Alfredo Grande: “La ideología de la clase media es el consumo”

ALFREDO EN RADIO

En vísperas de un nuevo cacerolazo en las grandes ciudades de la Argentina, el término clase social vuelve a aparecer en el centro de escena. ¿Quiénes salen a la calle? ¿Las clases acomodadas? ¿La clase trabajadora? El ojo siempre se posiciona sobre la clase media, contradictoria, inconformista, individualista… ¿Será tan así? ¿La clase media es más egoísta que otras clases sociales? ¿Cuál es su idea de país? ¿Sus valores? ¿Y sus aspiraciones? Para intentar resolver alguna de estas cuestiones entrevistamos a Alfredo Grande, Psiquiatra y Psicoanalista, director y actor teatral, periodista y escritor Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE), miembro Fundador y Presidente Honorario de ATICO (Cooperativa de Trabajo en Salud Mental)

– Alfredo, antes de cualquier afirmación, ¿existe la clase media?

– La clase media siempre fue lo distintivo de la Argentina. Se ufanó de tenerla, a diferencia del resto de los países de Latinoamérica en donde había una clase humilde muy numerosa, y una clase alta pequeña pero con mucho poder. El mayor promotor y fabricante de clase media fue el peronismo. El peronismo es el hecho maldito del país burgués, pero el hecho bendito del país pequeño burgues, porque permite la movilidad social. Del 45 al 55 hubo un gran ascenso de movilidad social y de bienestar económico, y algo parecido está pasando ahora, aunque las historias nunca se repiten. La clase media es la clase que tiene las necesidades básicas satisfechas y un patrón de consumo y de confort a defender, ya sea el auto, la heladera, el lavarropas o el aire acondicionado. Pero sabe que nunca va a llegar al patrón de consumo de la clase alta. Es mayor el abismo entre la clase alta y la clase media que entre la clase media y la clase baja. La clase media ideológicamente va para cualquier lado, puede ser de centro, centro derecha, algún chispazo de centro izquierda, pero tampoco pensemos que las otras clases sociales se mueven mucho más. Con la clase media hay una ambivalencia de parte de muchos dirigentes políticos, porque por un lado se la critica, se la desprecia, pero es imprescindible, porque es la que garantiza la productividad.

 – ¿Se le exige más que a otras clases sociales?

– Pensá en un dirigente sindical como Moyano, ¿en que clase lo ponés? Clase alta obviamente. A Amado Bodou, que vive en la gran manzana de Puerto Madero, ¿a donde lo pones?

– Lo que propones es que no hay una ideología que unifique a la clase media, pero tampoco la hay en la clase alta y la clase baja…

– La ideología de la clase media es el consumo, la catedral de la clase media es el Shopping, que es un paseo de compras aunque se puede pasear más y comprar menos. Es el consumismo, es la actitud de consumir. No tanto consumir objetos, sino el hecho de consumir algo. Pensemos en los paquetes turísticos, que dado el tema del dólar, se pagan a un año en cuotas, en pesos: el tema es el consumo. No se puede dejar de consumir, eso es ideológicamente clase media. El problema es que los medios masivos de comunicación emiten un aviso publicitario, que al mismo tiempo está pensado para que lo use la clase alta, lo envidie la clase media, y lo odie la clase baja. El aviso de un auto de alta gama, lo ve un tipo que tiene un Renault 12… es un estímulo absolutamente inequitativo, pero que va generando, ya que hablamos de ideología, la ideología de que “otro mundo es posible”. Para la clase baja, el otro mundo posible es la clase media, a la cual el peronismo le dio la ilusión de que podía llegar, y muchos llegaron.

– ¿Cuál sería la idea de país de la clase media, su ideal?

– Un país con una altísima productividad, o sea, una altísima explotación de trabajo. Ahí hay una trampa, la cultura siempre te pone la palabrita que te gusta más… Subir la productividad es aumentar la tasa de explotación, o sea, que sobren objetos y que haya dinero para comprarlos. Ahora encima hay un elemento más, la “obsolencia programada”, que es que los productos se fabrican para que en 2 o 3 años se destrocen, la idea de un auto que dure 30 años es de otra época. Allí, por ejemplo con el auto, el boom no era cambiarlo, sino tenerlo y que lo tuvieran todos. Hoy existe una abstracción con los bienes, te comprás algo y al lado pasa uno con algo más nuevo. Consumo, luego existo, esa es la ideología.

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– Afirmás que la clase media tiene como ideología el consumo, pero quizás la participación de la gente en los cacerolazos no está dada por su incapacidad para consumir. Podríamos pensar que este gobierno ha favorecido mucho más a la clase media que a la clase baja…

– Pero el dólar es una mercancía. Hoy hay una restricción al consumo. Cuando a vos te acotan la capacidad de comprar dólares viene también la investigación de la AFIP, los rumores que te van a meter mano en las cajas de seguridad… todo ese clima que se va creando es como una amenaza. Como diría Aníbal Fernández, otro profeta, se da una “sensación” de que puede haber problemas con el consumo. De hecho con la mercancía dólar hay problemas, nadie que puede comprar a 5 pesos lo va a pagar por ganas 8 pesos, hay que estar muy loco. Ahí aparece un pequeño síndrome de abstinencia, cuando vos estás acostumbrado a consumir lo que se te canta, te restringen un poquito y…

– Esta ideología consumista que promueve el individualismo, ¿es solo propiedad de la clase media? ¿Es más individualista que la clase baja?

– El consumo tiene que ver con el individualismo, pero más con el “familiarismo”, que es el individualismo del grupo familiar. La mayoría de las propagandas están dirigidas al grupo familar, el gran consumidor es la familia. Por eso no es casual que la familia sea un valor en si mismo, no importa si se llevan bien o se llevan mal. La clase más postergadas como tienen que instrumentar estrategias de supervivencia, apuestan a un colectivo porque es la única manera de sobrevivir. Lo familiar no les alcanza para desarrollar estrategias de supervivencia. El asesinato de Darío Santillán y Maxi Kosteki fue por eso, fue el intento de destrozar todo intento de organización que vaya más allá del familiarismo pequeño-burgués, o sea de clase media. Ésta no está determinada por ganar tanta plata por mes. Podes ser pobre y tener mentalidad de clase media, y ser gente de clase media y tener una ideología revolucionaria, reformista, de cambio social, el Che era de clase media alta. Igual en Argentina de ideología nadie habla… Hoy sos K o anti K. En dos segundos lo podes resolver. Se han escrito tomos de ideología, ahora es una letra… La clase alta, los que verdaderamente son autónomos, por ejemplo las multinacionales, los dueños de la tierra, los que tienen dinero, se burlan de la clase media y odian a la clase baja, la ignoran, la desprecian.

– ¿La clase media tiene referentes en la política nacional? ¿Mauricio Macri podría serlo?

– El último creo que fue Raúl Alfonsín, en su momento Lisandro de La Torre. Otro ejemplar de triste final fue Aníbal Ibarra, que después de lo de Cromagnon debería haberse ido al Tibet a meditar. Macri ha construído su base de poder desde Boca Juniors, una ilusión de policlasismo, que es la aspiración de cualquier político. En la última elección ganó en todos los barrios, desde barrios paquetes como Recoleta hasta Villa Fiorito, o Lugano. Yo lo defino como un ingeniero sin ingenio, como el jefe del operativo “Deshaciendo Buenos Aires”, pero si fuera un poquito más inteligente, sería muy peligroso, es como esos jugadores que se marcan solos. Macri aspira al policlasismo, que también es un mito peronista, el de poder llegar a todas las clases sociales

– ¿Cuál es la relación de la clase media con los sectores populares que militan para que cambie su situación?

– Nunca creí eso de que “piquete, cacerola, la lucha es una sola”. La aspiración de cualquier integrante de una clase postergada, humillada, excluída, es llegar a tener algo que lo posicione en un lugar de mayor confort, mayor prestigio. Para la clase media, la clase baja es el terror, el infierno, eso se ve cuando alguien pierde el trabajo y tiene que mudarse de barrio, alquilar, o incluso volver a su casa de origen. El mito es que con trabajo y esfuerzo, ahorrando, yendo del trabajo a casa y al trabajo, se podría llegar a un estándar, casa propia, cochecito, turismo social, una movilidad social. La clase media es la más castigada: por impuestos, por tarifazos, por tener que pagar el robo de la medicina prepaga o las escuelas privadas que nacieron por la destrucción de la escuela pública. Y se le saca plata a quien tiene. La clase alta nunca te va a pagar porque van a evadir siempre, entonces vos se la sacás de los bolsillos a la clase media, hasta que se pauperiza y empiezan los problemas. Ahí si puede haber momentos de unión de clase baja y clase media pauperizada.

1 Comment

  1. Una interesante entrevista que aviva la chispa del pensamiento o por lo menos te “la deja picando”. Creo que el tema sobre la clase media daría para horas inagotables de debate. La clase media es una parte indispensable en la historia de nuestro país y creo que lo seguirá siendo, ya que somos un país que se piensa, se reconoce y se presenta como un país de clase media.

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