“La tasa de homicidios en Rosario se disparó porque el Estado se retiró de la periferia, prefirió estigmatizar a las victimas antes que darles contención social”

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El pasado miércoles 9 de abril se realizó un mega operativo policial de 3.000 efectivos en la ciudad de Rosario. Según el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, con el objetivo de “pacificar el área”. Ante dicho marco, recuperamos la entrevista con Pedro “Pitu” Salinas, reciente candidato a concejal por el Frente Ciudad Futura y militante del Frente Popular Darío Santillán, en donde explica la problemática del narcotráfico en la ciudad santafecina, sus estructuras, el rol del Estado, la complicidad policial y la política de seguridad de los gobiernos de Binner y Bonfatti.  

_ ¿Qué elementos se ocultan cuando se naturaliza el narcotráfico y la violencia en Rosario?

_ Hace diez años se viene dando un proceso bastante acelerado de retiro paulatino del Estado de la periferia de la ciudad de Rosario, y su lugar ha sido ocupado lamentablemente, por bandas narco criminales que se han enquistado en el territorio. A la par, estas bandas han encontrado en el crecimiento de esta ciudad, que optó por promover lo que se conoció como boom industrial, un caldo de cultivo para la especulación en todas sus variantes, no sólo la inmobiliaria sino también la financiera, que facilitó a los narcotraficantes blanquear la economía paralela que iban generando. En ese sentido, por lo menos hace 5 años la ciudad de Rosario tenía un modus operandi que vio crecer sostenidamente su tasa de homicidios, sobre todo de pibes jóvenes de la periferia, y que era ocultada con la nomenclatura del “ajuste de cuentas”. A inicios de  2012, en la fatídica madrugada del 1° de enero, en el barrio Moreno al sur de la ciudad, asesinan cobardemente a tres compañeros del Frente Darío Santillán: Jere, Mono y Patón, e inmediatamente los medios salieron a dar una versión de que era un ajuste de cuentas, que nuestros compañeros eran barrabravas de Newell’s y que contaban con un frondoso prontuario a pesar de su corta edad. A partir de allí empezamos un proceso de movilización que en primer termino pretendió desagraviar el nombre de nuestros compañeros y la labor social que llevaban adelante todos los días en el barrio, pero por sobre todas las cosas, que intentó visibilizar la problemática estructural del narcotráfico y su nicho de complicidades, con su principal pata que es la policía de la provincia de Santa Fé, partícipe y reguladora del delito.

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 _ ¿Cómo se materializa ese  alejamiento del Estado, hoy bajo gestión de Antonio Bonfatti?

 _ Acá hay una paradoja. Nosotros cuando decimos que el Estado se retira del territorio, lo que queremos decir es que se retira de su rol de asistente social. Lo que queda es una presencia sistemática de una parte del mismo, corrompida hasta el tuétano, que es la policía de la provincia de Santa Fé, que permitió que el negocio del narcotráfico se haya prosperado y consolidado. Este alejamiento hoy es ocupado por bandas narco criminales, que abastecen de alimento a copas de leche y a comedores populares. En esta provincia se esclarecen menos de la mitad de los homicidios, entonces tenemos todo el derecho del mundo a pensar que la tasa de homicidios se ha disparado porque el Estado se retiró de los sectores periféricos o, en última instancia, que prefirió estigmatizar a las víctimas antes que darles contención social y ayuda en un contexto que hoy hace estragos en las barriadas pobres de Rosario.

¿Por qué cada semana tenemos que sufrir la noticia de pibes que mueren por enfrentamientos ligados al narcotráfico?

 _ Hay una explicación que no responde solo a la problemática estructural de este delito. Ante este alejamiento del Estado, los pibes que habitan estas barriadas encuentran en ser soldaditos narcos una salida, no solo monetaria, que no le ofrece el mercado formal del trabajo, sino también identitaria. Los pibes pasan a ser alguien teniendo un arma y siendo soldadito de tal o cual bunker, o siendo partícipe y miembro de alguna barrabrava. Pero no solo se explica con eso la fenomenal disparada de homicidios en la provincia de Santa Fé. Hay otro negocio que es muy redituable del que también es partícipe y regulador la policía, que tiene que ver con la fácil accesibilidad a las armas, hay un mercado negro de compra y venta de armas. La policía tiene el deber de notificar al Registro Nacional de Armas (RENAR) cuántas se han incautado en allanamientos y demás. De 1195 armas que se incautaron, la policía de Santa Fe en el 2013, sólo informó 3. Lo que nos da derecho a decir y denunciar que, sólo en el último año, la policía provincial ubicó 1190 armas en el mercado negro.

 _ El ataque a la casa del gobernador Bonfatti en octubre del año pasado hizo visibilizar en los medios que el problema del narcotráfico era estructural, ¿Lo considerás al gobernador como una víctima más del narcotráfico o hubo una victimización?

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_ Creo que el ataque a la casa del gobernador fue un corolario de la política de seguridad que han emprendido Binner y Bonfatti. Desde ya que hubo un aprovechamiento y una victimización de parte del ejecutivo provincial, pero el hecho dio muestras claras de una política errática. En 2012, cuando logramos visibilizar la problemática del narcotráfico, el Ministerio de Seguridad de la Provincia no tuvo mejor idea para combatirlo, que llegar a los barrios pobres de la ciudad montados en topadoras. Derrumbaban un kiosquito de droga, agarraban a un perejil, al nenito de 14 años que pasaba doce horas ahí adentro vendiendo. Después se iban montando un show mediático mientras decían: “estamos combatiendo el narcotráfico y los vecinos además nos apoyan”. Esto tiene un trasfondo más cínico, que es que se estigmatizan aun más a las víctimas. Esa política del Ministerio de Seguridad territorializa el narcotráfico, lo que sería circunscribir a nuestros barrios pobres como el único lugar donde se delibera y se ejecuta. En esta ciudad se estima que este negocio reditúa dos mil millones de pesos al año, los cuales no vemos en barrio Tablada, ni en barrio Moreno, ni en Villa Manuelita, ni en barrio Las Flores, sino que se blanquea en otro lado, en el mercado inmobiliario, en las concesionarias de autos de alta gama, en boliches nocturnos. El Ministerio de Seguridad nunca quiso asumir el problema de raíz e ir por donde tenía que ir, que es la conducción política de la policía. Este gobierno provincial y el anterior fueron los que entre otras cosas, ascendieron al ex comisario Tognoli de jefe de Drogas Peligrosas a Jefe de la Policía de Santa Fe. Hoy Tognoli está preso por sus vínculos con el narcotráfico.

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