Gastón Sardelli: “Hoy hay que pegarle a las agencias de entretenimiento porque las discográficas ya no pinchan ni cortan”.

Gastón Sardelli

Derrocando a Roca conversó con Gastón Sardelli, bajista de Airbag, sobre el mundo de la música actual: la concepción del artista como trabajador, la hipocresía del ambiente, la cuestión de la cultura libre y la relación con otras bandas. Además, su experiencia como fiscalizador del FIT en las últimas elecciones.

_¿Cómo viene lo del nuevo disco?

_Por suerte ya está bastante terminado. Están cerrándose las últimas piezas y la música ya está. Ahora estamos haciendo un videoclip para lanzarlo. La idea es que esté cuanto antes pero hay tiempos que son inevitables como la fabricación y la distribución. También se va a poder escuchar por Internet y quien quiera comprarlo buenísimo porque nos ayuda a financiar todo esto.

_¿Qué está queriendo decir la banda en Libertad, el disco que está por salir?

_Cuando empezamos a hacer canciones, crear nuevas y otras anteriores que fueron quedando, todas tocaban el tema de la libertad desde diversos puntos: libertad emocional, social u otras aristas. El arte de tapa tiene mucho que ver con esto. Hicimos quince canciones en una época en la que te dicen “no hagas tantas canciones”. Pero es lo que hacemos y creemos.

_¿Ustedes hicieron el típico camino de banda de pibes que tocaban y alguien los vio?

_Sí, no teníamos plata para sacar un disco e incluso algunos de los instrumentos que usamos  en ese momento eran prestados. Grabamos demos y comenzamos a repartirlos por la ciudad. A veces me cruzaba con cada boludo que capaz pasaba música en un shopping y me miraban de arriba, no me daban pelota, me trataban mal. Yo, al ser el más grande, era quien me encargaba de ese trabajo. Fui a radios, a un montón de lugares. Y llega, de repente, a una persona de Warner que lo escuchó y al comienzo no creía que éramos nosotros los que tocábamos y, de hecho, nos dejaron plantados en la primera cita. Yo tenía veinte años. Habíamos armado una carpetita, con la fotito y todo para hacerlo groso. Comenzamos a tocar por zona norte; yo hacía de flete, de sonidista y todo. Siempre pensamos en hacerlo groso incluso cuando tocábamos por bares.

_¿Cómo se asimila esa cuestión de salir en todos lados, la fama y todo eso?

_Es loco porque a mi el ejemplo que mas me molesta por dentro es que en algunas cosas te endurece hacia el exterior y algunos lo pueden tomar mal. Recuerdo cuando iba a Talcahuano a buscar precios de instrumentos, iba con 100 pesos a preguntar por unos equipitos para grabar los demos: micrófono y una consolita. Los tipos que atendían no me daban ni pelota. Pero luego, cuando ya éramos conocidos íbamos al mismo lugar venían a querer hacerme precio y en ese momento me dio mucha bronca porque no debe ser así. Estos cambios a la larga te van limando la cabeza porque te vas chocando con una híper hipocresía que fue algo de lo que más me jodió.

_¿Cómo ves, desde adentro, la industria discográfica y las obligaciones para con ellas?

_Desde el punto de vista del público hay una confusión grande con respecto a cuan malas son las compañías. En términos de clase sí, están en frente; ellos son los que se encargan de explotar. Pero creo que ahora es mucho más complicado arrancar para las bandas pequeñas. Soy muy partidario del acceso a la cultura libre porque creo que es fundamental pero también hago un planteo por ejemplo en relación a Google o Youtube que serían los que “permiten” esa democratización pero es mentira. Una de nuestras canciones en Youtube tiene más de 1 millón de reproducciones y a mi me liquidó, como autor, 50 pesos. Entonces te preguntás cuántas publicidades pasaron en ese millón de reproducciones. Hay una plata que, bajo un discurso de que todos puedan acceder, se está drenando para otra clase de burguesía que no es Sony ni Warner, será Google, no sé. En la escala entre las cosas a las que se tiene que enfrentar el músico están: la compañía discográfica, las telefónicas, las agencias de Management, los locales que venden la música. Detrás de todo eso aparece el músico empujando. A veces se les pega a las discográficas pero hoy en día ya no tienen fuerza; hoy hay que pegarles a las agencias de entretenimiento porque las discográficas ya no pinchan ni cortan; sirven pero han perdido terreno. Y en el peor de los casos, aún así, en ese momento por lo menos invertían. Hoy en día ya no invierten el dinero que se pueda llegar a generar.

_¿Cómo se han construido ustedes, como músicos, a lo largo de estos años?

_Hay una concepción sobre el artista y ese es el problema. Pienso que si al artista se lo concibe como trabajador y se entiende que el arte puede hablar de lo que sea, pasa a un segundo plano la cuestión “comercial”. Si pensás al artista como un trabajador esa categoría pierde importancia. Obviamente que si tenés un mensaje fascista ahí ya no está bueno. Pero vos podés ser Piñón Fijo y es totalmente legítimo. Como podés tener canciones muy progres y estar al lado de Chevrón, Monsanto o saludar al partido de Gioja.

_¿Qué hiciste en las últimas elecciones?

_Fui a fiscalizar. Para mí era importante apoyar al Frente de Izquierda porque capaz en otra elección el porcentaje iba a ser bajo y no se iba a hacer la diferencia si se robaban boletas, pero ahora el panorama es distinto; por eso valía la pena tomarse el día y fiscalizar. Y es difícil porque éramos dos para todas las mesas y corren las boletas, los partidos grandes tenían más gente, muchos pagos, por cierto. Lo que viven los partidos mayoritarios es una asquerosidad porque yo no le robaría una boleta a otro pero ellos estaban con una paranoia absoluta. Yo chequeaba que esté todo, entraba cada tanto para ver que estaba todo bien y sí, cada tanto me encontraba una boleta de Massa encima de las nuestras y cosas así. En cierto punto eso es subestimar un poco a la gente, porque si la democracia es eso estamos en el horno.

_¿Cuando estás en la difusión de Airbag tenés espacios para reflejarte como militante o reflejar ciertas ideas?

_En algunos lugares cuando promocionás una canción o un disco tenés poco tiempo. Si es algo realmente groso sí lo tiro, como por ejemplo lo de Mariano Ferreyra o lo que pasó con el tren en Once. A veces quedás totalmente fuera de foco, es como ir a un programa de cocina vegetariana a hablar de asados. Además hay un problema de formación de quienes nos hacen las notas que no se animan a profundizar con una pregunta y prefieren hacer otra que quiere escuchar todo el mundo.

_¿Cómo es su público? ¿Sienten que los ven sólo como chicos a los que quieren ver o que realmente les interesa su música?

_Eso lo podemos linkear con lo que hablábamos sobre la concepción del artista. Una vez estaba con Adolfo Pérez Esquivel y venían muchos señores y señoras a sacarse fotos con él. Entonces pienso que esta sociedad te cosifica y capaz vale más la foto para el Facebook que prenderse en un diálogo. Yo preferí preguntarle de todo, desde por qué no está con un partido o con otro, por ejemplo. Pomelo, el personaje de Capusotto, es el mejor ejemplo de separarte de la gente. Por suerte me pone muy feliz que muchos seguidores de nuestra banda han empezado un tipo de activismo en varios lugares; club de fans que se convirtieron en organizaciones solidarias. El tema de la exposición te da esa dualidad con la que convivís. Yo siempre les digo: no nos saquemos más fotos, hablemos.

_¿Cómo es su relación con otras bandas?

_La nuestra con otros músicos siempre fue buenísima. Por ejemplo en el festival por Mariano Ferreyra vino el Tete de La Renga a decirnos “buenísimo lo que hacen” y uno dice: “qué loco que este tipo me diga eso”. Después con los chicos de Las Manos de Filipi desde que yo milito, aunque no orgánicamente, tengo bastante contacto con ellos y siempre hay buena onda. Ricardo Mollo vino cuando hacíamos nuestro disco Libertad y metió una viola. Son cosas lindas tener a tus referentes también como colegas. De hecho con Ricardo coincidimos en varias ideas y estoy viendo si lo convenzo de que se venga al Frente de Artistas.

_¿Cuál sería el objetivo máximo, en este momento, como artista?

_A nivel laboral me gustaría que la banda crezca más, trascender fronteras y tocar en lugares en los que no se puede hasta que se alcanza cierta masividad. Como artista que a quienes escuchen lo que hago les guste, sientan que les embellezca en algo su vida, en definitiva pienso que ese es el sentido del arte en sus distintas formas. A uno le importa que la gente te quiera ir a ver; la idea del arte por el arte la combato totalmente. Creo que es mucho más sano que nos vean como un carpintero de melodías: yo hago sillas, si un día te gusta o no está todo bien.

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