Martínez Sarasola: “La diversidad es reconocernos en las diferencias; esta sociedad ya no puede negar a otras”

El antropólogo Carlos Martínez Sarasola, quien ha dedicado su trabajo a la cuestión de la reivindicación de los pueblos originarios así como también al estudio etnohistórico en la Argentina, muestra su parecer con respecto a la actualidad de la lucha de estos pueblos. Logros, cuentas pendientes y acontecimientos históricos que reconstruyen la historia de la sociedad argentina. A continuación repasamos la entrevista que le realizamos en Derrocando a Roca.

Sarasola

_ En Gral. Pinto, Bs As, se cambió el nombre de una calle llamada Julio A. Roca. ¿Qué nos puede contar al respecto?

_ En ocasión de las jornadas de recuperación cultural de los pueblos originarios que se llevó a cabo en Gral. Pinto la semana pasada, estaba prevista una sesión del concejo deliberante, de la municipalidad de dicha localidad, que es una comuna que tiene cuatro pueblos, de la cual, Gral. Pinto es la cabecera. Tuvimos la oportunidad de asistir junto a Marcelo Valko, que es un experto sobre el genocidio de los pueblos indígenas. En esta sesión se votó una ordenanza con la cual se van a cambiar las calles del partido cuyas denominaciones sean Julio Argentino Roca, por la de Pueblos Originarios.  Esa fue la votación que se aprobó. Fue un hecho que calificamos, junto con otros colegas, como histórico. Porque si bien esto ya se está produciendo en distintos lugares,  no deja de ser un acto que, en apariencia, es sencillo pero que en realidad tiene un alcance histórico. Porque este cambio de denominación, también tiene que ver con un cambio de simbología también. Y de poner en primer plano una historia mucho más compleja. Quiero que haya menos calles Roca y más Pueblos Originarios.

_ ¿Qué les dice a quienes piensan que cambiarle el nombre a una calle no cambia la historia?

_ Que por supuesto que no cambia la historia, pero sin embargo la historia se hace también de actos sencillos, no solo los grandilocuentes.  Lo que es cierto, es que al haber una sobreabundancia de ciertos monumentos u otras denominaciones, como la falta de otros, hace que la gente no tenga ante sí la historia absolutamente completa. Por lo tanto creo que, en cierta medida, cambia la conciencia de las personas. Empiezan a tener una visión mucho más completa sobre su propia historia y cultura. Por lo tanto creo que, si bien son pequeños hechos, toman una entidad histórica  porque empiezan a cambiar la propia mirada e identidad de la sociedad. Por supuesto que no nos debemos quedar en esto, sino completar esto con otras acciones.

_ ¿Desde cuándo cree que la figura de Roca empieza a ser socialmente cuestionada?

_ A nivel de la investigación e inclusive desde los propios pueblos originarios, esa figura está cuestionada desde hace muchos años. Pero si tuviera que elegir un punto de inflexión, fue el quinto centenario de la “Conquista de América”, en donde los pueblos originarios realizaron los contrafestejos a esta conmemoración. Esto trajo aparejado el propio cuestionamiento acerca de las identidades nacionales, de sus propias historias a nivel latinoamericano. En el caso de Roca se empieza a descubrir, en documentos y ensayos por ejemplo, una figura que llevó a cabo un genocidio en la Argentina. La consolidación de la democracia y la continuidad de procesos democráticos  también contribuyeron a esta mayor visibilización.

_ ¿Qué parte de la historia considera la más importante a recuperar?

_ Es el significado de estas culturas. Porque siguen existiendo. Estas culturas fueron realmente extraordinarias y se conoce muy poco de ellas. Por eso, considero, que se debe dar conocimiento acerca de quiénes son, sus formas de organización, la importancia que tuvieron a nivel cultural. Y esto aún no está del todo instalado en el común del imaginario de la sociedad argentina. Hace un tiempo se realizó un estudio con el que se demostró que entre el 50 y 60 por ciento de los argentinos, tenemos contacto genético con los pueblos originarios. Lo llevó a cabo la Universidad de Buenos Aires y es un estudio muy serio con el que se comprueba que no todos bajamos de los barcos y que no somos aquello que nos han hecho creer que somos.

_ ¿Cómo se puede cambiar esto? ¿Lo ve como algo factible en el corto o mediano plazo?

_ Lo veo más que factible porque, de hecho, está ocurriendo. Hay una palabra de moda que es la diversidad. Esto tiene que ver con reconocernos en las diferencias, en que esta sociedad ya no puede negar a otras. Se empieza a reconocer una sociedad inmersa en la diversidad, lo cual genera una gran riqueza cultural y los pueblos originarios son parte de ella. En el año 1994, la constitución reconoce a la preexistencia de los pueblos originarios desde mucho antes de la constitución del estado argentino. Aún hay deudas pendientes, como la de los afrodescendientes en la Argentina. Pero se empieza a pensar a la Argentina como un espacio plurinacionales o pluriculturales.

_ ¿Cómo se construyó, en la historia oficial, la figura del indígena?

_ Para mí, la ha negado. O, por lo menos, la ha hecho aparecer en momentos como en la “conquista” de Roca, la conformación de la colonia y demás. Hay ciertas apariciones en escritos oficiales, pero son muy pocos. La cuestión del aborigen siempre fue dejada de lado en cuanto a la importancia dentro de la conformación de la sociedad. Hace un tiempo busqué darle esa visión, con mi primer libro Nuestros Paisanos los Indios (1992), fuédarle visibilización a estos grupos, los cuales estuvieron siempre presentes en la conformación de nuestra historia y además jugaron un papel protagónico, pese a que esto, oficialmente, fue siempre negado.

_ ¿Si tuvieras la posibilidad de reemplazar a Roca en el billete de cien, quién sería?

_El cacique Pincén, quien fue probablemente un mestizo. Un hombre libre, autónomo, que hasta último momento defendió a su comunidad y que, incluso, mantuvo buenas relaciones con pueblos  de frontera e incluso con los gobiernos. Pero fue arrasado por la conquista. Él me parece una figura emblemática.

Cuestiones que históricamente han sido contadas a la sociedad a modo despectivo, ornamental o simplemente negadas de existencia, fueron las que Sarasola deja entrever en su relato. Quizás estemos viviendo en una época en la que se esté dando un profundo proceso de transformación de la sociedad en la cual, quizás, se comience a reconocer a los pueblos originarios como partes integrantes de la cultura social argentina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s