La escuela pública, la escuela de los pobres

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El paro docente vigente en 19 provincias hace que la labor de maestros y maestras esté en boca de gobernantes, opinólogos todo terreno y en la opinión pública. Que trabajan así, que ganan tanto, que no piensan en los chicos, que son vagos y extorsionadores, el zapping televisivo y radial nos hará encontrarnos frases con estos contenidos. Para tener una mirada reflexiva y cercana al tema, uno de los integrantes de Derrocando a Roca relata lo que fue su primera experiencia docente en la Provincia de Buenos Aires.

Por Carlos Sanabria @hayquearar

¿Cuántas horas por días trabajan? Y todavía se quejan…” vociferó el repetidor de argumentos vacíos. A él le cuento que la hora de clase para un docente de secundario que recién arranca, el año pasado se pagó alrededor de 50 pesos. Haciendo un cálculo rápido, para ganar un sueldo digno de 6 lucas, uno debiera conseguir 30 horas semanales para trabajar.

A él y a su troupe de militantes progresistas y populares hay que aclararle que la tarea docente no implica estar 6 horas sentado en un mismo lugar. Ser profesor requiere una estructura precisa que ordena las diversas horas ocupadas en distintas escuelas de distintos distritos ¿Qué quiere decir esto? Que para “trabajar” en el día 6 horas, a un docente le puede llevar 10 o 12 horas, ya que necesita que sus horarios encajen unos con otros. El profe trabaja en distintas escuelas en el mismo día, sale de una, entra a la otra, a una llega demorado por la tardanza del colectivo, y a otra llega antes y tiene tiempo para tomarse un café. Pero es imposible que no le queden espacios vacíos en el medio, toma lo que puede, y el lunes por ejemplo, entre las 8 y las 13 “trabajó” dos o tres horas.

Trabajar 30 horas semanales en docencia implica estar al frente de por lo menos 15 cursos diferentes (ya que en general se consiguen módulos de dos horas, ningún curso tiene 4 o 5 horas de la misma materia en el mismo día). 15 grupos, 15 dinámicas distintas, 15 grupos distintos, 15 directivos distintos, 15 formas distintas de encarar la clase, 15 problemáticas distintas. Y tiene que responder a esta demanda, el copy paste para dar una clase no sirve.

Minutos antes que arranque el horario por el que el Estado le paga, no está pensando qué hacer. Su primera frase ante los chicos no es “¿qué onda gente, qué pinta hacer hoy?”. A los utópicos de la igualdad hay que comentarles que el profe planifica, que prepara las clases, que busca material, que corrige y que lee. Tareas que realiza por fuera del horario que recibe su paga ¿Sale a la superficie la imbecilidad del periodista de turno que ataca a los docentes con que “solo” trabajan 4 horas”?

En mi primer año, mi primera experiencia al frente de cursos, me encontré solo. Llegué, firmé y adentro. Nunca conté con un apoyo directivo, realicé mi tarea sin un seguimiento, sin correcciones, sin consejos ni críticas. Estuve rodeado de una infraestructura pésima (puertas que no cierran, ventanas rotas, agujeros en las paredes, ventiladores que no andan, netbooks sueltas por ahí a las que no se le daba uso porque las escuelas no tenían Internet). Un director se negó varias veces a permitirme usa el microcine (ya que llevaba material audiovisual en mi pc para trabajar en clase) “porque los pibes rompían todo”, por supuesto que no rompieron nada.

¿Y los pibes? ¿Para ellos no es este gasto? Perdón, digo inversión… Ahí andan, cansados de no hacer nada, hartos de ese encierro sobre el cual han perdido toda expectativa y garantía de futuro. Teniendo la obligación de darse en su adolescencia que no hacer nada en clase es una estafa, y no un espacio de recreación como lo era cuando yo iba a la escuela.

¿Qué hay docentes a los que no considero colegas? ¿Qué hay oportunistas, vagos, mediocres? ¿Qué están decepcionados, tristes o derrotados? Claro. Y hay que enfrentarlo. Pero hacerlo en tiempos de discusión de salario, luego de una devaluación que ha hecho perder el valor real del mismo, es una trampa.

¿Qué hay que tener vocación para ser profe? Claro. Eso no implica dejar que cada año el salario rinda menos. Hay que tener vocación para cambiar la realidad, para escuchar y comprender a los pibes, para ponerse al hombro a este sistema desgastante y seguir adelante. Pero que van a saber ustedes, sus hijos hoy arrancaron las clases ¿porque para eso pagan no? Dejá, nosotros vamos a seguir luchando para que nadie se de cuenta que la escuela pública es la escuela de los pobres.

 

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