Marcelo Valko: “Derrocar a Roca es volver a ‘la noble igualdad’ que soñaron los revolucionarios de Mayo”

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Marcelo Valko es psicólogo dedicado a la investigación antropológica en relación con el genocidio indígena. Junto al autor de los libros ‘Ciudades Malditas, ciudades perdidas’, ‘Los indios invisibles del Malón de la Paz’, ‘Pedagogía de la Desmemoria’ y ‘Desmonumentar a Roca’, hicimos un repaso por la historia argentina. Desde los revolucionarios de Mayo hasta el acampe Qom en la 9 de Julio, Valko nos invita a reflexionar acerca de lo que naturalizamos, aquellas construcciones simbólicas que deshacen su significado en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, la disputa simbólica está planteada, y “el cambio es lento, pero viene…”

_ ¿Por qué a los argentinos se nos hace necesario ‘desmonumentar a Roca’?

_ A pesar del nombre del libro, si ustedes lo llegan a leer van a advertir que Roca no es el problema, es simplemente la punta del iceberg. Acá el tema es el imaginario nacional y latinoamericano reflejado en sus estatuarias y calles. Pero está sucediendo algo maravilloso, cada vez hay más cambios de nombres, cada vez más ciudades plantean este tipo de iniciativas. Hay un gran movimiento porque la gente empieza a advertir que no hay nada más peligroso que una estatua. Esa estatua en su aparente inmovilidad, esa chapa de la calle que parece quieta con las telarañas, están vivas, nos está diciendo quien merece estar en lo alto de un pedestal. Es una dialéctica del poder, los amos y los esclavos, es una dialéctica de aquellos apóstoles de la historia oficial, y de aquellos historiadores satélites de las elites que encumbraban a personajes como Roca o como el Coronel Rauch, quien recuerda Osvaldo Bayer que en sus partes de guerra se jactaba de decir que “para ahorrar balas hoy hemos degollado 27 ranqueles”.

 _ Marcelo, vos afirmas que la figura de Roca está herida. Sin embargo, ante un nuevo 25 de mayo se hace necesario recuperar el prólogo que hizo Osvaldo Bayer en tu libro, quien se pregunta cómo los argentinos pasamos de tener grandes revolucionarios a “glorificar a un genocida, autor del crimen masivo más profundo del pasado”

_ ¿Qué nos paso que pasamos de revolucionarios como Juan José Castelli, Mariano Moreno, Manuel Belgrano y José de San Martín, a que 60, 70 años después, aparezca Julio Argentino Roca como un prócer argentino? Es una herida muy importante. Quizás la respuesta está en que tuvimos la mala suerte de que los mejores se nos murieron tan pronto. Moreno 1811, Castelli de cáncer de lengua en el 1812, Belgrano muere como perro en 1820, año en que también se va al exilio Artigas. En el 21 muere Guemes, en el 24 San Martín se va al exilio, y en el 25 apuñalaban a Monteagudo. En 1830, más al norte, muere Bolívar.

_ En 20 años se nos van los grandes protagonistas de Mayo. O por lo menos la parte más ‘revolucionaria’ de aquellos días. Sin embargo, ¿En manos de quién quedan aquellas conquistas?

_ La revolución va quedar en mano de los traidores, de aquellos que se visten de patria, de los que se maquillan de Mayo. No resulta raro que mientras tipos como Castelli les pedía a los indígenas en el Alto Perú, que no se arrodillasen ante su presencia porque ‘ningún ciudadano se arrodilla ante nadie’, por otro lado Roca cuando va al sur ofrecía sus manos para que las besen. Este individuo ya está herido de muerte. Hay un sin número de grupos, de iniciativas que advierten que este individuo no merece una estatua, sino un prontuario. En el caso del programa de ustedes, ya con solo el nombre alcanza, es algo maravilloso. Son un signo más de algo que está pasando en muchas partes.

_ En “Desmonumentar…” das cuenta de otro signo del cambio, esa situación en que un grupo de chicos  están jugando a escupir en el monumento a Roca en Bariloche.

_ Eso es un signo, nunca vi chicos escupiendo a Belgrano ni a San Martín. Quizás la audiencia no lo sabe, pero Roca tiene mayor cantidad de calles, plazas, ciudades y billetes que San Martín y Belgrano juntos ¿Por qué? Es muy sencillo, San Martín y Belgrano eran soñadores, revolucionarios, ¿Qué es lo que nos dejaron? Apenas una patria. En cambio, Roca dejo 42 millones de hectáreas… Las elites le ofrecieron a don Julio quedarse para siempre en la lámina desplegable de Anteojito.

_ Esa diferencia también se refleja en su capital, en su propiedad…

_ Belgrano muere como un perro, la única propiedad que tiene cuando muere es un reloj. Sus amigos le compran un féretro barato para poder enterrarlo. En cambio, Roca muere en una casa fastuosa, tiene estancias, muere honrado, es el mayor entierro en la historia nacional hasta los de de Evita y Juan Perón. Pero la ética triunfa en la historia, es lento pero viene. Nosotros aprendimos a trabajar con el tiempo de los políticos, que no es el tiempo de los ciudadanos. Si nosotros derribamos una estatua o rompemos la calle, no ganamos nada, porque van a hacer una estatua mejor, le van a poner un cerco y se va a gastar plata de los ciudadanos.

_ ¿Cómo le respondemos a aquellos que plantean una ‘vuelta de página’, que lo que ‘pasó pasó, y hay que dejar de perder tiempo con la historia y mirar para adelante?

_ Nos dicen “más imbéciles no pueden ser”, “ustedes sí que tienen tiempo para pavadas”, “cambiar chapas, cambiar calles, con todos los problemas que hay en el país, la gente no llega a fin de mes”… Justamente la gente no llega a fin de mes por esas chapas, por esos genocidas que están naturalizando la victoria de los que querían ese país chiquito, miserable, egoísta, enquistado en el puerto de Buenos Aires que le da la espalda al interior y al resto de latinoamérica. La gente tendría que advertirlo y sacar esas chapas, como valientes ciudadanos bajaron la de Rauch, la de Uriburu, golpista del año 30. Hoy esas chapas son trofeos que tengo en mi casa.

_ Yendo un poco a la actualidad de los Pueblos Originarios, ¿Considerás que hay una continuación en el trato hacia ellos por parte del Estado respecto a épocas anteriores?

_ El caso de los Qom es un calco del Malón de la Paz del 46. El malón baja porque un señor  feudal (Robustiano Patrón Costas) les cobraba por arriar sus propias tierras, y vienen a pedirle ayuda al gobierno de Perón. Acá los Qom cuando estuvieron un semestre en la 9 de Julio vinieron a pedir auxilio al gobierno nacional, porque el señor feudal Gildo Insfrán, un demócrata imbatible, les había quitado tierras. Vienen convencidos de que la presidenta los iba a ayudar a la semana, pero se tuvieron que quedar seis meses y no pasó nada. Al Malón de la Paz lo metieron en vagones, a los Qom los subieron a coquetos micros verdes de gendarmería nacional y los llevaron de vuelta. Al hablar con funcionarios del gobierno a los que les planteamos algunas cuestiones, hubo uno que me dijo “tus indios no saben operar políticamente”, “mis indios”… Le contesté que si podíamos coincidir en algo era en eso, en que no saben operar políticamente ¿Por qué? Porque claro, los entrevistan de TN y Canal 13 y “le hacen el juego a la derecha”, Félix Díaz es una persona tan correcta y gentil, ¿Cómo no le va a responder al periodista que le pregunta algo? Él no miraba si el micrófono es de TN o Canal 7, ellos no son operadores políticos, ellos plantan mandioca ¿me entendés? Este es un gobierno que ha dado algunos notables avances en Derechos Humanos, Videla no murió como Franco ni como Pinochet, murió en una cárcel. La ESMA se la devolvieron a la gente, pero para los indígenas el “nunca más” no llegó.

_ ¿Por qué pensás que las clases sociales interesadas en la defensa de la figura de Roca, sectores terratenientes, no pueden construir otro prócer o figura que los represente, para así reemplazar a Roca y renovar todo lo que simboliza? Muchas veces cuando queremos explicar el porqué de ‘derrocar a Roca’ lo hacemos ejemplificando que el hecho de que él esté en una estatua es como si dentro de 100 años nuestros hijos y nietos tuvieran como prócer a Jorge Rafael Videla…

_ La pregunta es interesante, pero tiene una explicación bastante sencilla. Roca fue una persona perfecta para la oligarquía porque en su primera presidencia barre toldos y entrega 42 millones de hectáreas. En la segunda presidencia el problema es otro, se hace foco en el extranjero y sus ideas ‘disolventes’. Por ello sale la Ley de Residencia, que la redacta su ministro del interior Miguel Cané. Con esa ley se expulsan a extranjeros que piden 8 horas de trabajo y descanso dominical pago. Roca fue una persona servil funcional y exitosa, en cambio, si tomamos a una figura similar del siglo XX, Jorge Rafael Videla, no lo fue. Él va a barrer a la subversión, pero todos sabemos qué nos pasó a los argentinos: los desaparecidos, el dolor, el cierre de las fábricas, la destrucción de la industria nacional, la enorme deuda que contrajo el Estado y el broche de oro de todos los desastres: la guerra de Malvinas. Es un proceso que culmina de la peor manera. Tenés que ser muy recalcitrante para defenderlo como esos que al día posterior de su muerte publicaron en La Nación: ¨Mi teniente general que en paz descanses”. Cuando murió Roca fue una tragedia nacional para la oligarquía, hubo mucho dolor porque ellos estaban de su lado.

_ De hecho, en ‘Desmonumentar a Roca’ citás la frase de la oligarquía: ¨lo único que nos quedaba era Roca…¨

_ Cito al diario La Nación. Mitre muerte el 1906, y ante su partida la oligarquía acuña la frase: ¨solo nos queda Roca¨. Encima del otro lado empieza a avanzar la ‘chusma’, y Saenz Peña, que es uno de ellos, promueve la Ley de Educación Universal. Ahí ya no hay forma de detener un proceso que culmina con la victoria de Hipólito Yrigoyen en 1916. Sobrevolaba la idea que escuché muchas veces de Mariano Grondona: la de la democracia griega en dónde había voto calificado, solo votaban los que tenían propiedades, y Mariano pobre siempre imaginaba como podríamos hacer para que solo voten ellos, los civilizados.

desmonumentar_a_roca_2013

Marcelo, como cierre nos gustaría pedirte una reflexión acerca de la frase que le da nombre a nuestro programa, ¿Qué creés que significa en este momento de la sociedad, de nuestra historia, pretender “derrocar a Roca”?

_ Derrocar a Roca es volver a Mayo, en particular a esa maravillosa frase del himno que dice “ved el trono a la noble igualdad”. Son palabras maravillosas de esos soñadores de Mayo, de esos revolucionarios que murieron y dieron todo. Hoy la cantamos en las fiestas patrias casi mecánicamente, pero que nos gobierne “la noble igualdad” es que todos los ciudadanos somos iguales. Si Roca cae todo lo demás se dará por añadidura.

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