“El Cordobazo fue un punto de inflexión para la clase obrera argentina: por primera vez fue capaz de torcer el brazo a las fuerzas represivas y ser protagonista”

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En vísperas de un nuevo 29 de Mayo, aniversario del Cordobazo, Derrocando a Roca recupera la figura de Agustín Tosco, histórico secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza. Para ello charlamos con Hugo Montero, periodista, codirector de la revista Sudestada y autor del libro ‘Tosco Crece desde el pie’ ¿Cuáles fueron las principales virtudes de Tosco? ¿Existen expresiones ‘clasistas’ en la actualidad? ¿Qué enseñanzas nos dejó el Gringo respecto a la lucha contra la burocracia sindical? 

_ ¿Desde Revista Sudestada se elegió a Agustín Tosco para el primer número de su colección llamada “Los Imprescindibles”, a qué se debió esa decisión?

_ Más allá de todas las virtudes de Tosco como dirigente sindical, él es una referencia política ineludible a partir del trabajo unitario que lo marco toda la vida. Por un lado, su intención de confluir, integrar en una misma lucha distintas expresiones políticas, y en ese papel de referencia incorruptible, un tipo que peleó por un proyecto socialista. Su figura aglutina distintos proyectos partidarios y emprendimientos sindicales que se encuentran marcados por las reglas claras y concretas que tenía el Gringo para hacer política y defender los intereses de su clase.

_ ¿Qué características de Agustín Tosco considerarías importantes para traer hoy a la política actual?

_ La lucha que llevo a cabo contra la burocracia sindical, que era el veneno contra el que combatía su modelo de sindicalismo clasista. A su vez, la intención de generar entre los trabajadores la conciencia, la necesidad de dar el paso hacia la política, entender que lo sindical es un techo y que después tiene que haber necesariamente una perspectiva política para que la clase trabajadora sea protagonista de la historia argentina. Comprender que las luchas reivindicativas son necesarias, pero para crecer y para presentarse como una opción real ante el pueblo, hay que trabajar en política, más allá de las expresiones partidarias que después pueda tener esa decisión.

_ Lamentablemente en la actualidad también se hace necesaria esa lucha contra la burocracia sindical. Sin embargo, es un término que muchas veces se da por sentado y es difícil caracterizarlo, ¿Hubo grandes diferencias entre esa burocracia de la época del Gringo y la que ocupa espacios de poder en la actualidad?

_ En la época en la que Agustín militaba se habían presentado dos modelos de sindicato. Los modelos clasistas en defensa de los intereses de los trabajadores, de confluencia con agrupaciones estudiantiles y con organizaciones políticas revolucionarias, planteaban una alternativa real al modelo de sindicalismo que imperaba en ese momento, y que finalmente, hay que decirlo, fue el gran vencedor en esta historia. Hoy el modelo sindical que se ha impuesto como hegemónico, más allá de las diferencias coyunturales o las diferentes tácticas del candidato que represente uno u otro sector, es el modelo de la burocracia, el modelo de la relación, de defender más el interés del patrón que el de los trabajadores, de preocuparse por las cajas de las obras sociales y no tanto por los derechos de los laburantes. El modelo de la burocracia hoy está por encima de la perspectiva clasista.

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_ En ‘Tosco crece desde el pie’ también hay lugar para la discusión entre los sindicatos SITRAC SITRAM y Agustín Tosco respecto a los modos de construcción y estrategias políticas dentro de la izquierda marxista ¿Cuál es tu opinión sobre estos debates que hoy en día no abundan?

_ Fue una discusión que se dio en ese momento de Córdoba, una de las provincias más importantes desde el punto de vista industrial en Argentina, la que congregaba a la masa de trabajadores industriales más importante del país. Entre ellos estaban los sindicatos de SITRAC SITRAM, que mantenían una perspectiva crítica sobre el proyecto de Tosco y que, quizás no entendían la cuestión de los tiempos o la necesidad del trabajo unitario. Sin embargo, considero que esa discusión se planteaba en base a principios de cambio, pasaba por ver quién podía acelerar los plazos o quien podía conseguir avanzar más rápido. A su vez, siempre estaba presente la chicana, porque el espacio natural para los debates políticos era la asamblea, espacio también dispuesto para hablarle a la masa, para hablarle a la gente e intentar convencerla y persuadirla, y allí la chicana era un recurso importante. En el caso de la pelea con SITRAC SITRAM, la misma se terminó saldando, no por la discusión política, sino por la acción represiva de las fuerzas de seguridad del Estado, que encarceló a todas las comisiones internas y dejó huérfanos de dirigentes reales a las fábricas, y además sembró el terror entre los laburantes por muchísimos años, incluso tiempo después de finalizada la dictadura. Está bueno recuperar la discusión entre la variante que planteaba Tosco y la propuesta de los compañeros de SITRAC SITRAM, no con ánimo de renovar viejas cizañas personales, sino con la perspectiva de tratar de entender la historia como una lucha por imponer ideas de los que están en juego, y en este caso se trataba de laburantes que estaban ocupando un lugar protagónico en el escenario nacional.

_ ¿Cómo pensás que se ve al Cordobazo hoy en día?

_ Se puede ver de distintas maneras. Una forma interesante es entenderlo como un punto de inflexión para la clase obrera argentina, donde por primera vez los trabajadores le torcieron el brazo a las fuerzas represivas y fueron capaces de ser protagonistas, en el sentido de la movilización, en el sentido de ver a la policía y a la montada retrocediendo ante las manifestaciones populares. El Cordobazo dejó lecciones importantísimas, y también generó una crisis muy aguda del gobierno militar de entonces, que posiblemente haya culminado en la caída de esa gestión de facto (Onganía). Asimismo, fue el primer eslabón, el empuje que necesitaron algunas agrupaciones de las llamadas revolucionarias de izquierda, político militares, que vieron en el Cordobazo una señal de que la contradicción de clases estaba llegando a un techo importante y que ese reclamo por parte de las clases trabajadoras necesitaba un canal donde expresarse, que bien podían ser ellas mismas. El Cordobazo marcó a todo el país y particularmente a la sociedad cordobesa, que todavía hoy sigue con esa cicatriz incluso entre los trabajadores. Todas las lecturas que se hagan sobre lo que paso ese 29 de mayo son importantes y está bueno recuperarlas en el presente.

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