Marchas villeras

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“¡Pero si son todos vagos!”, “negros de mierda”, “Ellos son felices así”, “viven como quieren”, “tienen lo que merecen”, “no les gusta trabajar”. Estos y muchos otros cliches son reproducidos incansablemente por partes de la sociedad argentina. Frases, ideas y formas de ver y analizar la realidad social, encuentran su cristalización detrás de diversos políticos, Mauricio Macri uno de ellos.

La crisis de la vivienda movilizó dos marchas en el microcentro porteño, una exclusivamente contra el Gobierno del PRO, y otra con el Gobierno de la Ciudad y el Gobierno Nacional caracterizados en conjunto como responsables. Allí estuvo Derrocando a Roca. 

Por Tomás Hart

El Obelisco fue testigo de una amplia gama de colores en las banderas pigmentados por la misma consigna y contra el mismo enemigo. Diferentes tonalidades marcharon juntas hasta la Jefatura del Gobierno porteño, en donde entre cumbias y petardos, o mientras La Poderosa armaba una canchita de futbol para que jueguen los pibes del barrio, se iba preparando el escenario para que distintos referentes políticos le exijan públicamente a Mauricio Macri el derecho a vivir en la ciudad.

Un conjunto de agrupaciones y partidos conforman una lucha que no solo se juega en el plano discursivo, también se da en el terreno de las condiciones de existencia, de lo objetivo, de lo tangible, del barro… del barrio. Así, el miércoles 19 de marzo se llevo a cabo una masiva marcha contra el Gobierno de la Ciudad para reclamar por la urbanización de las villas, el cese de desalojos, el no procesamiento a los luchadores populares y que se implemente un plan integral de viviendas. Algunos de los participes fueron: Corriente Villera independiente, Congreso por el Derecho a la Vivienda, Frente Popular Darío Santillán, La Poderosa, Los Pibes, Marea Popular, Movimiento Popular la Dignidad y Unidos y Organizados entre otros.

El PRO lleva a flor de piel la lógica de la mercantilización de las tierras para el negocio inmobiliario y comercial, y es por ello que frente a la crisis de vivienda responde mediante actos  represivos (recuérdese lo sucedido en el Parque Indoamericano) o proyectos como “El plan Maestro”, aprobado recientemente en la Legislatura (véase http://www.mundovilla.com/index.php?iCategory=1&iArticle=1513) con votos del bloque del Frente para la Victoria, lo que ha generado la acusación sobre el Gobierno nacional de votar leyes en conjunto con el PRO por supuestos negociados. “El Plan Maestro” apunta a la promoción de iniciativas comerciales por parte del sector privado en la Comuna 8, que engloba a los barrios de Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano. En esta zona repleta de barrios humildes (forma parte del sur de la Ciudad) se intentarán instalar centros comerciales, gastronómicos, por ello hay una nula voluntad por avanzar en los diferentes proceso de urbanización de barrios como Fátima, Ramón Carrillo y Los Pinos.

Un día antes, otra marcha se organizó con la misma consigna, pero esta vez el reclamo apuntaba no solo contra el Gobierno de la Ciudad, sino también al Gobierno Nacional. Adhirieron el Partido Obrero (PO), el MST, el Movimiento Teresa Vive, la Agrupación Clasista Lucha y Trabajo, el Movimiento Resistencia Popular (MRP), el MTL Rebelde, la Agrupación Bartolina Sisa entre otros. El desencadenante de ambas movilizaciones fue la orden de desalojo de las tierras tomadas por vecinos de Lugano en el cementerio de autos cercano a Villa 20, que como dice el comunicado de “Villas Al Frente” puso en evidencia la gran crisis habitacional que atraviesa nuestra ciudad”. A su vez, la Cámara Penal y Contravencional de la Ciudad ratificó mediante un fallo el desalojo del predio.

La crisis de vivienda no es exclusividad de un solo lugar, no afecta a un solo actor social, ni es por una sola causa. Esta problemática atraviesa gran parte del conurbano bonaerense y varias provincias. Afecta a obreros, campesinos y pueblos originarios. Es consecuencia de los negocios inmobiliarios y comerciales, pero también del agronegocio y la tendencia al monocultivo de soja transgénica, la megaminería, y la explotación de hidrocarburos. Quedará en mesa de debate el porqué de dos marchas divididas a pesar de tener una misma consigna, y si es ético que la protesta se enmarque dentro de una estrategia política electoral, omitiendo responsables de esta crisis.

En esta lucha todxs nosotrxs debemos abogar porque de una vez dejen de primar los intereses económicos por sobre los derechos del pueblo. Los culpables no son los “negros de mierda”, los “vagos”, los “indios” o los “conformistas”. Son políticos, grupos económicos, y medios de comunicación que de distintas maneras, planean y actúan orientados por la vieja, nefasta y conocida lógica de la valorización y la ganancia.

 

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