“De nada serviría cambiar la imagen de Roca del billete, sin un movimiento político de reflexión acerca del pasado”

Derrocando a Roca entrevistó a Morita Carrasco, antropóloga, docente e investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y autora del libro “Tierras duras: historias y luchas por el territorio en el Chaco”. Tomando como disparador el comienzo del reality show “Perdidos en la Tribu”, que se emite por Telefé, charlamos sobre la mirada sobre el otro diferente por parte de  los medios de comunicación y que ha atravesado  la historia argentina.  

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_ ¿Qué es lo primero que le surge al saber de la emisión de un reality show titulado “Perdidos en la Tribu”?

_ Los antropólogos hemos discutido a lo largo de varias décadas sobre la categoría de tribu, y nunca hemos estado de acuerdo en aplicarla porque no es una categoría de análisis, sino una forma social de nombrar un conglomerado humano que no se conoce muy buen cómo está articulado.

_ Pensando en términos de poder, ¿el termino tribu tiene alguna relación con la mirada europea sobre otras civilizaciones?

_ Los evolucionistas veían a la tribu como un agrupamiento humano más denso que un agrupamiento primario, como puede ser la familia, y tenían la idea de que a mayor cantidad de gente, mayor complejidad social y lo política. Sin embargo, esa primera unión básica que es la familia, puede ser extremadamente compleja. Creo que la idea de llamar a estos agrupamientos masivos como tribu, es confrontarlos con la sociedad estatal “civilizada”. El primitivismo en un sistema evolucionista remite a aquello que es menos humano que lo civilizado, lo que ésta más cerca del salvajismo, de la naturaleza, pensándola como una entidad en estado puro. Poner en contraposición los términos familia y tribu, es una connotación discriminatoria y estigmatizante. En estos programas se construye al otro, pero ellos no tienen posibilidad de hablar por si mismos y de construirnos a nosotros. Entonces se vuelve un tratamiento muy desigual en este encuentro humano. Hay una voz silenciada, otra forma de relacionamiento colonial, porque está fundado en el dominio de ese otro distinto.

_ ¿Qué pasa con los indígenas en Argentina? ¿Se los sigue pensando como grupos que no alcanzaron una evolución “deseable”?

_ Siempre están presentes esas ideas, por ejemplo la de que la tierra tiene que ser siempre para el cultivo. Esto está dentro de una escala evolutiva que ve a la caza y recolección como una de las formas primitivas de economía. En el marco de una visión productivista, se ha considerado la agricultura como un escalón más arriba. También hay mucho de idealización. En la medida en que no perjudique mis intereses, es mucho más fácil ver a los indígenas como personajes idealizados, que como personas que demandan, presionan y exigen. Hay un “modelo” de indio, el que no cuadra allí, es un indio corrompido porque que se ha politizado.

_ ¿Ha habido políticas indigenistas en Argentina con intención de integrar a los aborígenes? ¿O siempre se los mantuvo al margen?

­­_ Siempre ha habido políticas indigenistas y una preocupación de qué hacer con estas poblaciones. Pero la integración nunca fue en el sentido de brindar el mismo tratamiento que al resto de los ciudadanos, sino forzándolos a que su cultura se transforme de acuerdo a nuestros cánones culturales. Es importante tener en cuenta que cuando se habla de integración, no se habla de integración social, equipararlos socialmente al resto, sino que se habla de integración cultural. Actualmente hay mucha hipocresía en esta representación del indio relacionado con la comunidad nacional. Se ensalza al indio muerto, pero no al indio real que lucha, que pelea y que quiere tener un lugar integrado en la sociedad, ya no como un esclavo sino como un sujeto político. De esto deriva que todas las políticas indigenistas sean más bien de corte paternalista clientelista.

_ Usted afirmó que el reclamo de tierra de los grupos indígenas es también un reclamo de identidad ¿qué implica esto?

_ Se entiende el reclamo de identidad como el reconocimiento y el respeto a la diferencia cultural. Estamos hablando de autonomía porque la identidad es una forma de subjetividad política, de formas de pensar el mundo que son distintas y deben ser respetadas. No sé puede pensar en reconocimiento de la diferencia si no se le otorga previamente el reconocimiento de la capacidad de ser autónomos.

_ ¿Qué importancia le da usted a que se sacara el monumento de Julio Argentino Roca o que se lo remueva del billete de 100 pesos?

_ Las cuestiones simbólicas me parecen importantes si son llevadas a la práctica por movimientos políticos. No creo en las cuestiones simbólicas que son representaciones de instituciones. De nada serviría cambiar la imagen de roca del billete sin un movimiento político de reflexión acerca del pasado detrás. Cuando este tipo de proyectos se tienden a institucionalizar, pierden ese poder de hacer visible una demanda que debe ser comunicada dentro de una lucha política. Por ejemplo, en los festejos del bicentenario, Fuerza Bruta representó a los indios con sus redes. No a los indios con los anarquistas, ni con las luchas obreras. Se trató de una representación decimonónica, se recortó un pasado evolucionista; los indios en el primer estadio de evolución de ésta comunidad, pero no peleando hoy por el reconocimiento de sus diferencias.

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