Un año sin Daniel Solano. Un año sin justicia.

Se cumple un año de la desaparición de Daniel Solano, quien se encuentra en esta condición desde el sábado 5 de noviembre de 2011 hasta la fecha. En septiembre del mismo año, Daniel, junto con otros cientos de trabajadores fueron reclutados, en el norte del país, por parte  de punteros contratados por empresas frutícolas con actividad en Río Negro. No era la primera vez que iba, “ya había tenido una temporada anterior de trabajo de la que había mostrado su descontento, pero al necesitar el dinero, se vió en la necesidad de realizarlo nuevamente” expresó Pedro Aranda, integrante de la Comisión de Solidaridad y Apoyo a la Familia Solano. Con promesas de vivienda, salario y comida, Solano fue llevado desde Salta para trabajar en los campos de esa provincia por parte de una empresa tercerizadora; formada por “tres personajes con un sello, una empresa casi ficticia llamada Agro Cosecha, tercerizadora de la multinacional Expofruit”.

 Al llegar y comenzar sus labores fue dándose cuenta que las promesas no se estaban cumpliendo, ya que el dinero que recibían no era el que habían pactado cuando los reclutaron. En noviembre se entera de que van a cobrar mil pesos menos de lo que les correspondía debido a la estafa de los tres integrantes de Agro Cosecha cometida a cuatrocientos trabajadores. “Eran cuatrocientos mil pesos que se iban a repartir entre ellos y, además, usarían para negociar con miembros de la policía para evitar cualquier tipo de disturbio por reclamos, un negocio redondo”.  Esta situación hizo que Solano, junto con otros compañeros, tomase medidas en reclamo a esta problemática. Como consecuencia, la empresa contratista también iba a tomar medidas. Ésta se dedica a buscar mano de obra en los barrios más humildes del norte del país, tales como Tucumán, las comunidades aborígenes de Salta. “Un puntero los contrata, se los llevan y, en medio del viaje, los hacen firmar el contrato en condiciones pésimas. Los hacen pasar en un colectivo como turistas, para disimular”. Es necesario agregar, que al firmar este contrato se abstenían de tener cualquier tipo de contacto con la policía o de realizar algún reclamo en contra de los intereses de la empresa ya que, de lo contrario, el mismo se rompía y no se les pagaba nada. “Hay varios juicios de trabajadores, pero todos los hemos perdido. Es muy difícil luchar contra una multinacional”. Aranda también hace mención a que Solano fue tentado a ser puntero, luego de ver su trabajo en el primer año que estuvo allí, pero “él era un tipo honesto y no quería prenderse en una estafa a los trabajadores por más de un millón de pesos”.

La madrugada de aquel 5 de noviembre de 2011, dentro del boliche Macuba, “Daniel fue ‘marcado’ por Daniel Alarcón, uno de los discjockey del lugar”, cuando éste les señaló al personal de seguridad que el salteño estaba ‘ocasionando disturbios’ en el local. “Estuvo solamente veinte minutos en la bailanta, estaba todo armado” destaca Aranda. Este accionar fue el puntapié inicial para justificar la salida, forzosa, de Solano del boliche. Una vez afuera, un patrullero de la comisaría octava lo detiene y, oficiales a bordo de la unidad, lo golpean en la calle Villegas. Mientras esto pasaba, una mujer intentó intermediar pero fue amenazada por los policías que seguían golpeándolo. Según otros testigos, Daniel fue llevado hacia la isla 92 de esa localidad y desde ese momento ya no se volvió a tener noticias de él. “Al comienzo se quiso hacer creer que Daniel era un borrachito norteño que se había ido de joda, que se drogó y que estaba bien que la policía haya accionado contra él. Fue toda una batalla de varios meses lograr que tanto medios como la comunidad entendieran lo que realmente había pasado”.

En la actualidad hay 7 policías procesados con prisión preventiva, acusados por vejaciones, privación ilegítima de la libertad y homicidio agravado, pero son 20 los que están involucrados con esta causa.

Este tipo de reclutamiento, de trabajadores ‘golondrina’, es algo que suele pasar en el interior del país a sabiendas de los distintos gobiernos provinciales y municipales que, enceguecidos por el poder de las grandes compañías agrícolas, forestales, extractivas, no prestan atención en que muchas personas de distintos puntos del país son arrancadas de sus lugares para trabajar en condiciones pésimas a favor de las ganancias de dichas empresas. Y es que, estos grandes capitales que llegan a las provincias para aprovechar sus riquezas no podrían accionar a su antojo sin la connivencia con alguna institución gubernamental (policía, gobiernos municipales y/o provinciales, punteros políticos). Es por eso que, a un año de su desaparición, familiares, amigos y compañeros de Solano continúan en búsqueda del esclarecimiento de este hecho y que, además, se ponga mayor atención sobre las condiciones de los trabajadores de este tipo en el interior del país, ya que allí la situación va más allá de meras bipolaridades, planteadas desde la capital, de luchas por el poder.

@javichateau

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