismos, y que el argentino tiene frente a sí una labor interior de reconocernos en lo que somos, ¿Y qué es lo que somos los argentinos? Una gran diversidad. Hemos sido criados y educados en esta idea de que bajamos de los barcos, los blancos, los criollos, sin reconocer la preponderancia de la población nativa, incluso los afrodescendientes, que hasta mediados del siglo XIX tuvieron una incidencia notable en la sociedad argentina. O un elemento como el gaucho que hoy se lo recuerda o está en una idea casi romántica, pero no como componente mestizo importantísimo que tuvo que ver con la frontera y en correlación con el indígena. Los argentinos somos una gran mezcla afortunadamente, una gran diversidad cultural, pero muchas veces tenemos inconveniente en reconocerlo. Estamos en un buen camino de reconocimiento de esta heterogeneidad, de esta mezcla que hace la riqueza de esta sociedad. Esta diversidad cultural es una bendición, es reconocernos que somos distintos, que podemos enriquecernos mutuamente.

_ Usted también plantea que en la actualidad se está dando un proceso de re-identificación indígena, de reconstitución de sus derechos como pueblo ¿Cuáles son los ejes, las variables por lo que se está dando este proceso en estos últimos años?, ¿Por qué no se dio antes y está explotando ahora?

_ Acá hay un doble proceso, tanto al interior de los pueblos indígenas, como dentro de las sociedades nacionales, en los Estados. Hay un proceso de maduración colectiva, incluso a nivel internacional, ya que, hoy en día, los distintos estados nacionales tienen un paraguas importante que es la legislación internacional, la cual posee grandes e importantes disposiciones que los estados tienen que hacer referencia, como, por ejemplo, las cartas de Naciones Unidas sobre los pueblos originarios, donde hay grandes avances en la materia. Entonces, en el caso argentino, se da una doble vía: por un lado, el proceso de maduración, la toma de consciencia cada vez más creciente y la reafirmación de los pueblos originarios, y por otro lado, la sociedad, que también va tomando consciencia no solamente de la presencia histórica de nuestros pueblos, sino también de la vigencia actual. Porque muchas veces, lo que hay que sortear como obstáculo es esta idea y este mito de que sobre los pueblos indígenas se habla en pasado: “estaban”, “hacían esto”, “hacían aquello”. No, ellos están acá presentes, han estado siempre presentes.

_ Otro de los mitos que ha sobrevivido es la imagen de los pueblos originarios como absolutamente pasivos, sin haber luchado todos estos años…

_ Por supuesto. Hay un montón de grupos que siguen diciendo que eran mansos, dóciles, que aceptaban las pautas del colonizador, pero no es así, hubo de todo. Los pueblos originaros tienen muchos tesoros, pero uno de ellos es el saber quiénes son. Volvemos al principio de la charla, nosotros como argentinos tenemos un poco de miedo de reconocernos frente al espejo, lo que somos. Los indígenas no tienen problema con eso. Ellos saben quiénes son, de dónde vienen, saben lo que son hoy y saben a dónde van. Eso es la identidad. Este un patrimonio importantísimo de los pueblos originarios, y es uno de los secretos por los cuales ellos han podido sortear tantos obstáculos que han tenido en su existencia, especialmente los procesos de destrucción y genocidio que han sufrido.

_ A partir de la llegada del hombre blanco a América, los aborígenes no fueron tratados como seres humanos, sino como mercancía, un número más, una anotación en alguna libreta ¿Considera que los pueblos aborígenes realmente son respetados en todos sus derechos en la actualidad, o siente que hay una continuidad con esa idea matriz de tratamiento hacia ellos?

_ Lamentablemente sigue habiendo ideas, bolsones, resabios, coletazos de discriminación, de racismo, muchas veces encubierto, pero racismo al fin. Se mantiene todavía, está muy arraigado en nuestra sociedad, es parte de nuestra realidad. Además, hay muchos derechos que no se respetan, en especial con respecto a las tierras y el territorio. Es un tema pendiente que tenemos que resolver sobre los pueblos indígenas.

_ En este sentido, no solo no se ha resuelto la tierra como condición material, sino tampoco se considera toda la cultura, el símbolo o la ideología que tienen los territorios para los pueblos originarios. Existe una relación con la tierra culturalmente distinta a la nuestra, que no es considerada dada nuestra lógica capitalista.

_ Los paisanos indígenas tienen una razón espiritual con la tierra, no es solamente una propiedad inmobiliaria, como podemos pensar nosotros, sino un piso existencial de valores en donde están, incluso, los huesos de sus antepasados. Ese contenido, esa ligazón espiritual que ellos tienen con la tierra tiene que ver con toda una cosmovisión muy trascendente. Es algo que hoy tenemos que tomar más en cuenta para comprender al mundo indígena.

Pueblos_originarios_de_America_De_los_rios_profundos_a_los_rios_del_futuro

_ En el secundario nos enseñaron que en 1880 se consolida el Estado Nacional y paralelamente, se construye un tipo de argentinidad que borra la importancia de las poblaciones originarias en la Revolución de Mayo, en las invasiones inglesas,en la gesta de San Martín… ¿Por qué se borran estas huellas por la elite de Buenos Aires que digitó el Estado Nacional?

_ En Nuestros paisanos, los indios tengo una tesis que he sostenido con mis distintos libros: los factores indígenas siempre han estado presente. Es más, ellos no solamente estuvieron presentes, sino que fueron protagonistas activos, a pesar de que la historia oficial siempre los ha negado. Tuvieron la posibilidad de establecer contacto con los verdaderos patriotas de la argentina: San Martín, Belgrano, Moreno, Castelli, Artigas, Güemes, Dorrego, el mismo Rosas en determinado momento. Es decir, ellos pensaron un país con los indígenas. Esto estuvo presente hasta bien avanzado el siglo XIX. Efectivamente, han tenido gran participación en grandes hitos de la historia argentina como las que nombraste, hasta las proclamas de independencia fueron traducidos a los idiomas indígenas. Y podríamos seguir agregando distintos momentos,  hasta que finalmente el proyecto de nación que se consolidó primó y optó por la vía de eliminar a los pueblos originarios, de excluirlos.

Muchas veces, cuando se justifica el accionar de la campaña de Roca, se dice que “esa época era así”, que la violencia tenía otro sentido… Y por otro lado, 70 años antes, un San Martín caracterizaba como paisanos y hermanos a los indios.

_ El historiador Félix Luna, por ejemplo, hablaba del espíritu de la época. Una vez, me acuerdo que tuvimos un diálogo por televisión y él me dice: “Pero bueno, Sarasola, lo que pasa es que era el espíritu de la época”. Yo le dije que no, del “espíritu de la época” no todo el mundo participaba. En el momento que se produce la conquista del “desierto” había gente que no estaba de acuerdo. Incluso, si vos lees el diario “La Nación” de aquellos años, denunciaba los desastres que estaban haciendo con los indígenas prisioneros. Es evidente que lamentablemente triunfó un proyecto de nación encabezado por Roca en la década de 1880. Hoy podemos empezar a escribir una historia diferente, creo  que es posible reconstruir cosas que se han perdido. Hay otras que se perdieron para siempre.

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s